Publicado en Estrategias Viernes, 23 Julio 2010 10:18

¿A quién conviene la salida de Rogelio Sánchez Gatica?

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• ¿A qué le temen los que se oponen al cambio de nombre en Paseo Cuauhnáhuac?

A raíz del cobarde asesinato de los policías municipales Elías Rea Avilés y Víctor Diego Navarrete se desató un inusual golpeteo mediático en contra del secretario de Protección y Auxilio Ciudadano, Rogelio Sánchez Gatica, al grado de surgir la interrogante sobre si se trata  del llamado “fuego amigo”, de “fuego azul” o simplemente de medios de comunicación que desean su cabeza para exhibirla en su sala de trofeos. O quizás un poco de los tres.

Lo cierto es que, quien haya visto los noticiarios televisivos de los últimos días y desconozca las circunstancias de los hechos, fácilmente podría poner en el mismo plano a Rogelio Sánchez Gatica y a aquel psicópata con rango de general que dispuso que los policías preventivos salieran a trabajar desarmados y que las pistolas fueran facilitadas al Cuerpo de Bomberos (lo que más tarde se descubrió que formaba parte de un negociazo del militar para impartir cursos de Swat).

Se ha remarcado insistentemente en la falta de un documento llamado “examen de control y confianza” en el expediente de Rogelio Sánchez Gatica, como si ese simple papel fuera garantía de efectividad y honestidad.

Habría que recordarles a quienes lo exigen que Francisco Sánchez González, secretario de Seguridad Pública con Jesús  Giles Sánchez,  y quien hoy está en espera de sentencia en un Penal de Nayarit por presuntos vínculos con el narcotráfico, pasó todos los exámenes de control y confianza. También Mario Alberto Alcántara Martínez, funcionario del área de Reinserción Social detenido el mes pasado por el delito de evasión de reo.

Si a esas vamos, habría que exigirle al secretario de Seguridad Pública Estatal, Gastón Menchaca Arias, que a sus 70 años pase el examen de control que incluye exámenes físicos y médicos para demostrar que está apto para ser parte de la Policía Estatal.

Los famosos exámenes de control y confianza, son una serie de pruebas físicas, médicas, psicológicas y de polígrafo (erróneamente llamado “detector de mentiras”) así como las declaraciones patrimoniales del sujeto examinado, cuya efectividad no llega ni al 80 por ciento. Está diseñado para tener un referente sobre el perfil de los elementos que conforman un cuerpo policiaco, más no para detectar a psicópatas o futuros delincuentes. Es sólo un filtro pues.

De ahí que la frase de Rogelio Sánchez Gatica de “a mí la confianza me la da el presidente municipal” se escucha fatua pero es real. Simplemente porque Manuel Martínez Garrigos lo puso y lo quitará en el momento que lo considere conveniente, obviamente asumiendo la responsabilidad política de sus aciertos y errores como en su momento lo hicieron sus antecesores.

De igual manera, resulta absurdo cuestionar “la falta de experiencia de Rogelio Sánchez Gatica en materia de seguridad pública” cuando el puesto de titular de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano es ejecutivo, no operativo. El secretario es responsable de todo lo que ocurra en su dependencia (igual que el alcalde de todo lo que ocurra en su Ayuntamiento y el Gobernador en su administración estatal) pero no implica que deba participar físicamente en los actos netamente policiacos, para lo cual debe tener subordinados que sí sean expertos en ello, y a los que tendrá que relevar del cargo si no le dan resultados.

Quien cuestione el perfil de Sánchez Gatica que nos explique cómo es que el ingeniero químico Anselmo Sotelo Parra ocupó ese mismo cargo y (desde nuestro punto de vista) no lo hizo tan mal.

Por todo lo anterior vuelvo a hacer la pregunta que da título a la presente columna: ¿A quién conviene la salida de Sánchez Gatica? ¿De parte de quién los ataques en los diferentes medios de comunicación? ¿Quién es el remitente de los documentos que anónimamente llegaron a algunas casas editoriales y televisoras para recordar que no se ha hecho los exámenes de control y confianza?

El problema de Cuernavaca no es si Rogelio Sánchez sigue o no al frente de la SPyAC. El verdadero problemón tiene dos vertientes: 1) la corporación tiene todavía gente infiltrada por la delincuencia organizada que conoce movimientos y horarios de elementos, mandos y directivos  2) la Secretaría atraviesa por una serie de problemas administrativos que impiden el buen funcionamiento de la misma. No hay dinero pues.

Sobre la primera vertiente, habría que recordar que el pasado 4 de mayo fue atacada una patrulla de la Policía de Cuernavaca donde viajaba el subdirector de Grupos Especiales de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SPyAC), José Luis Aragón García,  pero éste resultó ileso, siendo asesinada únicamente su escolta, María Loreto Rodríguez. Es decir, fue un ataque dirigido específicamente contra la mujer policía.

En el caso del pasado martes, los datos obtenidos hasta el momento indican que el ataque a la patrulla 02781 no iba dirigido específicamente al comandante Rea Avilés y su escolta, sino a cualquiera que pasara por el lugar. Se trata pues, de una demostración de poder de la delincuencia organizada. El mensaje es, que si pudieron acabar con la vida de dos patrulleros a una cuadra de su base y a unos metros de la zona militar, a plena luz del día, pueden hacerlo contra quien sea.

El fenómeno del narcotráfico no distingue colores de partidos, mucho menos nombres de funcionarios.

El segundo punto es lo que se refiere al aspecto administrativo. A pesar de que en los discursos se pone al rubro de la seguridad como prioridad, en los hechos no es así. La Secretaría de Seguridad Pública de Cuernavaca ha venido sufriendo una disminución sistemática de sus recursos financieros y humanos en los últimos años.

Una de las quejas de los policías que el pasado miércoles increparon al alcalde fue que, por órdenes de la PGR o de los jueces federales, deben mantener una vigilancia permanente en 28 casas aseguradas por esas autoridades a la delincuencia organizada, cuando esa no es su función. Es decir, diariamente 28 policías que debieran estar cuidando la ciudad, vigilan casas aseguradas por la Federación en un asunto netamente federal.

Otra queja: Hay policías que administrativamente siguen dependiendo del Gobierno Estatal, pues a 12 años de la municipalización de la Policía las autoridades no les han hecho el cambio. (Mejor quédense así, al cabo que dicen que en unos meses volverán a ser estatales, cuando surja la “policía única” que está cocinando el PAN).

Y la última: Si el alcalde hubiese querido ir al baño el miércoles después de la ceremonia luctuosa, se habría dado cuenta de que ¡no tiene puerta!

Sirva todo lo anterior, no para defender a Rogelio Sánchez Gatica (quien gustoso volverá a su prestigiado despacho en cuanto le presenten a su relevo), sino para dar una idea de la situación por la que atraviesa la Policía de Cuernavaca y lo urgente que resulta atenderse pero sin afanes partidistas ni protagónicos.

¿A QUÉ LE TEMEN LOS QUE SE OPONEN AL CAMBIO DE NOMBRE EN PASEO CUAUHNÁHUAC?

Hay medios de comunicación que se acomodan a las circunstancias políticas como se van dando y hasta llegan a renegar de aquéllos con quienes alguna vez tuvieron una relación comercial o de amistad, según vaya conviniendo.

Si algo ha distinguido a La Unión de Morelos, periódico en el que me honro en laborar, es precisamente que no se anda “con medias tintas”, y que aquellos que han utilizado al estado para servirse, son y serán siempre objeto de crítica, de la misma manera que se reconoce, sin límite de tiempos ni circunstancias políticas, a quienes han beneficiado en algo a la comunidad morelense.

A lo largo de sus 16 años de vida, este medio de comunicación ha sido protagonista de las más diversas luchas contra las injusticias y arbitrariedades de gobernantes que afortunadamente hoy ya no están. Quien esto escribe sufrió un poco las consecuencias de ejercer el periodismo crítico y de investigación, aunque hubo otros compañeros que fueron encarcelados por funcionarios como una advertencia para el resto de los redactores. Siempre recibimos el apoyo de la familia Estrada para no claudicar. No pocas veces hubo sugerencias de “prescindir” de los servicios de tal o cual reportero o jefe de redacción, encontrándose siempre con la negativa implacable de Don Mario.

Pero también el periódico ha servido para rendir tributo y reconocimiento a aquellos hombres y mujeres que han dedicado su vida al servicio de sus semejantes. Cada año, en su fiesta de Aniversario, La Unión entrega reconocimientos a lo más destacado de la industria, la cultura y el deporte.

Es por todo lo anterior que es digno de reconocerse la posición que ha asumido La Unión de Morelos en la estéril polémica por el cambio de nombre en la avenida Cuauhnáhuac. El doctor Lauro Ortega Martínez, considerado el mejor gobernador de Morelos, y hasta su desaparición física consejero de esta casa editorial, tiene todos los merecimientos para que la carretera que comunica Cuernavaca con Jiutepec, lleve su nombre.

Quien no lo considere así, está viendo “moros con tranchetes” y cualquier intento de politización del proyecto les resultará contraproducente.

DE TODO UN POCO

Sobre el sistema penitenciario.Gregorio Arias Bustamante es quizás de las personas que más saben de cárceles en Morelos. Toda su vida ha trabajado en el sistema penitenciario, desde Lecumberri hasta Santa Marta Acatitla y los reclusorios norte y sur del Distrito Federal.

Con la crudeza que le caracteriza, me da su punto de vista sobre la situación actual: “En la actualidad el Sistema Penitenciario de Morelos se encuentra rebasado e infiltrado por la delincuencia organizada”.

Y agrega: La fuga de los seis internos fue por una negligencia del personal de Seguridad y Custodia, pero qué se puede esperar si laboran 24 horas de trabajo por 24 de descanso, lo que los deja prácticamente “tronados” mientras que los internos tienen todo el tiempo para dormir”.

Sobre la reciente designación de Jesús Pérez Abarca como director de Reclusorios, el veterano carcelero advierte: “Una de dos, o los están engañando o ellos se hacen los engañados. Con estos nombramientos van al fracaso, pues no es lo mismo trabajar en la policía que lidiar 24 horas con un interno, pero allá ellos”.

El reencuentro.- El pasado 16 de julio tuve la fortuna de reencontrarme con la generación 1995-2000 de la carrera de Derecho de la UAEM en un evento organizado por nuestro compañero Luis Angel Flores Bustamante, a quien en el salón le apodábamos “El Chino”. Ahí estuvieron Víctor Alemán, Adrián Román, Germán Campos, Zaira Martínez, Mireya Arteaga, Alfonso Ahumada, Omar Mondragón, Abraham García, Jesús Camarena, Marco Antonio Jaramillo, Pablo Mojica, Laura García Balderas, Israel Ponce y muchos más a quienes recordamos sólo por nombre o por apodo. Carlo Defernex y Roberto García Beltrán, los grandes ausentes.  Bien por “El Chino” y su equipo.

La decisión de autocensurarse.- Las circunstancias que prevalecen en Morelos nos obligan a tomar una decisión ingrata pero necesaria. A partir de la próxima semana retomamos el nombre de “Estrategias” para esta columna  y guardamos por un rato a “Quien Resulte Responsable”.  Esperamos seguir contando con su preferencia en el análisis de las estrategias de imagen y mercadotecnia enfocadas a la actividad de los diferentes partidos políticos y dependencias de gobierno.

La investigación sobre temas policiacos y de narcotráfico me apasiona, y el haber recibido el premio estatal de periodismo fue altamente gratificante, pero ningún premio vale la vida ni la tranquilidad de la familia. Ellos ganan…

HASTA EL PROXIMO VIERNES

Modificado por última vez en Lunes, 29 Noviembre 2010 17:09
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