Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Domingo, 26 Enero 2020 06:32

Lengua viperina

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Fíjense que yo me considero una buena persona, pero con un pequeño defecto: siempre digo lo que pienso y lo que quiero. Muchas veces, sino es que siempre, hiero susceptibilidades.

No todos están listos para recibir una opinión que no esperan, que la saben, pero que no están acostumbrados a escucharla de otras personas, cuando ésta sólo espera compasión o, bueno pues empatía. Creo que me puse muy enredosa, así que aquí va un ejemplo: Alguien llega y me dice que no  sabe por qué los hombres la buscan sólo para jugar, cuando ella se considera una persona decente y de su casa… Entonces yo que la he visto conducirse de manera inapropiada delante de quien sea y como sea, con tal de llamar la atención, sí se ríe como loca, sí se sube la falda (como cuando íbamos a la secundaria, para que se le vea más pierna), sí dice que no toma cuando en cada reunión pierde el control, etcétera, etcétera; no me quedo callada y le recuerdo todo lo anterior… Obvio que para mi amiga, digo ex amiga, no voy a ser bien recibida en un futuro, de ahora en adelante me evitará en lo más posible. En cambio tengo otra conocida (mejor persona que yo, o mejor dicho una persona que cuida bien lo que dice), siempre le da por su lado, dándole a entender que sí es increíble como la molestan cuando ella “no da bola".

Amigos las mentiras “piadosas” no ayudan, bueno al menos en este ejemplo; si seguimos alimentando su mentira, claro que cada quien decide creer la mentira que más le convenga.

Pero aquí les va otra cosa; lo que se diga honestamente tiene que ser dicho con mucho “maquillaje”, para que el otro no se lastime con nuestras palabras; porque una cosa es ser honesto y otra cruel, ya saben, hacerlo con toda la intención de lastimar y no de ayudar.

Es un ejercicio que no he hecho, pero que pienso realizar en este año como propósito, y que creo honestamente me puede ayudar a ser sincera sin ofender: Analizar mis palabras antes de “escupirlas” y pensar cómo va a afectar a los demás, ya que una palabra mal empleada o mal interpretada puede tener consecuencias muy negativas tanto para mi entorno como para mi persona. Evitar a toda costa  la falta de desconsideración o ser carente de tacto e irresponsable verbalmente ¡ups! ¡Sí se puede, sí se puede! Entonces que quede claro; no se trata de mentir, se trata de seguir diciendo la verdad pero “con estilo” y estar listo para aceptar las consecuencias que la verdad traiga consigo. Recuerden: las mentiras siempre dañan cualquiera que sea la situación, las mentiras sólo pertenecen a una persona que está muy lejos de ser una buena persona.

 


Hasta la próxima.

 


I Love Negrito <3

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Laura Medina

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