Publicado en Cultura de la Paz para el buen vivir Lunes, 05 Noviembre 2018 07:04

La necesidad-carencia como disparador de creatividad II

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Si sabes lo que vales,

ve y consigue lo que mereces,

pero tendrás que aguantar los golpes”.

-Rocky Balboa-

 


Tenía dieciséis años cuando vi la película “Rocky”. Te confieso que era un chavo con muchas necesidades y esta peli me motivó muchísimo. Un hombre joven que venía de ninguna parte, como yo; que no tenía dinero, como yo; que la hacía de lo que fuera, como yo, y que entrenaba duro para alcanzar sus sueños boxísticos. Bueno, yo no tenía esos sueños, pero sí me animó a meterle duro al ejercicio. La escena donde él se toma unos huevos crudos, que para muchos fue asquerosa, a mí me hizo que por las mañanas me tomara un jugo de naranja con dos huevos crudos en el puesto de Doña Susy que ponía en la entrada de la vecindad donde vivía. Ese era mi desayuno. Cada día, en mi cerebro, sonaba la música de la película y eso me prendía mucho. Le echaba todas las ganas a mi día.

Esos fueron mis tiempos preparatorianos. Como ya sabes, la hacía de todo para ganar dinero. Era “representante” de una clínica dental. Vendía credenciales que ofrecían descuentos en sus servicios. También fui representante de “Círculo de lectores”. Una compañía de libros que ofrecía buenos precios a sus miembros para motivar la lectura. Cada mes, los socios tenían que adquirir un libro por lo menos. Aprovechaba cada lugar y cada momento para ofrecer mis servicios. Si estaba caminando, me emparejaba con otro peatón y comenzaba a hacerle la plática. Si iba en el autobús, comenzaba a platicar con quien se sentaba junto a mí y de ahí salía una venta. También leí “el vendedor más grande del mundo”. Me ayudó muchísimo. Sobre todo, cuando no había hecho ninguna venta. Cuando iba de regreso a casa, a descansar, recordaba una frase especialmente: “Cuando vayas de regreso a casa, recuerda que antes de llegar hay una puerta. Realiza la última venta del día. Toca la puerta y haz tu última venta. Y cuando la hayas hecho, sigue tu camino a casa. Y recuerda que antes de llegar a casa hay otra puerta…

La carencia. Tenía que vender algo para tener dinero. De lo contrario, no tendría lo que quería. Lo que buscaba. Y debo confesar que no sabía lo que buscaba. Lo que quería. Lo importante era sobrevivir.

Estamos viviendo una época de sobreprotección a los hijos. Sobreprotegemos porque queremos llenar un vacío. No queremos que nuestros hijos pasen lo que nosotros. Lo que hacemos es conservar el cordón umbilical. Los hijos sobreprotegidos tienen estos síntomas: Algunos de ellos no son capaces de dar un paso por sí mismos. Tienen mucho miedo de enfrentarse a la vida. Si conservan el miedo, la inhibición y la indecisión, van a tener problemas de socialización y de autoestima. Tendrán problemas para materializar sus deseos. Y cuando estos chicos sean adultos van a vivir con angustia y desconfianza. Será difícil que disfruten la felicidad.

Por otra parte, hay algunos chicos y chicas que actúan con prepotencia. Creen que tienen ciertos derechos y que pueden mandar sobre los padres. No tienen límites. En la adolescencia será peor porque se volverán desafiantes. Pone trabas, se queja de todo, se muestra agresivo. Estos chicos y chicas son de cuidado porque se vuelven líderes que lo serán más por miedo que por respeto.

Todo esto es culpa de nosotros como padres. A veces usamos a nuestros hijos o hijas como una proyección de lo que nosotros no nos hemos atrevido a hacer. A veces, los hijos son, o pretendemos que sean, el reflejo de los sueños incompletos de los padres.

Todo eso no es más que miedo. Pero hay otra lección que aprendí de Rocky: El miedo es como el fuego. Si lo controlas, te calentará y te mantendrá vivo. Pero si te controla, te quemará y te destruirá.

Como ya lo mencioné antes, no somos perfectos. Seguramente me he equivocado como padre. Como hijo también me equivoqué seguramente, pero de verdad me siento satisfecho por lo que hice a pesar de mis errores. Y tú, ¿te sientes satisfecho con el papel que estás desempeñando en tu familia? Busquemos las mejores maneras de vivir. Eso nos dará una fuerza enorme para saber conducirnos por la vida y dejar un ejemplo para el buen vivir.

 


 

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