Publicado en Panóptico Rojo Domingo, 23 Diciembre 2018 05:26

Híbrida (primera de dos partes)

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En octubre del 2015 comentábamos en este espacio acerca de las controversias, análisis y exposiciones que respecto a la estrategia del Mando Único se desarrollaron en Morelos; en la semana que termina, la Cámara de Diputados aprobó en comisiones, en lo general, el dictamen que reforma 13 artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) en materia del tema que en el presente está tratándose, en lo referente al modelo de seguridad en México: la guardia nacional.

Como ya hemos anotado, tan ocupados y preocupados estamos actualmente sobre los temas de “seguridad pública”, que en ocasiones pasamos por alto las cuestiones históricas referentes a los diferentes actores que la involucran: Cicerón -escritor, orador y político romano- expresaba que “no saber lo que ha sucedido antes de nosotros, es como ser incesantemente niños”.

La palabra “policía” viene del latín pŏlītīa, y éste del griego πολιτεία, término que en la lengua griega antigua no tenía el sentido respecto a lo que hoy conocemos como el cuerpo civil encargado de velar para mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos, subordinado a la autoridad política; πολιτεία en griego significaba antaño “derecho de ciudadanía”, relación de los ciudadanos con el Estado, administración y constitución del Estado, etc.

En la Grecia antigua se desarrolló un sistema de control social para sancionar las infracciones cometidas contra las leyes establecidas; en Atenas se elegían, mediante sorteo, diez comisarios de policía, cuyas funciones iban desde vigilar que los tañedores de liras o cítaras no fueran alquilados por más de dos dracmas o que nadie vertiera excrementos a menos de dos kilómetros de las murallas, además de los “Once”, que se encargaban de quienes se encontraban en prisión.

Sobre esta última función, Aristóteles escribe en su “Política”: “la magistratura que es la más necesaria y también la más delicada de todas, está encargada de la ejecución de las condenas judiciales, de la prosecución de los procesos y de la guarda de los presos. Lo que la hace sobre todo penosa es la animadversión que lleva consigo. Y así, cuando no promete gran utilidad, no se encuentra quien la quiera servir o, por lo menos, quien quiera desempeñarla con toda la severidad que exigen las leyes”.

Tal vez por esta razón -expuesta por el polímata griego cerca del año 330 a. C.- es tan complejo el reclutamiento y capacitación de policías que cumplan con la misión de “prevenir y combatir la comisión de delitos, en apego al marco jurídico, con personal comprometido y calificado para salvaguardar la integridad y derechos de las personas e instituciones, que den confianza y certidumbre a la sociedad”, tal como lo especificó en su momento la llamada Comisión Nacional de Seguridad (CNS).

Aurora Antolín García, doctora por la Universidad Complutense de Madrid, puntualiza que “el concepto de policía y el mismo término que lo define, no surgió en los estados y en las lenguas europeas hasta los siglos XVIII y XIX (…) habría que esperar hasta principios del siglo XIX para poder hablar de una policía urbana, al igual que en España, donde la formación de un cuerpo de policía independiente del ejército tuvo lugar en 1824, momento también en el que apareció en nuestra lengua el término policía con esa nueva acepción”.

En México, desde hace más de dos décadas, hemos sido testigos de la continua creación y desaparición de diversas corporaciones de seguridad, desde cuerpos de policía hasta secretarías a nivel municipal, estatal y federal; la justificación es la misma: ser más eficaces en cuanto a las acciones emprendidas en el país para disminuir los hechos de violencia. Aún recuerdo cuando en los primeros años de creación de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), su fundador Genaro García Luna manifestaba que el saneamiento de las policías comenzaría a notarse y a ser visible en el… 2016.

"Cuando el destino nos alcance": la distopía o antiutopía de una sociedad ficticia, indeseable en sí misma.

Acerca de la guardia nacional, en la semana que concluye también se dio a conocer que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión convocar a un periodo extraordinario de sesiones, a partir del día 16 de enero de 2019, con objeto de discutir y, en su caso, aprobar el dictamen por el que se modifican diversos artículos constitucionales para la creación de la guardia nacional.

En el comunicado de referencia se señala que dicha determinación es "con el propósito de abrir un espacio para la búsqueda del más amplio acuerdo entre las distintas fuerzas políticas para la construcción de las normas e instituciones que mayor beneficio puedan aportar para las y los mexicanos".

También se agrega que durante los días previos a la discusión del proyecto se llevará a cabo "un proceso de audiencias con gobernadores, munícipes, autoridades federales, académicos y especialistas, entre otros actores, para nutrir el análisis de forma abierta y transparente. Para el mismo efecto, propondremos al Senado de la República que los trabajos de análisis se desarrollen en conferencia".

Cabe mencionar ahora algunos de los puntos que el dictamen con proyecto de decreto que modifica los artículos 13, 16, 21, 31, 32, 36, 55, 73, 76, 78, 82, 89 y 123 de la Constitución Política para crear la Guardia Nacional precisa, y refiere a ésta como "una institución del Estado que participará en la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad y el pleno ejercicio de los derechos de las personas, protegiendo su seguridad y patrimonio, así como los bienes de la Nación, en los casos y bajo las condiciones dispuestas en la Constitución y en las leyes".

También se añade que "forma parte de la Administración Pública Federal, a través de la secretaría del ramo de seguridad, en lo que respecta a la planeación, programación y ejecución de sus funciones, y de la dependencia del ramo de la Defensa Nacional, en lo que respecta a su estructura jerárquica, disciplina, régimen de servicios, ascensos, prestaciones, profesionalización y capacitación, lo anterior en los términos dispuestos en su Ley Orgánica".

Otro punto medular es el que refiere sobre los delitos cometidos por integrantes de dicha institución -en el ejercicio de las funciones establecidas en el párrafo décimo primero del artículo 21 de la Constitución- y que "serán conocidos por la autoridad civil correspondiente. Las faltas contra la disciplina militar en que incurran los integrantes de la Guardia Nacional, serán atendidas por autoridades militares".

Un argumento interesante es el que indica que "en tanto persista la crisis de violencia e inseguridad en el país y por un plazo máximo de cinco años, con excepción de los artículos 21 párrafo décimo segundo y 129 de la Constitución, la Guardia Nacional será adscrita a la dependencia del ramo de la Defensa para los efectos de la programación y ejecución de funciones en materia de seguridad"; por otra parte, "la elaboración de políticas, planes y estrategias en materia de seguridad se mantendrán a cargo de la dependencia del ramo de la seguridad". 

Cada uno de estos puntos merece un análisis a fondo, pero en virtud del espacio, hoy cabría añadir únicamente la definición que la Real Academia Española (RAE) da a la palabra "crisis": Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados. Apreciados... ¿desde la óptica de quién o quiénes?

Cabe agregar que el dictamen da un plazo de dos años "a partir de la entrada en operación de la Guardia Nacional, para hacer un diagnóstico nuevo que determine o que fije el estado de la fuerza y de las capacidades institucionales de las corporaciones de seguridad pública federal, así como de las entidades federativas".

Además, sobre el dictamen al que hacemos referencia -aprobado con 18 votos a favor, seis en contra (de integrantes del PAN) y cero abstenciones-, previo a su aprobación, el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado Carrillo, adelantó que las y los legisladores de su partido buscarían la creación de una organización híbrida: “El cambio fundamental que vamos a tener, entro otros, es que en el diseño constitucional el mando de la Guardia Nacional va quedar bajo la Secretaría de Seguridad Pública y todo el régimen interno, de ascensos, de disciplina, de organización, será a cargo de la Defensa Nacional; de tal manera que vamos a tener una institución híbrida”, apuntó.

No debemos olvidar que el interaccionismo simbólico influye los sistemas penales con la idea de que “la realidad se construye socialmente”, y de ello se deriva que el delincuente tiene una personalidad construida por el sistema de justicia penal que lo trata, lo tacha y lo sanciona como delincuente: estigmatización o etiquetamiento.

“El problema se agrava cuando el Estado aprovecha el conflicto de la delincuencia e inseguridad para emitir un discurso de poder, e incrementar su capacidad de control y sometimiento de la población, sin resolver realmente el problema de fondo”, anota José Luis Eloy Morales Brand en su libro “El modelo criminológico en el sistema de justicia penal mexicano”.

“El hombre primitivo dibujaba en las paredes la imagen del animal que quería cazar, y de esa manera pensaba que se acababa la amenaza, pero no tenía nada, sólo tenía la imagen; ahora no dibujamos las paredes, ahora dibujamos tipos penales donde ponemos todo aquello que es negativo y peligroso, y creemos que eso modifica la realidad, la neutralización de todos los males”, son las palabras de Raúl Zaffaroni, durante su conferencia dictada en el marco del XIII Congreso Latinoamericano, V Iberoamericano y I del Mercosur de Derecho Penal y Criminología realizado en Brasil, en el año 2001.

Para prevenir o disminuir los delitos no se debe contar únicamente con la estrategia de ampliar la función o la atribución policiaca: las necesidades sociales deben satisfacerse de manera adecuada; la educación y los valores de los ciudadanos, y de los encargados de las instituciones, deben incrementarse. Los términos “dignificación y “profesionalización”, incluso “guardia civil", deberían aplicarse de manera práctica y no únicamente en el discurso: el equipamiento es importante, el factor humano es primordial.

 

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Margarita Rebollo

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