Hablar del desarrollo de un país es sin duda hablar de educación, siendo un pilar que contribuye con la movilidad social. La educación en México necesita una reestructuración que implique un impulso y no una limitación. Tratándose de un verdadero reto para el Estado mexicano y más en estos tiempos de inseguridad y violencia.
Ahora bien, el sistema educativo mexicano por muchos años se enfatizó en el nivel de educación básica dejando en un segundo plano a la educación media y superior, siendo éstas un privilegio y no un derecho.
Con las últimas reformas constitucionales se estableció en el artículo 3° constitucional que:
Artículo 3o. Toda persona tiene derecho a la educación. El Estado -Federación, Estados, Ciudad de México y Municipios- impartirá y garantizará la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior. La educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias, la educación superior lo será en términos de la fracción X del presente artículo. La educación inicial es un derecho de la niñez y será responsabilidad del Estado concientizar sobre su importancia.
Corresponde al Estado la rectoría de la educación, la impartida por éste, además de obligatoria, será universal, inclusiva, pública, gratuita y laica.
Como se puede observar, es una labor titánica que el Estado mexicano garantice lo plasmado a nivel constitucional, dándole énfasis a la educación media y superior; sin embargo, hay que tener muy presente que la educación es una facultad concurrente, es decir, corresponde tanto a la Federación, los Estados y Municipios, siendo esto lo que genera conflictos de diferente índole.
Siguiendo a esta lógica, es importante que se garantice una educación a los jóvenes, por lo que este gobierno de la 4T debe generar una política pública que abarque los aspectos de reestructurar los planes de estudios más acordes con la realidad laboral y económica en una lógica de globalización; dar una cobertura educativa que abarque cada vez más la matrícula de estudiantes; proporcionar los elementos necesarios para que los jóvenes accedan a la educación media y superior y también que no deserten; crear atmosferas adecuadas de afectividad en el entorno escolar; así como mejorar y acondicionar la infraestructura educativa, aspecto importante que no se le ha dado el debido enfoque, ya que no se trata de solo hacer aulas sino crear un espacio que contribuye al efectivo aprendizaje.
Y bajo estas vertientes, ¿qué proyecto tiene para este 2025 el gobierno de Claudia Sheinbaum? En estos días se ha hablado de que dará énfasis a la educación de los jóvenes impulsando las universidades del Bienestar Benito Juárez, así como la Universidad de la Salud, la Universidad Rosario Castellanos, para así brindar una cobertura de 300 mil estudiantes. Esto tratándose del nivel superior, y en el caso del medio, se plantea otorgar becas, así como reestructurar el Sistema de Educación Tecnológica Media Superior que involucra a los CONALEP y CBTIS dándole un enfoque que atienda las necesidades laborales de hoy en día.
Es importante señalar que no solo se debe dar un impulso a las instituciones producto de este gobierno, sino en verdad diseñar políticas públicas que trasciendan las administraciones públicas para reforzar e impulsar a las demás instituciones educativas como las universidades estatales y sus preparatorias, y por supuesto, a instituciones de carácter nacional como la UNAM, y que su presupuesto no quede sujeto a errores de dedo o a cabildeos. La educación superior debe de ser de tal manera que para los jóvenes represente su herramienta para afrontar los retos de una vida cada vez más mediática, globalizada y competitiva, sin dejar de lado la parte humanista, que es lo más importante: generar profesionistas comprometidos con la sociedad a la que se deben.