Las recientes estadísticas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi señalan que la informalidad y el subempleo siguen siendo condiciones desfavorables que caracterizan el mercado de trabajo morelense, a pesar de que el número de empleos se ha venido recuperando desde la pandemia.
En un artículo anterior, comenté que el empleo en Morelos se caracteriza por una alta tasa de informalidad laboral (personas que trabajan sin contrato ni prestaciones) y de subempleo, (ocupación que se realiza sin que satisfaga las necesidades o expectativas de quién lo realiza).
Con esta actualización de la ENOE se refuerzan estos datos. Por ejemplo, la tasa de informalidad para 2022 fue de 64%, prácticamente igual a la de 2020, que fue de 64.5%. or lo que respecta a la tasa de condiciones críticas de ocupación, indicadora del subempleo, esta empeoró en relación al periodo pandémico, pues era de 18.9% en 2020 y ahora se elevó a 22%.
Sin embargo, el número de trabajadores morelenses registrados en el IMSS se incrementó en 5% y la población ocupada, en general, aumentó 9% en el periodo 2020-2022. Esto significa que el empleo ha aumentado de la pandemia a la fecha.
Podemos concluir entonces que, aunque el número de empleos se está recuperando desde la pandemia, las condiciones laborales empeoraron o no mejoraron significativamente.
En este contexto laboral, hay tareas impostergables por realizar. Algunas de las más importantes es brindar un ambiente de negocios y de seguridad propicio para la creación o consolidación de empresas que brinden empleos formales, bien remunerados; otra es impulsar la educación para generar morelenses mejor preparados.