Publicado en Estrategias Viernes, 01 Abril 2011 12:55

“Ante el cadáver de un líder”: el guión

Escrito por

¿Quién pierde con la resolución del TUA en el caso Acolapa?.

En riesgo, la carrera política de Juan Carlos Rivera.

En los años setentas se proyectó en cine una película titulada “Ante el cadáver de un líder”, misma que esporádicamente se transmite por los canales de televisión  de nuestro país. Para quien no la haya visto, trata de un líder sindical que fallece inesperadamente en un cuarto de hotel, hasta donde acuden todas las personas que de una u otra manera tuvieron relación con el difunto.

Desde sus múltiples parejas sentimentales, sus representados, la prensa, hasta el subalterno que, con todo el dolor de su corazón, asume el cargo de dirigente que dejó su “amigo”, concluyendo la película con un jolgorio en el que las bases se vuelcan en torno al nuevo líder sindical, olvidando en cuestión de horas al que acaba de fallecer, y ratificando el viejo adagio de que “muerto el rey, viva el rey”.

Independientemente de las circunstancias en que se da el fallecimiento, y al margen de la responsabilidad penal de los autores (esto que quede muy claro), siempre habrá alguien que se ve beneficiado con la ausencia física de un líder. Sólo por mencionar algunos ejemplos, es innegable que Leonardo Rodríguez Alcaine nunca hubiera sido líder nacional de la CTM si don Fidel Velázquez no hubiera abandonado este mundo; como también que Ernesto Zedillo fue el principal beneficiado con la muerte de Luis Donaldo Colosio al sustituirlo como candidato a la presidencia.

Lo anterior viene a colación por la inesperada muerte del dirigente del Grupo Sindical “Ignacio Guerra Vázquez”, Tito Barrera Ocampo, ultimado hace dos semanas a bordo de su vehículo en la colonia Lomas de Cortés.

El propio Tito Barrera Ocampo consolidó su organización sindical a la muerte de su líder, Ignacio Guerra Vázquez.

Tito sólo sabía leer y escribir, pero tenía una cualidad especial que hizo que su paso por el oficio de trabajador de la construcción fuera realmente efímero. Sí habrá acarreado algunos botes de mezcla y pegado algunos tabiques, pero lo suyo lo suyo era la grilla sindical.

Los abogados de la vieja guardia que litigaban laboral recuerdan a aquel joven de melena larga y lacia, piel morena pero siempre bien vestido a la usanza de aquellos tiempos. Eran tiempos en que los líderes sindicales entraban armados a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje - entonces ubicada en el Palacio de Gobierno- y los contratos colectivos de trabajo se peleaban literalmente a golpes. Por eso Tito Barrera comenzó a destacar, por “entrón”, por no tener miedo cuando se armaban las trifulcas.

Fue precisamente en una trifulca, en una obra de construcción por el rumbo de Jiutepec, que su líder Ignacio Guerra cayó víctima de una bala proveniente de una organización antagónica. Entonces Tito tuvo que tomar las riendas del sindicato de albañiles, a la sombra de don Gonzalo Pastrana, líder estatal de la CTM.

De ahí en adelante nadie lo pudo parar.

El otro líder de los albañiles, Huber Nájera Giles, también murió trágicamente, quedando al frente del Sindicato Único de la Construcción Don Jesús Adame Giles, quien a su vez heredó el cargo a Evaristo Caballero Arzate y éste a su vez a su hijo César Caballero, quien nunca logró recuperar la fuerza que alguna vez tuvo cuando Huber y Tito eran aliados.

Desde hace varios años Tito Barrera ya no era el broncudo de antes. Ahora privilegiaba el diálogo y la negociación. Más bien podría decirse que ya disfrutaba de los beneficios del sindicalismo mexicano y del refrán que dice: “cría fama y échate a dormir”.

Y Tito tenía esa fama. Cualquier inversionista foráneo que quisiera edificar algo en Morelos sabía que primero tenía que buscar a Tito.

Por eso es que la hipótesis de que su muerte hubiese sido como consecuencia de una disputa sindical está casi descartada.

No obstante, si se trata de analizar quienes resultaron beneficiados con su muerte (insistimos, sin que ello signifique que tienen responsabilidad en el homicidio), forzosamente se tiene que mencionar a los hermanos Abraham y Benhur Hernández, hijos de Bulmaro Hernández, líder del Nuevo Grupo Sindical que ha impulsado en los últimos años el gobierno panista. Los contratos que no ganaba Tito, los ganaban los hermanos Hernández.

Al interior de la CTM también hay beneficiados. El principal es Vinicio Limón Rivera, quien como líder máximo de la organización nacional obrera debía compartir las decisiones con Tito Barrera. Incluso, en declaraciones al periódico “Portada Laboral” que edita Pepe Castro Villafuerte, Tito Barrera admitió haber tenido “malos entendidos” con el líder cetemista, para luego agregar: “tuvimos un diálogo franco y abierto para olvidar nuestras rencillas que en su momento existieron”.

Y es que Tito había atisbado la posibilidad de dejar al Partido Revolucionario Institucional, pero luego lo desmintió, tras aceptar el cargo de “secretario general sustituto” de la Confederación de Trabajadores de Morelos (CTM). Es decir, si Tito no hubiera muerto, tenía asegurado que sería líder máximo de la CTM en Morelos, aunque algunos aseguran que, sin tener el cargo oficial, Tito ya era quien mandaba en la CTM.

Y bueno, así como ocurrió en la película que comentamos al principio de la columna, también en este caso habrá alguien que asumirá el puesto que dejó vacante el buen Tito Barrera. Por lo pronto, Vinicio Limón interpretó a la perfección el papel que en la película llevó el actor Gonzalo Vega.

Visiblemente consternado, Vinicio se encargó de recibir al gobernador Marco Adame en las exequias fúnebres, y después con vehemencia exigió justicia para el compañero caído.  Fue secundado por las demás organizaciones sindicales, las mismas que se olvidarán de Tito en cuanto deje de servirles como bandera política.

Al interior de la organización sindical que fundó Tito Barrera también habrá la rebatinga correspondiente por la dirigencia. Ya se habla de la posibilidad de que alguno de los hijos de Tito tome la batuta, o bien su hermano Mario Barrera Ocampo. Otros le ven posibilidades a Andrés Trufiño y algunos más le apuestan a Roberto Castrejón, Valdemar Tinoco y Ángel Carmona. Los que saben del tema están seguros de que Vinicio Limón intentará influir en la decisión para que no se repitan las “rencillas” que tuvo con el hoy difunto.

Pero también coinciden: ninguno que llegue a la dirigencia podrá llenar el hueco que dejó Tito en el sindicalismo morelense.

 

LA CLAVE ESTÁ EN EL TELÉFONO

Tito Barrera fue asesinado arteramente de dos balazos y hasta el momento no hay detenidos, pero sí muchas pistas que pudieran derivar en detenciones.

Ya en alguna ocasión hemos mencionado en este mismo espacio que una ventaja de vivir en esta época es que prácticamente todos usamos teléfono móvil, lo que se ha convertido en una especie de “caja negra” como la que usan los aviones y que cuando caen a tierra permite reconstruir los últimos minutos del artefacto.

En el caso del asesinato de Tito Barrera, al igual que en otros muchos, la clave está en el teléfono móvil que utilizaba antes de morir y que incluso quedo en el vehículo donde fue ultimado.

Los mensajes y llamadas tanto de entrada como de salida están siendo analizados para tratar de determinar quién lo llevó hasta ese lugar en Lomas de Cortés  donde permaneció al parecer en espera de alguien que conocía.

 

¿QUIEN PIERDE CON  LA RESOLUCIÓN DEL TUA EN EL CASO ACOLAPA?

Como se informó a través de este medio de comunicación, el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 18 con sede en Cuernavaca, resolvió recientemente una demanda interpuesta por particulares para que se dé cumplimiento a los acuerdos de la Asamblea de Comuneros y del Cabildo de Tepoztlán en el caso de la Unidad Habitacional Acolapa.

Según esta resolución, la magistrada Mercedes López Díaz consideró procedente “reconocer el cumplimiento de las consecuencias legales que han generado los actos y acuerdos tomados en la asamblea general de comuneros de Tepoztlán, municipio de su nombre, Morelos, de dos de octubre de mil novecientos noventa y cuatro, en la que se aprobó el proyecto habitacional a edificar en el predio Acolapa, así como los acuerdos del cinco de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro  y tres de marzo de mil novecientos noventa y cinco; también es procedente el reconocimiento como centro de población el asentamiento humano ubicado en el predio antes mencionado”.

Independientemente de que dicha resolución pone en relieve la capacidad del equipo jurídico que realizó la demanda, y por ende la incapacidad de los abogados de la contraparte, hay varias personas más que seguramente están lamentándose por este veredicto judicial.

Sí. Los más perjudicados con esta resolución judicial son quienes han lucrado con la desgracia de los más de cuatro mil habitantes de esta unidad habitacional que llegaron a este lugar hace unos 14 años en busca de paz y tranquilidad.

Al exterior, los comuneros que ya cobraron una vez por esas tierras pero pretenden seguirlo haciendo de manera perpetua al amparo de una ley agraria que ya resulta obsoleta.

Al interior de Acolapa, personas como Alberto Bravo de la Vega, primer presidente de la Asociación de Condóminos que durante cuatro años manejó a su antojo los dineros de los habitantes de la Unidad Habitacional y convirtió ese lugar prácticamente en su feudo. Con cuotas que se pagaban pero no llegaban a su destino y servicios como el pozo de agua que se dejó perder por  la irresponsabilidad de aquél comité que encabezó este sujeto que ni propietario era.

Esos, los pillos que se han dedicado a invadir viviendas, a ofrecer servicios de asesoría jurídica a sabiendas de que no obtendrían ningún resultado o constancias de posesión a cambio de determinadas cantidades de dinero. Esos, los políticos de todos los partidos que cada tres años acuden a Acolapa a pedir el voto a cambio de resolverles su añejo problema, son los que hoy se empecinan en hacer creer a los habitantes de esa sufrida unidad habitacional, que sus departamentos siguen perteneciendo a los Bienes Comunales de Tepoztlán.

 

EN RIESGO, LA CARRERA POLÍTICA DE JUAN CARLOS RIVERA

Cuando el pasado 24 de marzo los elementos del Ejército Mexicano, de la Policía Federal y ministeriales del grupo antisecuestros del Estado rodearon la comandancia de la Policía Municipal de Xochitepec, no sabían que no solamente estaban acabando con la carrera delincuencial de un par de elementos de esa corporación, sino también con la naciente carrera política de un alcalde que recientemente se había destapado como aspirante a diputado federal.

Y es que apenas unas semanas antes el presidente municipal de esa localidad, Juan Carlos Rivera Hernández, había aprovechado una ceremonia de entrega de certificados de preparatoria a elementos policiacos para expresar su intención de buscar un cargo de elección popular en el 2012.

Es del dominio público que el apoyo de Rivera Hernández a la candidatura de Amado Orihuela para llegar a la dirigencia estatal del PRI fue franco y abierto, por lo que el alcalde estaba esperanzado en obtener una reciprocidad al momento de buscar una diputación federal, o ya de menos una local.

No contaba el edil xochitepequense con que su municipio obtendría los reflectores no solamente del estado, sino a nivel nacional, pero no por cuestiones positivas, sino por tener entre las filas de su corporación a delincuentes.

El intento de Juan Carlos de evadir su responsabilidad fue en vano y salió peor cuando quiso justificarse diciendo que no puede vigilar a cada uno de los elementos policiacos y ciudadanos de Xochitepec.

Hoy Juan Carlos Rivera espera a que la ciudadanía olvide ese detalle y estar en condiciones de buscar la ansiada diputación federal, al cabo que todavía faltan varios meses.

 

MANOLO AGÜERO TOVAR, EN UN CARGO “INEXISTENTE”

Quienes conocen los estatutos del PRI y su organigrama aseguran que el cargo de Secretario General Adjunto que recientemente le endilgaron al diputado federal  Manuel Agüero Tovar no existe.

Es cierto que el dirigente estatal en turno puede hacer y deshacer en su partido, pero bien haría en cuidar las formalidades. Si se trata de darle un cargo “adjunto” pues que le den la presidencia adjunta, que esa sí existe.

De otra manera, hace pensar que lo que pretende Amado es tener a Manuel muy “adjunto” y a la que se ganó la secretaría general con el voto de los priístas tenerla lo más “adlejada” posible.

Total, con la “adjunción” del ex cantante grupero y la adhesión del ex policía Rufo Villegas al PRI, ya solamente falta que contraten a Javier López como asesor del tricolor, para que tengan al equipo completo. Digo, si de perder las próximas  elecciones se trata.

HASTA EL PRÓXIMO VIERNES

Publicado en Estrategias

Lo último de Jesús Castillo

logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.