Sindicalismo y muerte en Morelos Fotógraf@: SILVIA LOZANO
Publicado en Estrategias Martes, 14 Mayo 2019 05:49

Sindicalismo y muerte en Morelos

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Como en toda disputa por el poder, la muerte siempre ha estado presente en el sindicalismo mexicano, y por ende, en el de Morelos. Para que surja un nuevo líder (o capo),  es necesario quitar del camino al que está hasta arriba, y así sucesivamente.

Si revisamos la historia del sindicalismo en Morelos, la muerte violenta (homicidio) ha estado ligada a las luchas sindicales, de ahí que no exista mucha diferencia entre la palabra sindical con “gansteril”.

Cuentan los viejos abogados y periodistas de la fuente laboral de un enfrentamiento a balazos a finales de los ochentas en una obra en construcción en el municipio de Jiutepec. Se enfrentaron albañiles de los sindicatos de Protasio Rodríguez e Ignacio Guerra Vázquez, muriendo de un balazo éste último.

Entre los albañiles que acompañaban al líder Guerra Vázquez sobresalía la figura de un joven moreno y fuerte, de cabello lacio y ligeramente largo. Era Tito Barrera Ocampo, quien ocupó el lugar de su jefe y con el paso del tiempo fundó su propia organización, a la que le puso el nombre precisamente el nombre de “Ignacio Guerra Vázquez”.

Creció a pasos agigantados y hacia el primer trimestre de 2006, Tito Barrera Ocampo se había apoderado del 50 por ciento de carteras integrantes del Comité Ejecutivo de la Federación de Trabajadores de Morelos, y mantenía el control de los representantes obreros de la CTM ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje y las juntas especiales.

El 21 de marzo de 2011 el líder cetemista Tito Barrera Ocampo había estado en una tienda de autoservicio, y posteriormente abordó su camioneta marca Dodge, Journey, con placas de circulación PWV-1353 del estado de Morelos para dirigirse a la colonia Lomas de Cortés, entre la esquina de avenida Teopanzolco y Nueva Italia, lugar donde se sabe rentaba un departamento.

De acuerdo con testigos de los hechos, se presume que al estacionarse en dicho lugar -ya que el vehículo aún tenía el motor encendido así como el aire acondicionado- un sujeto a bordo de una motocicleta se le acercó y en dos ocasiones accionó un arma de fuego, hiriendo de muerte al dirigente en cara y cráneo.

Nunca se supo quién lo mandó matar.  En octubre del 2011 la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Morelos atribuyó el asesinado del líder cetemista Tito Barrera Ocampo a Daniel Pérez Patricio, alias "El Dani", detenido en el estado de Guerrero cuando investigaban el homicidio de Juan Francisco Sicilia, hijo del poeta Javier Sicilia.

El entonces procurador del estado, Pedro Luis Benítez Vélez, refirió que “El Dani” confesó haber participado en el atentado con el grupo que encabezaba Julio de Jesús Hernández Radilla, alias “El Negro”.

Luego, en enero del 2012 la misma Procuraduría informó que la Policía de Chihuahua había detenido a Ángel Salvador Taboada Villanueva, conocido como “El Cone”, quien confesó haber participado en el homicidio de siete jóvenes, entre los que se encontraba Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del poeta Javier Sicilia, pero también se dijo responsable del homicidio de Tito Barrera Ocampo.

Lo cierto es que, a ocho años de su muerte, no hay ninguna persona sentenciada por ese crimen. Y a nadie le importa ya que se esclarezca, pues sus hermanos e hijos se han repartido ya los sindicatos que dejó y la herencia. Sus competidores, Bulmaro Hernández y Vinicio Limón, fueron los más beneficiados.

De hecho, Roberto Castrejón también fue beneficiario indirecto de la ausencia de Tito Barrera, sin saber que su hijo del mismo nombre, sufriría la misma suerte al encabezar la “División Comerciantes” de la organización sindical priísta.

Jesús García Rodríguez es un caso “sui géneris”. Dice haber sido agente de la Policía Judicial Federal en el norte del país, luego incursionó en el negocio de las minas de arena y comenzó a comprar carros de volteo para después adquirir una especie de “franquicia” de la CTM que lo convertía en líder sindical.

A través de su hijo de 25 años comenzó a incursionar en la organización de bailes y ferias con el fatal desenlace que ya todos conocemos: el joven  fue ejecutado cuando encabezaba la cabalgata que marcaba el inicio de la feria de la Primavera 2017. El autor material fue detenido, procesado y sentenciado a 45 años de prisión, pero nunca dijo quién le pagó para cometer el crimen.

Tras la muerte de su hijo, “Don Chuy” sufrió una transformación. Viajaba acompañado de un convoy de camionetas que lo cuidaban, escoltas contratados por él y una patrulla que le asignó el entonces comisionado de Seguridad Pública, Alberto Capella.

En Youtube se puede encontrar el video del 11 de abril del 2017 donde Jesús García mira a la cámara de los reporteros y espeta: “Graco, ¡eres un hocicón!”. Su reacción no era para menos; Graco acababa de declarar en Estados Unidos que la muerte de Juan Manuel se debía a la disputa de grupos de la delincuencia organizada por la concesión de la feria.

Luego, nadie sabe cómo, pero logró ser incluido en las reuniones donde enviados del CEN del PRI trataban de ponerse de acuerdo para sacar un candidato de unidad a la gubernatura del estado, el cual finalmente quedó en la persona de Jorge Meade Ocaranza. Es decir, Jesús García Rodríguez fue precandidato a la gubernatura de Morelos.

Cuentan que en esa reunión (en el restaurant Raquet Club) le dijo a cada aspirante “sus verdades” y varios salieron muy enojados.

Ya sin nada qué temer pues ya había perdido lo que más quería, Don Chuy protagonizó un escándalo al irrumpir en una sesión del Cabildo de Cuernavaca para exigirle a varios regidores que le regresaran el dinero que su hijo les había dado como “moche” para obtener la concesión de la Feria.

Todavía el miércoles pasado interrumpió la rueda de prensa que daba el secretario de Desarrollo Social, Gilberto Alcalá, para decirle: “Dígales también que estamos pidiendo la destitución de la secretaría del Trabajo, que se vaya”.

Un minuto después, un solitario sujeto salió de la nada para dispararle, primero a Roberto Castrejón Jr. y enseguida a “Don Chuy”, quien había dejado de traer escoltas y sólo cargaba una pistola en una maletita negra que entregó a Rafael, hermano de Roberto, antes de acercarse a Gilberto Alcalá (según se observa en un video).

Tras el ataque, la maleta de Jesús García quedó tirada en la banqueta, hasta que un sujeto de playera azul la levantó y se la llevó, según quedó grabado en uno de los tantos videos que se tomaron antes y después del atentado mortal.

HASTA MAÑANA.

 

Modificado por última vez en Martes, 14 Mayo 2019 12:08
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