Los espeleobuzos argentinos Cristian Selun y Arnaldo Marucco han encontrado restos de un oso perezoso gigante en el cenote Dzombakal, ubicado en la comisaría de San Antonio Mulix, municipio de Umán, en Yucatán, sureste de México.
El hallazgo fue realizado tras una expedición en la que Selun, con más de 12 años de experiencia en espeleobuceo en la Península de Yucatán, y su colega Aldo, descubrieron huesos grandes y gruesos a unos 22 metros de profundidad.
Los restos óseos fueron enviados al paleontólogo Jerónimo Avilés, quien identificó que pertenecen a una especie extinta de perezoso gigante del género Nothrotheriops, que vivió hace más de 10,000 años.
Este descubrimiento es el primero de su tipo en Yucatán, aunque se han encontrado restos de otras especies en la región, como caballos de la especie Equus conversidens en el sitio arqueológico Loltún.
Avilés explicó que los huesos encontrados corresponden a un fémur de un perezoso gigante, probablemente de la especie shastensis, que ha sido registrada en diversas cuevas inundadas de Quintana Roo y Belice.
Además, destacó la importancia del hallazgo, ya que las especies extintas brindan valiosa información sobre la fauna que habitó la región en el Pleistoceno.
Selun, quien ya había realizado otros descubrimientos, como dientes de megalodón en 2018, expresó su satisfacción por el espeleobuceo, resaltando la importancia de preservar estos hallazgos para la historia.
En su mensaje, también pidió a quienes realicen descubrimientos similares que no toquen los restos para evitar alterar la evidencia.
El paleontólogo Avilés señaló que los restos ya han sido reportados al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), garantizando su protección bajo la legislación mexicana.
La Península de Yucatán sigue siendo un lugar clave para el estudio de especies extintas, y los espeleobuzos continúan descubriendo secretos que enriquecen el conocimiento sobre el pasado prehistórico de la región.