Publicado en Vida y Estilo Lunes, 07 Enero 2019 10:46

Placenta accreta: la peligrosa condición que pone en riesgo tu embarazo

Escrito por Rodrigo Ayala

La placenta accreta es uno de los riesgos más peligrosos que se viven en el último tramo de un embarazo o al momento en que una mujer da a luz.

También llamada acretismo placentario en los círculos médicos, la placenta accreta se refiere a la condición que sufre la placenta cuando las vellosidades de la misma se adhieren de manera anormal a la pared uterina, en específico al miometrio (cubierta muscular del útero), y causa la postergación del alumbramiento. En su mayoría, las mujeres que padecen de esto tienen que dar a luz de manera prematura mediante cesárea. 

Al no ser expulsada de manera natural en los 30 minutos posteriores al nacimiento del bebé, la placenta accreta provoca la necesidad de extraerla de manera manual llegando a provocar hemorragias profusas en la paciente. El riesgo ante estas hemorragias es la de una histerectomía, es decir, la extracción del útero por causas naturales o vía quirúrgica. Otros riesgos latentes son los de una rotura uterina o infecciones. 

 Síntomas de placenta accreta

A veces se puede presentar un sangrado en el tercer trimestre del embarazo. Esto lleva al doctor a hacer ultrasonidos en los que se puede detectar la aparición de placenta accreta y tomar precauciones a la hora del alumbramiento. Cuando la revisión arroja de manera definitiva que la paciente tiene acretismo placentario las perspectivas del embarazo cambian y se debe trabajar en un plan para garantizar la seguridad del madre y el bebé. 

En el parto deberá participar un equipo médico multidisciplinar capaz de actuar ante cualquier eventualidad. 


Causas de la placenta accreta

Es probable que las pacientes que presentan esta anomalía hayan tenido anteriormente placenta previa, la cual ocurre cuando la placenta se encuentra muy cerca del cuello uterino. Esto provoca que una parte o la totalidad el cuello uterino quede obstruido. Una cirugía previa al embarazo en el útero también se ha visto como causa de riesgo para el desarrollo de placenta accreta.  

El riesgo va en aumento con cada embarazo, por ello es que una mujer que ha dado a luz en varias ocasiones tiene más posibilidades de padecer placenta accreta, así como las que dan a luz en una edad superior a los 35 años. Las pacientes con las condiciones anteriores deben someterse a una ecografía obstétrica en la mitad o al final del segundo trimestre para descartar un posible acretismo placentario. 

La también llamada placenta mórbida adherente ha ido en incremento desde 1970 debido al cada vez mayor número de partos por cesárea. En el instante en que un embarazo normal es interrumpido por la presencia de este problema se cataloga como un embarazo de alto riesgo debido a que la probabilidad de hemorragias aumenta en gran medida. "Si el grado de invasión es muy alto, normalmente se opta por resolver el embarazo con una cesárea electiva, con reserva de sangre y bajo la supervisión de un equipo médico multidisciplinar, capaz de manejar hemorragias masivas", afirma Félix Lugo, especialista en ginecología y obstetricia en la clínica Mi Tres Torres de Barcelona. || Vía: CC

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