Publicado en Estrategias Viernes, 14 Septiembre 2012 07:43

La polémica figura de la extinción de dominio

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No denunciar puede hacer que pierda su residencia

El caso “Limoneros”, una lección para quienes rentan propiedades

La extinción de dominio es el medio jurídico por medio del cual se logra la pérdida del derecho de una propiedad sobre los bienes que directa o indirectamente sean instrumento, objeto o producto del delito.

Es decir, la pérdida en la propiedad de un bien sin compensación o contraprestación alguna por parte del Estado, en virtud del origen de ese bien mueble o inmueble.

La extinción de dominio no es una pena especificada en el Código Penal, sino una consecuencia testimonial que pone en duda el origen de los recursos de determinadas personas.

No sigue las garantías de un proceso penal exigente en términos generales, sino el proceso de naturaleza civil que es poco garantista, es un híbrido, coincidieron especialistas.

En el 2008 se publicó por primera ocasión una ley en esta materia. El 27 de marzo del 2012, la Cámara de Diputados aprobó el decreto que reforma la Ley Federal de Extinción de Dominio, reglamentaria del Artículo 22 de la Constitución de México. Aplica en todas las entidades del país.

Esta es una información que debieran conocer todas aquellas personas que se dedican a la renta de casas o residencias, una actividad muy común en Cuernavaca y en toda la entidad morelense.

Hoy le voy a contar un caso  en el que un ciudadano morelense, “sin tener vela en el entierro”, perdió un inmueble valuado en varios millones de pesos, sólo por haber tenido la desgracia de que la casa le gustara a uno de los colaboradores de Arturo Beltrán Leyva y decidiera rentarla para celebrar ahí la famosa “preposada” que a la postre sería la última fiesta del llamado “jefe de jefes”.

Y que sirva lo que a continuación relato para aquellas personas que –por ejemplo- rentan sus inmuebles para que funcionen como casa de citas (como la de Alta Tensión en la colonia Cantarranas que tanto problema está ocasionando).

La historia ya todos la conocemos.

El 11 de diciembre del 2009, la tranquilidad del exclusivo Fraccionamiento “Los Limoneros” se vio interrumpida tras la llegada de un convoy de elementos de la Marina Armada de México. Los marinos fueron recibidos a tiros por los ocupantes de una de las casas, la que estaba marcada con el número 124 de la calle Paseo de los Mandarinos esquina con Paseo de Los Naranjos, donde hacía rato se escuchaba música norteña.

En cuestión de minutos aquello se tornó en una pesadilla. El tableteo de las armas largas de uno y otro bando eran interminables.

En medio del fuego cruzado, una camioneta Toyota, color gris, abandonó el inmueble. Se dice que en la unidad viajaban los hermanos Arturo y Héctor Beltrán Leyva, lo que no se pudo confirmar. De acuerdo con fuentes extraoficiales, el objetivo era capturar a Edgar Valdés Villarreal La Barbie, jefe de sicarios de esta organización criminal.

Según testimonios de algunos vecinos del fraccionamiento, enclavado en el poblado de Ahuatepec, en la zona norte de Cuernavaca, el enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y los narcotraficantes ocurrió alrededor de la 01:30, resultando tres muertos, dos pistoleros y una mujer, identificada como Patricia Terroba de Pintado.

La mujer vivía cerca de la residencia donde los delincuentes organizaron una fiesta con grupos de música norteña y por lo menos 20 sexoservidoras, según publicó la prensa nacional.

La reconstrucción de los hechos, basada en testimonios de habitantes del fraccionamiento, refiere que cuando Terroba llegaba a su casa quedó en medio del fuego cruzado.

Otras versiones recabadas son el sentido de que los hermanos Beltrán Leyva habrían huído abordo de una camioneta gris con placas 102WPH, que fue localizada más tarde en la esquina de las avenidas Teopanzolco y Río Mayo, las cuales llevan a la autopista México-Cuernavaca o Cuernavaca-Acapulco. El vehículo estaba con las puertas abiertas y con manchas de sangre en su interior, según la policía estatal.

De acuerdo con los vecinos del lugar, el enfrentamiento entre los soldados y narcotraficantes tuvo una duración de aproximadamente dos horas, y se escucharon también detonaciones de granadas.

Previo al choque armado, sólo se escuchaba la algarabía acompañada de los corridos norteños que interpretaba Ramón Ayala y sus Bravos del Norte, así como Los Cadetes de Linares, cuyos integrantes y 20 sexoservidoras fueron detenidos por los elementos militares y trasladados a la capital del país para que rindan su declaración ministerial.

Las Fuerzas Armadas también capturaron a 11 presuntos narcotraficantes, siete de ellos, con lesiones por disparos.

Los detenidos fueron sacados de la residencia alrededor de las 17:00 horas y trasladados a un campo del municipio de Tepoztlán, contiguo a Cuernavaca, habilitado como zona de aterrizaje. De ahí fueron trasladados a la ciudad de México, mientras que los cuerpos de los dos presuntos sicarios y de la mujer, fueron llevados al Servicio Médico Forense de la Procuraduría General de Justicia de Morelos.

Los nombres de las personas detenidas son: Roberto Jaime Hernández  de 56 años, Nicéforo Nava  Carbajal de 53 años, Mario Alberto Vázquez Piñal de 28 años, Eduardo Alejandro Carballo Guillen de 30 años, Antonio Ruíz González  (a) El Tony de 63 años, Gerardo Gómez Guevara (a) El Leo de 35 años, Alberto Juárez Caro (a) El Beto de 28 años, Rogelio Ramos Arias (a) El Zulú de 31 años, Ignacio Domínguez Corrales (a) El Mocho de 38 años, Roberto Adame Rodríguez (a) El Beto de  27 años, y Carlos Eduardo Martel Delgado (a) El Charli  36 años de Edad.

Hasta ahí la información que se publicó en los periódicos. A continuación lo que dice el expediente 4/2011 que obra en el Juzgado Tercero de Distrito del Centro Auxiliar de la Primera Región, especializado en Extinción de Dominio.

Mediante escrito presentado ante esa autoridad judicial, la agente del MP adscrita a la Unidad Especializada en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas de la SIEDO, Wendy Patricia López Campos, ejerció acción de extinción de dominio respecto del inmueble ubicado en calle Paseo de los Mandarinos número 124 del Fraccionamiento Los Limoneros, “Municipio de Ahuatepec” (sic), Estado de Morelos.

Los hechos en que sustentó dicha acción es que el 11 de diciembre del 2009 Marinos del Cuerpo General de Infantería de Marina Paracaidista, denunciaron que aproximadamente a las 04:30 horas del día 11 de diciembre del 2009, al estar desarrollando una orden de operaciones en la población de Cuernavaca y sus colonias aledañas, al circular por el Fraccionamiento “Los Limoneros”, fueron informados por una persona que en el inmueble ubicado en Paseo de los mandarinos esquina con Paseo de Los Naranjos, se encontraba un grupo de gente armada, “por lo que ante el conocimiento de esos hechos delictivos, los efectivos de las fuerzas armadas acudieron al lugar percatándose que del inmueble de referencia salieron cuatro camionetas en diferentes direcciones, al mismo tiempo que empezaron a disparar contra los elementos de la Marina, quienes repelieron la agresión y se avocaron a tratar de detener a los agresores que se encontraban en el inmueble de referencia…”.

Refiere el mencionado expediente que el 13 de diciembre de 2009 se recabó declaración del testigo protegido con nombre clave “Lucero”, quien entre otras cosas manifestó que “básicamente el centro de operación de la organización se encuentra en el Estado de México y la periferia del Distrito Federal; que la ciudad de Cuernavaca era o es principalmente su lugar de estar de “La Barbie”, ciudad en la que la organización tenía varias casas de seguridad y ahí antes vivía Arturo Beltrán Leyva, que el inmueble ubicado en calle Paseo de los Mandarinos 124 es conocida en la organización de los Beltrán Leyva como  “la casa de Tepoztlán”.

El 11 de noviembre del 2010 se recabó la declaración del señor Gustavo Humberto Riojas Semental, quien declaró que el inmueble en mención “lo rentó a una persona de supuesto nombre Saíd Aresa de la Torre por la cantidad de 70 mil pesos, comprendiendo la primera renta del 5 de noviembre al 5 de diciembre del 2009”, lo que se contradice con lo que afirma el testigo protegido.

Otro testigo protegido, “Mateo”, relató que dicha residencia fue rentada tres meses antes por conducto de uno de los colaboradores de Beltrán Leyva  al que le decían “Licenciado Pancho”.

“Al llegar a la casa del Fraccionamiento Limoneros en Paseo de los Mandarinos 124, mi compadre Don Arturo me dijo que legarían unos músicos, siendo los Cadetes y Ramón Ayala y que se hospedarían en el Hotel Fiesta Inn que se encuentra sobre la autopista, pero que él me decía a que hora fuera por ellos, por lo que en el interior del citado inmueble nos dirigimos a la habitación principal, platicamos un rato con Don Arturo, Osmayda Nalleli Casarrubias y yo; y después de un rato me dijo Don Arturo que iba a descansar, por lo que yo me retiré a la sala y él se quedó con Osmayda Nalleli en la recámara; después se levantó, comió y se volvió a acostar; aproximadamente a las siete y ocho de la noche Don Arturo me dijo que mandara por los músicos, por lo que mandé a mi gente porque ellos llevaban equipos musicales, y los recogen en el Hotel Fiesta Inn que se encuentra en la autopista México-Acapulco (…) en el lugar también se encontraban los de sobrenombres de “El Buches”, “El Mostró” y “El Charly”, a quien una vez que me ponen a la vista fotografías enviadas por la coordinación técnica de la SIEDO reconozco a Martell Delgado Carlos Eduardo, quien era el encargado de la Plaza de Acapulco por parte de El Buches, éste último murió el día que mataron a Arturo Beltrán. “El Charly” como encargado de la Plaza de Acapulco se dedicaba al narcomenudeo controlando las tiendas, es decir, surtiéndolas de droga y checando que la policía no se metiera con ellos.

“Los demás que estaban en la fiesta eran pistoleros, cocineros, meseros, músicos e invitados, una vez que tengo a la vista una fotografía sé que se llama Ruíz González Antonio del que sólo recuerdo que Don Arturo le decía que era su tío, pero desconozco cómo llegó a la casa o con quién  pero al parecer llegó con “El Charly”, pero él no tiene ninguna relación con la organización en cuestión del narcotráfico.

“Observando las fotografías reconozco a Jesús Domínguez Corrales, quien es el cocinero de Don Arturo Beltrán y lo contraté para que hiciera la cena y yo mandé por él no recuerdo el lugar pero fue alrededor del fraccionamiento; así también a José Alexander García Hidalgo, que es un dominicano que contraté para lavarme los carros siendo que él habitaba la casa, pero anterior a la fiesta había estado hospitalizado y enfermo como un mes y medio de peritonitis, por lo que el día de la fiesta se acababa de aliviar y se dedicó a servir las bebidas.

“Igualmente reconozco al que ahora sé que se llama Niceforo Nava Carbajal, pero esta persona sólo la recuerdo como la que proporciona seguridad privada al fraccionamiento sin que tenga relación con la organización, ya que solamente lo miraba y lo saludaba aunque el vehículo en el que viajaba llevaba los vidrios oscuros, él sólo contestaba el saludo.

“Respecto del sujeto de nombre Rogelio Robles Arias, lo reconozco como pistolero de la organización bajo las órdenes del licenciado Pancho, pero éste como ya lo señalé está muerto porque aparecieron decapitados en una camioneta en Bosques de las Lomas como el 24 ó 25 de febrero de este año”.

“Volviendo a la fiesta. Se encontraban además de la gente que referí, como 80 personas como pistoleros que nos daban seguridad y como 20 dentro de la casa, y fue aproximadamente como a la una de la mañana que uno de mis escoltas, del que no recuerdo su nombre, reporta por medio del radio la presencia de unas camionetas raras que estaban pasando por la casa en donde nos encontrábamos, por lo que me asomé personalmente al lado de enfrente de la casa y observé que eran unos uniformados de negro, quienes al percatarse que lo estábamos viendo nos empiezan a disparar y nosotros repelemos la agresión (…) en la camioneta que quedó abandonada cuando se estamparon por atrás antes de llegar a la caseta de vigilancia del fraccionamiento se quedó un portafolio que contenía información de propiedades y rutas del narcotráfico, pero están en claves que sólo nosotros sabemos”. Hasta ahí la transcripción.

Jesús Domínguez Corrales declara que “en el año de 1998 me presentaron a Arturo Beltrán Leyva, me lo presentó Jesús Loya Castro. Derivado de que le preparé una comida exótica, le gustó al señor Arturo y en el año 2004 me buscó para que le preparara la torna fiesta de los quince años de su hija Leslie sin recordar los apellidos; después de ese evento el señor Beltrán Leyva me pagó la carrera de chef en la escuela Ambrosia; después de que terminé la escuela esporádicamente iba a hacerle de comer a Acapulco en diferentes lugares, recibiendo por mi trabajo dos mil dólares cada que yo iba a hacerle de comer al señor, esto fue hasta el año 2006, después de esta fecha lo volví a ver hasta del año 2007 ya que fui a verlo atrás del Hotel Las Quintas en Cuernavaca para pedirle trabajo, a lo que dijo que estuviera pendiente, siendo la última vez que trabajé con él el día seis de enero de 2009 siendo mi única actividad hacerle de comer”.

El propietario de la casa donde se celebró la “Narcoposada” refiere que quien llevaba la administración del citado inmueble, de nombre Pablo Iriarte, le informó que en el interior del inmueble había gente armada, “pero que no realizó la denuncia porque se encontraba haciendo los preparativos para el viaje que iba a realizar a Madrid, España”.

Resulta interesante analizar los razonamientos del juzgador antes de emitir la sentencia correspondiente.

Primeramente cita la reforma al artículo 22 constitucional en el que se contempla como causal para la extinción de dominio, el que se utilicen bienes  para la comisión de delitos por un tercero, “si su dueño tuvo conocimiento de ello y no lo notificó a la autoridad o hizo algo para impedirlo”.

También hace referencia al decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación mediante el cual se crea la Ley Federal de Extinción de Dominio para combatir de manera eficaz la delincuencia organizada.

“De lo hasta aquí expuesto, es necesario realizar una interpretación teleológica de la Ley Federal de Extinción de Dominio, reglamentaria del párrafo primero del artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues dado lo novedoso de la materia en nuestro país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación no ha hecho algún pronunciamiento jurídico en torno a ella; por lo que es comprensible que puedan darse algunos vacíos en la ley, que deben ser subsanados desentrañando la intención del legislador al crear la norma ya que, inclusive, en los ordenamientos aplicables supletoriamente no se prevén todos los supuestos con los que el juzgador se puede encontrar al resolver las demandas que con base en el citado ordenamiento formule el Ministerio Público de la Federación”.

El Juez Alfonso Javier Flores Padilla dice en su sentencia que “se decreta la extinción de dominio del bien inmueble ubicado en Paseo de los Mandarinos 124 Fraccionamiento Los Limoneros, Ahuatepec, Cuernavaca, Morelos; asimismo se decreta la pérdida de los derechos sobre dicho inmueble sin contraprestación ni compensación alguna para el demandado Gustavo Humberto Riojas Simental. Con fundamento en el artículo 53 de la Ley de la materia, una vez que cause ejecutoria esta sentencia y sea legalmente ejecutable, procédase a su ejecución y aplicación del inmueble antes descrito, a favor del Estado, en los términos establecidos en ese ordenamiento y en la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público”.

El principal razonamiento adoptado por el Juez para emitir dicho resolutivo, es que Gustavo Humberto Riojas Simental “tuvo conocimiento antes de la intervención de las fuerzas armadas del país que derivó en el aseguramiento del inmueble afecto, de que en dicho bien se cometían o realizaban conductas relacionadas con la delincuencia organizada”.

“Es cierto que el sólo hecho de la existencia de gente armada en el inmueble afecto, de suyo no demuestra la comisión de un ilícito de delincuencia organizada; sin embargo, ante la situación que vive el país y atendiendo al hecho de que el demandado no refiere que haya rentado el inmueble a una institución oficial, que por sus funciones portara armas de fuego sino a un particular, evidenciaba que al haber gente armada se estaban cometiendo actividades ilícitas, circunstancia que el hoy demandado se encontraba obligado a denunciar ante las autoridades por cualquier medio, o bien, impedir que se siguiera cometiendo dicha conducta”, dejó asentado el juez en su sentencia que quedará para la polémica y el análisis de los expertos en Derecho.

 

HASTA EL PRÓXIMO VIERNES

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