Publicado en Estrategias Lunes, 13 Mayo 2019 07:07

La semana que “el diablo anduvo suelto”

Escrito por

La semana que concluyó fue particularmente terrorífica para los morelenses y quisiéramos que nunca más se repita. Una serie de acontecimientos que no guardan relación entre sí, pero que ocurrieron con tanta cercanía que bien podríamos decir, como lo interpretaban las abuelitas, que “el diablo andaba suelto”.

Y cheque usted si no:

Sábado 4 de mayo.- El cuerpo de una profesora asesinada a golpes que estaba desaparecida desde el viernes fue encontrado dentro de un predio deshabitado en la colonia Campo Sotelo de Temixco. La víctima fue identificada como Nallely Vergara Ocampo, quien se desempeñaba como profesora de una escuela de Emiliano Zapata, donde tenía su domicilio.

Miércoles 8 de Mayo.- Un sujeto abrió fuego en pleno zócalo de Cuernavaca justo cuando reporteros entrevistaban a funcionarios y comerciantes en torno al conflicto por el control de las calles del Centro Histórico. Un empresario y un líder de comerciantes resultaron heridos y fallecieron en el hospital, en tanto que un joven y un camarógrafo fueron lesionados. El responsable fue detenido.

Viernes 10 de mayo.-  Sujetos armados dispararon contra el autobús que traslada al personal del Centro Federal de Readaptación Social femenil (Cefereso) de la comunidad de Michapa del municipio de Coatlán del Río, Morelos. El saldo del ataque, que ocurrió en la colonia Emiliano Zapata en Puente de Ixtla, dejó al menos tres heridos y cinco muertos.

Viernes 10 de mayo.- El cuerpo de una mujer fue abandonado en la autopista Cuernavaca-Acapulco, dirección norte sur, a la altura del parque Beraka. Los hechos, a la entrada del fraccionamiento Santa Fe, del municipio de Xochitepec. El cuerpo estaba totalmente desnudo. Fue identificada como Mariana Leticia, de 21 años, hija de una trabajadora sindicalizada del Tribunal Superior de Justicia.

Sábado 11 de mayo.- Tras haber discutido en un restaurante, un hombre atacó a su ex esposa, y le enterró un tenedor en la cara, en el poblado de Tequesquitengo, tras lo cual el presunto agresor logró huir. Fue identificado como Juan Manuel, profesor y ex candidato a diputado local.

A lo anterior habría que agregarle que todavía se mantiene en el ánimo de la gente la consternación por aquel ataque al restaurante “Los Estanques” en el municipio de Cuautla, donde murieron cuatro personas, incluyendo menores de edad, hechos ocurridos el 13 de abril pasado.

“Antes no pasaban estas cosas”, decían las personas mayores cuando se comentaban en familia las noticias de todo el mundo que llegaban por radio o televisión. “No abuelo, siempre han ocurrido, lo que pasa es que antes no había medios de comunicación que las dieran a conocer”, respondíamos.

Y si hace años nos enterábamos en horas lo que ocurría en cualquier parte del mundo, hoy es cuestión de minutos. Es más, cuando ocurrió la balacera en el zócalo, varios compañeros estaban transmitiendo en vivo a través de su cuenta de Facebook.

A eso se debe que el atentado contra el empresario Jesús García y el dirigente sindical Roberto Castrejón en cuestión de horas ya estuviera en todos los noticiarios del mundo. Desgraciadamente, en muchos lugares donde no conocen Cuernavaca, en cuanto escuchen el nombre dirán: “Ahh, donde balacearon a los reporteros en pleno Zócalo”. 

La espectacularidad de las imágenes hace que en automático la noticia se vuelva “viral” en internet. Si nadie hubiera grabado, hoy la noticia de los dos muertos estaría perdida en las páginas interiores de los periódicos.

Sin embargo, ante la elocuencia de las imágenes, hasta “mesas de discusión” hubo en medios nacionales para analizar si se trató de un “complot” para afectar al presidente López Obrador (y de pasada a Cuauhtémoc Blanco). 

“Lo que hay de fondo en esta historia todavía no lo sabemos. ¿Quién está detrás del asesino material y porqué se cometió esta agresión? Cualquiera con un dedo de frente sabe que era imposible huir, que el asesino iba a ser capturado y que el escándalo derivado de los hechos iba a tomar proporciones internacionales. ¿Por eso lo hicieron?”, cuestionó Eolo Pacheco en su columna del viernes.

Diferimos. Las primeras investigaciones revelan que tenían varios días “campaneando” a Roberto y a Jesús, y que “Carlos” (el sujeto que lo contrató) le exigió que cumpliera el trato. Es decir, Max no sabía que se haría famoso a nivel nacional.

Ya mencionábamos en una columna anterior que Maximiliano es uno de esos jóvenes sin oficio ni beneficio que gusta del dinero fácil, casi siempre adictos a las drogas, de los que la delincuencia organizada echa mano para ejecutar gente.

A partir de que se dio la balacera las redes sociales se llenaron de comentarios contra las autoridades. Muchos de ellos válidos porque reflejan el hartazgo ciudadano por la inseguridad, pero muchos de ellos provenientes de personajes de la política bien identificados que aprovechan este tipo de desgracias para sacar raja política.

El primer oportunista fue el ex presidente Vicente Fox, quien desde hace tiempo en su cuenta de Twitter replica cualquier noticia de nota roja y le agrega el comentario “¿Cuántos más López?”.

El segundo fue el poeta Javier Sicilia, mantenido durante años por la UAEM, activista a partir de la muerte de su hijo. Extraña la nómina oficial, por eso su declaración de que “tampoco él (López Obrador) ha entendido mucho el problema, tiene igual al país, entonces, lo que tienen que hacer es tomar conciencia y formar –con los que sabemos, con las víctimas, con las organizaciones-, una agenda prioritaria para la nación”.

Ex candidatos perdedores, legisladores de oposición, despedidos de gobierno y muchos inconformes, todos exigiendo un “cambio de estrategia” pero sin proponer nada específico.

Para nosotros queda muy claro que el cobarde ataque al camión de los custodios del CEFERESO es una venganza contra la dirección del penal por algo que hizo o dejó de hacer, es una demostración de poder dirigida exclusivamente a ese centro de reclusión donde purgan condenas las mujeres más peligrosas de este país y que desafortunadamente a alguien del gobierno federal se le ocurrió construirlo en Coatlán del Río, Morelos, como pudo haberse construido en cualquier otro municipio de cualquier entidad.

En el caso de la balacera del zócalo, es evidente que se trataba de acabar con los liderazgos de Roberto y Don Chuy, en el contexto de una disputa por el poder, quizás por los espacios del centro histórico.

Las preguntas son: ¿Si en lugar de Cuauhtémoc Blanco estuviera Rodrigo Gayosso el mozalbete no habría accionado su arma a plena luz del día en contra de comerciantes y reporteros?

¿Si en lugar de Andrés Manuel el presidente fuera José Antonio Meade no habrían atacado el camión de los custodios? O si hubiera ganado Anaya ustedes creen que los sicarios dirían: “Chin, me encargaron echarme a estos custodios, pero esto va a afectar la imagen del presidente Anaya, mejor no lo hago”.

¿Si el gobernador fuera Jorge Meade la maestra Nallely no hubiera ido a ese bar donde fue vista por última vez antes de ser encontrada con el cráneo destrozado en una casa abandonada?

O en el último de los casos: ¿Cómo impides que un sujeto le entierre un tenedor a su ex esposa en un concurrido restaurante?

HASTA MAÑANA.

Modificado por última vez en Martes, 14 Mayo 2019 11:59
Publicado en Estrategias

Lo último de Jesús Castillo

logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.