Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Domingo, 24 Septiembre 2017 05:59

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Y de que otra cosa puedo hablar el día de hoy… pues si no hay otra situación que sea más importante que el temblor del 19 de septiembre. Recuerdo que hace ocho días escribí  “la tierra nos está gritando respétenme” y Dios, no pasaron ni dos días cuando la tierra nos volvió a sacudir y de qué manera!

Curiosamente ese día me levanté no de buen ánimo, me sentía triste y no había una razón, o bueno la que encontré es que se acerca el primer aniversario luctuoso de mi padre. Hoy me atrevo a declarar que presentí algo malo, igual que cuando me asaltaron, igual que el día que murió mi padre. Me levanté temprano, fui hacer ejercicio, después me vi con dos amigas para desayunar, llegué a mi local, me puse a trabajar y pasó… todo se movió, se fue la luz y fue cuando la gente entró en pánico todavía más, corría para un lado, para otro, sin saber dónde resguardarse. Yo me quedé en la entrada de mi local y lo único que hice fue rezar. Sí hubo un momento en el que sentí que ahí se acababa todo porque no cesaba y el movimiento seguía con la misma intensidad. Cuando pasó fue que sentí miedo, porque medí la magnitud de lo que había ocurrido, pues enseguida empezaron a correr fotografías en las redes sociales de la gravedad de lo ocurrido. Pero una cosa es ver fotos… pero verlo en vivo no tiene nombre. Vi desde lo alto de una azotea la Torre Latinoamericana destruida, sentí como se erizó cada vello de mi cuerpo y mis ojos se llenaban de lágrimas. Además de que un buen amigo vivía en los departamentos de la torre, obviamente no me pude contactar con él hasta ya por ahí de la media noche. Bendito Dios no le pasó nada. Pero desgraciadamente otras familias perdieron algún ser querido.

Es increíble como la gente se empezó a organizar para ayudar, llevando víveres y poniendo sus manos para quitar escombros. Pero todavía es más increíble, además de doloroso como alguna gente (si así se les puede llamar) aprovecha la desgracia de otros para robar inclusive en los mismos centros de acopio.

Yo soy de la idea de que mucho ayuda el que no estorba, en honor a la verdad hay mucha gente que se jaló a “ayudar” para levantarse el cuello, “yo ayudé” pero fue más por morbo lamentablemente. Admiro a todos ésos que se quedaron a ayudar con pala en mano y órale! En fin cada quien tiene su forma de ayudar, unos con sus manos, otros con despensas, otros con dinero, y otros con su oración y pensamiento, que créanme eso también ayuda mucho.

Mi fe en la humanidad sigue firme.

Mis respetos también para todas aquellas personas que siguen ayudando y están al pie del cañón sin dormir, sin comer, tratando de rescatar personas y animales. Como leí en alguna red social “México está lleno de héroes sin capa y algunos con cola” (perros rescatistas).

Lamentablemente lo peor está por venir. Pasa que todos nos organizamos para ayudar y dar pero los primeros días de la desgracia, no tomamos en cuenta que esta ayuda se debe prolongar… Una tragedia de esta dimensión no se resuelve con 500 latas de atún y mil o más botellas de agua, sólo es una solución de momento. El problema seguirá y tal vez se agudizara, porque no habrá viviendas ni trabajo, además algunas enfermedades se presentarán… una situación de esta magnitud lleva años resolver ¿quién ayudará y apoyará a toda esa gente que perdió su casa o que la fábrica donde trabaja se derrumbó, o su local u oficina?

Dentro de un mes o meses la ayuda debe de seguir, no gasten toda su energía en ayudar ahorita, porque ya hay mucha gente gracias a Dios haciéndolo, yo los exhorto a que continuemos esta acción con el mismo entusiasmo meses, meses después!

La tierra es un ser vivo! Está cambiando de frecuencias vibratorias, se están elevando, se está enojando por nuestras constantes faltas de respeto. Se está alineando para que toda la humanidad tomemos conciencia y elevemos nuestro corazón y abrazarla. Esta es una oportunidad para mejorar y de ahora en adelante hacer las cosas mejor! Como lo escribí hace una semana, dejar de lastimarla contaminándola con acciones y pensamientos negativos.

No es una casualidad que después de una tragedia exista una transición, evolución. Cada uno hagamos nuestra parte.

Nadie sabe cuándo se va acabar este mundo o cuando vamos a morir, por eso hoy di te amo a quien ames y perdona a quien tengas que perdonar, reconciliación. ¡Celebremos la vida!

 

Hasta la próxima.

 

I love <3

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Laura Medina

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