Cruzando fronteras Cruzando fronteras

Cruzando fronteras

Written by  Domingo, 21 Mayo 2017 06:12

Llegar a Chetumal no parecía algo tan seductor. Cuando desde la cabina del avión dijeron que el equipaje sería entregado en la "banda única" supe que había llegado a la entrada de un mundo aún inexplorado por el turismo depredador.

El de Chetumal es uno de los aeropuertos más pequeños de todo el país sin embargo, es internacional. Y es que el principal flujo de visitantes que llega a esta zona de Quintana Roo, conocida como la Costa Maya.  A diferencia de la Riviera Maya, se ubica del otro lado del estado, ésta aún está poco explorada y ofrece increíbles paraísos que vale la pena conocer. El primero ya es muy famoso y se trata de una laguna que ha seducido a propios y extraños por sus increíbles colores cambiantes que abarcan toda la gama de los azules a los verdes pasando por supuesto por el turquesa.

Hablo de Bacalar que suele ser el primer destino de las personas que aterrizan en este aeropuerto pues está realmente cerca y un taxi colectivo cuesta apenas 150 pesos. En este aeropuerto hay algunos que van hacia la frontera Belice a un lugar llamado "zona libre". Recuerdo que mi hermana iba con frecuencia cuando vivía en Mérida. Allí se pueden comprar muchísimas cosas a muy bajo costo porque es como un gran Duty Free en la costa que colinda con Belice. Pero si uno recorre un poco más sobre una carretera costera, le aguarda un lugar un poco más alejado, aproximadamente a dos horas de camino, que desde hace cinco años, se transforma en el mes de mayo: el pueblo ecoturístico de Mahahual.

Mahahual parece ser un lugar que recibe con los brazos abiertos a todo el mundo. Primero hace muchos años que llegaron migrantes italianos que se enamoraron del lugar y después llegaron más, hasta conformar una gran comunidad aquí. Uno de esos empresarios italianos es Luciano Consoli quien, preocupado por el crecimiento de la zona y como eso podía hacer perder la esencia a Mahahual decidió promover a través de un festival cultural y ecológico, una cultura de resistencia para que la gente local y los visitantes, defiendan la esencia y la identidad de este pueblo único. Esos empresarios son dueños de pequeños hoteles, y comercios y junto a otras personas que han sido muy felices al vivir en este lugar y que han llegado de muchos lugares del país, cada año organizan el festival cultural Cruzando Fronteras, que este año fue inaugurado ayer.

Una semana entera dura el festival en el que participan más de 150 músicos y artistas diversos pero además se intercalan con conferencias en torno al cuidado del medio ambiente y a un estilo de vida sustentable. Por ser un pueblo de migrantes donde se vive un ambiente multicultural, esta edición el festival tiene el lema "Puentes, no muros" en evidente referencia a la política xenófoba de Trump  pues los visitantes norteamericanos que llegan aquí, han manifestado no estar de acuerdo con su mandatario. En este pueblo mexicano se puede caminar con calma e ir saludando a los amigos igual que hace 20 años. Esto hace que vivan una una vida donde el tiempo parece no existir.

Pero bien se sabe que la zona en general tal como pasó en su momento con el otro lado, la Riviera Maya está en la mira de los grandes desarrolladores que buscan invertir pero también impactar el medio ambiente y el estilo de vida de esta localidad.

Para los pobladores es muy importante conservar Mahahual tal como es, con esta multiculturalidad donde los lugareños de origen maya conviven sin problema con los que han llegado no solamente desde Italia o desde otros lugares de Europa, sino también desde otros estados de la República

No significa que se opongan al progreso ni a que la gente venga conocer su hermoso pueblo, lo que ellos quieren es conservarlo como es y que los proyectos sean sostenibles y ambientalmente responsables, porque porque eso es lo que tiene que ver con la esencia de Mahahual, sus bellezas naturales, igual que su gente, sus calles tranquilas, sus negocios pequeños. Es por eso que ellos quieren una categoría que no existe hasta el momento y han estado tratando de crear: pueblo ecoturístico.

Caminar por las calles de Mahahual  es como dar un paso atrás en el tiempo. Todas están pavimentadas sin embargo la gente parece nunca tener prisa y aunque hay muchos autos, también se pueden ver bicicletas (hay una ciclovía en el malecón) y motonetas. También se perciben los aromas que escapan de las pequeñas antojarías y torterías, o de los locales de alitas y hamburguesas que adoran los turistas.

Si Zócalo no  es más que una iglesia muy nueva (apenas en construcción) y una cancha de usos múltiples en medio de una gran explanada donde justo se ha montado el escenario principal del festival.

Por supuesto puede verse el mar de un color azul profundo, nadar pues el oleaje es muy tranquilo y la arena es tibia aunque por una corriente natural marítima, mucha basura y sargazo (un tipo de alga) llega a esta costa.

Las tardes aquí son tranquilas. La gente camina hacia sus casas, sale de sus trabajos en hoteles o en los negocios que comienzan a bajar las cortinas.  Quien busque lujos no los encontrará en Mahahual, pero si buscas a Mexico, ese sí que está aquí, en las calles, en el mar, en los sabores pero sobre todo, en el corazón de todos los que sin importar dónde nacieron son en el alma, cien por ciento Mahahualeños.

 

 

 

Last modified on Lunes, 22 Mayo 2017 08:35