Cuernava, centro Cuernava, centro Fotógraf@: Omar Jacobo (iamjaddhartha)
Publicado en Cultura de la Paz para el buen vivir Lunes, 07 Mayo 2018 05:24

Familia y cultura de la paz II

Escrito por

“Ser padre (o madre)

significa amar a tus hijos más

de lo que nunca te has amado a ti mismo.”

Anónimo 

 

Ayer por la tarde fui a una plaza, aquí en Cuernavaca, para tomar un helado de yogurt en compañía de Lobito. Hacía tiempo que no compartíamos esta actividad que se hizo costumbre cuando era pequeño. Hablamos de muchas cosas. Sus estudios en la universidad, la vida, el futuro y la familia. Mis hijos se quedaron conmigo después del divorcio. Eran muy pequeños. Al principio creí que sería difícil (y lo fue) pero nunca pensé que sería una tarea imposible. Siempre fue mi teoría que, si te dedicabas  a tus hijos en cuerpo y alma, el resultado sería hijos con valores, con amor y equilibrados. Así lo hice. Los dormía con cuentos de fantasía, les hacía magia. Y cuando ya estaban dormidos, me dedicaba a lo mío. Al siguiente día les preparaba el desayuno, platicábamos de cualquier cosa, les contaba chistes y los llevaba A la escuela. En la tarde iba por ellos. Ya tenía lista la comida y una botanita mientras servía la comida. Por la tarde les ayudaba con sus tareas, me contaban cómo les había ido. Más tarde veíamos un poco de televisión, se metían a bañar, merendábamos, y a la cama. Y confirmo que mis hijos son personas éticas, con valores y con mucho amor por sus semejantes. No importa que en una familia haya sólo una madre o un padre. Lo verdaderamente fundamental es que les brindes un ambiente familiar, que sientan que estás con ellos, que no les falta nada. Mientras platicábamos de este tema, sentados en una banca disfrutando el helado de yogurt, me llevé una sorpresa enorme. Mi mirada comenzó a recorrer los pasillos de la plaza y pude observar que había muchas mujeres, solas caminando con sus hijos o hijas. También vi hombres pero eran los menos. Había parejas, mamá y papá con sus hijos e hijas, por supuesto. Pero había una cantidad enorme de padres y madres solos con sus peques. Esta es la tendencia. Son nuestros tiempos. Eso sólo quiere decir que se tienen que implantar políticas públicas reales, no sólo en un papel, que apoyen a este nuevo grupo en sus dinámicas que son muy diferentes a las de las familias nucleares, es decir, aquellas donde se encuentren papá y mamá con sus hijos.

Dicen que las madres solteras se enfrentan a los siguientes problemas: Sobrecarga: asumen en soledad las funciones parentales, las tareas domésticas, las responsabilidades de la educación y el peso de ser la única fuente de ingresos en la familia. Y esta sobrecarga las condena a la ausencia de vida personal. Soledad: Lo anterior les impide dedicar tiempo a la vida personal y contribuye al aislamiento y genera sentimientos de soledad y abandono. Tienen miedo de que nadie las quiera con un hijo. Dependencia: Si son muy jóvenes, las reglas las imponen sus padres. El niño no es de nadie. Después es de todos menos de su madre. No pueden decidir por sí mismas. Baja autoestima y estigmatización. Aun cuando en nuestra época no rechaza como antes a la madre soltera, se percibe un rechazo encubierto. No se respetan sus derechos a nivel familiar y social. Se percibe este rechazo cuando tratan de negociar con las instituciones y se sienten excluidas de las reuniones. Desempleo. Ser mujer y tener cargas familiares son dos de las más grandes dificultades para conseguir un empleo. Las madres solteras tienen la necesidad de trabajar para poder subsistir por ser la única fuente de ingresos para su familia pero también tienen problemas para ajustar la vida familiar y la vida laboral por estar solas en la educación y crianza de sus hijos.

Esto, que antes sólo era exclusivo de la mujer, se va haciendo una tendencia también para los hombres. Las dinámicas familiares van cambiando. Recordemos que lo único que no cambia es que todo cambia y que la vida no es la misma que cuando éramos niños.

Por ello, muchas cosas tienen que modificarse. Desde hace tiempo he sugerido que en las escuelas se celebre un día de la familia. Ya no un “día de la madre” o un “día del padre”. He visto casos terribles en las escuelas donde hacen estos festejos cuando hay niñas y niños que no tienen mamá. Se sienten mal. Tienen que participar de los bailables y al final cuando van por su regalo para entregarlo a mamá, pues, no hay mamá. Es una forma de victimizar a los pequeños y de excluirlos de la “vida normal”. Hoy les deseo un feliz día de las madres a todas esas mujeres que son heroínas de sus hijos y a los padres que son también madres y que hacen todo lo mejor para su familia. Dicen que es difícil ser papá soltero o mamá  soltera porque es doble trabajo, doble stress, y dos veces más lágrimas pero también son dobles los abrazos, dos veces el amor y dos veces el orgullo. ¡Vivan las familias!

 

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