Hablemos de respeto Hablemos de respeto Fotógraf@: TOMADA DE LA WEB
Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Domingo, 07 Octubre 2018 05:32

Hablemos de respeto

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No sé si sepan de mi pasión por los animales, principalmente por los perros. Amo a los canes. En casa siempre tuvimos como mascota uno y a veces hasta dos perros grandes. Aprendí a amarlos, respetarlos y conocerlos desde muy pequeña. Lo que me puede matar de estos animales de cuatros patas y cola, es su lealtad y su nobleza.

Según el diccionario nobleza en un ser vivo es tener la sensibilidad interna para experimentar lo que otro siente y crear una conexión con él, llegando a entender sus momentos de desánimo y de profunda alegría. La nobleza, es el valor que nos permite ser solidarios, escuchar a los demás y comprenderlos, ayudar con amor a quien lo necesita. Desgraciadamente la nobleza la he visto muchas veces en mis animales, más que en las personas con las que convivo a diario.

Hace poco conocí, por casualidad, a una perrita que recién había parido siete perritos hermosos. Ella, la madre, es una perrita negra con una cara bonita y con unos ojos que inmediatamente me trasmitieron la nobleza de su corazón y el sufrimiento que había vivido hasta ese momento en la calle. Tuvo a sus cachorros en un estacionamiento público. Mi familia y yo quisimos ayudarlos, llevándolos a un albergue para que no crecieran en la calle a la buena de Dios, pero el dueño del lugar no nos dio el permiso, alegando que eran suyos, que además él los alimentaba (los pobres animales estaban en los huesos). Pasaron dos, tres meses y los cachorros crecieron flacos, desnutridos. Nosotros les llevábamos alimento y agua cada vez que pasábamos por ahí, pero obvio una comida de vez en cuando no es suficiente.

“Afortunadamente” un día uno de los cachorros mordió al dueño del terreno y fue entonces que nos dio luz verde para sacarlos de ahí. Y así lo hicimos, hoy los tenemos en un refugio donde agua y alimento no les falta. Pero ahora viene lo más difícil, encontrarles un hogar definitivo.

Estoy enterada de que ahora existe ya una ley que condena a las personas que maltraten a un ser indefenso, como es un perro; yo me pregunto, este señor al negarse a que nosotros los sacáramos de ahí para tratar de encontrarles un hogar y tenerlos en los huesos y con sed ¿no es maltrato? Porque se negó a que los ayudáramos, cuando él no tenía los medios para alimentarlos y mucho menos el interés por hacerlo. ¿Por qué tanto egoísmo? ¿O es maldad?

No entiendo esta falta de sensibilidad hacia los animales que son leales a la mano que les da de comer y a la persona que les brinda amor. La lealtad la expresa súper bien un perro con ese sentimiento de respeto y fidelidad hacia una persona, su amo.

Jamás podré entender ese corazón que no se apachurra cuando ven el maltrato animal y pasan de largo, indiferente.

Los perros no son los únicos animales que sufren de maltrato. Ahora mi indignación es con las personas que hacen trabajar largas y duras jornadas a los caballos. Estoy hablando de los caballos, burros o mulas que ocupan para subir, bajar y pasear a los turistas, aquí y en cualquier parte del mundo.

Y que estos pobres animales han sido utilizados como armas en guerras desde siempre, desde tiempos pasados, incluso han sido utilizados como bombas vivientes (por ejemplo, el uso de burros con explosivos) o en pruebas militares, que han sido criticados y con justa razón como crueldades.

Fui testigo de cómo hicieron trabajar a un caballo ya cansado y con hambre. El dueño del caballo, cuando lo cuestione acerca del descanso del pobre animal, me dijo que lo hacía trabajar una semana y que le daba otra de descanso. Pero era evidente el cansancio del pobre caballito que ya había hecho muchos viajes en montaña y de subida con unas mujeres y hombres gordos que iban tomando videos y selfies para sus redes sociales. ¿No hubiera sido más padre “presumir” el esfuerzo físico que hiciste al escalar esa montaña y llegaste a la cima? ¿Y no valerte del cansancio de ese pobre animal? Sé que es una manera de ganarse la vida de esas personas que rentan sus animales para ese fin, y está bien… hasta que esto llega al abuso; hacerlos trabajar horas y horas, eso es lo que no se vale, eso es lo que yo desapruebo totalmente!

Obviamente, estoy en contra de la corrida de toros, esta práctica la tengo catalogada como otro tipo de maltrato animal.

Me declaro en contra del uso de animales en los circos, por supuesto!

Y aunque los gallos yo no los vea nada bonitos, no gozo viéndolos pelear, así digan los galleros que para eso nacieron; cuando escucho esto me dan ganas de escupirlos, NETA!

Y bueno no puedo dejar de mencionar la pelea de perros (como amante de estos animales, la que más me puede poner de malas), en ocasiones los promotores de estas “practicas”, roban perros o utilizan a los pobres callejeritos, con el fin de que practiquen sus pitbull, matándolos cruelmente.

Y así podría mencionar muchas otras formas de maltrato animal pero no se trata de eso, se trata de humanizar al “ser humano” No sé si sea un tema de educación, de cultura o de sentimientos; lo que no quisiera es que a las generaciones futuras se les haga algo muy normal ver y practicar el maltrato animal.

Esto no lo digo yo, lo arrojaron estudios serios hechos por gente informada y conocedora del tema: Maltrato animal.

Los rasgos más comunes de las personas que gozan maltratando a los animales son: el sentimiento de inferioridad, el rechazo y la crítica. También, el aislamiento y episodios de comportamientos agresivos constantes.

Las víctimas de violencia familiar son más propensas a experimentar o presenciar actos de maltrato animal, a diferencia de los individuos que no fueron víctimas de este tipo de violencia interpersonal. Los resultados también indicaron que las víctimas de abuso infantil y violencia doméstica, fueron más propensas a incurrir en prácticas de abuso animal en algún momento.

Es una cadena de maltrato y abuso que viene de generaciones, qué triste.

Quisiera que se entendiera que los animales domésticos son una responsabilidad, no un juguete, que no se abandonan, que no se dan adopción, que al momento que uno se compra o adopta un animal, es porque sabemos de la responsabilidad que estamos adquiriendo, que se sabe, se da por entendido lo que esto representa. Responsabilidad que puede durar hasta 15 años (más o menos lo que puede vivir un perro) y que por tanto tenemos la obligación de cuidarlos con la debida diligencia. El abandono definitivamente debe considerarse como maltrato si consideramos que en la calle, carretera, terrenos baldíos y/o encerrados, los animales no pueden proveerse por sí mismos de comida, agua, abrigo y protección de su salud. Abandonados, sin asistencia alguna, los animales están expuestos a toda especie de agresión y violencia, como envenenamientos, atropellos y muerte.

No seamos indiferentes al dolor, veamos los ojos de estos animales y encontraran el verdadero sentimiento.

 

Hasta la próxima.

 

 

I love <3

 

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Laura Medina

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