Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Domingo, 18 Agosto 2019 07:43

No, no, y no

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“Recuerden que nadie piensa en nosotros ni en nuestras necesidades, y para cubrir estas necesidades hay que poner límites a los demás”.

Estaba súper ocupada en mi casa, haciendo todas las cosas que no había podido hacer en la semana por una u otra cosa. Cosas, quehaceres, que era necesario terminar ese día. 

Suena mi celular y me llega un mensaje de un amigo para invitarme al cine. Hago que no veo el mensaje, es decir lo ignoro. Pasan sólo unos minutos y me llama, vuelvo a ignorarlo porque realmente estoy ocupada y necesito terminar todo ese tiradero ya! Pero, insiste y vuelve a marcar, no una vez más, mil más! Logra su objetivo y contesto. Me cuenta su súper plan. Trato de ser amable para decirle que estoy ocupada y que le agradezco su atención, pero NO. El insiste y me dice que soy yo la persona con la que quiere ver esa película, que ya tiene los boletos, que no le hago eso! Y saben qué… terminé diciendo OK y fui.

Y como este ejemplo tengo miles, porque a mí me da mucho trabajo decir NO. Siempre sacrifico mis cosas, mi vida… por no saber decir NO. Por no poner límites, por no poner por delante mis cosas, mi vida, mis gustos, mis necesidades. Y esto me pasaba casi a diario con  mi ex; siempre hacia lo que él quería. :(

No sé de dónde viene mi necesidad de hacer felices a otros, en lugar de hacerme feliz a mí misma. No entiendo porque me quedo callada cuando me dicen algo con lo que no estoy de acuerdo. Porque no digo lo que pienso y siento realmente. ¡Porque diablos soy tan complaciente! Porque quiero ser una persona fácil de tratar. O sea eso es bueno, pero yo dejo de lado mis  creencias, y hasta dejo de ser honesta! Y esa definitivamente no es la idea. Ser tan “buena” no me ha dejado nada bueno. Porque cuando el otro o los otros son felices logrando lo que quieren, yo soy infeliz complaciéndolos.

Así que he decidido dejar atrás la culpabilidad, porque ahora entiendo que no he nacido para salvar a nadie, más que a mí misma. 

Así que les tengo noticias: “SE LES ACABO LA MENSA”

Tampoco vayan a pensar que ahora me voy poner pesada, y egoísta, no. Es sólo cuestión de equilibrio: no me voy a poner abajo de nadie, pero tampoco por encima de nadie.

Pretendo que cada quien se haga responsable de sus cosas. Si mi novio no tiene dinero para salir porque no trabaja y se la pasa de flojo… pues que no vaya al cine, ni modo, ese no es mi problema, me voy entonces con las amigas. Y no caer en su juego de tú te vas y yo me quedo aburrido en mi casa. Ponerse de víctima le ha funcionado miles de veces; pero de verdad no es mi responsabilidad mantenerlo! Puedo invitarlo de vez en cuando, pero ya nunca más SIEMPRE. No debo sentirme culpable porque él se queda, es una consecuencia de sus actos. Aquí estoy poniendo un límite.

Si yo me considero una buena “oreja” y sé escuchar, voy a exigir que mi amiga también lo sea! Y definitivamente no me gusta cómo está actuando en alguna situación… se acabó el “avión” y ahora diré lo que realmente pienso de la situación y si “aguanta” adelante LIKE y si no pues “Yaqueline”.

La acertividad será mi bandera. Trataré de dar una explicación de mi postura y que mi opinión directa   no ofenda a nadie. Y tal vez terminar dando una frase positiva al final, por ejemplo: hoy definitivamente no puedo ir al cine contigo, pero… la próxima semana yo te invito.

Qué pasa si insiste, bueno entonces voy hablar claro pero sin ser grosera: Ya te dije que No y mis razones que pretendo entiendas y respetes, así que por favor ya no sigamos dándole vueltas, a algo que no va a ser.

Poner límites es una acción muy compleja que encierra en sí misma muchas cualidades humanas que, si las tuviéramos plenamente desarrolladas, disfrutaríamos al mil nuestras relaciones interpersonales.

No sé si se han dado cuenta; cuando uno suelta un NO seco y sin dar excusas o explicaciones, como que la persona se queda sin palabras y deja de insistir. Sé que para muchos es difícil porque igual se van a sentir groseros, pero, no, grosería decidir lo que uno quiere hacer, es simplemente poner un límite. Sólo es cuestión de practicar ;)

Recuerden que nadie piensa en nosotros ni en nuestras necesidades, y para cubrir estas necesidades, hay que poner límites a los demás.

Y ya para terminar, les digo que poner límites va ha permitir respetarnos a nosotros  mismos y, en la medida en que esto ocurra, nos respetarán… tan, tan.

Hasta la próxima.


I Love Negrito <3

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Laura Medina

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