Lunes, 14 Diciembre 2015 06:07

Laffitte y los aviadores

Escrito por

NGS: el espacio público

1.- Según el orden del día aprobado ya por el Congreso morelense para la sesión que continuará esta noche, el diputado Enrique Laffitte Bretón subirá al pleno un acuerdo para pedir que los nuevos alcaldes pongan entre sus prioridades la cacería de los aviadores de las actuales administraciones municipales.

El objetivo sería sancionar a quienes hayan cobrado sin trabajar, fincarles responsabilidades y obligarlos a devolver al erario el dinero mal habido. La propuesta resulta interesante aunque poco tiene de novedosa, pues los aviadores son un tema que sirve para declaraciones alegres a cada cambio de administración. Lo noticioso sería que en realidad ese exhorto, que seguramente será avalado por los diputados, derive en hechos concretos. Y más noticia aún sería que las aviadurías que desde el Congreso se rechazan, no estuvieran ahora mismo teniendo lugar en su propio ámbito. Las cúpulas partidistas están plagadas de personajes que cobran en nóminas oficiales sin trabajar, y la nómina del Poder Legislativo no ha escapado a ello. Un ejemplo de lo anterior fue el paso de Cerly Barón Armenta por la Secretaría de Administración y Finanzas del mismo órgano colegiado. Según se sabe en el citado cuerpo colegiado, al final de la legislatura 52 pretendió finiquitar de manera irregular a un número indeterminado de trabajadores, pagándoles finiquitos inferiores al 50 por ciento de los alcances legales, pero además le fueron descubiertas alrededor de 40 plazas ocupadas –acertó usted- por aviadores. Veremos el alcance del exhorto del diputado Laffitte Bretón entre los presidentes municipales entrantes y después diremos.

2.- La lucha por la dirigencia del PRI no se dará entre los personajes que están a la vista ni en la arena del comité estatal. Como ha sido regularmente, quienes tienen determinado peso en el tricolor (Amado Orihuela vía Matías Nazario y Maricela Sánchez con Mary chica en el comité nacional), deberán presentar la cuenta de sus apoyos para orientar la decisión del líder nacional, Manlio Fabio Beltrones, quien al final del día determinará el nombre del sucesor de Rodolfo Becerril Straffon, si es que el orden interno no ha cambiado, como se advierte, y si es que existe el propósito real de modificar la dirigencia estatal de ese instituto político cuando los priistas tienen elecciones en diversas entidades del país y cuando Beltrones anda ocupado peleando con el panista Ricardo Anaya en la refriega por Colima, la cual apenas comenzó. Un estado tan pequeño como Morelos apenas pinta en el escenario nacional tricolor, pero los grupos ven revuelto el río y les urge salir de pesca. A ver.

3.- Más allá del enfrentamiento que mantenga con las autoridades estatales, la nueva autoridad municipal de Cuernavaca deberá realizar acciones urgentes en beneficio de la población, mediante la toma de decisiones que afectarán intereses pero en las cuales debe prevalecer el interés de la mayoría. Ese es el caso del desorden evidente del comercio semifijo y ambulante que inunda el primer cuadro de la ciudad, en su mayor parte al amparo del Nuevo Grupo Sindical (NGS) que tutela a vendedores de todo tipo. Ya en anteriores ocasiones he aludido la manera criminal como la Plaza de Armas y el Zócalo están poblados por comerciantes. Esta situación no solo continúa, pues se ha agravado ante el relajamiento total de la supervisión de las autoridades municipales, que seguramente ante la cercanía del final del trienio terminaron por declararse vencidas en su lucha contra esta problemática. Además de las plazas públicas, los comerciantes ahora se han apostado en las céntricas calles de Degollado, avenida Morelos, Aragón y León y hasta en Matamoros, a las afueras del Congreso estatal. Veremos si los nuevos funcionarios encuentran la manera de combatir estos nuevos “zocos” de Cuernavaca.

4.- El espacio público es el lugar donde cualquier persona tiene el derecho de circular, en oposición a los espacios privados, donde el paso puede ser restringido, generalmente por criterios de propiedad privada, reserva gubernamental u otros. Por tanto, espacio público es aquel espacio de propiedad pública, dominio y uso público. Así las cosas deseo recordar lo que ocurrió a mediados de julio de 2011, durante la administración de Manuel Martínez Garrigós al frente del Ayuntamiento de Cuernavaca. El alcalde y quienes allá y entonces se encontraban al frente de las direcciones de Gobernación y Licencias de Funcionamiento pretendieron recuperar el espacio público partiendo de la regularización de determinadas actividades económicas, en su mayoría efectuadas al margen legal o bajo tolerancia de las autoridades citadinas, no obstante su condición anárquica. Ese era caso del comercio ambulante que, en algunas calles y avenidas, adquirió la calidad de semifijo, inclusive cobijado por amparos federales. A juzgar por las apariencias y lo que se permitió en los años posteriores, el programa de regularización fue un rotundo fracaso. El Centro Histórico sigue convertido en un gran tianguis.

5.- Pero deseo ir más atrás, a la administración de Sergio Estrada Cajigal como presidente municipal de Cuernavaca. Los situaré a ustedes, gentiles lectores, en el 6 de julio de 1998, cuando Estrada Cajigal firmó un convenio con la Cámara de Comercio de Cuernavaca, entonces presidida por José María Román, teniendo como testigo a Gerardo Becerra Chávez de Hita, hoy vocero de la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos. Los participantes en la firma del documento avalaron el traslado de los comerciantes ambulantes de la época a las plazas Lido y Degollado, suponiendo que de esa manera se resolvería la invasión del espacio público del Centro Histórico por parte de quienes, en aras de desarrollar una actividad lícita, realmente convirtieron la zona en algo parecido a los “zocos” de Calcuta. Se plasmó el compromiso de impedir la autorización de más licencias para ambulantes, etcétera. Pero aquello fue también un rotundo fracaso. Por cierto, las mentadas plazas Lido y Degollado resultaron objeto de una grave especulación por parte de eternos líderes corruptos que se apoderaron de los mejores locales. Son los mismos que hoy hacen alharaca para todo. Hoy en día, lenta pero progresivamente ya vemos a la reconstruida calle Guerrero, como espacio peatonal, en el blanco de los vendedores ambulantes y semifijos, desde luego al amparo del NGS y funcionarios municipales. Puedo anticiparles lo que ocurrirá si no se logra controlar esa expansión irregular y clientelar: habrá una gran partidización y politización del asunto y la calle Guerrero se convertirá en un gigantesco tianguis. Espero equivocarme… Concluiré hoy enviando un mensaje de solidaridad a mi colega y compañero Sergio Gómez Guerra, quien estuvo bastante delicado de salud este fin de semana. Ahí la lleva hacia su recuperación. ¡Animo, estimado Sergio! Dios te bendice.

 

 

Guillermo Cinta

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.