Viernes, 18 Septiembre 2015 01:00

“Cuau”: el Mando Único

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Comparecencias: el show

1.- Carlos de la Rosa Segura entró a la legislatura 52 con muchos bríos el primero de septiembre de 2012 tras haber ganado en el segundo distrito de Cuernavaca con el carácter de “candidato ciudadano” bajo la promoción y auspicios de la Coalición por el Bien de Todos, es decir los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC). 

Pero después de 32 meses en que respaldó cualquier número de iniciativas del grupo parlamentario perredista dentro del Congreso local decidió tornarse diputado independiente porque estaba “decepcionado” con los resultados ofrecidos a nuestra sociedad por la gestión de Graco Ramírez. Sin embargo, todo trasciende en esta entidad y no tardamos en saber que el ex presidente de la Barra de Abogados no soportó que el PRD hubiese designado a María Teresa Domínguez Rivera como su candidata a diputada federal por el distrito I. De la Rosa ansiaba una curul en la Cámara Baja, la misma que dicha fémina tampoco obtuvo pues fue derrotada el 7 de junio del año en curso por el panista Javier Bolaños Aguilar. Frustrado, el abogado de marras se separó del grupo parlamentario amarillo el 27 de abril de 2015, mismo día en que anunció su incorporación a la campaña de Maricela Velázquez Sánchez, candidata del PRI a presidenta municipal de Cuernavaca.

2.- El 3 de agosto de 2015 se conocerían los nombres de quienes fueron seleccionados por Cuauhtémoc Blanco Bravo, presidente municipal electo de Cuernavaca por el Partido Social Demócrata (PSD), como miembros de su comisión de enlace con el ayuntamiento presidido por Jorge Morales Barud. Desconozco las motivaciones del ex futbolista para incluir a De la Rosa en su equipo de transición, pero lo descrito en el numeral uno demuestra que el multicitado personaje no es el prototipo de la congruencia, la definición ideológica, la institucionalidad, la actividad partidista, la lealtad y la capacidad de resistencia que un político debe poseer. Además le gana el protagonismo. Hoy, cuando es el encargado de recibir documentación y esquemas operativos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Cuernavaca porque así se lo encomendó el “Cuau”, ya habla como si hubiera tomado posesión al frente de esa dependencia, aún a cargo del Mando Único (MU) que, a su vez, es operado por la Comisión Estatal de Seguridad Pública. Ha anunciado la “segura” desincorporación de la policía municipal del MU a partir del primer minuto de 2016, cuando comenzará a regir la administración cuauhtemista. El ex diputado local “ciudadano” declaró que recibió instrucciones del “Cuau” para diseñar la institución que sustituirá a la actual Secretaría de Seguridad Ciudadana. Etcétera. Habrá que ver el proyecto, pero pase lo que pase los cuernavacenses ya no queremos tener de nuevo en esta capital una corporación infiltrada por el crimen organizado.

3.- Cambiemos de frecuencia. Aunque en el ámbito parlamentario las comparecencias son teóricamente instrumentos de consulta a los cuales están sujetos por mandato constitucional los secretarios de despacho, también es cierto que el escenario respectivo sirve para el ensalzamiento mediático de determinados diputados; para burlarse de los funcionarios citados; para exponerlos al ridículo y el desprestigio; para proyectarlos como ignorantes; y para agredir al gobernante en turno. Sin regulación y sin consecuencias prácticas ni legales, las comparecencias de funcionarios ante el Congreso local están consideradas como inútiles, anacrónicas y montadas para un show político más que para conseguir resultados concretos. Así lo he referido muchas veces. Lo hice -por ejemplo- el 29 de abril de 2013 cuando Alicia Vázquez Luna, entonces secretaria de Seguridad Pública, compareció ante un grupo de diputados belicosos, dizque agraviados porque dicha funcionaria había asegurado públicamente –el 21 de abril del mismo año- que ciertos integrantes de la 52 la habían presionado para conseguir favores. Oportunamente advertí que la presencia de la controversial funcionaria en el Congreso le haría “lo que el viento a Juárez”, tanto a ella como al gobernador, pues las comparecencias no tienen carácter vinculatorio. Y no me equivoqué. El show en aquella comparecencia corrió a cargo de Javier Bolaños Aguilar, hoy flamante legislador federal panista.

4.- No sería extraño, pues, que la comparecencia de Alberto Capella Ibarra, comisionado estatal de Seguridad, pactada para el 30 de septiembre y auspiciada fundamentalmente por el grupo parlamentario del PAN, resulte ser una trampa o un circo. El Mando Único, la Comisión Estatal de Seguridad, pero sobre todo el propio Capella Ibarra han sido chivos expiatorios a lo largo del presente año, antes, durante y después de los comicios. Cierto es que los opositores a la gestión de Graco Ramírez cuestionan los resultados de esa estrategia de seguridad pública, mientras el titular del Ejecutivo los defiende y promueve. Pero los belicosos actuales del Congreso no quieren a Capella en la tribuna parlamentaria para saber si el MU ha funcionado. Lo quieren ahí para agredirlo. No dudo, porque así lo hemos visto ya, que el 30 de septiembre el Salón de Plenos se llene con gritones y personas condicionadas a la violencia (acarreadas por algunos legisladores), tal como ocurrió el pasado primero de septiembre. Luego daré más detalles sobre el fracaso de las mentadas comparecencias, hoy de moda porque le conceden reflectores a quienes las proponen.

5.- Un refrán popular dice que “La burra no era arisca, los palos la volvieron”. Y eso es lo que ocurre entre los trabajadores del  ayuntamiento de Cuernavaca, donde a pesar de la voluntad manifiesta del alcalde Jorge Morales Barud, y de los dichos recurrentes del secretario municipal Enrique Sotelo Paredes y del tesorero Domingo Coria Delgado en cuanto a que hay recursos para atender esos compromisos económicos, la base trabajadora está nerviosa porque teme que las autoridades incumplan el pago de sus diferentes prestaciones, entre ellas el aguinaldo, y que puedan presentarse una vez más casos indeseables como la falta de pago de cotizaciones al Instituto de Crédito, que los dejó por largos meses sin el apoyo financiero de esta institución. Eso es lo que motivó una manifestación de burócratas capitalinos, el lunes pasado, quienes llegaron al Congreso de la mano de los líderes sindicales Otilia Reyes Soto, Guillermo Sánchez Vélez y Agustín Hernández Ayala, de organizaciones que integran la Coalición de Sindicatos del Ayuntamiento de Cuernavaca y agrupan a unos mil 400 trabajadores.

6.- La petición de los sindicalistas para los diputados locales Francisco Santillán y Julio César Yáñez, que los atendieron en su condición de miembros de la Comisión de Hacienda, la cual deberá desahogar la solicitud, fue que aprueben el refinanciamiento que por 658 millones de pesos pidió hace unos días, por cuarta vez, el gobierno moralesbarudista, para que la administración municipal disponga de recursos y no les quede a deber ninguna prestación. Les dijeron que sí, pero el problema es que el refinanciamiento sería positivo principalmente para el próximo gobierno, y los bonos del pesedista Cuauhtémoc Blanco están disminuidos entre varias bancadas cuyo apoyo sería necesario para autorizarlo, por la polémica actual sobre la continuación o no del Mando Único en la capital, con lo que una vez más la comuna capitalina podría toparse con pared. A ver.

 

 

Guillermo Cinta

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