Estilo
Lectura 3 - 5 minutos
Poemas de amor para dedicar a tu pareja de Benedetti, Sabines y Neruda
TXT Yajaira Villarreal

Poemas de amor para dedicar a tu pareja de Benedetti, Sabines y Neruda

  • Like
  • Comentar

Poemas de amor para dedicar a tu pareja y conquistar su corazón

Estar en una relación de pareja implica enamorar todos los días, estar en el presente y amar con el corazón, que cuando duerman juntos o despierten en una misma cama, digas "Estoy con mi alma gemela", "Estoy con el amor de mi vida". Te compartimos unos poemas de amor para conquistar el corazón de tu pareja, pero sobre todo hacerle ver que la amas con poemas de reconocidos poetas del mundo.

En realidad las parejas nunca deberían perder el sentido del romanticismo, se requiere paciencia, respeto, pero sobre todo ternura par ver con claridad todas las cosas bonitas que ofrece la vida cuando se vive en pareja. A continuación te mostramos poemas de amor de Mario Benedetti. Jaime Sabines y Pablo Neruda.

 

Poema 1: Corazón Coraza de Mario Benedetti


Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga y no.

 

Pema 2 Te quiero a las diez de la mañana (Jaime Sabines)

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once,
y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y
con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me
pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la
comida o en el trabajo diario, o en las diversiones
que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con
la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y
siento que estás hecha para mí, que de algún modo
me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos
me convencen de ello, y que no hay otro lugar en
donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu
cuerpo. Tu vienes toda entera a mi encuentro, y
los dos desaparecemos un instante, nos metemos
en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo
hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.
Y hay días también, hay horas, en que no
te conozco, en que me eres ajena como la mujer
de otro, Me preocupan los hombres, me preocupo
yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense
en ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quién
podría quererte menos que yo amor mío?

 

Poema 3 Puedo escribir los versos más tristes está noche… (Pablo Neruda)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

 

Visto 5604 veces
Inicia sesión para enviar comentarios
Ant. Bodas sin niños: ¿se disfruta más entre adultos o es una grosería para los invitados?
Sig. ¿Por qué la flama de la estufa es azul o verde? Identifica si es peligroso

Hay 2647 invitados y ningún miembro en línea

Publish modules to the "offcanvas" position.

0
Shares

¿Te gusta lo que ves?

Pulsa los botones de abajo para seguirnos, no te arrepentirás ...