Bajo el Volcán

“Cada vez que hago una escultura hago el retrato de una vida”: Carlos Marín

Dentro de su exposición Bestiario, en NM Contemporáneo, ofreció la charla Encuentro con el barro

Del horno para producir cerámica a más de mil 200 grados de temperatura, que tiene el artista michoacano Carlos Marín muy cerca de San Antón, han surgido más de 400 piezas, en pequeños y medianos formato, “que han salido a diferentes lugares y en el extranjero”, dice el escultor, quien se ha dedicado a esa labor en los últimos años.

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Sin embargo, puntualiza, “crecer las piezas siempre ha sido mi reto.

Quiero hacer un conjunto de piezas grandes, para ver qué es lo que puedo marcar con ellas”.

La comparación que hace del material con el que trabaja es honesta y arriba a los linderos de la poética porque, asegura, “para mí el barro es como la piel, te queda como piel” y revela que “cada vez que hago una escultura hago el retrato de  una vida”.

El artista con 27 años de vivir en Cuernavaca, ofreció la charla Encuentro con el barro, la noche del pasado miércoles 29 de junio, en la galería NM Contemporáneo, rodeado de los trabajos de su autoría que forman parte de la exposición Bestiario –inaugurada el viernes 10 de junio-, la cual seguirá en exhibición hasta el próximo 20 de agosto.       

Además del creador de las piezas, en el encuentro con el público también participaron el escultor Orlando Martínez, la curadora e historiadora de arte Estela Vázquez y Carmen Vega, directora de NM Contemporáneo.

*PARTES DE LA PSIQUE HUMANA EN CADA PIEZA

 

De inicio, Carlos Marín precisó que la muestra, “es una exposición del cuerpo humano acercado a los animales, no es una metamorfosis, es presentar partes de la psique humana en cada una de las piezas”, señaló.

Indicó que el título Bestiario tenía semejanza fonética con el término vestuario, aunque en realidad “son metáforas” de la socialización y la animalización;  “la piel del hombre social es el vestido, las piezas vienen desnudas pero yo les marco un vestido”, aclaró.

Mencionó que, con las representaciones escultóricas de los animales, “trato de marcar los instintos de los hombres”, además de que “es la compañía que nos brindan a nosotros”.

Expresó que la exposición “está pensada para englobar una serie de esculturas cuyo tema puro es el  cuerpo humano” y refirió que, muchas de las piezas anteriores a esa muestra “pretenden ser ángeles muy humanos. Represento en ellos las posibilidades y las imposibilidades de los humanos, siempre con alas”, dijo.

*“NO PENSÉ TANTAS COSAS”

 

En distintos momentos de su exposición, y ante los señalamientos del público y de los participantes que lo acompañaron, respecto al sentido que encontraban en sus trabajos, Carlos Marín se sinceró y de plano admitió que cuando los creó, “no pensé tantas cosas”, dijo  para disparar de inmediato la hilaridad en el público que lo escuchaba.

Al intervenir, Orlando Martínez –quien le acompaña en el trabajo escultórico-, aseguró que, en cada pieza, “el tema es un relación entre animales y el hombre. Cada proceso que tiene para plantear es como una ventana a un mundo onírico, las piezas son como personajes de una sociedad extraña”.

Explicó que cada obra creada tenía muchas lecturas, porque estaba enriquecida con muchos elementos que aportan nuevos significados cuando se le vuelve a ver.

Al hablar de los dos grandes relieves que se muestran en Bestiario, Carlos Marín mencionó que Intentos fallidos, “representa la soledad de uno frente a la sociedad o la génesis de los humanos; me gustó hacer una escultura dentro de un relieve” y que en La línea de lo posible, hay un “conglomerado de humanos dentro del agua y en el aire. Ahí hay muchas posibilidades y me gusta incorporar elementos contemporáneos”, expresó.

*MATERIAL VIVO, PORQUE SIEMPRE ESTÁ REACCIONANDO

 

Orlando Martínez, en una nueva intervención precisó que el material utilizado para la elaboración de las obras presentadas era

barro de Zacatecas, sometido a altas temperaturas: de mil 200 grados para arriba.

Además de considerar que la arcilla es un material vivo, “porque siempre está reaccionando”, añadió que en el trabajo que realiza Marín hay tres fases: la construcción de la estructura de la pieza; el secado del material, que se va encogiendo -empequeñece un 10%, apuntó- y el horneado, en donde “siempre hay un azar, un elemento de riesgo. Puede tronar en el horno y reventar, por lo que hay que conocer bien la naturaleza de los materiales”, estableció.

Opinó que las piezas de la muestra estaban bien “construidas en la cuestión técnica y con maestría en el modelado”.

*LA ELABORACIÓN, COMO SI FUERA UNA OLLA

 

Por su parte, Estela Vázquez precisó que todas las piezas de la exposición, fueron hechas a partir del mes de febrero, “pensando en la galería; una de las ventajas es que sentimos una gran libertad: muchas otras galería te ponen condiciones, aquí hubo toda la libertad del mundo”.

Agregó que para Carlos Marín el proceso de elaboración de sus esculturas, “es como si fuera una olla y requiere del aire de la parte interna para que no reviente la pieza cuando se mete al horno”.

Subrayó que en los títulos de cada obra, “hay la parte lúdica, irónica pero profunda” y que en la trayectoria del artista, “Carlos ha trabajado mucho la relación entre el cuerpo y los animales”, por lo que una vez que dio inicio a la creación de las piezas de Bestiario, “sintió esas ganas de mostrarlas” y de ahí el surgimiento de la exhibición.

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