Un reciente estudio de la Fundación ANAR revela que el 77% de los casos de violencia de género entre niños y adolescentes en España están relacionados con un uso inadecuado de la tecnología. Sin embargo, esta problemática no es exclusiva de ese país, sino que afecta a jóvenes y adolescentes de todo el mundo, incluyendo a México y otros países de habla hispana. Además, más de la mitad de los menores afectados por problemas tecnológicos no recibe ningún tipo de apoyo psicológico.
El informe, basado en más de 11.000 casos atendidos entre junio de 2023 y junio de 2024, destaca cómo el uso problemático de las herramientas digitales contribuye al aumento de situaciones de violencia y problemas de salud mental en la infancia y adolescencia. El 56% de las consultas recibidas a través de las Líneas de Ayuda de ANAR estaban relacionadas con problemas derivados del uso inadecuado de la tecnología, como el ciberacoso, el sexting no consentido, la adicción digital o el grooming.
A pesar de que los datos corresponden a España, el estudio pone de manifiesto un fenómeno global, donde el mal uso de las plataformas digitales impacta especialmente a las mujeres, quienes representan seis de cada diez llamadas de ayuda. Los problemas suelen comenzar a los 14 años, un periodo crítico de desarrollo para los menores, y afectan su rendimiento académico y bienestar emocional.
Además, el estudio revela que el 62% de los casos de ideación o intento de suicidio están vinculados al uso inapropiado de la tecnología, lo que resalta la gravedad de esta realidad a nivel internacional. Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda, advirtió que cada vez más menores enfrentan situaciones extremas en soledad, sin atención profesional ni supervisión en el uso de la tecnología.
El impacto de las plataformas digitales, como WhatsApp, Instagram y OnlyFans, también se extiende a nivel global. La exposición a contenidos inapropiados, como la pornografía y la prostitución, y la prevalencia de ciberacoso son problemas comunes en muchos países, incluidos México y otros de América Latina. Además, el informe muestra que el ciberacoso y el acoso escolar están estrechamente relacionados, ya que en muchos casos los menores sufren ambas situaciones a la vez.
Frente a esta problemática global, la Fundación ANAR ha propuesto recomendaciones que pueden aplicarse en diversos contextos. Estas incluyen la necesidad de establecer normas claras sobre el uso de la tecnología en las familias, mejorar la capacitación digital de los docentes y promover una ética más responsable por parte de las empresas tecnológicas para proteger a los menores en el entorno virtual. También se sugiere crear mecanismos de denuncia más accesibles, como botones de pánico en aplicaciones, para facilitar el reporte rápido de situaciones de acoso o peligro.
Este estudio subraya la importancia de abordar los riesgos asociados con el uso inadecuado de la tecnología, en todo el mundo, para proteger a las futuras generaciones de los daños derivados del entorno digital.