Hay quienes tienen miedo de sentir dolor, de que sea un proceso difícil. Preferirían que les den una “pastilla mágica” o que los hipnoticen para cambiar sin pasar por el proceso de cambio. Hay quienes tienen miedo de sentir dolor, de que sea un proceso difícil. Preferirían que les den una “pastilla mágica” o que los hipnoticen para cambiar sin pasar por el proceso de cambio.
Publicado en Bajo el Volcán Domingo, 31 Julio 2016 05:38

Motivos para ir a psicoterapia

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“No hay tampoco la pastilla que cure todo sin nuestra cooperación en los cambios de vida que debamos llevar a cabo para que pare el sufrimiento.”

A algunas personas les cuesta mucho reconocer que necesitan ayuda. Tienen la firme convicción de que debemos resolver nuestros problemas sin ventilarlos. De manera que pedir apoyo es como una especie de debilidad, es como una traición a sus seres queridos por andar hablando de lo que “se debe quedar en casa”.

A otras personas les es difícil confiar en otra persona sus sentimientos más profundos o sus motivos más oscuros. Consideran eso vergonzoso y su desconfianza puede llegar a exigir que el profesional enseñe todos sus títulos, diplomas y reconocimientos en orden a confirmar su capacidad.

Hay quienes tienen miedo de sentir dolor, de que sea un proceso difícil. Preferirían que les den una “pastilla mágica” o que los hipnoticen para cambiar sin pasar por el proceso de cambio. Es mejor evitar todo tipo de movimiento interno que traiga a la memoria situaciones dolorosas o enojosas. Seguir e ignorar lo que nos ha desazonado pretendiendo olvidarlo. Ir a psicoterapia sería enfrentarlo y no quieren.

Algunos individuos consideran a la psicoterapia el acto absurdo de pagarle a un desconocido para contarle tus intimidades cuando mejor sería ir con un buen amigo y desahogarte y te sale más barato. Si de todos modos de lo que se trata es de sacarlo, para qué hacerlo con quien ni conoces.

En realidad todos estos son prejuicios basados en la falta de información acerca de lo que es la psicoterapia, qué se hace en las sesiones y los motivos por los cuales es necesario o recomendable asistir, cuando en verdad los problemas nos han rebasado.

El primer y más fundamental motivo para asistir a un proceso psicoterapéutico es que estemos viviendo en un constante sufrimiento. Si tenemos contrariedades en nuestras relaciones, conflictos y/o dolor psíquico es hora de pedir ayuda. Sobre todo si ya hemos hecho lo que ha estado en nuestra mano y no hemos podido salir del mismo círculo vicioso de nuestra problemática emocional.

La psicoterapia es llevada a cabo por un profesional. Esto significa que no es sólo como una plática con un amigo(a), sino que la persona que nos trata ha estudiado sobre el funcionamiento de la mente, sobre los motivos más profundos de nuestro comportamiento y que se ha formado en diversas técnicas para poder atinarle a descubrir la raíz de nuestros problemas para ir a la solución de éstos desde su causa más profunda o incluso inconsciente.

El inconsciente tiene una forma de funcionar muy compleja que sólo quien ha estudiado por años puede facilitar a otro el descubrir las razones inconscientes de algunos de sus conflictos, los cuales persisten a pesar de sus buenas intenciones de cambiar.

Sí, en efecto, ir al psicoterapeuta es iniciar una relación con un desconocido. Pero eso trae una ventaja y es el hecho de que no está involucrado en nuestro círculo de amistades y seres queridos. Por lo tanto, puede ser imparcial, no tiene juicios previos, no está esperando algo, no va a usar en tu contra lo que sepa de ti contándolo por allí o teniendo distintas actitudes hacia ti por lo que le compartiste, no va a tomar partido.

Al contrario te va facilitar enfrentarte con lo que tienes dentro, con lo que ni tú mismo entiendes y buscar respuestas a diversas interrogantes en la vida. La más común de ellas es “¿por qué a mí me pasa esto?”, que es esencial entender para reconocer nuestra responsabilidad y nuestro grado de participación, lo cual nos hace libres de cambiarlo.

No hay procesos cortos o a “ojos cerrados”. La “magia de la hipnosis” es sólo un prejuicio creado por las películas. La hipnosis no crea cambios radicales sin la participación y la compenetración en nuestro interior y la conexión dolorosa con nuestras heridas.

No hay tampoco la pastilla que cure todo sin nuestra cooperación en los cambios de vida que debamos llevar a cabo para que pare el sufrimiento.

 

*Mtra. Ruth Holtz, Terapeuta psicocorporal, Analista bioenergética, Psicoterapeuta psicoanalítica. Orientadora cristiana. Informes y citas para videollamada a Colima al tel. 01 312 3 30 72 54

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