Hemos escuchado que existe una gran diferencia entre “hacer lo posible” y “hacerlo posible”. Es por ello que en días recientes se llevó a cabo la Conferencia Municipal de Adolescencia y Juventud, en donde representantes juveniles de cada municipio nos reunimos para intercambiar puntos de vista, proyectos y acciones en favor las más de 592 mil personas de entre 12 y 29 años que viven en la entidad.
Los titulares de instancias de juventud escucharon con atención los programas que sin duda fortalecerán el desarrollo social, económico y político del estado. Y todos nosotros coincidimos en que el primer vehículo para conducirnos debe ser la humildad en el servicio público; trabajar unidas y unidos escuchando siempre las necesidades de los más vulnerables. Dejar atrás las malas caras que durante décadas protagonizaron las oficinas gubernamentales y en lugar de ello poner al servicio de la gente nuestras mejores herramientas, siempre con el buen trato por delante. Y qué mejor que ese ejemplo de humanidad provenga de las arterías del corazón joven.
Somos la nueva generación y eso nos da grandes áreas de oportunidades para hacer valer nuestros derechos, pero a su vez la responsabilidad es mayor. Estoy convencido de que este tipo de reuniones no serán solo para la anécdota o la foto, realmente buscamos hacer la diferencia. Como jóvenes no estamos contando los días, estamos haciendo que cada día cuente.