Turismo

De timbres, postales y tarjetas de Navidad 

¿Quién no recuerda el árbol de Navidad de su casa lleno de adornos y esferas y, entre las ramas del mismo, una bonita tarjeta Navideña? Se entregaban por correo o en propia mano, había de familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Jesús Gabriel Gama Hernández
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Esta bella tradición se ha perdido casi en su totalidad (al parecer sólo los coleccionistas de estampillas y tarjetas continúan con esta tradición de manera solitaria), entre otras cosas, por el uso de tecnologías. Hoy en día, sólo basta un mensaje virtual o de texto con un “sticker”, un correo, una imagen en jpg en nuestros muros de redes sociales o una llamada, en el mejor de los casos, para desear parabienes a la familia o a los amigos 

Las tarjetas navideñas, ya que estamos en época navideña, son cada vez menos usadas; estaban hechas en imprentas con gran tradición en su diseño, desde litografiadas o fotograbadas e incluso algunas con efectos especiales en bidimensionalidad o estereográficas y una cierta selección considerada casi de colección y en algunos casos, se hacían a mano dedicándole una buena parte del tiempo al diseño y elaboración. 

Recuerdo algunas que tenían gran imaginación, color y bellas palabras navideñas y del año nuevo; recuerdo las de mi hermano Carlos Gama y de un gran amigo de la familia, Mario Arozarena, de Cuautla, Morelos, que se esmeraban en sus diseños y variados textos con una caligrafía (según recuerdo) excelente. Ahora, esta parte se está perdiendo y creo que debemos retomar esta bella costumbre por varias razones. 

En este mismo sentido reconozco a todos los coleccionistas de tarjetas postales, porque gracias a ellos recuperamos la imagen y memoria histórica de pueblos, ciudades, paisajes, gente, artesanías, arquitectura y turismo de México y del mundo, a través de las postales. 

Apoyo a las imprentas del barrio o la colonia, apoyo al Servicio Postal Mexicano; esa emoción de elegir el timbre y pegarlo en el sobre, escribir el nombre y dirección del remitente y destinatario era, según recuerdo, un sentimiento muy agradable. 

Retomar una tradición que se está extinguiendo, al igual que muchas otras de estas fechas (como las posadas). 

Las tarjetas postales eran también un bonito detalle que la gente en sus viajes nos regalaba un poquito de su tiempo al elegir la postal y dedicarnos un mensaje, elegir el timbre postal o sello y al mismo tiempo, hacer promoción turística del lugar, ya que al recibir la postal automáticamente nos transportábamos a ese lugar, nos invadía un sentimiento de cercanía con la persona que la enviaba y la conservábamos en algún cajón o metida en algún libro (haciendo labor de separador) álbum, pero, una gran mayoría tenemos en casa una postal guardada como una temporalidad de ese grato recuerdo. 

De timbres o sellos postales, también conocidos como estampilla o estampa postal, es el comprobante del pago previo de los envíos hechos por correo en forma de etiqueta, generalmente engomada o directamente impreso y esos también tienen un valor económico y sentimental entre coleccionistas de filatelia. 

Por estas razones, este año enviaré algunas tarjetas postales de mi Cuernavaca, tarjetas navideñas y esperaré las mías, no sin antes comentar que los diseños de estampillas tambien han sufrido los embates de esta pandemia; el diseño de la estampilla cambió, desde hace un par de meses de este año, la estampilla ya no se imprime con goma original abierta al reverso; es decir, la goma ya no viene expuesta para que puedas pegar la estampilla con la lengua, ha cambiado; ahora viene en un formato de presentación tipo calcomanía, en donde tienes que despegar la estampilla de un papel encerado para poder ser adherida al sobre. De igual manera en este procedimiento, creo que la sensación de emoción de enviar y de recibir por el sistema postal tradicional seguirá siendo indescriptible para los que somos ensoñadores o románticos 

Con mis alumnos de las licenciaturas en Arquitectura y Turismo entramos a esa dinámica y nos enviaremos una para adornar nuestros arbolitos de Navidad y recuperar esa tradición. Atrévete tú también a enviarte una bonita tarjeta de Navidad por correo o bien, trata de enviar a tus seres queridos. Será una grata experiencia de actividades ya casi desaparecidas, no solamente en esta época del año; tratemos de volver a enviarnos postales de nuestros viajes, en aniversarios, cumpleaños, fechas especiales y con ello, recuperar y conservar esta hermosa tradición. 

¡FELIZ NAVIDAD! 

 

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