Miércoles, 18 Septiembre 2019 05:19

Sana comida que sana

“Comer sencillo, con alimentos integrales hechos en casa; procurar acercarnos a las prácticas ancestrales benéficas; liberar el estrés mejorando nuestras relaciones entre vecinos, amigos y familia; estar contentos y agradecidos, son parte del camino para recobrar la salud”, son palabras de Ana Toledo, autora del libro “Sana comida que sana”.

Ana Toledo es una joven zapoteca que habita en territorio tlahuica, y que al convertirse en madre se interesó por las prácticas ancestrales de la cocina. Se acercó a cocineras de Ocotepec, Cuernavaca, y de las señoras del mercado para servir sobre la mesa alimentos saludables.

La joven zapoteca señala que en medio de lo que se podría describir como una crisis de salud, existen personas, agrupaciones y colectivos que se preocupan y se ocupan en la recuperación de la salud a través de la herbolaria y la alimentación alternativa. El colectivo cultural “Flores y cacao” es una de las agrupaciones  ocupadas en difundir acciones en el estado de Morelos para mejorar la alimentación. El colectivo está integrado precisamente por Ana Laura Toledo Vásquez en colaboración con Angélica Romanini Flores Ribot, April Lorena Ramos Chatrón, Edith Pérez Florez, Gabriela Avendaño Ortega, Jeffrey Daniel Chatrón Ramos, Luis Atzin Añorve Díaz y Regina Pliego López.

El libro “Sana comida que sana”, impreso en julio de 2019, con financiamiento del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), hace un llamado a la conciencia sobre los alimentos que se consumen día a día y presenta una propuesta de recurrir a la cocina ancestral, entendiendo ésta como lo que tenemos en el pasado cercano a nuestros abuelos, que poco escuchaban de enfermedades crónicas.

“Me atrevo a decir que las cocinas representan la fuerza creativa y sostén amoroso de las mujeres y sus familias, pues la comida es un patrimonio y un reflejo de nuestra relación con el suelo, de ahí la importancia de sanar el suelo como elemento primordial para la alimentación saludable. La alimentación ancestral es sencilla, el reto es conseguir acercarnos a ella en un entorno que ya no es ancestral, que está cada vez más contaminado y aparentemente complicado para alimentarnos sanamente”, explica Ana Toledo.

Acorde a la investigación hecha por Ana Toledo, en México el 19.9% de la población muere de enfermedades cardiacas, el 12.9% de enfermedades malignas, el 14.4% de diabetes y el 90% de todos estos decesos están relacionados con sobrepesos y obesidad, además, de que México ocupa uno de los primeros lugares en obesidad infantil.

Para las personas que se buscan mejorar su salud a través del alimento, “Sana comida que sana” incluye un recetario de cocinas ancestrales y otras más contemporáneas.

“La reconciliación es la pieza clave para recuperar la salud. Reconciliación con nuestro cuerpo, con nuestra alma, con nuestra madre la tierra, con nuestros ancestros y con la comida, pues una comida óptima es aquella que se adapta a nuestra ecología interna y al medio en el que vivimos”, expresa Ana Toledo.

Por otra parte, en Tetela del Volcán, también existe un grupo de jóvenes interesados en promover la alimentación sana, con productos que emanan de la tierra. Vanesa Canizal Tapia, promotora de la cocina tradicional de Tetela del Volcán,  informó que recientemente ella y un grupo de jóvenes integrado por Lucero Sánchez Gónzalez, Benjamín Martínez Martínez y Rosa García Flores, participaron en el Tercer Concurso Estatal de Gastronomía 2019, organizado por el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Morelos (Icatmor), y ganaron el primer lugar con una “Sopa de Alaches”, en la categoría de “Platillo de rescate”.

El alache es un quelite, una planta comestible que crece como maleza, se come la hoja, la flor y el tallo.

Los grupos ganadores del referido concurso representaron al estado de Morelos en un concurso nacional realizado en Oaxaca durante la primera semana de septiembre del presente año.

“Estamos difundiendo el rescate de cocina tradicional de recolección porque consideramos que es primordial que los jóvenes se involucren en estas prácticas que favorecen la salud”, refiere Vanesa Canizal.

La reconocida promotora de la cocina tradicional morelense informó que en el concurso de Oaxaca no hubo premio para los grupos de Morelos participantes, no obstante, resaltó que más allá del premio, lo importante es el aprendizaje y la difusión de la cocina tradicional que se hace en Morelos.

Tanto Ana Toledo como Vanesa Canizal coinciden en la frase de Hipócrates, que señala “Que el alimento sea tu medicina”.

 

 

 

 

 

 

 

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Sólo hay aulas provisionales en lugar de la reconstrucción de las escuelas "José María Morelos y Pavón" e “Ignacio Allende" en Ocotepec, pactada con autoridades educativas en el 2016, denuncian.

Comuneros y padres de familia de Ocotepec denunciaron al Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) "por fraude” a la comunidad, pues donaron tres mil metros cuadrados para la construcción de un nuevo plantel, y, cuando se dieron cuenta, les pretenden colocar aulas provisionales. Mantienen tomada la obra y amenazan con escalar sus movilizaciones.
En conferencia de prensa, expusieron que desde el 2016 se gestionó con autoridades anteriores la reubicación de las escuelas "José María Morelos y Pavón" e “Ignacio Allende" (turno vespertino), pues consideran que el centro escolar actual no es adecuado por el reducido espacio y por estar ubicado a borde de carretera.

Con tal propósito, los comuneros donaron un predio de más de tres mil metros cuadrados y el acuerdo con las autoridades fue edificar un plantel en condiciones dignas. 
La sorpresa fue que en los primeros días de este mes, acudieron al terreno a ver los avances y se encontraron con que en el sitio se comenzaron a levantar aulas provisionales, iguales a las que se asignaron a planteles dañados por el temblor del 2017. 
A decir de los denunciantes, había recursos etiquetados para el centro escolar nuevo; se les prometió que las instalaciones nuevas contarían con 12 salones, 10 baños para niñas y 10 para niños, dos salones para unidades de educación especial, una dirección, una bodega, áreas verdes y canchas deportivas.
"No estamos de acuerdo con que se nos quiera engañar con la entrega de una obra que no pedimos", expresaron, al dar a conocer que el 13 de marzo entablaron una denuncia formal contra personal del IEBEM por el presunto delito de fraude.
Advirtieron que de no tener una respuesta a su exigencia de edificar salones de concreto, conforme a lo acordado, realizarán más acciones de protesta. No descartaron el bloqueo de la carretera Cuernavaca-Tepoztlán, entre otras acciones.

 

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Investigan si en otras colonias de Cuernavaca se han registrado hechos similares.

Autoridades pretenden aplicar las sanciones que establece el recién publicado Reglamento de Protección de Animales.

León Manuel Pérez Alcaraz, director de Control de Fauna de Cuernavaca, declaró que presentarán denuncia ante la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente del Estado de Morelos (Propaem) para encontrar a los culpables de la muerte de 25 perros en el poblado de Ocotepec, los cuales fueron depositados en una fosa común.

El funcionario municipal explicó que revisarán si existen en la zona cámaras de videovigilancia o, de lo contrario, levantarán testimonios de los vecinos para dar con los responsables, y sea la procuraduría quien finque responsabilidades.

Manifestó que revisarán si en otras zonas se están dando hechos similares, mientras tanto buscarán el apoyo de otras dependencias municipales para vigilar que no haya más agresiones en contra de los animales.

También aplicarán sanciones con base en lo establecido en el recién publicado Reglamento de Protección de Animales, y con ello garantizarán que los responsables de esos hechos sean sancionados.

La madrugada del pasado jueves, 25 perros fueron envenenados en la colonia Tecomulco de la comunidad de Ocotepec, en Cuernavaca.

En la Calle Prolongación Morelos y en sus inmediaciones vecinos de la comunidad encontraron los cadáveres de los 25 canes, por lo que pidieron el apoyo de las autoridades.

“El día de hoy, cerca de las nueve de la mañana, se presentaron en la oficina de la Ayudantía unos vecinos de la Calle Prolongación Morelos y nos notificaron que había varios animalitos, perros, ya muertos, que supuestamente habían sido envenenados.

“Ellos nos comentaban si había un lugar para poder enterrarlos porque eran más de 10 perros los que estaban en la calle, en la vía pública, y que ya había un olor muy fuerte, penetrante y pues fuimos a inspeccionar el lugar y sí, efectivamente, los perritos, algunos quisieron correr y algunos quedaron regados y en los predios de atrás”, dijo Alberto Miguel de la Rosa Belmontes, Secretario de la Junta de Mejoramiento del poblado de Ocotepec.

En total fueron encontrados 25 perros.

Los vecinos también hallaron una bolsa con restos de pollo, con los que presuntamente envenenaron a los canes.

“Fueron alrededor de 25 perritos los que fueron envenenados. Se encontró una bolsa con desperdicio de pollo, tripas, vísceras de pollo, se supone que haya sido eso la causa de la muerte, el envenenamiento”, dijo el secretario.

Aunque la mayoría de los perros vivían en la calle, algunos sí tenían dueño, pero salían de los domicilios a jugar en la vía pública.

Este hecho provocó indignación entre los pobladores de Cuernavaca, pues aseguran que se trató de una acción inhumana y de maltrato animal.

“Que yo sepa, no pasa diario mucha gente, pero no eran agresivos, bajaban, subían los perritos, es como una manadita, pero no son agresivos, igual, a lo mejor fue alguna persona que los animales no son de su agrado, pues por travesura, por hacer esa maldad vinieron y les tiraron algo, me imagino, porque otra cosa no sé qué decirles”, expresó Adela García, vecina de la colonia.

“Desafortunadamente encontramos bastantes perros. Junto con mi cuñada alcanzamos a ver 11 perros, pero ya después supimos que sacaron bastantes perros y pues es injusto que una persona que tenga perros pues no les dé de comer o los deje en la calle para que les hagan esto, o sea, es desagradable haber visto todos esos perros ahí y más que nada que tenemos bastantes niños aquí y juegan en la calle, y sí se nos hizo muy triste ver los perros ahí. Quién sabe quién les haya hecho eso”, dijo Juliana Arciniega.

Los 25 perros encontrados fueron enterrados en una fosa a un costado de la calle Prolongación Morelos.

Las autoridades locales esperan que se realice una investigación para dar con el o los responsables del envenenamiento.

 

 

 

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Vecinos de la comunidad de Ocotepec denunciaron que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) suspendió una obra de infraestructura en su comunidad, sin que haya de por medio ningún argumento.

Debido a lo anterior, exigieron a la dependencia federal que permita la continuidad del proyecto que realiza el Ayuntamiento de Cuernavaca, lo que permitirá el encarpetamiento de tres calles del poblado.

“La semana pasada acudió personal del INAH a parar la obra sin dar fundamento y sin entregar un documento oficial para hacer válida su petición. Motivo por el cual los pobladores acudieron al instituto, para que ahí le aclare a la comunidad el motivo por el que mandó a sus trabajadores sin ningún documento oficial acreditando su solicitud”, denunció uno de los vecinos.

Los residentes temen que la acción tenga que ver con cuestiones políticas, pues argumentaron que hay una arqueóloga que es empleada del INAH que vive en Ocotepec y es parte de una planilla en el proceso de elección de nuevo ayudante.

“Como ahorita es cambio de ayudante, no quiere la oposición que se realice esta obra porque entonces su plantilla se viene abajo, pero lo más grave es que esta antropóloga se está prestando a realizar y usurpar funciones a nombre del INAH sin previa autorización”, denunciaron.

Ante ello advirtieron que exigirán una explicación y se autorice la realización de la obra que lleva a cabo el gobierno municipal.

 

 

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Buscan erradicar el uso de unicel; ofrecerán utensilios de barro en las ceremonias ligadas a esos días.

Los pobladores de Ocotepec, comunidad indígena ubicada en el norte del municipio de Cuernavaca, ya no quieren ver cada año sus calles inundadas de unicel, tras la celebración del Día de Muertos.

Por eso, a través de una iniciativa empujada por los vecinos, pretenden retomar el uso de recipientes de barro, como jarritos y cazuelas, para  lograr que esta celebración no sólo sea la más importante del estado en estas fechas sino la más sustentable.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de entre las ceremonias de Día de Muertos de todos los pueblos indígenas de México, destaca en el centro del país la de Ocotepec.

Según la tradición, el 31 de octubre y 1 de noviembre se tocan las campanas de las iglesias de la comunidad y se ofrecen misas por los difuntos. Durante esos días la gente espera a sus seres queridos que regresan del más allá. Para recibirlos, los deudos montan altares donde disponen viandas del gusto de los familiares a los que recuerdan y les colocan objetos que fueron de su pertenencia.

Cuando se monta por vez primera la ofrenda a una persona recién fallecida, le nombran “ofrenda nueva”.En este caso los deudos son visitados por sus vecinos y amigos, a quienes, como muestra de agradecimiento, se les da de comer y beber.

Cada una de las ofrendas nuevas recibe entre cincomil y siete mil visitantes.

La comida y bebida suele ser entregada a los visitantes en recipientes de unicel, lo que provoca severa contaminación en la comunidad.

Ante ello, los pobladores decidieron iniciar la campaña “Jálate con tu jarro”, que consiste en proponer a los amigos, familiares, vecinos y turistas que acuden a las ofrendas nuevas, traigan consigo sus jarros y platos de barro y así evitar el uso de unicel.

“Es una campaña de concientización a las personas, por lo cual se les invita a traer un jarro, una taza, algún recipiente para recibir lo que los caseros invitan, lo que la gente doliente está al alcance de sus manos para brindarles con mucho amor y de corazón.Y es para tratar de evitar toda esta contaminación del unicel y de basura que genera dentro de nuestro poblado”, explicó Pedro Rosales Valle, integrante de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material de Ocotepec.

En 2014 esta celebración fue incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, lo que atrajo aún más a los turistas.

“Ha llegado a ser internacional esto y, bueno, ahorita con el nombramiento de la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad pues ha sido todavía un poco más.El año pasado incluso hubo más gente que en otros años, ya con este nombramiento vienen grupos turísticos multiculturales de diferentes partes del mundo a ver las ofrendas de aquí de nuestro poblado”, dijo Rosales Valle.

Los habitantes de Ocotepec celebran la iniciativa, pues en ocasiones la contaminación ha sido tal, que ha llegado a afectar la infraestructura urbana de la comunidad.

“Me parece increíble, creo que es una buena iniciativa y lo mejor es que haya provenido del mismo pueblo de Ocotepec, o sea no tuvo que venir alguna asociación. No tuvo que ser del gobierno sino que ellos mismos dijeron, bueno, tenemos este problema, es muy bonita nuestra tradición, aceptamos a todo público, pero queremos que también esta tradición se siga guardando, pero también con el respeto”.

“(Que traigan) su vasito, su topercito o lo que quieran porque también dan mucho pan de muerto, entonces también se echan a perder muchas servilletas.He notado que también se tapan las coladeras por acá por andar con un buen de basura, así que creo hasta sus bolsitas, su canasta, lo que sea.O si no quieren traer nada de eso, compren aquí un jarrito, compren, motiven el mercado de artesanía y pues hasta mejor”, dijo Estefany Michel Oropeza Aranda.

Doña Griselda recuerda cómo hace varias décadas, cuando no se utilizaba unicel en esta celebración, las calles lucían limpias, pues en cada casa donde se instalaba una ofrenda nueva los alimentos y bebidas se ofrecían en trastes de barro.

“Antes las calles eran limpias porque ocupábamos los jarritos, en casa teníamos muchos jarritos y con esos llegaba la gente, servíamos y a lavar. Y ahora desafortunadamente es mucha contaminación, mucho unicel que se nos hace, entre comillas, más práctico y barato, pero ya no tenemos esa cultura de estar lavando a cada rato, a cada rato”, expresó.

Para Doña María, además del tema de la sustentabilidad, la campaña tiene beneficios económicos para los pobladores, pues, de tener éxito, dejarían de gastar su dinero en la compra de vasos y platos desechables.

Al entrevistarla en una de las calles de Ocotepec, la mujer llevaba consigo un paquete de vasos de unicel.

Explicó que aunque está a favor y promueve el uso de jarritos de barro, la repentina muerte de su madre la obligó a utilizar desechables.

“Vamos a promover lo de los jarritos porque sí gastamos, es un extra que gastamos.Yo ahorita porque apenas falleció mi mamá, entonces estamos haciendo los rosarios; pero para la ofrenda es mejor el jarrito, nos ahorramos”, expresó.

La propuesta de la comunidad incluye la posibilidad de que los invitados que lleguen a las ofrendas con sus jarritos, puedan enjuagarlos en las casas donde se instalen las ofrendas.

“Nosotros tratamos de que hagan uso del jarrito y si ellos van viendo y sí, afortunadamente, en algunos casos o en casas se ha visto que sí llegan con su jarrito.Luego llegan a la llavecita y a enjuagarlo porque hay atole, tecito, cafecito y entonces hay que lavarlo”, dijo doña Griselda.

 

 

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