Publicado en Panóptico Rojo Domingo, 28 Octubre 2018 05:27

Emigrar

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El poeta, dramaturgo y novelista francés Víctor Hugo comentó en su tiempo que ‘el exilio es la desnudez del derecho’; cabe hacer notar que cuando fue publicada su obra por antonomasia y que relata las injusticias sociales, trascendiendo su época como un símbolo de la lucha de los oprimidos, ‘Los miserables’, el autor llevaba ya una década en el exilio por sus opiniones políticas.

En la revista “Estudios” del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), se anota que una versión actual de los exiliados son los migrantes y se citan las siguientes palabras de Giovanni Battista Scalabrini, fundador de la Congregación de los Misioneros de San Carlos: “Tenemos la libertad de emigrar, no la libertad de hacer migrar”.

En este espacio hemos comentado en diversas ocasiones sobre el tema de los migrantes y los refugiados. Con el título "Sueños rotos", en el artículo del domingo 28 de agosto de 2016, anotábamos que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) alertaba que 16 mil niños de El Salvador, Guatemala y Honduras -países donde se registran algunas de las tasas de homicidio más altas del mundo- fueron detenidos en México en los primeros seis meses de 2016; de igual modo, en el primer semestre de 2016, casi 26 mil menores no acompañados y cerca de 29 mil 700 personas que viajaron en familia, sobre todo mujeres y sus hijos pequeños, fueron detenidos en la frontera con México.

Además, en esa fecha mencionábamos que según datos del organismo internacional, contenidos en el informe “Sueños rotos: El peligroso viaje de los niños centroamericanos a Estados Unidos”, en los primeros seis meses de 2014, más de 44 mil 500 niños no acompañados fueron detenidos en la frontera de Estados Unidos con México; el número se redujo a casi 18 mil 500 en el mismo periodo de 2015 y aumentó de nuevo a casi 26 mil hasta junio del 2016.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) refería además que los menores huyen de las pandillas y de la pobreza agobiante que existe en sus países; agregaba que nada indica que esta tendencia vaya a disminuir, por desgracia.

Y es que en fecha actual, según las estimaciones de Unicef, unas nueve mil 300 personas cruzaron la frontera entre Guatemala y México, únicamente entre el 19 y el 22 de octubre pasados. Sobre ellos y de manera específica acerca de los niños, niñas y adolescentes que viajan en la caravana de migrantes, el organismo hizo hincapié en que son alrededor de 2 mil 300 niños que viajan en dicha caravana, que busca llegar a Estados Unidos, menores de edad que necesitan protección y acceso a servicios esenciales como atención sanitaria, agua limpia y saneamiento adecuado.

En rueda de prensa, también realizada esta semana que concluye, Marixie Mercado, portavoz de Unicef, anotaba que "el largo y difícil viaje ha expuesto a los niños a las inclemencias del tiempo, incluyendo peligrosas altas temperaturas, con un acceso limitado al refugio; la portavoz también destacó que muchos de los niños y sus familias están huyendo de la violencia de las pandillas, de violencia de género, extorsión, pobreza y acceso limitado a educación de calidad y servicios sociales en sus países de origen, en Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras).

Diariamente, las familias que se enfrentan a esas condiciones de vida toman la decisión de abandonar sus hogares y sus países, para buscar seguridad y mejores oportunidades; sin embargo, el viaje es largo, incierto y durante la travesía quedan expuestos a que se pueden violentar sus derechos humanos, en situaciones que conllevan el riesgo de explotación, violencia y abuso, por lo que Unicef reiteró el llamado a todos los gobiernos para que den prioridad al interés superior del niño, en la aplicación de las leyes migratorias y los procedimientos, y para que mantengan a las familias juntas y encuentren alternativas a la detención de niños.

Este día cabe hacer notar la labor de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que ha iniciado una campaña para apoyar a las miles de familias centroamericanas que están llegando a México, huyendo de la violencia y la falta de seguridad; al respecto de las niñas y niños centroamericanos, la ACNUR indicó que en sus países corren el riesgo de ser reclutados por el crimen organizado o secuestrados con fines de explotación sexual.

A través de la campaña se busca obtener recursos para comenzar la construcción de nuevos albergues y poder atender a todas las personas que arriben, con nuevos espacios seguros que permitan proteger a las personas en su arribo al país, ya que los albergues actuales están trabajando a su máxima capacidad; así mismo, a través de las donaciones se busca el abastecimiento de artículos de primera necesidad, brindar asesoría legal y apoyo psicosocial, además del acompañamiento en la construcción de una nueva vida.

La ACNUR también ha enfatizado que uno de los retos de la campaña es luchar contra racismo y la xenofobia que prevalecen en México, así como el desconocimiento de las terribles condiciones en las que viven la mayoría de las personas en Centroamérica: factores que impiden poder comprender la gravedad de la crisis en el tema de los migrantes que actualmente se enfrenta.

En números referidos por la ACNUR, el tamaño de la “caravana” de migrantes se ha estimado en unas siete mil personas, y es la segunda marcha organizada que tiene lugar en la región este año, ya que la primera se efectuó el pasado mes de abril; el organismo internacional también señala que es imprescindible que la gente pueda tener la oportunidad de pedir asilo y que sus necesidades de protección internacional se evalúen adecuadamente, antes de que se tome cualquier decisión sobre retornos o deportaciones.

El columnista y escritor inglés Owen Jones publicó en fecha pasada un ensayo en el que llama a los países con más recursos a hacerse cargo de la situación de los refugiados, y en el que argumenta que “el problema es que este debate no puede ser ganado con estadísticas (…) eso no cambiará la actitud de las personas. Hay que hacerlo a través de historias, humanizando a los refugiados sin rostro. Tenemos que mostrar sus nombres, sus caras, sus miedos, sus ambiciones, sus amores y a de qué están huyendo”.

Jones concluye comentando que “si fracasamos, entonces más y más mujeres, hombres y niños pasarán sus últimas horas ahogándose en el mar o asfixiándose en camiones. Es tan frío como eso”. Coincidimos.

 

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Margarita Rebollo

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