Bajo el Volcán

Ser comprendido en una psicoterapia

La escucha imparcial, de un oído instruido en el arte de ver el interior de las personas, su historia inconsciente, es algo invaluable

“No se trata de desenterrar lo profundamente guardado en nuestro interior sólo por una curiosidad morbosa, sino con el único objetivo de mejorar nuestra calidad de vida...”

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En nuestro caminar por la vida tenemos diversas necesidades. Entre ellas la de ser escuchado, ser comprendido y que puedas ver la verdad acerca de lo que sucede en tu interior, en tu vida, en tus relaciones y en tu situación. La psicoterapia es una de los espacios vitales para conseguir cubrir esta necesidad sin generar ningún tipo de compromiso con nuestros seres queridos, de preocupación, de intento de dar solución o de juicios, algunos quizá oportunamente usados en nuestra contra en un momento doloso.

En fin, la escucha imparcial, de un oído instruido en el arte de ver el interior de las personas, su historia inconsciente, es algo invaluable.

En la psicoterapia se vive ese proceso que va de la escucha sin juicio ni intento de decirte qué hacer, pero que te lleva a tu interior a averiguar la verdad de lo que sientes, de lo que quieres y el origen de tu dolor para así abrirte la mente a otra perspectiva de interpretación de tu situación que te lleve a encontrar las mejores soluciones para los dilemas de tu vida.

Para ello hay que tener la valentía de entrar de lleno a la zona de los recuerdos que han dejado heridas emocionales o que se han vuelto fuente de debilidades o de miedo. Estar dispuesto a hacer lo mismo que el psicoterapeuta, “escuchar imparcial pero sin intentar forzar una interpretación o una forma de autoengaño, justificación o necesidad de fingir por estar comprometido con una imagen”.

Ser escuchado siendo en ese momento el “recipiente de tus contenidos emocionales y mentales” no es tarea fácil ni necesariamente es obligación de tus seres queridos el imponerles ese deber, dado que la mugre emocional debe ser tratada por un profesional y aun en un proceso psicoterapéutico es sólo un paso hacia las verdades y las soluciones.

Vivir lanzando nuestra mugre “desahogándonos” no es una buena manera de relacionarnos ni es la función de la psicoterapia. Pasado ese estadio lo importante es ser capaces de llevar a la sanidad esa área de nuestra vida. Esto puede implicar tomar decisiones que ya no es responsabilidad del psicoterapeuta sino del consultante. Sin estas decisiones hasta el mejor tratamiento se puede volver inútil.

No se trata de desenterrar lo profundamente guardado en nuestro interior sólo por una curiosidad morbosa, sino con el único objetivo de mejorar nuestra calidad de vida emocional, mental, espiritual y bioenergética. Es crecer, tomar decisiones, salir del estancamiento, dejar de sufrir, superar la violencia, la adicción, la actitud de víctima, la indecisión, el miedo, la insatisfacción, la falta de sentido, etc.

Para ser comprendido es necesario abrir nuestro interior y explorar todo lo que nos duele, nos preocupa, nos atora o nos genera algún tipo de conflicto en nuestra vida, en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestra salud física.

Por eso, llevar a cabo un proceso psicoterapéutico no es fácil, pero sí son muy gratificantes los resultados. Una persona que acude a psicoterapia empieza por relajarse, pues delega sus problemas al psicoterapeuta, se desahoga. Pero después puede no sentirse tan bien porque comienza a enfrentar los asuntos irresueltos en su interior, las emociones reprimidas, los resentimientos, los conflictos en sus relaciones y los patrones inconscientes que la llevaron a la crisis que causó la búsqueda de ayuda profesional.

En el espacio terapéutico se genera un ambiente relajado, sin juicio, de receptividad a todo lo que fluye del interior del consultante, de tal manera que se genera una relación de comprensión, de escucha, pero también de inevitable sinceridad en la que las verdades que habíamos procurado eludir son exploradas para producir el cambio necesario para lograr la sanidad mental, emocional, espiritual y bioenergética. Por eso consulta a la psicoterapeuta.

 

* Mtra. Ruth Holtz, Terapeuta psicocorporal, Analista bioenergética, Psicoterapeuta psicoanalítica. Orientadora cristiana. Informes y citas para videollamada a Colima al tel. 01 312 3 30 72 54

Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.                www.facebook.com/crecimientoemocionalintegral

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