Publicado en Estrategias Viernes, 29 Julio 2011 09:06

El caso Ponchis y la seguridad del Aeropuerto

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Chiquipartidos: el penoso oficio de depender de otros.

Inteligencia Militar, área vulnerable .

Si bien es cierto que el dinero que reciben por concepto de prerrogativas es bastante reconfortante, la realidad es que los llamados “partidos morralla” dan pena ajena cuando se acercan los procesos electorales.

Con todo y sus broncas, pero el PRI, el PAN y el PRD saben que dependiendo de sus candidatos pueden quedar en primero, segundo o –por muy mal que les vaya- la medalla de bronce la tienen asegurada, lo que significa que tendrán diputados locales, diputados federales, senadores y alcaldes, pero sobre todo, que tienen garantizada su permanencia en el escenario político del país a costa del erario público pero sin depender de nadie más.

De ahí que, tanto a nivel nacional como en el estado de Morelos, varios aspirantes a cargos de elección popular ya se están moviendo para ser tomados en cuenta por sus dirigencias.

Pero en el caso de los “chiquipartidos” la situación es muy diferente. Partidos como el del Trabajo, Convergencia y Nueva Alianza ni siquiera pueden comenzar a buscar candidatos porque dependen totalmente de la dirigencia nacional.

Es el penoso oficio de depender de los partidos grandes porque por sí mismos no podrían sobrevivir. Si no se le pegan a alguien simplemente desaparecen.

“¿Y ahora con quién vamos?” Preguntan con insistencia los dirigentes estatales a sus líderes nacionales, y la respuesta lógica es “con quien más nos convenga”. Olvídese usted de ideologías políticas o principios morales, a estas alturas lo que importa es la conveniencia.

Pero el caso del Partido Convergencia (por la Democracia) es realmente patético. En contra de la voluntad de muchos de sus miembros, el fundador y líder del partido a nivel nacional (su dueño pues) Dante Delgado Renauro ha ordenado que se cambie el nombre por el de Movimiento Ciudadano.

Y las órdenes no se discuten, se cumplen. Así que ahora los dirigentes estatales (en Morelos se supone que el presidente es un tal Luis Machuca) tendrán que mandar a hacer toda su publicidad con la nueva denominación y quizás tengan que recurrir al viejo truco de los grupos musicales cuando tienen que cambiar de nombre, poniéndole entre paréntesis que son los mismos que antes pero con otro nombre, como se anunciaba “El Gigante de América, antes Bronco”.

Luego de que les indiquen a cuál partido grande se van a unir para sobrevivir, el siguiente paso de los partidos pequeños es buscar candidatos a cargos de elección popular que cubran la lista de posiciones por voto directo, pues ya se sabe que las plurinominales seguirán siempre entre los líderes del partido.

Y ahí es donde vuelven a dar pena ajena, pues recorren el estado en busca de gente que quiera perder tiempo y dinero en una campaña en la que sabe que no va a ganar, y que si llega a conseguir un buen número de votos, estos le servirán al presidente del partido o su familia para obtener diputaciones y regidurías por la vía de la representación proporcional.

Así como en el fútbol se realiza lo que se llama “El Draft” también conocido como “mercado de piernas”, en el que los equipos fuertes se llevan a los mejores jugadores y los menos importantes terminan quedándose con lo que sobró, así también los partidos pequeños casi, casi ponen un letrero que diga: “Se recibe cascajo”.

Y por si esto fuera poco, de unos años para acá resulta que no solamente tienen que conseguir candidatos, sino que por disposición oficial la mitad tiene que ser del sexo femenino. Eso los lleva a la penosa necesidad de hacer pequeñas “trampitas” como es buscar a mujeres dispuestas a pedir licencia en cuanto obtengan la diputación plurinominal y dejarle el camino libre a los varones.

Como verán, es azarosa la vida de los partidos pequeños, sólo compensada por la recepción de unos cuantos miles de pesos mensuales, que pueden ser gastados a criterio del presidente en prácticamente lo que se les antoje.

En esta ocasión hablamos de Convergencia, pero en el Partido Nueva Alianza cuya concesión o franquicia pertenece a Francisco Santillán, y en el Partido del Trabajo –que paradójicamente siempre ha estado en manos de gente que no tiene un empleo definido- ocurren cosas peores.

LA LISTA DE CORPORACIONES MUNICIPALES INFILTRADAS

Ayer  fue nota de primera plana en diversos medios nacionales la declaración del procurador del DF, en el sentido de que células del cártel de los hermanos Beltrán Leyva operan en la zona sur de la ciudad de México por lo menos desde 2009.

Después de informar de la detención de otros cuatro implicados en el homicidio de cinco integrantes de la familia Sánchez Pérez, ocurrido en octubre pasado en la zona del Ajusco, el titular de la dependencia, Miguel Ángel Mancera Espinosa, explicó que se trata de integrantes del grupo denominado La Mano con Ojos, que busca controlar la venta de droga en esa parte del Distrito Federal.

Agregó que, en sus declaraciones, tres de los implicados aceptaron que trabajaban para un sujeto conocido como “El Compayito”, líder de La Mano con Ojos, y que la razón del multihomicidio fue porque se negaron a vender estupefacientes bajo las órdenes de su organización.

Estas personas, identificadas como Raúl Franco Hernández, “El Rulas”; Sergio Díaz Fernández, “El Chapetes”; Javier Gutiérrez Osorio, “El Oso”, y Édgar Meza Campuzano, “El Güero”, “tenían la instrucción de que esta organización distribuyera el enervante (a los narcomenudistas de esa área), que finalmente conectaría con la organización que realiza el trasiego en Morelos y la zona de Guerrero que tiene que ver con los Beltrán Leyva o con algunos de sus subordinados”, señaló el procurador.

Aunque la declaración es reciente la información no es nueva. Hay que recordar que una computadora portátil incautada al grupo del narcotraficante Gerónimo Gámez García, “El Cabezón”, ofreció pistas de las operaciones de tráfico de cocaína del Cártel de los Beltrán Leyva en ese corredor que viene desde la costa de Guerrero, pasa por Morelos y se sigue hasta el Distrito Federal, terminando su recorrido en el Estado de México, porque de ahí para adelante es territorio de La Familia Michoacana.

La computadora decomisada a uno de los detenidos, Ozcar Zito Rodríguez, ‘El Chilango’, tenía archivadas fotografías que muestran la descarga de cajas de cartón con cilindros, que supuestamente son utilizados para resguardar algún tipo de sustancia empleada para la fabricación de alguna droga y el contenedor en el que se transportan, de acuerdo con datos de la investigación federal.

El grupo de Gámez García, primo de los Beltrán Leyva, guardó en la computadora portátil fotografías de ‘narcomantas’ con mensajes contra Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, uno de los jefes del Cártel de Sinaloa; imágenes del asesinato de Édgar Guzmán López, hijo de “El Chapo”, ocurrido el 8 de mayo de 2008 en Culiacán; y la noticia del homicidio de Édgar Millán, coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal, con el encabezado ”Planearon los Beltrán Leyva el homicidio de Édgar Millán”. Los narcotraficantes utilizaban la herramienta digital Google Earth para trazar sus rutas para el trasiego de los embarques de cocaína. Los investigadores encontraron en la computadora portátil distintas imágenes aéreas, que también era utilizada para localizar predios susceptibles a la instalación de “empresas-fachada” para lavar dinero.

Es probable que las imágenes de mapas estén relacionadas con un archivo encontrado el cual tiene el nombre de 'Proyecto 1', conteniendo información detallada de todo lo necesario para establecer una empacadora, desde el rastro donde se matarían los animales, maquinaria, líneas de producción, distribución y costos, detalla la investigación federal denominada Caso Dorado, que llevó a la detención de Gámez García.

Otra de las detenciones que ha permitido a las autoridades tener datos sobre el modus operandi de los narcotraficantes es la de Sergio Villarreal.

“El Grande” no conoce los nombres de todos los presidentes municipales y secretarios de seguridad pública que mantuvo en la nómina de su jefe, Arturo Beltrán Leyva, pero sí ubica perfectamente las zonas por las que transitó a sus anchas del 2006 al 2009, hasta que la Secretaría de Marina terminó con la vida de su patrón en la capital morelense.

De acuerdo a las declaraciones vertidas por el capo ante la Subprocuraduría de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR, la lista de los municipios que se vieron beneficiados por el llamado “Jefe de Jefes” es la siguiente:

Cuernavaca (bajo la administración de Jesús Giles), Huitzilac, Jiutepec, Tepoztlán, Yautepec, Emiliano Zapata, Xochitepec, Temixco, Zacatepec, Jojutla, Tlaltizapán, Puente de Ixtla, Mazatepec, Tetecala, Amacuzac, Cuautla, Jonacatepec, Ciudad Ayala y Yecapixtla, son los municipios a donde Arturo Beltrán Leyva enviaba paquetes de cuatro mil dólares para presidentes municipales y dos mil dólares para jefes policíacos. Estas cantidades le garantizaban el tránsito sin problemas en las carreteras locales. No estaban incluidos policías estatales y ministeriales, quienes cobraban aparte, así como la Policía Federal.

El propio Sergio Villarreal admite que no puede comprobar que ese dinero realmente haya llegado a los alcaldes. “’El Jefe’ se los daba a los contactos para poder circular sin problemas, y ellos tenían que garantizar que no iba a haber ningún problema. Si no cumplían ‘El Jefe’ los hacía responsables y los mandaba ejecutar”, señala “El Grande” en la averiguación previa a la que este reportero tuvo acceso.

De acuerdo a este expediente, el PGR/SIEDO/UEIDCS/439/2010,  los encargados de garantizar el libre paso de “El Jefe de Jefes” de Acapulco al Estado de México, pasando por Morelos, así como al estado de Puebla, eran Sergio Villarreal y Edgar Valdez “La Barbie”, quienes terminaron disputándose la plaza a la muerte de Arturo Beltrán Leyva.

Para ello gastaban miles de dólares en el pago a elementos de la Policía Federal (antes Federal de Caminos) que custodiaban la autopista del Sol, así como jefes de la Policía de los estados antes mencionados.

Sergio Villarreal Barragán es conocido como “El grande” por sus casi dos metros de altura y más de 100 kilos de peso. Estudió en la Secundaria Federal Número 2 de Torreón y posteriormente se inscribió en el Instituto Tecnológico de La Laguna. Prestó su servicio militar a los 18 años, como cualquier otro joven.

Se inició como policía ministerial a los 20 años en su natal Coahuila y después ingresó a las filas de la PGR, pero desde entonces ya servía al cartel de los Beltrán Leyva. Su primera plaza como narcotraficante fue Durango, donde dejó una estela de terror y muerte.

De ahí comenzó a conquistar nuevas tierras con el apoyo de Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”, de quien se ganó su confianza. Fue “El Grande” quien se encargó personalmente de hacer una “limpia” en la plaza que va de Acapulco hasta Tlalpan, ejecutando por órdenes de Beltrán Leyva a cuanto sujeto encontrara que estuviera combinando la venta de drogas con otros delitos como el robo de autos, asalto a negocios o el secuestro.

Entre esos ejecutados se encontraban los hermanos Pineda Villa, apodados “El MP” y “El Borrado” encargados de la zona de Cuernavaca pero que pretendieron quedarse con Acapulco. Ellos ordenaron la ejecución del subprocurador de Delincuencia Organizada, Andrés Dimitriadis Juárez, y del jefe de la Policía Preventiva en Jiutepec, de apellido Vargas Retana. Al considerar que estaban “calentando la plaza” demasiado, Arturo Beltrán le ordenó a “El Grande” que los matara.

El 11 de septiembre de 2009, apareció un vehículo incendiado en el poblado de Amayuca con cuatro cadáveres calcinados, uno de ellos era “El Borrado”.
Horas más tarde, fue encontrado el cuerpo sin vida de Mario, “El MP”, en las inmediaciones de Huitzilac, y junto a él una cartulina presuntamente firmada por “El Jefe de Jefes” en donde advertía que así terminarían “los traidores”.

Detenido en septiembre del año pasado en el estado de Puebla, Sergio Villarreal dice que Beltrán Leyva gastaba más de un millón de pesos mensuales para garantizar su tranquilidad en el sitio donde finalmente lo mataron, y que a través de Miguel Ángel Araujo Moreno alias “El Buche” y Jesús Nava Romero alias “El Rojo” (ambos muertos durante el operativo de diciembre del 2009) cubría una narconómina en la que estaban los jefes policíacos de los tres niveles y por lo menos la mitad de los municipios, así como elementos militares.

“El Jefe de Jefes” se movía en tres camionetas Suburban que no habrían podido pasar desapercibidas para las autoridades. Tenía casa en Acapulco, en el Distrito Federal, Estado de México, Puebla y Morelos. Cuando se desplazaba por carretera el convoy era escoltado por la Policía Federal de Caminos. El contacto con esa corporación era Guillermo Vargas, quien trabajó toda su vida en la Federal de Caminos y en el 2008 fue colocado como jefe de la Policía Ministerial de Morelos por órdenes directas de Beltrán Leyva. Meses después de ser relevado del cargo, fue asesinado en su casa junto a su hijo por un comando armado.

Según “El Grande”, también le daban dinero al entonces secretario de Seguridad Pública del Estado, Luis Ángel Cabeza de Vaca, para que “el señor” pudiera desplazarse tranquilamente por el territorio morelense. En su declaración, Sergio Villarreal recuerda que hubo una comida en el municipio de Emiliano Zapata, en un lugar conocido como “El Pueblito” donde acudió gente muy importante de los estados de Morelos y Guerrero. De pronto Cabeza de Vaca recibió una llamada indicándole que iba un convoy militar ya que estaban reportando gente sospechosa en ese lugar. Minutos después bajó el helicóptero de la Policía Preventiva de Morelos y se llevó a Beltrán Leyva hasta el municipio de Puente de Ixtla, donde ya la Policía Estatal y la Municipal habían establecido un operativo para que descendiera la aeronave sin problemas y pudiera continuar hacia Acapulco.

A decir de este procesado, la corporación que más se benefició con la estadía de Beltrán Leyva fue la extinta Policía Metropolitana (hoy llamada Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano) de Cuernavaca. Ahí se mantenía una nómina superior a los 100 mil dólares mensuales, que se repartía entre los mandos altos, medios y tropa, en cantidades que iban desde 4 mil hasta mil 500 dólares de acuerdo al rango.

A cambio de ello, debían custodiar las casas donde “El jefe de Jefes” hacía sus fiestas. Algunos lo hacían vestidos de civil, otros con uniforme y en camionetas oficiales. Una de esas fiestas fue en el Seminario Mayor de Cuernavaca, un 24 de diciembre.

Otra fiesta se dio en el rancho “El Paraíso” en el poblado de Atlacholoaya, municipio de Xochitepec. Para ello, policías municipales y estatales se encargaron de mantener despejada una vía directa a la autopista por donde saldría Arturo Beltrán Leyva y su comitiva en cuestión de minutos.

Cabe mencionar que estas versiones fueron confirmadas por elementos de los municipios mencionados, quienes aceptaron haber participado en dichos operativos, pero  aseguran que nunca les dijeron quienes iban en las camionetas Suburban, solamente recibían “órdenes superiores” de despejar el área” porque iba a pasar alguien importante”.

 

INTELIGENCIA MILITAR, ÁREA VULNERABLE

“Existen varias razones por las que el término inteligencia se ha visto rodeado de una imagen negativa. Sin embargo, en realidad no es tan complejo. Realizar labores de inteligencia se refiere fundamentalmente a la recopilación y el análisis de información útil para tomar cualquier tipo de decisión. A la luz de este concepto se entiende la necesidad de tener aparatos de inteligencia nacionales, pues cualquier Estado requiere de información para cumplir con su función principal: proteger a la sociedad”, dice la especialista Ana María Salazar en su libro “Seguridad Nacional Hoy”.

Tomando como referencia al doctor Javier Oliva (quien fue por algunos meses secretario de Desarrollo Humano del Ayuntamiento de Cuernavaca) en su calidad de asesor en el Colegio de Defensa Nacional de la Sedena, la autora hace énfasis en la necesidad de que esa información será verídica y el informante se mantenga en total anonimato.

Bajo esa perspectiva, es evidente que una de las áreas que requiere con urgencia una revisión de su funcionamiento es la de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional. El llamado Grupo de Inteligencia y Servicios (GIS) ha dejado de ser eficaz por dos factores: el primero es que sus elementos ya están demasiado expuestos a la publicidad y el segundo es que, al igual que el resto de las áreas del Ejército, han sido infiltradas por la delincuencia organizada.

Durante muchos años “los gises” trabajaron a sus anchas al amparo del anonimato sin que nadie reparara en su existencia, pero en los últimos años no solamente han sido ubicados por los medios de comunicación, sino también criticados por sus actividades.

“No obstante que en la 24 Zona Militar de Morelos se encuentran comisionados miembros del GIS, ellos responden directamente a su cuartel, ubicado en el Campo Militar Número 1 de la Ciudad de México. De acuerdo con la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el responsable de las labores de inteligencia dentro del Ejército es el Estado Mayor de la Defensa Nacional, encabezado por el general de División Carlos Demetrio Gaytán Ochoa.

El divisionario, ex jefe de la Sección Décima, dedicada a las operaciones contra el narcotráfico, fue también coordinador del Colegio de la Defensa Nacional. Actualmente es uno de los hombres más  experimentados que rodean al secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván.

La Ley Orgánica del Ejército establece que entre las funciones de Gaytán Ochoa está la planeación, la coordinación y la supervisión de las actividades de inteligencia dentro del Ejército, como las que realiza el GIS”, escribió el reportero Daniel Lizárraga en un amplio trabajo de investigación publicado en la revista Proceso en diciembre del 2009, donde proporcionaba datos acerca de la infiltración del Cártel de los Beltrán Leyva en ese grupo de élite.

En los últimos días, Marco Antonio Legorreta Álvarez, comandante del grupo de información del 21 Batallón de Infantería, conocido con la clave “Vampiro”, pasó de ser acusado en el caso de la desaparición de Jethro Ramsés Sánchez Santana, a algo así como “testigo protegido” por la Procuraduría de Justicia Militar para que proporcione información no solamente del caso que se investiga sino también de posibles violaciones a los derechos humanos y hechos constitutivos de delito cometidos por sus compañeros y superiores.

Así, uno de los retos que tiene el recién llegado general Sergio García Vera, es reconformar el grupo de inteligencia de la 24ava. Zona Militar, haciendo una limpia que elimine a elementos que durante mucho tiempo sólo se dedicaron a recolectar chismes en lugar de proporcionar información sustentada. El siguiente paso deberá ser una revisión exhaustiva a los expedientes que le dejaron, pues hay mucha información que le hicieron creer a su antecesor que era real y resultó falsa.

De todos modos, sólo es cuestión de tiempo para que el multicitado GIS desaparezca para dar paso a una organización interna de la Sedena que responda a las nuevas expectativas del Ejército Mexicano.

EL CASO PONCHIS Y LA SEGURIDAD DEL AEROPUERTO

Atendiendo al contenido del boletín 218 que emitió la Procuraduría de Justicia del Estado, el menor conocido como “El Ponchis” fue sentenciado a tres años de prisión por las siguientes conductas antisociales:

“Delitos contra la Salud, en su modalidad de transportación del estupefaciente denominado cocaína; Portación de Arma de Fuego de Uso Exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea; violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada con la finalidad de cometer secuestro, y homicidio doloso”.

Y atendiendo al documento que sirvió para que el Ejército pusiera a disposición del Ministerio Público Federal (y éste a su vez al MP del fuero común especializado en Adolescentes), su detención se derivó de lo siguiente:

“Que luego de recibir una llamada anónima que  los había alertado sobre la presencia del niño sicario y sus hermanas en el Aeropuerto ‘Mariano Matamoros’ de Cuernavaca arribaron al lugar y procedieron a hacerles una revisión corporal y de sus maletas”.

“Me pude percatar que en el interior del equipaje traía ropa de ambas personas,  inclusive algunas de las prendas se encontraban sucias, denotando con esto la premura de salir de la ciudad de Cuernavaca”, explicaba el parte de novedades castrense.

“Al estar revisando el equipaje se encontró escondida entre las ropas un arma de fuego, tipo pistola, marca Walter, modelo 1, sin poder precisar calibre y matrícula, ya que no lo tiene a la vista, así como un arma de fuego tipo pistola escuadra, marca Browning, con un cargador metálico abastecido con cuatro cartuchos”, asentó el militar.

Otro documento agregaría que al revisar una de las maletas del niño encontró polvo blanco, al parecer cocaína, por lo que fue detenido junto con sus hermanas.

Conclusión: la seguridad de nuestro aeropuerto es tan vulnerable, que un niño de 14 años pudo pasar todos los filtros llevando consigo un arma y una buena cantidad de droga.

Nos creemos esa versión o la que declaró “El Ponchis”: que no llevaba armas ni drogas porque su intención era huir a Estados Unidos para reunirse con su madre por temor a que lo matara “El Negro” Radilla.

 

DE TODO UN POCO

Rumbo al 2012.- Ayer se llevó a cabo la ceremonia de toma de protesta del movimiento adherente al Tricolor "Acción Jurídica Revolucionaria" Filial Morelos, encabezada por el licenciado Miguel Ángel Rodríguez en las instalaciones del PRI estatal.  La dirigente nacional del movimiento, Lourdes Flores Peña, el consejero nacional del PRI Jorge Meade Ocaranza y los 11 dirigentes estatales de los movimientos adherentes al PRI, estuvieron presentes.

Justicia Adversarial.- Alguien debe decirle al nuevo titular de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano de Cuernavaca que Morelos se rige por un nuevo sistema de justicia penal llamado “acusatorio adversarial” que impide boletinar los nombres y fotografías de personas detenidas por la Policía. Ciertamente es absurdo publicar las fotos que envía la SSP Estatal donde se muestran las personas hasta el cuello, pero la ley es la ley.

Desde Madrid.- Acuso recibo de la gentil misiva del doctor en Derecho y orgulloso temixquense, Julio Cabrera Dircio, quien me informa que recién visitó al director de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, el decano Raúl Canosa Usera, en su oficina en Madrid, España, donde con la anuencia del director de la Facultad de Derecho de la UAEM, el licenciado Raúl Vergara Mireles, se establecieron algunos acuerdos en materia de intercambio y movilidad de alumnos y trabajos conjuntos de investigación. Enhorabuena.

HASTA EL PRÓXIMO VIERNES

Modificado por última vez en Viernes, 29 Julio 2011 09:20
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