Jueves, 02 Enero 2014 02:15

2014: se acabaron las justificaciones

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El año que ayer inició es fundamental para definir el rumbo del gobierno de Graco Ramírez Garrido Abreu en todos los sentidos que lo queramos ver. Si bien es cierto que será en el 2015 cuando los morelenses podremos dar a través de nuestro voto la aprobación o desaprobación al gobierno de las izquierdas, es en este 2014 en el que estaremos en condiciones de emitir un veredicto.

Es decir, lo que se haga o deje de hacer en el 2014 por parte del gobierno estatal y los Ayuntamientos va a ser determinante para definir su futuro. Si la calificación es aprobatoria, el PRD irá en “en caballo de hacienda” los próximos tres años y podrá ir pensando en repetir para el siguiente sexenio, pero una calificación reprobatoria significaría que el Congreso Local 2015-2018 sería inminentemente de oposición y quién sabe qué pueda suceder.
Por principio de cuentas se tienen que acabar las justificaciones. El actual gobierno ya tuvo un año para echarle la culpa de todo a la administración pasada, sobre todo si los anteriores eran de un partido diferente.
Eso de que “hicimos en un año lo que no se hizo en 18 años” funcionó bien como discurso para el primer año de trabajo, pero ya no sirve. El “yo no bailo con hijas de narcotraficantes” ya debe quedar en el anecdotario. Ni esa frase ni ninguna otra pueden justificar ya el que Morelos siga ocupando los primeros lugares a nivel nacional en secuestros y extorsiones.
Decir que hay otros estados con peores problemas de inseguridad no puede servir de justificación porque cuando andaban en campaña aseguraban otra cosa muy diferente.
El periodo de gracia o popularmente llamado “luna de miel” ya terminó. La celebración por haber derrocado al gobierno panista y evitar que regresara el partido que dominó 70 años (como sí ocurrió a nivel federal) ya debió haber terminado hace mucho. Las promesas de miles de millones para el campo, la salud, la educación y el empleo de los morelenses ya deben ser sustituidas por hechos palpables.
El 2014 es un buen momento para hacer un alto en el camino y evaluar si los programas principales de la actual administración –becas salario, apoyo a jefas de familia, etc.- realmente están resolviendo la problemática de los morelenses o sólo son programas paternalistas con fines electoreros.
Y obviamente, también es un buen momento para hacer cambios en el gabinete. Es evidente que muchos de los nombramientos que se hicieron hace un año y dos meses fueron pagos de facturas, tanto política como monetariamente hablando, y en varios casos ya deben darse por pagados.
A partir del 2014 deben quedarse en la administración graquista únicamente aquellos que hayan demostrado capacidad para llevar las riendas de sus respectivas dependencias. Seguir sosteniendo a quienes prácticamente “compraron” esos cargos (así lo han insinuado algunos) pondrá en riesgo todo el proyecto de Graco Ramírez, el cual no termina en el 2018.
Es por ello que no tardan en anunciar los “ajustes” en diferentes áreas del gobierno estatal. En algunas dependencias es evidente que hacen falta cambios. Los titulares lucen desgastados física y moralmente, ya no tienen para dar más. Otros comenzaron a robar demasiado temprano, “mostraron el cobre” pues, y todos sabemos que eso Graco no lo soporta.
Uno de los conflictos más fuertes que tiene el actual gobernador se llama Alicia Vázquez Luna. ¿Sostenerla o no sostenerla? Ese es el dilema.
La abogada ha puesto toda su capacidad y tiempo en la Secretaría de Seguridad Pública. Pareciera que hay varias Alicias porque lo mismo la vemos encabezando reuniones por la mañana que en operativos durante la madrugada. ¿A qué horas duerme esta mujer? Nos preguntamos.
Su honestidad también ha sido probada. Se podrá acusar a cualquiera de sus subordinados de recibir dinero, pero no la titular.
Sin embargo, lo cierto es que su trabajo no logra reflejarse ni en las estadísticas ni en el sentir ciudadano. Las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública nos siguen ubicando en el primer lugar en secuestros y eso de que “hay más secuestros porque la gente ahora sí denuncia” es una mentira. En realidad hay muchísimos más secuestros que no están siendo denunciados por falta de confianza en las autoridades. La propia SSP y la Procuraduría de Justicia ha tenido que admitir en sus comunicados que “la familia no denunció pero las autoridades dieron seguimiento desde el principio”. Cuando hay detenidos y/o rescate se da a conocer a los medios, pero en muchos casos el hecho no queda registrado como secuestro, sino como homicidio porque la víctima ha sido ejecutada.
Alicia tampoco ha logrado que su policía de élite (los que andan en las patrullas nuevas aunque rentadas) sea la que prometió. Bien capacitados, bien evaluados, bien pagados, pero bien que roban al que se deja, y sus métodos de detención son los mismos que los no capacitados y mal pagados.
El proyecto de “Policía de Mando Único” está en riesgo. No todos los presidentes municipales lo dicen porque políticamente no les conviene, pero la gran mayoría está inconforme en lo que se refiere al manejo de los dineros.
Operativamente ni se diga. A principios de diciembre hubo una reunión con secretarios de seguridad pública municipal en Huitzilac. No hubo uno que no se quejara de la Policía de Mando Único.
Por si esto fuera poco, Alicia ha tenido roces con quienes se supone debería trabajar coordinadamente. Aunque se quiera manejar una imagen de coordinación interinstitucional, la realidad es que la relación de la SSP y la Policía Federal Preventiva que encabeza Sergio Licona se tensó a partir de la detención de dos elementos federales que andaban extorsionando gente en la zona sur de la entidad. La molestia de los federales fue porque la gente de Alicia pretendía detener a cuanto elemento acudiera a Torre Morelos a conocer la situación de sus compañeros.
Luego la situación se repitió con la 24ava. Zona Militar. A finales de noviembre la Policía Preventiva Estatal detuvo en El Polvorín un vehículo con hombres armados. Se identificaron como militares haciendo trabajos de inteligencia, lo que justificaba el andar armados sin uniforme y en un vehículo particular.
Fue necesaria la intervención del General Ricardo Martínez Luis para que los dejaran en libertad. La ausencia del general en las reuniones del grupo interinstitucional de seguridad que se realizan en sus propias instalaciones militares, se interpretó como una muestra de inconformidad por la actitud de la secretaria de Seguridad Pública.
Las asperezas fueron limadas en una reunión que sostuvo el gobernador en la zona militar con el titular de la misma antes de navidad, independientemente de la que encabezó Graco con delegados federales a donde también acudió el general Martínez.
¿La reunión de Graco con el jefe de la zona militar es información confidencial? No. El gobernador lo puso en su cuenta de Twitter.
¿Se decidió en esa reunión el futuro de Alicia Vázquez Luna? Lo sabremos en pocos días.
HASTA MAÑANA  

Jesús Castillo

Jesús Castillo García. Periodista con 25 años de trayectoria; Premio Estatal de periodismo 2010 y 2012. Premio Nacional de Periodismo 2013.

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