Lunes, 18 Diciembre 2017 05:40

Cultura de la paz y la ley de seguridad interior

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“Las masas humanas más peligrosas

son aquellas en cuyas venas

se ha inyectado el veneno del miedo..

del miedo al cambio.”

-Octavio Paz (1914-1998)-

Hemos hablado en esta columna sobre la cultura de la paz y su significado. Sobre todo, en la necesidad de adoptarla para vivir de manera más armónica y civilizada. Y para recordar sus inicios, la ONU dio su definición en 1998, hace casi veinte años, estableciendo que la cultura de la paz consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones y, en la Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz se identifican ocho ámbitos de acción para los actores a nivel local, nacional e internacional que proponen: Promover una cultura de la paz por medio de la educación, promover el desarrollo económico y social sostenible, promover el respeto de todos los derechos humanos, garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, promover la participación democrática, promover la comprensión, la tolerancia y la solidaridad, apoyar la comunicación participativa y la libre circulación de información y conocimientos y promover la paz y la seguridad internacionales.

En mi opinión, es aquí donde deberíamos, sociedad y gobierno (más el gobierno, por supuesto) enfocar nuestra atención. Es obvio que nuestra sociedad cada día es más compleja y que por ello necesita más atención y políticas públicas adecuadas para mejorar. Hay demasiada violencia y pérdida de valores. Nos hemos estado alejando de la civilidad y la ética en nuestra manera de vivir. Hemos visto cómo muchos políticos se siguen enriqueciendo a costa del pueblo y la impunidad sigue siendo moneda circulante a lo largo y ancho de nuestro país. Hemos comprobado cómo los grupos delictivos tienen cada vez más poder y que, por tanto, la violencia es parte de la vida en comunidad.

Crear una cultura de la paz es una tarea noble y a la vez extraordinaria porque conlleva respeto a la vida, a la dignidad y la integridad física, cultural y psicológica de todos los miembros de nuestra comunidad y el respeto a las opiniones distintas y a las ideas contrarias. Además, la cultura de la paz lleva aparejado un sistema judicial justo que no se deje seducir por el poder o el dinero.

No alcanzo a comprender (es retórica esta oración) por qué se buscan formas bélicas como la ley de seguridad interior que violentan más nuestra sociedad, en lugar de buscar formas adecuadas como el desarrollo de la cultura de la paz.

De acuerdo a analistas de todo tipo, tanto mexicanos como internacionales, esta ley no debió ser aprobada. La misma ONU, a través del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Jan- Jarab, envió al senado de la república una carta en la que solicitaba que no se aprobara dicha ley. Entre otras consideraciones, se mencionaban las siguientes: generaría riesgos para la vigencia de los derechos humanos y no aportaría soluciones para enfrentar los retos que en materia de seguridad enfrenta el país. Y establece catorce rubros sobre los que muestra gran preocupación: ambigüedad de conceptos, violación al principio de necesidad, papel indebido de las fuerzas armadas, sometimiento de la autoridad civil a la militar, ausencia de controles, ausencia de políticas de fortalecimiento a las instituciones, indebida regulación del uso de la fuerza, indebida protección y garantía de los derecho humanos, afectaciones a la protesta social, ausencia de transparencia, lesión a la autonomía, inconstitucionalidad e inconvencionalidad, ámbito de excepción del derecho procesal administrativo y ausencia de explicitud de los principios rectores. Si te interesa ampliar el tema, visita el siguiente link:

 http://hchr.org.mx/images/doc_pub/Anexo_ObservacionesONU-DH_LeydeSeguridadInterior.pdf

Sería conveniente y necesario, que la sociedad civil organizada, llámese ONG´S, asociaciones civiles, grupos de estudio, instituciones educativas y finalmente, todas y todos los interesados estudiaran nuevas formas de convivencia en sociedad para hacer propuestas adecuadas para comenzar a vivir en la cultura de la paz haciendo a un lado toda propuesta que conlleve violencia y miedo porque “no hay camino para la paz. La paz es el camino” (Gandhi).

Mientras tanto, estoy seguro que las y los actores políticos que participaron en la aprobación de esta ley de seguridad interior verán mermados sus votos si buscan otro cargo de elección popular en las elecciones del próximo año y nosotros, los electores, seríamos muy tontos si seguimos dando nuestro voto a estos comerciantes de la ley.

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M. en D. Primo Blass

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