Publicado en Cultura de la Paz para el buen vivir Lunes, 29 Enero 2018 05:26

Activistas y cultura de la paz

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“Que nadie se haga ilusiones de que

la simple ausencia de guerra,

aún siendo tan deseada,

sea sinónimo de una paz verdadera.

No hay verdadera paz si no viene acompañada

de equidad, verdad, justicia, y solidaridad.”.

-Juan Pablo II-

A través de la historia de la humanidad hemos encontrado personajes que han dejado una huella enorme.

Un legado en su actuar o en su escribir para considerar la importancia de vivir en armonía. León Tolstoi, el gran escritor ruso del siglo XIX, estudió abogacía. Posteriormente se alistó en el ejército pero a causa de una enfermedad que lo mantenía constantemente en cama comenzó a escribir.

El tiempo que pasó en el ejército le dio muchas ideas para escribir y tomar conciencia del valor de la paz. En sus obras manifestó este enorme interés sobre la importancia de vivir en concordia y, por esta razón se le considera como un precursor de la cultura de la paz. En el ámbito educativo defendió la idea de la necesidad de fomentar el interés del alumno sin emplear la coacción y la intimidación, como era habitual en su tiempo. Aunque esto no ha cambiado mucho en nuestro país. Fundó escuelas y publicó textos para campesinos. Apoyó la liberación de los siervos y cuando se promulgó el “derecho de emancipación” en 1861, fungió como “árbitro de la paz” para mediar en los conflictos que se generaron con su aplicación. En 1891 organizó la recolección y el reparto de comida para paliar la hambruna desencadenada. Fue promotor de la “resistencia pasiva”, una idea que después retomaría Gandhi un siglo después. Y entre otras cosas, también defendió el derecho del ciudadano a evadir los impuestos abusivos.

Es muy difícil establecer parámetros en cuanto a los precursores de la paz, sin embargo, es natural, que a través de la historia hayan existido personas que se dieron cuenta de las carencias de sus sociedades y decidieron intervenir, ya sea con su pluma o con sus acciones. Personas que estaban inconformes y que tenían una visión y una concepción de la vida avanzadas para su época.

En este siglo, hay cinco personajes que se consideran los más emblemáticos en la definición de la cultura de la paz. El más conocido de todos ellos es Gandhi, que llevó a su país, la India, a obtener la independencia de su país mediante una revolución pacífica. La independencia económica fue el punto crucial de su movimiento. Este implicaba el boicoteo completo a los productos británicos. La explotación de los campesinos por los industriales británicos había originado una pobreza extrema y la destrucción de la industria de la India.. Gandhi propuso como solución potenciar el renacimiento de las industrias artesanales y el regreso de la vida campesina.

Martin Luther King, activista de los derechos civiles desde muy joven, organizó y llevó a cabo diversas actividades pacíficas reclamando el derecho al voto, la no discriminación y otros derechos civiles básicos para la gente negra de los Estados Unidos y siempre desplegó todas sus actividades en pro de la paz.

Nelson Mandela fue el primer mandatario en Sudáfrica de raza negra y también el primero en ser elegido por sufragio universal. Desarmó la estructura social y política, herencia del antiguo régimen por medio del combate institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social así como la promoción de la reconciliación social.

Albert Einstein apoyó dos movimientos: el pacifismo y el judaísmo. Pocos días antes de morir, firmó un documento escrito por su compañero y amigo Bertrand Russel llamado “Advertencia a los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Unión Soviética, Francia, Canadá y China”. Y finalmente, Bertrand Russell, filósofo, matemático, lógico y escritor británico, ganador del Nóbel de Literatura y conocido por su influencia en la filosofía analítica y su activismo social. A pesar de que fue un total pacifista, se opuso a casi todas las guerras entre naciones modernas.

La cultura de la paz es necesaria en nuestro país. Tenemos que promoverla. Tenemos que implementarla. Se necesitan muchos hombres y mujeres que estén convencidos de la necesidad de vivir en armonía. Y en el caso de los gobernantes, se tienen que implementar políticas públicas para lograrla. Podemos erradicar la violencia si acabamos con los conflictos. Johan Galtung sostiene que donde hay violencia siempre hay un conflicto no resuelto. Por tanto estudiemos las causas del conflicto. Al resolverlas, acabaremos con la violencia.

 

 

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