M. en D. Primo Blass

M. en D. Primo Blass

Lunes, 09 Julio 2018 05:27

La hora de la esperanza

“Lo más bello es participar

en un movimiento de transformación

con el principio de que se puede ser feliz,

buscando la felicidad del prójimo.”

-Andrés Manuel López Obrador-

Presidente electo de México

 

El domingo uno de julio fue un día maravilloso. La gente se volcó en las votaciones presidenciales. Todo se llevó en orden. La ciudadanía salió desde temprano a votar. Y ya en la tarde noche, el primero que se pronunció como perdedor fue Pepe Meade. Unos minutos después, Ricardo Anaya hizo lo propio. La gente se volcó a la casa de campaña de AMLO para manifestarle su apoyo. Estaban mucho más que felices. Lo que le sigue. AMLO salió a agradecer. Y cuando iba camino al zócalo capitalino, todavía se dio tiempo para que se tomaran fotos con él. La gente salió de sus casas para inundar el zócalo. Para compartir la alegría y la esperanza. “No les voy a fallar”. “No se van a decepcionar”. “Soy muy consciente de mi responsabilidad histórica”. “No quiero pasar a la historia como un mal presidente”. Fueron sus palabras llenas de emoción.

La idea de tener un mejor país me provoca una felicidad inmensa. El pensamiento de que haya justicia social y mejores condiciones de vida para nuestra gente me emociona mucho. Ya no quiero ver esa corrupción rampante, esa impunidad hacia los ladrones de cuello blanco, esa impotencia que sentimos los ciudadanos de a pie ante las injusticias. Yo he vivido las injusticias en carne propia como cuando a los 20 años de edad me gané una beca para estudiar en China y el gobierno de México, a través de la embajada, me hizo firmar documentos para recibir el dinero de la beca y nunca me mandaron nada. A pesar de eso, lo único que hice fue ponerme a trabajar como siempre lo había hecho desde niño. O como cuando regresé a México, y como no tenía suficiente dinero para pagar el avión, regresé trabajando en un barco, en el "Silvia Sofía" de Transportación Marítima Mexicana. Me sentía orgulloso de venir en un barco mexicano. Sentía alegría de conocer más mexicanos y, sorpresa, los oficiales eran ingleses y la tripulación hindú. Viajé por diferentes países. Corea del Sur, Taiwán, Japón y Estados Unidos. Y cuando llegué a México, a Colima, los oficiales de la aduana casi me meten a la cárcel por no llevar papeles que me acreditaran como marinero, a pesar de que les mostré la carta que había sido mandada por telefax a la embajada en donde me daban ese permiso. Tuve que escapar, literalmente, y por consejo del Catering Officer (Mayordomo) tomé mi maleta y mi guitarra, tomé un taxi y me dirigí a la estación de autobuses. Por cierto, el chofer del taxi me quiso cobrar mucho más de lo que era la tarifa normal.

En fin, podría contar muchas cosas sobre lo que he tenido que enfrentar en muchas ocasiones de mi vida. Siempre he tratado de ayudar cuando se requiere, siempre he participado en situaciones de injusticia y marginación. Mi conciencia social no me permite hacerme de la vista gorda. Me gusta meterme en problemas por ayudar a otras personas. Y sí, hay mucha injusticia en México.

Por eso me emociona la idea de estar aquí y en este momento. Mi espíritu se engrandece con la idea de tener un mejor país, una mejor sociedad. Hemos presenciado un momento histórico. Votó más del 63% del padrón electoral. Tenemos que hacer que las cosas sucedan. Que no nos digan nuestros hijos o nuestros nietos que no tuvimos la voluntad de cambiar el rumbo de nuestro país.

Habla con los tuyos y convéncelos de que participen activamente para mejorar el país, las instituciones y nuestra sociedad. Yo espero con mucho amor este cambio radical que viene. No podemos seguir viviendo con más de lo mismo. Y mucho menos, vivir en un país dividido. Hay mucha gente que sigue hablando de manera negativa sobre nuestro nuevo presidente. Que nos va a convertir en Venezuela, que sus teorías no sirven, que va a llevar al país a la quiebra y mucho más. Sin embargo, el pueblo manifestó su deseo y llevó a AMLO a la presidencia. AMLO llegó. Y llegó por tanto insistir. Demostró que seguiría luchando por México a pesar de la insistencia de sus detractores en su “ambición” de poder. Pero si lo analizamos cuidadosamente, AMLO no viene de la élite política. No tiene ascendencia de personajes que han trabajado en la política. Llegó sin padrinos. No viene de Harvard ni de ninguna universidad extranjera. Es un hombre del pueblo.

AMLO ya es presidente electo. Olvidemos las diferencias y encontremos coincidencias para ser un mejor país. Un país en donde haya una verdadera justicia social. Un país en el que se garantice una mejor vida para sus ciudadanos.

Estamos ante un nuevo país si así lo queremos. Entre la gente hay mucha esperanza para cristalizar los sueños de justicia, paz, seguridad física y económica. Y si no es así, si AMLO nos falla, que la nación se lo demande.

“Las sociedades deben juzgarse por su

capacidad para hacer que la gente sea feliz”

Alexis de Tocqueville

 

Estoy escribiendo estas líneas durante la tarde de este domingo de elecciones históricas. Mi casilla comenzó tarde las actividades de esta fiesta de la democracia. Pero a pesar de ello, la gente estaba entusiasmada. En mi colonia había mucha gente, creo más que otras veces, con la esperanza reflejada en el rostro. Con un brillo en sus ojos que iluminaba la mañana. Las personas de la tercera edad estaban en una fila especial, lo cual me pareció adecuado. Había unas sillas para que no se cansaran. Me encontré a varios vecinos y vecinas con los que no había platicado por años. Alejandro se veía muy diferente. Vestía pantalón de mezclilla y sudadera. Llevaba una mochila y se veía “viajero”. Me contó que acababa de regresar de Estados Unidos y que quería ya permanecer aquí con su familia. Su madre murió hace unos meses y poco después le tocó a su papá. La familia se está acabando, dijo en tono muy triste. Me habló de sus esperanzas en esta elección y que tenía fe de que ganara el bueno para que tuviera un trabajo digno aquí y para terminar la prepa.

De repente, vimos al papá del “chato”. Iba muy triste porque no le habían permitido votar que porque su credencial ya había “caducado”. La revisé. Todo estaba en orden. Me dirigí a las mesas para hablar con los servidores y sí, efectivamente. No había problema alguno. El papá votó por su partido favorito y se fue caminando lenta y pesadamente pero muy contento de haber cumplido esta obligación ciudadana.

Estos son momentos históricos por muchas razones. Estamos despertando del letargo. Han llegado a su fin los tiempos de la democracia representativa. Esos tiempos en lo que elegíamos a alguien y él o ella nos “representaba”. Se portaban como los jefes y teníamos que rendirles pleitesía. Teniendo camionetas y chóferes y guaruras, con bonos especiales, gastos, seguro de gastos médicos mayores y tantos y tantos privilegios. Hasta este momento se han portado como se les da la gana, tratándonos como si fuéramos limosneros. Han lucrado con las necesidades del pueblo. Y además, puedo probarlo, someten a los trabajadores del estado y los manipulan como quieren diciéndoles que si no votan por ellos van a perder su trabajo.

La sociedad no es la misma. Estas nuevas generaciones no están dispuestas a permitir semejante humillación. Todos los políticos son servidores públicos que le deben rendir cuentas a la ciudadanía. Son nuestros trabajadores y su deber es trabajar para nosotros para lograr el objetivo de vivir en una mejor sociedad, porque ellos viven de nuestros impuestos. Se acabaron los tiempos de grandeza imperial. La democracia participativa llegó para quedarse. Los ciudadanos, hombres y mujeres, tenemos un poder muy grande que debemos ejercer y se llama: Poder ciudadano.

Alexis de Tocqueville ya lo dijo hace dos siglos: “lo que más confusión provoca en el espíritu es el uso que se hace de estas palabras: democracia, instituciones democráticas, gobierno democrático. Mientras no se las defina claramente y no se llegue a un entendimiento sobre su definición, se vivirá en una confusión de ideas inextricables, con gran ventaja para los demagogos y los déspotas.”

La verdadera participación social nos llevará a una democracia real. Y la participación social de los ciudadanos depende de la madurez de cada uno de nosotros, hombres y mujeres preocupados y ocupados en lograr un mejor país. Los que ya somos de cierta edad tendremos que adaptarnos a esta nueva forma, y a las nuevas generaciones les tenemos que inculcar en la familia y en la escuela los principios democráticos de responsabilidad y participación social. Cuando la sociedad civil es capaz de organizarse para un bien común se dan logros importantes y con el simple hecho de asociarse con otros por una causa común y pensando para la comunidad desde la escuela, eso nos dará una generación que más consciente, responsable y participativa que ya nos hace mucha falta para cambiar este paradigma actual.

Ante todo optimismo. Siente la libertad.

Mucho entusiasmo para actuar con rectitud.

Lo que está por venir es parte del

Oráculo de la esperanza. Es parte de la Historia.

 

 

 

“Qué llegue quien tenga que llegar.

Qué se vaya quien se tenga que ir.

Qué duela lo que tenga que doler.

Qué pase lo que tenga que pasar.”

Mario Benedetti


Estos son días de reflexión. Muchas cosas se habrán de definir el próximo primero de julio. Estos son días de analizar el país que queremos. Vemos cómo se juegan las piezas del ajedrez y seguramente nadie está contento con lo que se ve y escucha tanto en los medios de comunicación o en los sociales.

Todos los actores políticos dicen que ganaron los debates, que van hasta arriba en las encuestas y, por supuesto, dicen que son los mejores. Sin embargo, si analizamos bien las cosas, todos se han dado hasta con la cubeta con tal de ser los “mejores” en la contienda política electoral sin darse cuenta de que están polarizando los sentimientos y apasionamientos del electorado. Muchas personas han estado perdiendo a sus amistades de toda la vida por sus preferencias electorales. Mientras unos quieren más de lo mismo, dicen que vale más malo por conocido que bueno por conocer, otros prefieren cambiar de paradigma porque están cansados de más de lo mismo.

Pero si analizamos las cosas con detalle, hay muchas carencias de nuestro pueblo que se tienen que atender. Hay políticas públicas que se tienen que implementar. Seguimos viviendo con muchas carencias y nos siguen diciendo que nuestro país no está preparado para ser mejor. Nos dicen que seguimos siendo un país de tercer mundo y que esa es la razón por la que seguimos viviendo como vivimos.

En el caso estatal, el candidato del PRD pidió el voto para López Obrador y que voten por él para gobernador, causando confusión en el electorado.

Por otro lado, el ex rector Alejandro Vera declinó su candidatura como candidato a gobernador y manifestó su apoyo total a Cuauhtémoc Blanco. Dijo que él se equivocó pero que el pueblo no se equivoca.

No sabemos que sigue después de esto. Estamos a una semana de las elecciones, elecciones que serán históricas en nuestro país. Hay quien dice que si no aprovechamos esta oportunidad pasarán varias generaciones para poder a vivir otra oportunidad como ésta.

De lo que sí estamos seguros, es que, después de todo lo que estamos viviendo, esta es una oportunidad única para encontrar coincidencias. Ya no podemos seguir perdiendo el tiempo en enfrentamientos. Debemos comenzar a construir verdadera participación ciudadana. Se acabó el tiempo de la democracia representativa, aquélla en la que los electores sólo votan por quienes quieran que sean sus representantes, y una vez electos, los ungidos hacen lo que se les da la gana, no sólo con el presupuesto, sino que se creen que pueden hacer lo que quieran y tratarnos como si fuéramos ciudadanos de segunda clase. Nuestros representantes, son eso, representantes y, por tanto, tienen que tomarnos en cuenta para realizar lo que corresponde. Este es el tiempo de la democracia participativa. Nosotros como ciudadanos tenemos un poder muy grande para hacer que la política cambie de dirección. El poder ciudadano es muy fuerte, pero muchos no lo saben y algunos políticos lo ocultan. Nos urgen políticos que tengan esto en mente. Es la hora de las coincidencias políticas. No importa de qué partido sean, lo importante es que se tome en cuenta a la ciudadanía para su participación real y efectiva. Y en ese sentido, en el espectro legislativo y analizando las propuestas, debo decirlo con todas sus letras, que, el único candidato, a nivel local, que tiene propuestas en ese rubro, se llama Javier García Chávez, candidato a diputado por el segundo distrito local en Cuernavaca, con su propuesta de presupuesto participativo comunitario que propone, entre otras cosas, que el estado, en lugar de decidir cómo y en qué obras va a invertir de manera unilateral, como siempre ha sido, se les otorgue a las comunidades ese presupuesto participativo y que los hombres y mujeres vecinos de cada comunidad se reúnan en asambleas comunitarias para decidir, de manera responsable, qué obras se habrán de realizar para beneficio de sus vecinos y de su comunidad.

Esas son las propuestas que se necesitan para estos tiempos de cambio. Urgen las coincidencias democratizadoras reales. Urge una dinámica social y política novedosa. Bueno, novedosa para nosotros, porque en otros países ya existe.

Qué llegue lo que tenga que llegar y que pase lo que tenga que pasar en beneficio de México y de Morelos.

Lunes, 18 Junio 2018 05:19

Festividades y cultura de la paz

“A los niños antes de enseñarles

a leer, hay que ayudarles a aprender

lo que es el amor y la verdad”

Mahatma Gandhi.

Desde que nacieron mi hija y mi hijo, me dije que sería un padre diferente. Juré que siempre estaría presente en lo que necesitaran. Prometí que estaría cerca y que compartiría, no solamente las actividades familiares, sino también las actividades escolares. Yo había tenido un padre ausente y en la escuela no siempre la pasé muy bien. Así lo hice y en todas las escuelas de mis hijos desde el jardín de niños hasta la prepa, siempre participé activamente en las actividades escolares de mis hijos y como padre activo en los comités de padres de familia. Siempre fui presidente y en una sola ocasión fui vicepresidente. Confieso que siempre estuve en desacuerdo de muchas cosas en las escuelas. Me permito recordar algunas: en algunas instrucciones de ejercicios de matemáticas, Lobito no entendía nada. Primero lo dejaba a él solo. Luego leía yo y me di cuenta que éstas eran muy confusas que hasta las mismas maestras no comprendían, y obvio, yo decía que había que tener cuidado con los ejercicios para que todo fuera claro con los estudiantes. En la secundaria, recuerdo que Lobito me llamó desde la dirección de la escuela diciendo que lo habían castigado por llevar el cabello largo. Así que me dirigí rápidamente y le pregunté al prefecto qué sucedía si mi hijo ya llevaba corte militar. Me contestó que no podía llevar el cabello parado y que le tenía que poner gel para que quedara aplanado. Eso me pareció absurdo. De por sí me parece demasiado fuera de lugar que tengan que llevar el pelo tan corto. Le contesté al maestro que eso era demasiado. Los chicos ya de por sí se sentían mal llevando el cabello tan corto y encima había que ponerles gel para aplanarlo. Le dije que ellos querían ir bien peinados y sentirse bien. Comenté que el arreglo era parte de su autoestima. Este señor me contestó que yo estaba equivocado porque a esa edad los niños y las niñas no tenían autoestima. La verdad me hizo enojar tanto este “maestro” que le tuve que decir varias cosas frente al director. En otros casos, me di cuenta que el sistema educativo seguía igual que cuando yo era niño. Sólo les enseñaban a memorizar cosas en lugar de comprenderlas.

Pero me regreso un poco, hay muchas cosas que quisiera contar en esta columna pero desafortunadamente el espacio no me lo permite. En una de esas festividades del día de la madre, sucedió lo que ya me había imaginado que sucedería. Este era el caso de un chico que sólo tenía a su padre. Se hizo el festival y cuando el grupo de este chico terminó el bailable, la maestra de ceremonias les dijo a través del micrófono que les llevaran el regalo que habían hecho a sus mamás, todos los niños y niñas corrieron hacia sus mamitas. Pero este chico se quedó en medio del patio sin saber qué hacer. Toda la gente se le quedó viendo, y el pequeño sintió todo el peso de sus miradas. El papá se enojó tanto porque su hijo se quedó en el centro de la explanada sin llevarle su regalo que se dirigió muy enojado a la salida. El pequeño se dio cuenta que su papá se alejaba y comenzó a llorar en el centro de la explanada. Se hizo un silencio profundo en toda la escuela. Nadie hacía nada. Sólo miraban. Actué de inmediato y fui corriendo a la salida. Detuve al papá y le dije que fuera a buscar a su hijo. Le dije que era muy pequeño para entender esas cosas. Que él era el adulto. Le dije que era él como papá quien debía reforzar esa carencia. Así que el hombre se dirigió a la explanada, abrazó a su hijo y lloraron juntos… el silencio seguía y muchos niños estaban llorando. Lobito y Manzanita me abrazaron y llorando me dijeron: ¡Papá, nunca dejes a mamá!

Los tiempos no son lo que eran. Cada vez hay más divorcios y se incrementa el índice de familias monoparentales. Hay muchas madres que se enfrentan solas a la vida con sus hijos e hijas y viceversa. Hay muchos padres que se quedan, después del divorcio con sus pequeños.

Por eso siempre he pensado que en lugar del día de la madre o del padre, en las escuelas deben celebrar el día de la familia. Me he dado cuenta de cómo se sienten los niños o niñas que tienen que celebrar los festejos mencionados y nadie piensa en ellos. Son sentimientos terribles de ausencia, de dolor, de ansiedad.

Desde que mis hijos quedaron conmigo, siempre les dije que yo era su padre y su madre. Les enseñé que ellos también tienen una opinión y que vale mucho. Les dije que si ellos en la escuela querían participar en esas festividades, que lo hicieran, sabiendo que yo estaría ahí presente y, que si no querían, estaban en su derecho de no participar. Les he enseñado que el amor es lo más importante que podemos tener. Y que debemos compartir ese amor con quien le falte. Les he enseñado a conducirse con verdad. Y aunque ésta duela, al final nos hará mucho bien porque el corazón estará en paz y vivirán mejor.

Feliz día del padre a todos esos hombres que han sabido ser padres de verdad. Siempre presentes y siempre regalando amor del bueno y que también son madres.

Y felicidades a las mamás que han sido también padres y han guiado a sus hijos e hijas por el buen camino a pesar de las dificultades porque es más fácil, como lo dijo Frederick Douglas, criar hijos fuertes que reparar hombres rotos.

 

“Cuando la sangre

es de una mujer maltratada,

la herida es de todos”

Anónimo

 

 

Dicen que lo de que no se habla no existe. Hay que saber de dónde venimos para, por lo menos, visualizar, entrever hacia dónde vamos.

Recuerdo a los cinco años estar sentado frente a una tele en blanco y negro, que seguramente nos habían prestado, y, mientras veía el programa, escuchaba los gritos de alguien que implorando gritaba que ya no le pegaran. Los gritos se confundían con lo que sucedía en la televisión y mi mente no alcanzaba a comprender bien a bien lo que sucedía. De repente, mi madre salió corriendo de la casa y la alcanzo a ver. Iba descalza, llorando y gritando. Yo salto, como si me hubiera lanzado un resorte y corro detrás de ella. Bajamos la calle de Degollado y dimos vuelta en Matamoros. Yo corría detrás de ella y, en su carrera volteó para ver si la seguían. Afortunadamente no había nadie más que yo detrás de ella. Se hincó y me abrazó fuertemente como si quisiera protegerme de algún peligro…

Estas escenas se repitieron conforme pasaron los años. Yo vivía lleno de miedo. Supongo que mis hermanos y mi hermana también. La violencia era moneda corriente en mi familia. Cuando cumplí quince años, ya estaba en la preparatoria y un día que mi padre se puso violento otra vez y quiso pegarle a mi madre. Yo me le puse en frente, no permití que le pegara y llamé a la Policía. Se lo llevaron y lo metieron a la cárcel.

Esa noche, mi madre llorando, y muy acongojada, me pidió llevarle una cobija a mi padre para que no pasara frío. Recuerdo que me acompañó Félix, uno de mis amigos de la infancia que vivía en la misma vecindad.

Llegamos y le dije al policía si me dejaba entregarle la cobija a mi padre. Me dejaron pasar y, mi padre tras las rejas me miró enfurecido y me insultó como él sólo sabía hacerlo. Entre otras cosas, me dijo que primero lo había metido allí y que ahora estaba preocupado para que no pasara frío.

Me mandó a la Quinta de López Obrador con todo y la cobija y ahí voy de regreso a la casa. Mi mamá muy preocupada me preguntó por qué no le había dado la cobija. No sé qué le inventé pero no le dije lo que había pasado.

A la mañana siguiente, en la delegación, lo que ahora es el Museo de la Ciudad de Cuernavaca, le preguntaron a mi madre si iba a levantar cargos en contra de mi padre. Grande fue mi sorpresa cuando ella dijo que no.

La miré sorprendido sin entender por qué. Estaba muy enojado y le pregunté. Su respuesta fue: Dios me dio a este hombre como esposo y como padre de ustedes. No lo juzgues. Sólo entiende y obedece lo que te estoy diciendo

Al paso del tiempo pude entender en realidad lo que le sucedía a mi madre. Esos eran tiempos de dependencia de la mujer. La mujer dependía del hombre. No tenía un trabajo del que pudiera obtener dinero. Aunque en el caso de mi madre, recuerdo que cada vez que nos salíamos de la casa, ella rentaba un cuartito y ponía un anafre y se ponía a vender pozole o antojitos. Mi madre siempre fue muy luchona y nos sacó adelante en la vida. Pero también decía que no quería que sus hijos no tuvieran un padre.

Ella había aprendido a ser sumisa, a ser obediente, no importaba si le pegaban o si el esposo tenía otras mujeres. La educación de la mujer era lamentable. Nunca le enseñaban a pensar en ella para realizarse. A ir a la escuela a prepararse. A tener un trabajo para ser independiente económicamente. ¿Para qué, si algún día se iba a casar y a depender de su marido? Porque él le daría todo. Absolutamente todo. Hasta golpes.

Los tiempos han cambiado, y, sin embargo, el machismo sigue existiendo en nuestra sociedad, al grado de que la violencia de género ha sobrepasado los límites hasta llegar a la muerte. Está bien que haya castigo para los hombres que ejercen violencia en contra de las mujeres pero considero que es tanto o más importante que la educación familiar esté enfocada a desarrollar el empoderamiento de la mujer y que las políticas públicas sean constantes. Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud muestran que una de cada tres mujeres en el mundo que han tenido una relación de pareja han sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero en algún momento de su vida. 

Recuerda amiga mía, quien te quiere dejará que elijas con libertad tu camino a la felicidad. Y para ser tú misma no aspires a ser la mujer que el hombre necesita.

Y por último, pero no por eso menos importante: si cuando estás con alguien lloras más veces de las que sonríes, es momento de alejarte. La vida es bella. Elige vivir bien. Vivir feliz. Vivir en paz y en armonía.

P.D. ¡Exigimos justicia para Lesley Aileen Alamilla Sosa!

 

“No podemos resolver problemas

usando el mismo tipo de pensamiento

que usamos cuando los creamos”

Albert Einstein

 

Hemos hablado en este espacio de la importancia que tiene la nueva ley de justicia alternativa en nuestro estado de Morelos. Vivimos una etapa de la vida del ciudadano en la que los conflictos legales ya no pueden dejarse al arbitrio de un juez. Ya no debemos vivir esa paradoja legal en la que hay un vencedor y un perdedor en el juicio. La “verdad legal” ya no es suficiente. Requerimos de una nueva forma de resolver los conflictos humanos. Una forma en la que sean las mismas partes en conflicto, y a pesar del mismo, las que encuentren una solución amigable, en lo que se pueda; que sea voluntaria, colaborativa, controlada, confidencial, imparcial, neutral, equilibrada y segura. Esta forma como se aprecia en lo anterior, ya existe y se llama mediación.  Hace un año se dieron los primeros pasos para la creación de esta nueva ley. Ya hay dos generaciones de mediadores egresados del diplomado impartido por la Escuela Judicial del Poder Judicial del estado de Morelos. De hecho, después del primer diplomado se creó la Asociación de Mediadores Públicos y Privados del Estado de Morelos con la finalidad de organizar actividades tendientes a dar a conocer los beneficios de la mediación y promover la nueva Ley de Justicia Alternativa, que hasta ahora, después de un año de iniciado el diplomado y la propuesta de ley, sigue siendo pospuesta en detrimento de la ciudadanía.

La mediación es un medio que nació en Estados Unidos después de la segunda guerra mundial y se empezó a formalizar en los años setenta  promovido por lo que se llamó “Movimiento ADR” (Resolución Alternativa de Conflictos por sus siglas en inglés) y que culminó en la Ley de Mediación Uniforme de 2001.

Como se puede apreciar, estamos a años luz de esta “nueva” forma de resolución de conflictos que existe desde hace tiempo en otros países. Ya mencionamos también que los últimos estados de nuestro país en los que hace falta su implementación son Morelos y Guerrero.

Siempre ha existido el argumento, aunque no siempre es así, de que los jueces no siempre actúan con justicia, se menciona que hay intereses que mueven la balanza de la justicia al que tiene más, al que tiene privilegios. Sin embargo, es a través de la mediación que las partes en conflicto pueden encontrar una mejor solución con la ayuda de un(a) mediador(a) que los guíe para encontrar una solución adecuada para ambas partes.

Por otra parte, la mediación ayuda a hacer más ágiles las acciones de la ley, debido a que al existir otra alternativa para la solución de conflictos, los juzgados tendrán una carga más ligera en los casos y todo podrá ser más fluido. Con la implementación de la Ley de Justicia Alternativa tendremos una justicia realmente expedita. Todos los conflictos podrán resolverse en el menor tiempo posible sin atravesar el suplicio que conlleva llevar todas las etapas de un juicio.

La nueva ley que viene urge para que podamos llegar más rápido a un estado emocional equilibrado ante los conflictos que atravesamos. Imagínese usted, el juicio de divorcio de unos amigos les llevó cuatro años, tiempo en el que el estado emocional tanto de él como el de ella estuvo en profunda crisis. Con esta nueva ley, y con la disposición de ambas partes, todo podría solucionarse en tiempo récord.

El conflicto es parte de la naturaleza del ser humano. No es algo inventado. Es parte de las decisiones que tomamos en nuestro diario caminar. En nuestro diario actuar en la vida. En la convivencia con los demás. Es mi apreciación que nadie es malo(a) de origen. Los conflictos se van creando porque todos somos diferentes. Porque todos tenemos intereses diferentes. Porque tenemos ideologías y visiones del mundo diferentes.

Por eso urge esta nueva ley. Esta traerá un nuevo paradigma en la resolución de conflictos y una nueva forma de apreciar y solucionarlos que nos llevará a un nuevo elemento que aportará a la cultura de la paz.

 

Lunes, 28 Mayo 2018 05:13

El cambio y la cultura de la paz

“Perfección en los medios,

confusión en los fines

Albert Einstein

 

Decía Carl Rogers: “Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estático, viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo, los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante.”

Si la vida fuera estática sería terriblemente aburrida. Ya sabríamos cómo actuar, cómo mirar a la gente, qué decir. Pero la verdad es que la vida trae aparejadas muchas cosas que nos harán recapacitar y pensar dos veces lo que estamos haciendo. A veces tenemos temores infundados. A lo desconocido, a la incertidumbre a aquello que nos da miedo enfrentar.

Todo esto es normal. Y ante lo que estamos viviendo, que en este caso son las próximas elecciones, como sociedad nos estamos enfrentando a una verdadera tormenta de publicaciones en las que con tanto que nos dicen nos van infundiendo miedo. Si votas por tal candidato, el país se derrumba; si votas por aquel otro, nos van a seguir robando… Esta es una tendencia que demuestra lo bajo que puede llegar una contienda en la que deberían prevalecer las propuestas, la visión del futuro, la mejoría que como comunidad deseamos y no las infamias, la denostación que se está mostrando.

Todos los días me llegan por las redes o vía whatsapp, videos y mensajes en los que se habla mal de todos los candidatos. Nadie se da el tiempo de investigar si son verdad o no, contribuyendo con esto a la cultura del desprestigio y de la denostación. Nos estamos enfrentando entre nosotros mismos hasta el grado de acabar con las amistades que siempre habíamos tenido. Los enfrentamientos entre los que comparten estos mensajes llegan a los insultos más bajos por defender a sus candidatos. Yo mismo he compartido estos mensajes para ver la reacción de mis amigos y conocidos. Y sin embargo, no contesto de la manera ominosa en que lo hacen ellos.

Pero analizando todo esto detenidamente, ¿quién o quiénes son los verdaderos responsables de estos ataques perversos?  ¿A quién le interesa que nosotros como miembros de esta comunidad nos enfrentemos y que tengamos miedo? Hay varias hipótesis, entre ellas el gobierno, para continuar con el statu quo; los partidos políticos, que desprestigian a sus oponentes para que ganen sus candidatos; los medios de comunicación, que defienden sus intereses; las empresas que tienen intereses dentro de la política. En fin, hay varias entidades cuyos intereses son que los votantes nos inclinemos hacia un lado u otro de la balanza. ¿Y con qué fin lo hacen? Para causarnos miedo. Konrad Lorenz decía que la ansiedad con miedo y el miedo con ansiedad contribuyen a robarle al ser humano sus cualidades más esenciales. Una de ellas es la reflexión.

No permitamos que nos controlen. Hay que analizar, reflexionar, deducir, pensar y repensar todo lo que nos dicen, leemos o escuchamos. Dos, tres, cuatro y mil veces. Y además, cuando toda esta historia de las elecciones acabe, pidamos a nuestros legisladores que la verdad se haga ley. Que no se digan mentiras, que no se oculte la verdad. La verdad duele pero la democracia nos debe llevar a una honestidad sin maquillaje. Ya no quiero tener miedo. Ya no quiero que me infundan temor. Quiero tranquilidad para mí, para mis hijos y para mis nietos. ¿Acaso me moriré sin ver un mejor país? ¿Acaso acabaré diciendo que en México nunca habrá posibilidades para vivir mejor, para vivir en paz, para vivir con justicia social, para vivir sin miedo? Desde niño he vivido en medio de la manipulación mediática. ¿Se seguirá cumpliendo lo que dice Noam Chomsky? La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica porque destruye cerebros.

Yo quiero un mejor país. Estoy seguro que tú también quieres lo mismo. Vayamos pues en su búsqueda.

 

 

“Sólo después de que el último árbol sea cortado,

sólo después de que el último río sea envenenado,

sólo después de que el último pez sea apresado,

sólo entonces sabrás que el dinero no se puede comer.

Anónimo

 

 

Esta mañana participé de un recorrido que me hizo recordar mi niñez. Vivía en la calle de Juan Álvarez en la colonia del Empleado. Estudié en la primaria vespertina Francisco I. Madero que se encuentra en la calle de Domingo Díez. Hablo de los años setenta, hace más de cuarenta y tantos años. Todos nos conocíamos, todos convivíamos. Chucho llegaba en su caballo a vender leche. Leche de verdad, no lo que venden ahora. Nos juntábamos todos los niños, César, Quique, el “Tribi”, Juan, “Geros”, Joselo, Rulo, el “chorejas”, en fin, nos reuníamos y jugábamos mil y un juegos. Las canicas, el burro castigado, la roña, el bote pateado… ¡Qué tiempos aquellos! Nos íbamos al cerrito a cortar varillas para hacer papalotes que ahí mismo hacíamos volar. Era una sensación hermosa. Eran aires de libertad. Mi espíritu volaba por los aires y sentía que viajaba sobre mi papalote a mundos maravillosos.

Algunas de esas tardes, después de la escuela (a veces nos íbamos de pinta) nos reuníamos afuera de la tienda de las “señoritas”, comprábamos teleras de diez centavos, cincuenta centavos de chiles en vinagre y nos preparábamos unas ricas tortas de puro chile y de las cuales todavía tengo el sabor que me hace recordar esos tiempos y, emprendíamos nuestra aventura. Caminábamos hacia el norte de la ciudad en dirección a los Go-Karts. No había mucho que ver sobre la calle de Domingo Díez pero mientras caminábamos, íbamos contando historias o cantando canciones de la época. La que todos entonábamos era una de Lupita D’Alessio: Mi pobre corazón tiene una pena muy grande, muy grande. Queriendo consolarlo yo le dije: no llores, no llores… otras veces nos íbamos al “ojito de agua”, en el Pilancón. Ahí nadábamos en un agua fría. Muy fría y transparente. Había cangrejos pequeñitos que se escondían entre las rocas. Eran tiempos hermosos. Tiempos de libertad y fantasía. Tiempos en que creíamos que el futuro sería ése. Con ese cielo, con esa tranquilidad. Con esa transparencia.

Sin embargo, esta mañana mientras recorríamos el “pilancón” me di cuenta que ese viejo lugar de mi infancia, ese lugar de fantasía estaba a punto de desaparecer. Con muchas construcciones alrededor, escombros y desechos que algunas personas inconscientes tiran allí. Caminé por el lugar hasta llegar a la pequeña poza de mi niñez. En esos tiempos y, para mi edad, era como un lago gigantesco y ahora…ahora lo veía tan pequeño, como si quisiera esconderse de los seres humanos, hacerse invisible para que no la destruyeran. Miré la piedra desde la cual me aventaba mis clavados. Era gigantesca en esos tiempos, y ahora, ya no lo parecía tanto.

Hemos avanzado mucho, tanto que estamos acabando con nuestra tierra. Ella, la Tierra, no nos pertenece. Nosotros le pertenecemos. Somos sus hijos. Cada mañana nos regala la música hermosa que emana de todos los seres que en ella habitan. Al caer la tarde nos regala la tranquilidad que necesitamos al llegar a casa. Y por la noche nos regala el tiempo para descansar y recuperar fuerzas para el siguiente día. Y sin embargo, la estamos matando poco a poco. La tierra nos ama y como dice algo que leí hace tiempo, la tierra ama nuestras pisadas pero tiene miedo de nuestras manos.

Ya basta de contaminarla, basta ya de erosionarla y sacrificarla para beneficiar a unos cuantos que se están llenando de dinero pero que la están destruyendo sin importarles la crisis que se avecina. Crisis que nos llegará a todos sin importar si eres rico o pobre. Pensemos en las generaciones venideras. Piensa en tus hijos y en tus nietos.

Todos nosotros, el gobierno, hombres, mujeres, niños y niñas, jóvenes y viejos debemos cuidar a nuestra madre tierra quien también es un ser viviente y tiene derechos. Derechos que si no le reconocemos traerá la propia destrucción del ser humano.

 

 

Lunes, 14 Mayo 2018 05:34

Elecciones 2018 y cultura de la paz

“El político se convierte

en estadista cuando

comienza a pensar en

las próximas generaciones y

no en las próximas elecciones.

Sir Winston Churchill

 

 

Hoy, desde temprano, arrancaron las campañas electorales en todos los municipios del estado de Morelos. Y a nivel nacional, éstas son las elecciones más importantes del siglo XXI. Hoy comienza una aventura en la que todos los morelenses, y el resto del país, quisiéramos ver concordia, paz, ética y, sobre todo, verdades. Verdades que nos den esperanza para una mejor vida. Para una mejor sociedad.

Sin embargo, el panorama político se muestra como alguna vez lo manifestó Otto Von Bismarck, quien decía que nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería.

Necesitamos -debemos, mejor dicho- comenzar a pensar seriamente en nuestra situación real. Cómo vivimos, de lo que carecemos, lo que buscamos, a dónde vamos. Cómo construiremos un mejor México para nuestras familias.

La clase política nos ha engañado tanto y nos han manipulado hasta el punto de creer que las mentiras que nos dicen son verdades absolutas. Afortunadamente, y sobre todo, para las personas que se informan a través de las redes ya hay un sitio donde se puede verificar si las noticias que se vierten en materia política son verdad o mentira. Antes decíamos que la gente manipulable era aquella que no tenía educación. Sin embargo, actualmente, en los medios sociales, los estrategas de los políticos usan estrategias de marketing para engañar a la sociedad en su conjunto. No importa si son pobres o ricos, incultos o con grados académicos…Tenemos mucha información en las redes. Y esa inmediatez hace que algunas personas crean lo que se publica sin darse el tiempo de investigar. En la ciencia no se puede aceptar algo como verdad si no existen evidencias físicas o teóricas. Pero en el espectro social, se cumple lo que afirmaba Göbbels: una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. De hecho, la población en general no sabe lo que está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo sabe, según manifiesta el científico Noam Chomsky. Y otra idea del mismo autor, que deberíamos adoptar es aquella de que nunca fui consciente de cualquier otra opción que no fuera la de cuestionar todo. Dudemos de todo. Investiguemos todo lo que sucede a nuestro alrededor, sobre todo en materia política. Busquemos la libertad de pensamiento. Busquemos la libertad política. No te dejes manipular, investiga analiza, reflexiona, piensa y vuelve a pensar otra vez. Saca tus conclusiones y define tu postura. Pero siempre con respeto hacia los demás. Cada uno de nosotros tiene derecho a pensar como quiera pero el librepensador (así se escribe) basa sus posiciones referentes a la verdad sobre la lógica, la razón y el empirismo en lugar de la autoridad, la tradición, la revelación o algún dogma.

Y, como dijo Nelson Mandela: para ser libre no sólo se necesita despojarse de las propias cadenas sino vivir de una manera que respete y potencie la libertad de los demás.

Cuida tu pensamiento, cuida tu voto. La gente no es la misma que en 1994 cuando comenzó esta historia del voto del miedo. Si quieres un mejor país, reflexiona antes de que votes por el miedo. Vota libre. Vota por un mejor futuro para nuestras próximas generaciones.

 

 

Lunes, 07 Mayo 2018 05:24

Familia y cultura de la paz II

“Ser padre (o madre)

significa amar a tus hijos más

de lo que nunca te has amado a ti mismo.”

Anónimo 

 

Ayer por la tarde fui a una plaza, aquí en Cuernavaca, para tomar un helado de yogurt en compañía de Lobito. Hacía tiempo que no compartíamos esta actividad que se hizo costumbre cuando era pequeño. Hablamos de muchas cosas. Sus estudios en la universidad, la vida, el futuro y la familia. Mis hijos se quedaron conmigo después del divorcio. Eran muy pequeños. Al principio creí que sería difícil (y lo fue) pero nunca pensé que sería una tarea imposible. Siempre fue mi teoría que, si te dedicabas  a tus hijos en cuerpo y alma, el resultado sería hijos con valores, con amor y equilibrados. Así lo hice. Los dormía con cuentos de fantasía, les hacía magia. Y cuando ya estaban dormidos, me dedicaba a lo mío. Al siguiente día les preparaba el desayuno, platicábamos de cualquier cosa, les contaba chistes y los llevaba A la escuela. En la tarde iba por ellos. Ya tenía lista la comida y una botanita mientras servía la comida. Por la tarde les ayudaba con sus tareas, me contaban cómo les había ido. Más tarde veíamos un poco de televisión, se metían a bañar, merendábamos, y a la cama. Y confirmo que mis hijos son personas éticas, con valores y con mucho amor por sus semejantes. No importa que en una familia haya sólo una madre o un padre. Lo verdaderamente fundamental es que les brindes un ambiente familiar, que sientan que estás con ellos, que no les falta nada. Mientras platicábamos de este tema, sentados en una banca disfrutando el helado de yogurt, me llevé una sorpresa enorme. Mi mirada comenzó a recorrer los pasillos de la plaza y pude observar que había muchas mujeres, solas caminando con sus hijos o hijas. También vi hombres pero eran los menos. Había parejas, mamá y papá con sus hijos e hijas, por supuesto. Pero había una cantidad enorme de padres y madres solos con sus peques. Esta es la tendencia. Son nuestros tiempos. Eso sólo quiere decir que se tienen que implantar políticas públicas reales, no sólo en un papel, que apoyen a este nuevo grupo en sus dinámicas que son muy diferentes a las de las familias nucleares, es decir, aquellas donde se encuentren papá y mamá con sus hijos.

Dicen que las madres solteras se enfrentan a los siguientes problemas: Sobrecarga: asumen en soledad las funciones parentales, las tareas domésticas, las responsabilidades de la educación y el peso de ser la única fuente de ingresos en la familia. Y esta sobrecarga las condena a la ausencia de vida personal. Soledad: Lo anterior les impide dedicar tiempo a la vida personal y contribuye al aislamiento y genera sentimientos de soledad y abandono. Tienen miedo de que nadie las quiera con un hijo. Dependencia: Si son muy jóvenes, las reglas las imponen sus padres. El niño no es de nadie. Después es de todos menos de su madre. No pueden decidir por sí mismas. Baja autoestima y estigmatización. Aun cuando en nuestra época no rechaza como antes a la madre soltera, se percibe un rechazo encubierto. No se respetan sus derechos a nivel familiar y social. Se percibe este rechazo cuando tratan de negociar con las instituciones y se sienten excluidas de las reuniones. Desempleo. Ser mujer y tener cargas familiares son dos de las más grandes dificultades para conseguir un empleo. Las madres solteras tienen la necesidad de trabajar para poder subsistir por ser la única fuente de ingresos para su familia pero también tienen problemas para ajustar la vida familiar y la vida laboral por estar solas en la educación y crianza de sus hijos.

Esto, que antes sólo era exclusivo de la mujer, se va haciendo una tendencia también para los hombres. Las dinámicas familiares van cambiando. Recordemos que lo único que no cambia es que todo cambia y que la vida no es la misma que cuando éramos niños.

Por ello, muchas cosas tienen que modificarse. Desde hace tiempo he sugerido que en las escuelas se celebre un día de la familia. Ya no un “día de la madre” o un “día del padre”. He visto casos terribles en las escuelas donde hacen estos festejos cuando hay niñas y niños que no tienen mamá. Se sienten mal. Tienen que participar de los bailables y al final cuando van por su regalo para entregarlo a mamá, pues, no hay mamá. Es una forma de victimizar a los pequeños y de excluirlos de la “vida normal”. Hoy les deseo un feliz día de las madres a todas esas mujeres que son heroínas de sus hijos y a los padres que son también madres y que hacen todo lo mejor para su familia. Dicen que es difícil ser papá soltero o mamá  soltera porque es doble trabajo, doble stress, y dos veces más lágrimas pero también son dobles los abrazos, dos veces el amor y dos veces el orgullo. ¡Vivan las familias!

 

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