M. en D. Primo Blass

M. en D. Primo Blass

Domingo, 11 Noviembre 2018 22:02

Discurso dominante y cultura de la paz

 


“Si sabes lo que vales,

ve y consigue lo que mereces,

pero tendrás que aguantar los golpes”.

-Rocky Balboa-

 


Durante toda la semana estuve participando de un curso avanzado de mediación y de verdad les digo que cada día que pasa, me doy cuenta que siempre hay algo nuevo qué aprender. Había aprendido en mis primeros cursos que el conflicto es algo inherente del ser humano y que por eso nos peleamos constantemente. Sin embargo, en este curso aprendí que el conflicto se da por las diferencias que tenemos entre nosotros, pero la diferencia no es conflicto. Y es precisamente aquí donde entra la cultura de la paz porque para vivir en ella es necesario aprender a convivir en y con la diferencia, porque la diferencia nos complementa. Me quedo en la diferencia. No voy hacia el conflicto. Los conflictos existen porque no hemos aprendido a gestionar la diferencia. Los discursos dominantes no se pueden controlar, pero sí se pueden resistir.

Pero en esta historia de la convivencia del ser humano hay un factor que influye, y mucho, para que se dé el conflicto. Se llama: discurso dominante o ideología dominante. Se les llama así porque dominan a otras ideologías o discursos pues compiten por la hegemonía cultural. Por el control cultural. Comúnmente es la ideología que defiende los intereses de las clases dominantes.

Un discurso dominante es una formación discursiva vencedora, la que sobrevive al mayor rango de críticas en distintos medios y foros. Los discursos dominantes influyen en la realidad de las personas y, en mi opinión, nos ayudan a reforzar nuestros prejuicios. Las ideologías que expresan la realidad a través de los discursos tienen la capacidad de influir en el comportamiento del grupo social.

Yo soy parte de una generación en la que los discursos dominantes estaban presentes en todo momento. Mi madre decía que no podíamos llevar a ninguna mujer a la casa. Sólo podríamos llevar a aquella con la que nos íbamos a casar. No debo culpar a mi madre por eso. Ella era víctima del discurso dominante. La mujer sólo se podía quedar en la casa. No debía trabajar. Era el pilar de la casa. La iglesia tenía mucha influencia para el rol que debía tener la mujer en nuestra sociedad.

Así como el ejemplo anterior, hay muchos discursos dominantes. Algunos son muy simples como decir “tengo todo para ser feliz”. ¿quién puede decir esto de manera tan tajante?

Eso significa que si me siento infeliz estoy equivocado. Pero me siento frustrado porque no tengo trabajo, no tengo dinero para comprar lo necesario, para comprar comida para mi familia. Y, sin embargo, me dicen que tengo todo para ser feliz.

Nos dejamos influenciar por esos discursos dominantes. Tengo que entender que para apreciar la felicidad tengo que pasar por la frustración. No puedo ser feliz cada segundo de las veinticuatro horas del día. La felicidad no es eterna. Hay momentos para ser feliz.

El discurso dominante es un medio para controlar las mentes de otras personas y así, una vez que controlemos las mentes de otros, también controlamos indirectamente sus acciones futuras.

En ese caso no necesitamos forzar a las personas para que hagan algo, sino que ellas hacen lo que queremos en su libre albedrío o bien porque no tienen alternativas.

De esta forma es que podríamos manipular, informar mal, educar mal, etc. a otras personas de acuerdo con nuestro interés y en contra de sus más altos intereses. Y, de hecho, creo que así ha sido en todas las sociedades. Por esa razón es que las redes sociales son un elemento fundamental para tener otro tipo de discurso. Otra forma de ver la vida. Otra óptica de la realidad.

El tema es denso y pesado. Podría poner más ejemplos, pero lo importante en este momento, es que es necesario entender que el conflicto entre las personas se da por las diferencias que tenemos entre nosotros. Cuando en realidad, no hay bueno ni malo.

Lo mío no es mejor que lo tuyo. Sólo nuestros conceptos de vida son diferentes. Tenemos que aprender a entender y gestionar las diferencias para encontrar nuevas formas de convivencia armónica. Nuestras diferencias nos dan la opción de ponernos en los zapatos de los otros y comprenderlos. Eso es parte de la cultura de la paz.

Si sabes lo que vales,

ve y consigue lo que mereces,

pero tendrás que aguantar los golpes”.

-Rocky Balboa-

 


Tenía dieciséis años cuando vi la película “Rocky”. Te confieso que era un chavo con muchas necesidades y esta peli me motivó muchísimo. Un hombre joven que venía de ninguna parte, como yo; que no tenía dinero, como yo; que la hacía de lo que fuera, como yo, y que entrenaba duro para alcanzar sus sueños boxísticos. Bueno, yo no tenía esos sueños, pero sí me animó a meterle duro al ejercicio. La escena donde él se toma unos huevos crudos, que para muchos fue asquerosa, a mí me hizo que por las mañanas me tomara un jugo de naranja con dos huevos crudos en el puesto de Doña Susy que ponía en la entrada de la vecindad donde vivía. Ese era mi desayuno. Cada día, en mi cerebro, sonaba la música de la película y eso me prendía mucho. Le echaba todas las ganas a mi día.

Esos fueron mis tiempos preparatorianos. Como ya sabes, la hacía de todo para ganar dinero. Era “representante” de una clínica dental. Vendía credenciales que ofrecían descuentos en sus servicios. También fui representante de “Círculo de lectores”. Una compañía de libros que ofrecía buenos precios a sus miembros para motivar la lectura. Cada mes, los socios tenían que adquirir un libro por lo menos. Aprovechaba cada lugar y cada momento para ofrecer mis servicios. Si estaba caminando, me emparejaba con otro peatón y comenzaba a hacerle la plática. Si iba en el autobús, comenzaba a platicar con quien se sentaba junto a mí y de ahí salía una venta. También leí “el vendedor más grande del mundo”. Me ayudó muchísimo. Sobre todo, cuando no había hecho ninguna venta. Cuando iba de regreso a casa, a descansar, recordaba una frase especialmente: “Cuando vayas de regreso a casa, recuerda que antes de llegar hay una puerta. Realiza la última venta del día. Toca la puerta y haz tu última venta. Y cuando la hayas hecho, sigue tu camino a casa. Y recuerda que antes de llegar a casa hay otra puerta…

La carencia. Tenía que vender algo para tener dinero. De lo contrario, no tendría lo que quería. Lo que buscaba. Y debo confesar que no sabía lo que buscaba. Lo que quería. Lo importante era sobrevivir.

Estamos viviendo una época de sobreprotección a los hijos. Sobreprotegemos porque queremos llenar un vacío. No queremos que nuestros hijos pasen lo que nosotros. Lo que hacemos es conservar el cordón umbilical. Los hijos sobreprotegidos tienen estos síntomas: Algunos de ellos no son capaces de dar un paso por sí mismos. Tienen mucho miedo de enfrentarse a la vida. Si conservan el miedo, la inhibición y la indecisión, van a tener problemas de socialización y de autoestima. Tendrán problemas para materializar sus deseos. Y cuando estos chicos sean adultos van a vivir con angustia y desconfianza. Será difícil que disfruten la felicidad.

Por otra parte, hay algunos chicos y chicas que actúan con prepotencia. Creen que tienen ciertos derechos y que pueden mandar sobre los padres. No tienen límites. En la adolescencia será peor porque se volverán desafiantes. Pone trabas, se queja de todo, se muestra agresivo. Estos chicos y chicas son de cuidado porque se vuelven líderes que lo serán más por miedo que por respeto.

Todo esto es culpa de nosotros como padres. A veces usamos a nuestros hijos o hijas como una proyección de lo que nosotros no nos hemos atrevido a hacer. A veces, los hijos son, o pretendemos que sean, el reflejo de los sueños incompletos de los padres.

Todo eso no es más que miedo. Pero hay otra lección que aprendí de Rocky: El miedo es como el fuego. Si lo controlas, te calentará y te mantendrá vivo. Pero si te controla, te quemará y te destruirá.

Como ya lo mencioné antes, no somos perfectos. Seguramente me he equivocado como padre. Como hijo también me equivoqué seguramente, pero de verdad me siento satisfecho por lo que hice a pesar de mis errores. Y tú, ¿te sientes satisfecho con el papel que estás desempeñando en tu familia? Busquemos las mejores maneras de vivir. Eso nos dará una fuerza enorme para saber conducirnos por la vida y dejar un ejemplo para el buen vivir.

 


 

“Esta es una de las mayores comprensiones

en el campo de la motivación humana:

Las necesidades satisfechas no motivan”.

-Stephen R. Covey-

 


Después de pensarlo por un buen rato, porque estoy piense y piense cómo ponerlo por escrito, voy a empezar con esta frase que he cavilado por mucho tiempo: “No importa lo que hagamos como padres, al final siempre nos equivocaremos”. Y esta otra que va junto con pegado con la anterior. “Los hijos siempre seremos ingratos con nuestros padres”.

Como siempre, comienzo hablando de mi caso personal. Yo no provengo de una familia adinerada ni educada. Mis padres eran gente de campo. Mi padre sabía leer y escribir un poco pero mi madre no. Ella aprendió muchos años después. Nos educaron como pudieron, más mi madre, porque era muy dedicada con nosotros. Tuvimos muchas carencias y, obvio, su manera de “educarnos” fue con el “cuerito”, mi padre, y con la chancla, mi madre. Ellos nos dieron lo que pudieron darnos. Hubo cosas bonitas en mi infancia, pero también hubo cosas horribles que algunos de ustedes ya conocen.

Lo más terrible fue enfrentar el alcoholismo de mi padre.

En fin, las necesidades me impulsaron a buscar formas diferentes de vivir. Estaba seguro de que había otras maneras más felices de ver y vivir la vida. Todo eso me llevó a buscar otros horizontes. Pero antes, viendo las necesidades de casa y los problemas económicos, siempre ayudaba a mis padres.

Recuerdo que cuidaba a mis hermanos menores, les daba de comer, lavaba sus pañales, eran de tela en ese entonces. Y, en fin, ayudaba en lo que se podía para tratar de estar en armonía con mi madre y mis hermanos. Desde jovencito comencé a trabajar y la necesidad me hizo buscar todo lo que deseaba vivir.

La necesidad me hizo aprender a tocar guitarra, a cantar, a hacer diferentes tipos de trabajos y a seleccionar aquellos con los que podía ganar más dinero y que fueran más fáciles.

Mi mente empezó a crear ideas para ser independiente. Quería ganar dinero desde la casa. Estaba cansado de trabajar para otros por casi nada.

En fin, estoy convencido de que la necesidad es un gran disparador de la creatividad porque te motiva a buscar formas diferentes para lograr lo que quieres.

Pero ahora que lo pienso mejor, más que la necesidad, es la carencia, definida como la insuficiencia para cubrir una necesidad o la ausencia de un elemento indispensable, lo que me motivó a buscar formas diferentes para lograr una mejor vida.

Por muchos años culpé a mis padres de todo lo que me pasaba hasta que entendí que ellos no pudieron darme más. Ya me daban todo lo que tenían. ¿Cómo pedirle peras al olmo? Llegó un momento de mi vida en el que dije que era suficiente. Entendí que cuando era niño yo dependía de ellos y que, si sufrí, ya de adulto tenía la capacidad para hacer todo lo bueno que quisiera. Ya estaba lejos de mis padres. Ya no me podían hacer daño. Me liberé y los solté. Podía vivir la vida como ellos me habían enseñado y seguir viviendo mal o buscar nuevos paradigmas para vivir una vida plena. Y así lo hice.

Al darme cuenta de esto, reflexioné. No los culpé más. Ahora, al contrario, les agradezco todo lo que me dieron y lo que no me dieron también. Pero no fue porque no hubieran querido. Ellos me daban todo lo que tenían. Absolutamente todo. Les agradezco lo que soy. Yo no sería lo que soy si no hubiera sido por ellos. Gracias, madre mía. Gracias, padre mío por todo lo que me regalaron. Perdón por la ingratitud.

Ahora que soy padre entiendo muchas cosas. Ahora estoy viviendo ese papel y me pregunto en qué habré fallado con mis hijos. No lo sé. Pero seguramente, en su opinión, en algo he de haber fallado. Lo que más me preocupa es que estamos viviendo en una época con carencia de valores. Hay muchos jóvenes que actualmente se afrentan de sus padres y los enfrentan y rebelan como antes no se había visto. La violencia familiar en México, de acuerdo a las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSS) aumentaron las denuncias y hay 90 mil 352 carpetas de investigación por este delito en este 2018. La violencia familiar aumentó hasta 75% este año. Y seguramente hay más incidencia de este delito con las denuncias no presentadas.

Este artículo es la punta del iceberg. Seguiremos tocando este tema la próxima semana porque hay muchos cabos sueltos y hay que conectarlos para lograr el buen vivir.

Lunes, 15 Octubre 2018 05:16

Cultura ciudadana y buen vivir II

“Los políticos tenemos

que vivir como vive la mayoría,

y no como vive la minoría”

-Pepe Mujica-

Expresidente de Uruguay

 


Para muchas personas, el buen vivir es un concepto nuevo. Un concepto de moda. Sin embargo, el buen vivir es tan antiguo como nuestros antepasados. En todas las etnias del mundo siempre ha existido este concepto que se puede definir como: el "pensar bien, sentir bien para hacer bien con el objetivo de conseguir la armonía con la comunidad, la familia, la naturaleza y el cosmos”.

También podemos definir el concepto del buen vivir como: vivir en armonía con los demás seres humanos y la madre naturaleza, sobre la base de la unidad, la solidaridad y la empatía, retomando los principios ancestrales de los pueblos de la región. Formamos parte de la misma unidad y así como “nosotros somos montañas que caminan, los árboles son nuestros hermanos”.  Del mismo modo, el Buen Vivir es buscar la vida en comunidad, donde todos los integrantes se preocupan por todos. Todos vemos por todos. Todos nos cuidamos a todos.

Y aquí entra el concepto de la palabra libertad del ser humano y su compromiso con la naturaleza. Hasta ahora, nos hemos dado cuenta de cómo el mismo hombre, los hombres de negocios, en su concepto erróneo de libertad, en su egoísmo y avaricia ha ido acabando con todo en aras de acumular riqueza, sabiendo que la madre naturaleza se está muriendo, mejor dicho, la está matando, y no está dejando una herencia buena para nuestros hijos. No hay trabajo. Y si los hay, es mal pagado, indigno. Hay mucha carencia. Carencia económica, carencia de lugares para estudiar, carencia de trabajo, carencia de valores, carencia en nuestras comunidades. ¿Hacia dónde nos quieren llevar los que quieren poseer todo? Están matando a nuestra madre tierra. ¿Quién los detendrá?

Pepe Mujica, expresidente de Uruguay ha hecho comentarios al respecto y nos dice que "si la felicidad no la encuentras con poco, no la vas a encontrar con nada". Y señala: 

"Ningún gobierno puede garantizar la felicidad. Eso dicen. Es un estado personal. Dicen... Pero es falso. La felicidad necesita un medio ambiente. Necesita un espacio para ser posible. Necesita que, justamente, el resto de las cosas se miren a partir de la felicidad. Tiene que ser una preocupación central." Y ese medio ambiente lo tiene que proporcionar el Estado y, obviamente, con la participación de todos nosotros a través de la democracia participativa. Nosotros como ciudadanos, hasta ahora, sólo aceptamos lo que nos dictan las grandes empresas, sin ponernos a pensar en el mal que nos causan como personas y el daño que le causan a la madre tierra y, mucho menos ejercemos acciones para acabar, o por lo menos detener todo ese mal causado. Sin embargo, hay tres estados en nuestro país en donde ya se han ejercido acciones: En Veracruz, que es el primer estado en tomar la iniciativa, se aprobó una ley para disminuir el uso de plásticos y popotes, en Baja California Sur se restringió en todo el territorio la venta y distribución de bolsas de plástico, contenedores de poliestireno y popotes por parte de todo tipo de comercios. En su lugar, se deberán usar productos biodegradables. Y en Querétaro ya entró en vigor la prohibición de entrega y distribución de todo tipo de bolsas de plástico en tiendas y diferentes tipos de comercio.

Esta es la razón de ser, la justificación de este concepto del buen vivir. Aquí tienen lugar todas las personas que buscan una forma de vivir mejor, una forma de estar en contacto y darle respeto a nuestra madre naturaleza. Es un paradigma revolucionario para regresar a nuestros orígenes, respetando al prójimo y viviendo en armonía con todo y con todos para tener una mejor sociedad. Necesitamos alejar la violencia, extirpar la corrupción, romper con el estigma de “el que no tranza, no avanza”. Todo en beneficio de todos y más para los que vienen detrás de nosotros. Nuestros hijos y nuestras hijas. Para dejarles un mundo mejor como herencia.

Aquí tienen lugar los soñadores, los que creemos que un mundo mejor es posible, los que construiremos nuevas formas para vivir en armonía con los nuestros incluida la madre tierra y ser uno solo en comunidad. Y en el caso de los políticos, que de una vez sepan que no son una clase privilegiada. Al contrario, ellos más que nadie, deben ser los primeros en reflexionar y actuar como lo que son: servidores públicos.

 

Lunes, 08 Octubre 2018 05:53

Cultura ciudadana y buen vivir

“Todos tenemos nuestra casa

que es el hogar privado;

y la ciudad, que es el hogar público.”

-Enrique Tierno Galván-


El poder ciudadano es el arma más terrible que puede enfrentar un mal político o servidor público. El poder ciudadano siempre ha existido. Sin embargo, nunca se había manifestado tan fuerte como en estos tiempos. La gente se manifestó en contra de los malos gobiernos y ahí tenemos los resultados. No todo termina en la voluntad expresada en las votaciones. Este es sólo el comienzo y ahora todos los hombres y mujeres de nuestras comunidades tienen que saber qué es esto del poder ciudadano para acabar con los malos servidores públicos y exigir que haya transparencia, entre otras cosas, en las actividades gubernamentales. Cuando ponemos en acción el poder ciudadano podemos transformar nuestra realidad, exigir cuentas y alcanzar la justicia social.

La relación gobierno-sociedad ya no será la misma a partir de estas elecciones. El trato entre autoridades y ciudadanos debe ser entre iguales y esto nos permite ver a la autoridad frente a frente como una entidad al servicio de los ciudadanos y que está obligada a atender las necesidades de la sociedad. Pero… ¿Por dónde comenzamos?

La primera fase sería el respeto. Respetarnos y respetar a quienes nos rodean. Cumplir con las reglas de convivencia de nuestras comunidades y respetar las reglas, por ejemplo, de tránsito. Porque es por lo básico donde tenemos que comenzar. Yo te respeto, tú me respetas y todos nos respetamos para vivir con armonía en nuestra comunidad.

Debemos comenzar a desarrollar, si no los tenemos, valores como la tolerancia, la equidad, el diálogo permanente y alejarnos de la violencia imperante porque ésta nos destruye y divide como sociedad. Requerimos de instrumentos que nos ayuden a premiar a los servidores públicos que hacen bien su trabajo y a castigar de manera puntual a aquellos que son corruptos.

Ulrich Richter dice que la profunda crisis que atravesamos como sociedad mexicana se puede resumir en: polarización de la sociedad, falta de unión entre los ciudadanos y la falta de unión del estado con los individuos, carencia de virtud ciudadana, apatía de los ciudadanos, falta de respeto entre nosotros mismos y a las reglas de convivencia, la desconfianza que tenemos a las autoridades y la desmotivación en la participación ciudadana. Vivimos en una cultura de la ilegalidad y es por eso que hoy nos enfrentamos a esta crisis que padecemos y que ya no soportamos. Tenemos que ir a la conquista de nuestros derechos ciudadanos. Urge revivir y actualizar la Ley de participación ciudadana.

El Estado debe garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, y es lo que menos ha hecho. Por el contrario.

Los servidores públicos, al denominarse “autoridad”, pareciera que pueden hacer lo que quieran contra nosotros los ciudadanos. Y aprovecho desde aquí para decirles a las autoridades de tránsito de Jiutepec que tienen agentes de tránsito que siguen abusando de los automovilistas deteniéndolos en “operativos”, faltándoles al respeto y obligándolos a mostrarles sus documentos so pena de llamar a la grúa y llevárselos. El artículo 78, del reglamento de tránsito del municipio de Jiutepec, establece en su fracción tercera que los agentes de la Dirección de Tránsito Municipal en ningún caso podrán ejecutar actos de molestia y agravio en contra de las y los ciudadanos sin que exista causa legal para ello. Y el artículo 89 todavía lo deja más claro: “Los o las Agentes de Tránsito únicamente podrán detener la marcha de un vehículo, cuando su conductor haya violado de manera flagrante alguna de las disposiciones de este Reglamento y/o cuando se encuentren en un punto derivado de programas de control para prevenir accidentes generados por la ingestión de alcohol, realizado por la Secretaría de Seguridad Publica, Tránsito y Vialidad, a través de las áreas correspondientes. En consecuencia, la sola revisión de documentos no será motivo para detener el tránsito de un vehículo salvo el caso de campañas de revisión de documentos, dadas a conocer oportunamente por las autoridades de Tránsito.

En el desarrollo de los operativos o puntos de control y de prevención del delito que ejecuten las policías preventivas, sí se podrá revisar los documentos, siempre y cuando esté presente la policía vial. Dice “dadas a conocer oportunamente”. Y eso nos lo tienen que acreditar a los ciudadanos. Es su obligación. Sin embargo, la gente dice que esto sucede cada tres años al final de un régimen. Es el año de Hidalgo. Tienen que sacar dinero de donde se pueda. Buscan hasta debajo de las piedras. No lo permitamos. Unámonos a otros ciudadanos que les esté ocurriendo lo mismo y exijamos nuestros derechos. Las cuentas claras.

Lunes, 01 Octubre 2018 05:15

Un buen gobierno para un buen vivir

“No podemos borrar el pasado.

Pero sí podemos empezar a

escribir un futuro mejor.”


Anónimo


Hoy es el inicio de una nueva era en nuestra tierra. A partir de hoy ya no hay partidos. Ya no hay colores. Habrá que gobernar para todos con el compromiso que la tarea requiere. Todos estos días he escuchado muchas historias: Si habrá venganza, si habrá justicia, si se trabajará para obtener intereses particulares, si habrá equilibrio para lograr la armonía y la paz que necesitamos. Si el nuevo gobierno trabajará al unísono con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador o estará en contra.

Hemos escuchado muchas historias. Unas a favor y otras en contra. Lo único de lo que estoy seguro, es que nuestra gente quiere vivir con justicia social, queremos un estado con armonía, queremos vivir con seguridad para nuestras familias, con buenas fuentes de empleo, con un buen sistema de salud, con acceso a la vivienda para los trabajadores, en fin, queremos un buen gobierno con la participación de todos nosotros, la sociedad civil.

La Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (UNESCAP) menciona en un documento que son “muy pocos los países y las sociedades que han llegado a conseguir un buen gobierno en su totalidad.”

Esta organización afirma que son ocho las principales características que debe tener un buen gobierno: Participación ciudadana, legalidad, transparencia, responsabilidad, consenso social, equidad, eficacia y sensibilidad.

Es decir, todos estos son los elementos que conforman el concepto llamado “gobernanza”, concepto usado desde la caída del muro de Berlín y que se refiere al nuevo modo de gestión de los asuntos públicos, fundado sobre la participación de la sociedad civil a todos sus niveles.

Actualmente, la participación ciudadana es fundamental. Ya no debemos basar el sistema de gobierno en las decisiones unilaterales. Los ciudadanos saben lo que necesitan sus comunidades, por ejemplo. Por ello, es importante implementar la democracia participativa a través de formas como el presupuesto participativo en las que los mismos ciudadanos, reunidos en asambleas comunitarias, tomen decisiones sobre las mejoras que deben ser realizadas en sus comunidades.

Para que haya un buen gobierno, es menester que haya legalidad, que el marco legal sea imparcial, que se protejan los derechos humanos, sobre todo, aquellos de las clases más vulnerables.

La transparencia significa que las decisiones tomadas estén apegadas escrupulosamente a la ley y que la información esté a disposición de los ciudadanos que sean afectados por las medidas tomadas.

En el caso de la responsabilidad, se refiere a que nuestros funcionarios públicos sirvan a toda la sociedad y atiendan y resuelvan en un tiempo razonable.

Para lograr el consenso en la toma de decisiones de gobierno, es necesario un esfuerzo de mediación perseverante para unificar criterios.

La equidad implica proveer a todos los grupos, sobre todo los más vulnerables, oportunidades para alcanzar, mejorar o mantener su bienestar.

En la eficacia, el buen gobierno debe garantizar buenos resultados a la ciudadanía. Habrá que utilizar los recursos disponibles con eficacia y honradez.

Y por último, el gobierno deberá tener sensibilidad para las demandas sociales.

Todos estamos ilusionados con el nuevo gobierno. Todos le deseamos lo mejor. Pero le recordamos que sin la participación ciudadana no podrá lograr mucho y puede que empeore.

Dejo aquí uno de los mensajes de AMLO durante la campaña presidencial para el nuevo gobierno que viene porque todos lo esperamos: “erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno”. Y yo agregaría: Para lograr un mejor futuro para los nuestros y tener una cultura de paz para el buen vivir.    

Lunes, 24 Septiembre 2018 05:54

Ética y buen vivir

“El hombre no debe seguir tal como es,

es necesario verlo también cómo

podría ser y acostumbrarse a esa visión.”

Bertolt Brecht

 

Comparto con Fernando Savater, después de haber leído “ética para Amador”, que el hombre (género) no nace hombre. Mientras piensa cómo dirigirse a su hijo, Amador, para que considere su comportamiento en la vida, pone varios ejemplos. Si mi memoria no me falla, dice algo así como: el tigre nace tigre, la hormiga nace hormiga. En su medio natural cada animal sabe perfectamente lo que es bueno y lo que es malo para él. No hay animales buenos ni malos en la naturaleza. Ellos son como son. Pero en el caso del hombre, depende de la cultura donde nace, así será. Somos educados en ciertas tradiciones, hábitos y formas de comportamiento, leyendas. Es decir, se nos inculcan desde la cuna ciertas fidelidades. Por eso nos comportamos como nos comportamos.

Desde niños aprendemos cómo comportarnos porque son nuestros padres, la escuela y la sociedad en general quienes nos lo inculcan. No nos cuestionamos nada. Hemos sido programados con éxito. Sin embargo, una vez que pasamos de la edad infantil a la adulta, nos comenzamos a cuestionar muchas cosas, aunque también desde niños hay cosas que nos hacen click en la cabeza. Cosas con las que no estamos de acuerdo pero que tenemos que obedecer. Todos estos elementos es lo que se llaman valores morales. Son las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad o grupo cultural.

Al cuestionarnos las cosas que hacemos y nuestro comportamiento, llegan reflexiones sobre cómo deberían de ser las cosas. Es aquí que entra la ética, es decir, el estudio fundamentado de los valores morales.  Aristóteles decía: Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.

Por lo tanto, el hombre es diferente de los animales porque aquellos sólo tienen una sola forma de comportamiento. Es predecible. Pero en el caso del hombre, si bien es cierto que se va formando desde pequeño con costumbres y ciertos valores, tiene una característica fundamental que se llama libertad. El ser humano puede elegir de diferentes tipos de comportamiento el que más le guste. Tiene algo llamado libre albedrío.

Erich Fromm dice que la vida del hombre no puede “ser vivida” repitiendo los patrones de su especie; es él mismo quien debe vivir. El hombre es el único animal que puede estar fastidiado, que puede estar disgustado, que puede sentirse expulsado del paraíso.

Y justamente como nos hemos comportado siempre por valores morales, los cuales no siempre son lo mejor, es que tenemos que buscar mejores formas para vivir armónicamente en sociedad. La ética nos permite hacerlo. No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho. Por eso debemos guiarnos todos por un código de ética porque a veces, los valores morales o no son los correctos o están tergiversados o son insuficientes.

Los valores éticos permiten regular la conducta para lograr un bien colectivo y la convivencia pacífica en una sociedad. Y entre ellos se encuentran la justicia, la libertad, el respeto, la responsabilidad, la integridad, la lealtad, la honestidad y la equidad entre otros. Por ello es importante incluirlos para darlos a conocer en todos los ámbitos en los que se desarrolla el ser humano. En la familia, aunque muchas veces sólo se inculcan los valores morales considerándolos como éticos sin que necesariamente se sepa si están bien; en la escuela, en los juegos, en el trabajo, en las relaciones con los demás.

La ética es el arte de vivir bien. De comprender lo que es bueno y lo que es malo. Lo que nos conviene y lo que no como seres humanos.

Por eso es importante que para vivir en una sociedad más justa y armónica tenemos que pensar en los demás y todos juntos trabajando en la misma dirección lograremos una cultura de la paz para el buen vivir.

Lunes, 17 Septiembre 2018 05:56

Mediación escolar y buen vivir II

“Estamos tan acostumbrados a sufrir

que cuando llega una persona y nos trata bien,

con respeto y nos brinda su cariño,

todo nos da miedo”.

Anónimo


Mencioné en mi artículo anterior que vivimos en una sociedad cada vez más compleja, en la que además de que se han ido perdiendo los valores, la violencia es parte de nuestra personalidad. Todo lo queremos resolver peleando, enfrentándonos. Siempre queremos ganar la discusión, ganar la pelea. De hecho, es parte de nuestro sistema judicial. Cuando se da un conflicto, por ejemplo, una separación matrimonial, una deuda, nos presentamos ante un juez que es quien va a decidir, a través de la presentación de pruebas, quién gana la batalla legal. La solución la da un tercero que dice quién tiene la “razón”. En este esquema hay un ganador y un perdedor. Es un esquema en el que alguien sale riendo y otro llorando. Nos preguntamos en este momento si existe la justicia verdadera. Y en la mayoría de los casos pensamos que no.

Es por esta razón que se han buscado alternativas de solución de conflictos diferentes al de enfrentarnos y a que haya un tercero que decida quién gana y quién pierde. Y es en este sentido que la cultura de la paz propone la mediación como una alternativa voluntaria, pacífica, amigable y neutral, entre otros factores de solución de conflictos. En este esquema hay un tercero llamado mediador que es un guía para llevar a las partes en conflicto a solucionar su problema. Lo primero que se hace es conocer este medio de solución de conflictos. Se les explica a las partes o una de ellas cómo se lleva a cabo.  Lo más importante de esta alternativa, es que es menos costoso, es más amigable porque las partes en conflicto expresan sus intereses de una manera respetuosa y amable para llegar a un acuerdo en cooperación para solucionar su disputa. El mediador, que es un tercero neutral, es el encargado de crear un clima de colaboración, reduciendo la hostilidad, y de guiar el proceso a un acuerdo en común.

Creo que lo más importante de la mediación es el hecho de que si los involucrados en un conflicto tienen un vínculo continuo, permite restablecer la comunicación entre ellos en el futuro. Por ejemplo, una pareja que tiene hijos y que desea separarse.

Esta alternativa es algo nuevo para nosotros. No estamos acostumbrados a ella, por lo que tendremos que adaptarnos.

En el caso de los estudiantes en las escuelas, ésta alternativa es un modelo que también se puede implementar para solucionar los conflictos. Pero llegará un momento en que será parte de esta llamada cultura de la paz. Tendremos nuevos ciudadanos que aprenderán desde la niñez a solucionar los conflictos de una manera diferente. El conflicto es natural en los seres humanos. La diferencia estriba en cómo lo enfrentamos.

¿Te imaginas que en las instituciones escolares se prepararan los estudiantes como mediadores y que cuando se diera un conflicto, estos chicos y chicas intervinieran en tiempo y forma para solucionarlo y tener un ambiente escolar más saludable y amigable?

El rol del mediador será tratar de detectar cuál es el conflicto, si es el que aparece como tal o es uno diferente, que a través de sus intervenciones podrá ir apareciendo. En la mediación las partes tendrán oportunidad de reunirse, aparecerá el reconocimiento de las diferentes maneras de percibir el mundo, los valores de cada uno y las formas en que se han comunicado.

A través de la intervención del mediador las partes podrán tomarse tiempo para entender al otro, saber qué le genera esta situación, comprender las diferencias de los otros y tratar de avanzar hacia una resolución del conflicto. En lugar de ser adversarios, las partes se convertirán en socios para resolver el conflicto que los enfrenta.

Para lograr este objetivo, es esencial que esta nueva legislatura retomé, de manera inmediata, la publicación de la nueva ley de justicia alternativa.

Todo por lograr una cultura de la paz para el buen vivir.

Lunes, 10 Septiembre 2018 05:23

Mediación escolar y buen vivir. I

“Hay una historia detrás

de cada persona. Hay una

razón por la cual son como son.

Piensa en eso antes de juzgar a alguien”.

Anónimo.

 

 

 

 


Lobito y Manzanita han crecido. De hecho, ya están en el ámbito universitario. Me siento orgulloso por sus logros, aunque todavía hay que llegar a la culminación de sus estudios. Debo confesar que siempre quise que estuvieran bien en la escuela, tanto con los maestros como con sus compañeritos. Quería que la pasaran mejor de lo que yo la pasé en mis tiempos. Por eso decidí participar siempre en los comités de la sociedad de padres de familia. Para ayudar a tener un mejor ambiente escolar entre padres, alumnos, maestros y la administración. Al participar en estos menesteres, me he dado cuenta que todavía falta mucho por hacer. No puede haber un espacio colaborativo en donde hay autoritarismo. En varias escuelas vi como los directivos y maestros abusaban de la buena fe de los padres de familia. Siempre pedían cooperación para cortinas, para grabadoras y demás cosas. Yo siempre preguntaba a dónde se habían ido las cosas que habían puesto los padres del ciclo escolar anterior. Y, según los maestros, eran los padres quienes se habían llevado las cosas. También estaba la historia de que se las habían robado. El punto es que siempre había faltantes y, cada año, teníamos que dar cooperación otra vez. En otra ocasión, recuerdo, yo era el presidente del comité, cómo la maestra que le había tocado dar clases en primer grado manipuló a la gente para que compraran pupitres adecuados para su clase. ¿Cómo podían los niños sentarse en esos pupitres tan altos? Cuando lo único que tenía que haber hecho era ponerse de acuerdo con los papás para sacar de la bodega los pupitres para los más pequeños. Limpiarlos y colocarlos en el salón que le había tocado. Pero no. quería que fueran nuevos.

Si hablo de cuando fui estudiante, en mis tiempos todo era diferente. Los padres tomaban en cuenta al cien por ciento a los maestros y recuerdo que, en las juntas, algunas mamás, cuando recibían quejas de sus hijos, les daban autoridad a los maestros y maestras para que los castigaran como quisieran. Yo me sorprendía muchísimo porque en muchas ocasiones, los maestros abusaban de los niños y les contaban de más a los padres de familia. Yo estudié en la secundaria 2. En Altavista. Soy de la segunda generación. En aquellos tiempos, la secu era el único edificio en el cerro. No había nada. Cuando salíamos de la escuela, bajábamos por el cerro para salir al Salto. Y justo ahí, en la parte de atrás, era el lugar preferido por los alumnos para agarrarse a golpes y ajustar cuentas. Como los maestros no tenían nada que hacer allí, pues no había nadie que interviniera en las trifulcas de los estudiantes. Y así fueron pasando los tiempos hasta ahora. Todos esos estudiantes, creo, al darnos cuenta de cómo eran las cosas en realidad, ya no quisimos que se repitieran esos abusos en nuestros hijos. El problema es que ahora muchos padres se fueron al extremo porque no permiten que a sus hijos les llamen la atención por nada del mundo aun sabiendo que hicieron algo malo. Algunos padres son sobreprotectores aún sabiendo que les están haciendo daño.

El daño social que padecemos es multifactorial. Y es verdad que todo comienza en la familia. Pero la familia no es necesariamente la única causa. Tenemos problemas graves como sociedad. Ya hemos tocado esos puntos en otras colaboraciones. Pero en el caso de las instituciones escolares, la violencia es el pan de cada día.

Es hora de poner las cosas en su lugar y tomar alternativas de solución de conflictos que sean pacíficas.

Para eso existe la mediación escolar.

Antes de abordar el tema, debemos reconocer que los conflictos son parte nuestra naturaleza. Y aquí, lo importante es cómo nos vamos a enfrentar a ese problema y cómo lo vamos a resolver. Estamos acostumbrados a que siempre sea un tercero el que resuelva nuestros problemas. Nuestros padres, un juez, el director de la escuela. Y al hacerlo de esta manera, siempre hay un ganador y un perdedor.

En el caso de la mediación, siempre habrá un tercero, pero es un tercero neutral que no tiene poder sobre las partes en conflicto, solamente ayuda para que de manera cooperativa, pacífica, amable las partes encuentren una solución a su conflicto. Las partes que enfrentan un problema van acordando, de acuerdo a sus intereses y necesidades los elementos para resolverlo.

La mediación tiene un valor muy importante, sobre todo, en conflictos en donde las partes en disputa mantienen un vínculo continuo, porque permite restablecer la comunicación entre quienes seguirán relacionados en el futuro, como los cónyuges que se están divorciando, vecinos que tuvieron un conflicto, estudiantes, maestros, etc. La experiencia nos ha mostrado que, cuando las partes en conflicto son las que deciden la solución, existen mayores probabilidades de cumplimiento. Pero esta alternativa, se tiene que estudiar. Se tienen que conocer todos sus elementos para poder aplicarla y, en el caso de los problemas escolares, se puede aplicar de manera sustancial, de tal forma, que se convierta en un elemento de la cultura de la paz en las escuelas. Veremos más detalles la próxima semana.

Lunes, 03 Septiembre 2018 05:08

Educación y buen vivir

“La educación ayuda a la persona

a aprender a ser lo que es capaz de ser”.

Anónimo.

 

 

 

Prácticamente acaba de iniciar el nuevo ciclo escolar. Durante estas dos semanas he estado observando y conversando sobre educación. Es un tema que me apasiona tanto que mi espíritu toma el vuelo para analizar cómo podemos hacer para mejorar nuestro sistema educativo y qué es lo que ocurre en el día a día en la educación.

Me doy cuenta que, con todos los problemas que ya existen en esta área, siempre hay dos que sobresalen. Por una parte, los padres culpan a las escuelas del comportamiento de los chicos y, por otra, los maestros se quejan del mal comportamiento de los estudiantes, y argumentan que todo es culpa de los padres.

Analizando todo desde mi perspectiva, y recordando mi propia historia personal, creo, y lo sostengo en mis conferencias, que en la lotería de la vida nos tocan los padres que nos tocan. Es decir, no podemos elegir en qué seno familiar nacer. En mi caso, como ya lo he mencionado, me tocó un padre ausente, violento y desobligado, y una madre amorosa que cuidaba mucho de nosotros, pero sumisa. Mi entorno familiar no era lo mejor que digamos.

Decía, uno no elige dónde nacer. A eso le llamo la lotería de la vida. Pero hay alguien que eligió el camino de la docencia, que se preparó mucho. Que tomó la decisión maravillosa de educar a los niños. Prepararlos para el futuro y transmitir el conocimiento. Y esa persona se llama docente. Se llama maestro. Mi concepto muy personal es el siguiente: un docente tiene mucho más poder (más que los propios padres) para construir o destruir la personalidad de un niño. La razón es muy simple. Los padres no estudiaron para serlo. Si lo hubieran hecho, tal vez nuestras vidas serían muy diferentes de lo que son. Y, sin embargo, los maestros, hombres y mujeres que tomaron la decisión de serlo, se prepararon académicamente para ello. Tuve muchos maestros y maestras malos durante mi educación. También reconozco que yo no era un gran alumno. Reconozco que mi comportamiento no era de lo mejor. ¿Cómo podía serlo cuando mi actitud reflejaba lo que vivía en casa?

Me rebelaba ante los maestros prepotentes. Tuve que aprender a defenderme por mí mismo porque nadie daba la cara por mí. Pero también reconozco que tuve maestros y maestras que me dieron un ejemplo maravilloso.

Primero, creyeron en mí y en mi potencial. Algo bueno debía tener. ¿No? en primer año de primaria, la maestra Ofelia era un amor. Nos trataba de manera amable y cariñosa. En la secu, mi maestro de español, después de ver mi mal comportamiento, me invitó a participar como maestro de ceremonias de los honores a la bandera, lugar que siempre era para los bien portados y los que estudiaban.

Me dijo que tenía buena voz y excelente dicción, y que creía en mí para poder llevar a buen puerto el programa. Me preparé y traté de aprenderme de memoria el programa. Y cuando llegó el día, todo salió tan bien que el profe Proceso me felicitó y me dijo que llegaría muy lejos. Esas palabras las sigo atesorando en mi corazón y de vez en cuando, al recordar esa anécdota, me brota una que otra lágrima.

Otro de mis profes que siempre creyó en mí, Efraín Islas Salazar, de ciencias sociales, me apoyaba en todo y me decía que no dejara de echarle ganas a la vida porque un día tendría mi recompensa.

Mi profe Efraín siempre siguió mis pasos. Años más tardé tuve mi primera beca en China, luego en otros países y siempre que regresaba a México le llamaba. Él me pedía que lo acompañara a sus juntas de maestros o reuniones y me ponía como ejemplo. Yo me sentía como pavorreal. Le debo mucho a mi querido maestro Efraín. Le debo gran parte de mi vida porque él creía en mí. Él reforzó mi autoestima cuando fue necesario.

En la prepa, me dije que debería de cambiar mi comportamiento. Me prometí ser el mejor. Al comenzar el primer semestre estudiaba mucho. Me gustaba participar en clase. Mi materia preferida era filosofía. El profe Del Castillo, estoy seguro, me apreciaba por mis participaciones en clase. Pero un día, no sé qué hice, mi profe se enojó, me regaño públicamente y me sacó del salón. Yo sentí un dolor y una confusión terribles. ¿Por qué me había hecho eso? Al final de la clase le pregunté y me dijo que no podía aceptar un comportamiento negativo de un estudiante que tenía mucho por delante. “Adivinó” el problema por el yo estaba pasando y me dijo que dejara que mis padres arreglaran sus problemas. Me aseguró que, aunque yo hiciera lo imposible, no podría solucionar sus problemas porque nada más ellos tenían la solución.

Por eso, insisto, los maestros tienen un poder enorme sobre los estudiantes. Y cada vez que inicia un nuevo ciclo escolar, me vienen muchos recuerdos a mi mente. Mi corazón se llena de agradecimiento para todos esos maestros y maestras que cumplen la verdadera función de educar. Decía Cicerón que tus padres y tus maestros son tus fieles y desinteresados amigos; aprovéchalos, que no podrán acompañarte por mucho tiempo. Hay padres buenos y malos, hay maestros buenos y malos. En el caso de los padres, lo que tenemos es lo que nos tocó. Y en el caso de los maestros, tratemos de dar lo mejor a nuestros estudiantes. Para eso nos preparamos. Ellos nos recordarán y agradecerán al paso del tiempo. Gracias a mis maestros y maestras porque por ellos soy, en gran medida, lo que yo soy. Gracias de todo corazón.

Por cierto, hoy esta columna está de plácemes. Hoy cumplimos un año. Gracias por sus comentarios y críticas.

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