Margarita Rebollo

Margarita Rebollo

Domingo, 10 Febrero 2019 05:34

Acción climática

En la semana que concluye, la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés) dio a conocer que los años 2015, 2016, 2017 y 2018 han sido confirmados como los cuatro más cálidos jamás registrados; cabe referir que los registros de las temperaturas, tal como se conocen hoy en día, comenzaron en 1850 y la WMO utiliza conjuntos de datos de diversos institutos de investigación, derivados de millones de observaciones meteorológicas y marinas, incluidas las satelitales.

Entre dichos institutos de investigación se incluye a la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos, el Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el Centro Hadley de la Oficina Meteorológica del Reino Unido y la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia del Reino Unido.  

La estimación de las temperaturas que refiere que los últimos cuatro años han sido los más cálidos desde que se tienen registros, confirma que el cambio climático continúa, a largo plazo, provocado por las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero.

En noviembre del 2017, comentamos en este espacio que la WMO advirtió que las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera aumentaron a una velocidad récord en 2016 y alcanzaron el nivel más alto en 800 mil años; lo anterior, en el Boletín de Gases de Efecto Invernadero en la sede de la ONU en Ginebra, en el que se informó que el promedio de la concentración de dióxido de carbono (CO2) alcanzó 403.3 partes por millón (ppm) en 2016, debido a una combinación de actividades humanas y a un fuerte fenómeno de El Niño, mientras que en 2015 los niveles eran de 400 ppm.

El aumento del CO2 y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera tienen el potencial de iniciar cambios sin precedentes en los sistemas climáticos, lo que lleva a "graves perturbaciones ecológicas y económicas", se indicó en dicho informe; además, el fenómeno climático está asociado a temperaturas del mar más cálidas que el promedio, que se cree son responsables de desencadenar sequías en regiones tropicales, así como huracanes e incendios forestales sin precedentes en otros lugares.

La WMO también anota que un análisis consolidado de cinco de los mejores conjuntos internacionales de datos revela que la temperatura media mundial en superficie en 2018 superó aproximadamente en 1,0° grado Celsius (con un margen de error de ±0.13°C) a la de la era preindustrial (1850-1900); se trata del cuarto año más caluroso jamás registrado.

Sin embargo, el año 2016 (en el que ocurrió el episodio de "El Niño") continúa siendo el más cálido del que se tenga registro (1,2 °C por encima de la era preindustrial, usada como referencia); mientras tanto, en 2015 y en 2017 las temperaturas medias mundiales superaron en 1,1 °C las de los niveles preindustriales.

Al respecto de los datos referidos, el secretario general de la WMO, Petteri Taalas, apuntó que la tendencia de la temperatura a largo plazo es mucho más importante que la temperatura de cada año, y esa tendencia es a la alza, al manifestar que "los 20 años más cálidos de los que se tienen datos se han registrado en los últimos 22 años; el ritmo del calentamiento en los últimos cuatro años ha sido excepcional, tanto en la superficie terrestre como en los océanos”.

Taalas también declaró que "muchos de los fenómenos meteorológicos extremos corresponden plenamente a lo previsible en una situación de evolución del clima, se trata de una realidad a la que tenemos que hacer frente; la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y las medidas de adaptación al clima deberían gozar de máxima prioridad a nivel mundial".

No hay que perder de vista que las olas de calor intensas se están volviendo cada vez más frecuentes, a consecuencia del cambio climático; otro ejemplo es el hecho que, en el mes de enero, mientras en el hemisferio sur había calor extremo, algunas zonas de América del Norte se veían sometidas a un frío extremo.

En noviembre del año pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comentó respecto a un informe gubernamental de mil 656 páginas, realizado por 300 científicos de 13 agencias federales diferentes y hecho por ley, en el que se detallan los efectos devastadores del cambio climático en la economía, la salud y el medio ambiente, lo siguiente: "No me lo creo".

Y es que de acuerdo con dicho documento, el impacto del calentamiento global podría provocar que la economía estadounidense se contrajera casi un 10 por ciento: el doble de las pérdidas registradas durante la gran depresión ocurrida de la década de 1930.

Es interesante agregar entonces lo que anota Petteri Taalas, en el informe reciente de la WMO: “El tiempo frío del este de los Estados Unidos de América no desmiente en absoluto el cambio climático; el calentamiento del Ártico se produce a un ritmo dos veces más rápido que la media mundial y una gran parte del hielo de la región se ha fundido. Esos cambios afectan a las pautas meteorológicas, no solo de la región sino también fuera, en el hemisferio norte en general. Parte de estas temperaturas frías anómalas de las latitudes más bajas podrían deberse a los cambios drásticos del Ártico.

Y añade: "Lo que sucede en los polos no se circunscribe a los polos, sino que influye en las condiciones meteorológicas y climáticas de latitudes más bajas, en las que viven cientos de millones de personas".

El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, aseveró en un discurso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pronunciado en el 2013, que “lo que algunos llaman la crisis ecológica del planeta, es consecuencia del triunfo avasallante de la ambición humana; ese es nuestro triunfo y también nuestra derrota”; un año antes, en junio del 2012 y en la cumbre Río+20, Mujica cuestionaba: “¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?”.

Es 2019 y poco hemos avanzado para volver a pensar en un “común origen”, pese a los adelantos de los medios de comunicación que en su momento el teórico Herbert Marshall McLuhan analizó y describió en relación al mundo como una “aldea global” y a la humanidad como una “tribu planetaria”: descripción inexacta como fruto exclusivo del sistema comunicativo y con una “aldea” que podría catalogarse más como de “sumisión consumista” que de desarrollo mental o tendiente a buscar un “destino común”. Por desgracia.

 

 

Domingo, 03 Febrero 2019 05:27

Lenguas indígenas

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró 2019 como el "Año Internacional de las Lenguas Indígenas", sobre la base de una recomendación hecha por el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas; en la semana que concluye, específicamente el día 1 de febrero, en la Asamblea General de la ONU se realizó el lanzamiento oficial de la conmemoración, a fin de alentar la adopción de medidas urgentes para preservar, revitalizar y promover las lenguas indígenas.

Se dio a conocer, según datos del organismo internacional, que en el mundo se hablan cerca de siete mil idiomas, de los cuales, seis mil 700 son lenguas indígenas y el 40 por ciento corre el riesgo de desaparecer: dos mil 680, aproximadamente, lo que pone en riesgo las culturas y sistemas de conocimiento a los que pertenecen.

Es por ello que la designación de 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas brinda la oportunidad de examinar los problemas relacionados con las lenguas y los conocimientos indígenas en diferentes regiones, tan diversas como la de los habitantes de Fiji en el Pacífico, los dong en China, los samis en la Laponia sueca, los bahimas en Uganda, los maoríes en Nueva Zelandia y los mixtecas en México.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) actuará como organismo principal durante este año internacional de las lenguas indígenas: un mecanismo de cooperación destinado a destacar un tema de interés mundial y a movilizar a diferentes interesados para llevar a cabo una labor coordinada.

En el proceso participan diversas entidades de la ONU, entre ellas tres mecanismos que se ocupan específicamente de cuestiones relativas a los pueblos indígenas: el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, órgano central de coordinación de las cuestiones relativas a los intereses y derechos de los pueblos indígenas del mundo; el Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas y el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, mismo que proporciona al Consejo de Derechos Humanos conocimientos especializados y asesoramiento sobre los derechos de los pueblos indígenas.

Uno de los motivos a destacar acerca de esta conmemoración internacional es que los pueblos indígenas suelen estar aislados en los países donde viven, desde el punto de vista político y social, debido a la ubicación geográfica de sus comunidades y a sus diferentes historias, culturas, tradiciones y lenguas: estas últimas son sistemas complejos de conocimientos y comunicación, por lo que deben reconocerse como un recurso nacional estratégico para el desarrollo, la consolidación de la paz y la reconciliación.

A través de la lengua, las personas preservan la historia, la memoria, las costumbres y tradiciones de su comunidad, además de los modos únicos de pensamiento, significado y expresión, razón por la cual el idioma es fundamental en los ámbitos de la protección de los derechos humanos, la consolidación de la paz, la reconciliación y el desarrollo sostenible.

Sin embargo, muchas de estas lenguas están desapareciendo pues las comunidades que las hablan se enfrentan a la reubicación forzada, las desventajas educativas, la pobreza, el analfabetismo, la migración y otras formas de discriminación, además de violaciones de los derechos humanos.

Durante la conmemoración, el año pasado, del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, manifestó en su mensaje alusivo que es una oportunidad de crear conciencia sobre la situación precaria de las poblaciones autóctonas, además de centrarse en los factores de la migración y la movilidad, para proteger sus derechos y mantener sus culturas y formas de vida.

Lo anterior, ya que como resultado de la pérdida de su territorio y recursos, por el desarrollo y otras presiones, muchos pueblos indígenas migran a las zonas urbanas en busca de oportunidades, aunque también migran a través de las fronteras internacionales por desplazamiento o reubicación sin su consentimiento, y para escapar de la violencia, los conflictos armados, la persecución, la degradación ambiental y los impactos del cambio climático, sin olvidar la búsqueda de mejores perspectivas, educación y empleo para ellos y sus familias.

En este espacio nos hemos referido al tema en algunas ocasiones y señalando, por ejemplo, cuestiones relativas a la migración y la discriminación en nuestro país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Discriminación 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los cinco estados en México con los índices más altos de discriminación son Puebla, con 28.4 por ciento; Colima, 25.6; Guerrero, 25.1; Oaxaca, 24.9 y Morelos, 24.4 por ciento; mientras que los menores porcentajes de la población de 18 años o más que declaró haber sido discriminada por algún motivo o condición personal se registraron en Nayarit, con 13.1 por ciento; Zacatecas, 13.7; Nuevo León, 14; San Luis Potosí, 14.4 y Durango, 15.4 por ciento.

Y es que en América Latina alrededor del 40 por ciento de todos los pueblos indígenas viven en zonas urbanas, incluso el 80 por ciento en algunos países de la región; en México y según la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, de acuerdo con su cultura, 21.5 por ciento del total de la población se autorreconoce indígena, de la cual el 48.7 por ciento son hombres y 51.3 por ciento son mujeres.

Además y según se apunta en la encuesta referida, se estima que 6.5 por ciento de la población de tres años y más de edad habla alguna lengua indígena, es decir 7.4 millones de personas: de ellas, poco más de 909 mil no hablan español y sólo se comunican en su lengua; la lengua más hablada es el náhuatl, con el 23.4 por ciento, seguida del maya y del tzeltal con el 11.6 y 7.5 por ciento, respectivamente.

Añadimos que según datos de la ONU, los pueblos indígenas están constituidos por 370 millones de personas, aproximadamente, es decir, más del cinco por ciento de la población mundial; empero, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas, vulnerables y perjudicadas del mundo, representando el 15 por ciento de los más pobres.

Destaca además el caso de los migrantes indígenas, quienes se enfrentan a muchos desafíos, incluida la discriminación.

"La migración es una oportunidad pero también conlleva riesgos inherentes. Las tasas de trata y otras formas de violencia son desproporcionadamente elevadas entre las mujeres y las niñas indígenas", expresó en su mensaje del 2018 António Guterres, e hizo también referencia a un Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, "para maximizar los beneficios de la migración y prestar apoyo a los grupos de migrantes vulnerables, incluidos los pueblos indígenas. Es fundamental que se protejan los derechos y las identidades de los pueblos indígenas".

Queda expuesta entonces la importancia de las lenguas indígenas en los temas de diversidad cultural y diálogo intercultural sobre cuestiones de educación, medio ambiente e inclusión social, entre otros, en los que el idioma es fundamental en los ámbitos de la protección de los derechos humanos, la consolidación de la paz, la reconciliación y el desarrollo sostenible; es por ello imprescindible que se adopten medidas que apoyen, accedan y promuevan las lenguas indígenas de conformidad con los derechos legítimos de las personas que las hablan.

Durante el evento del lanzamiento oficial de la conmemoración del "Año Internacional de las Lenguas Indígenas 2019", la presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, María Fernanda Espinosa, aseveró que "las lenguas indígenas son tesoros cargados de historia, de valores, de espiritualidad, de conocimientos desarrollados a lo largo de milenios". Coincidimos.

 

 

Domingo, 27 Enero 2019 05:07

25

En la semana que concluye se conmemoró el primer #DíaNaranja del año 2019, para alzar la voz en contra de la violencia de género: el día 25 de cada mes es denominado "Día Naranja", una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

La fecha del “Día Naranja” fue elegida por la ONU para recordar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo. Las hermanas Mirabal -Minerva, Patria y María Teresa- eran llamadas 'Las Mariposas', por su activismo, y fueron ahorcadas, apaleadas y lanzadas al barranco dentro de un vehículo para simular un accidente de tránsito; tal crimen alarmó a los habitantes de República Dominicana y marcó un cambio en la historia ya que fue “la gota que derramó el vaso” de una serie de atropellos que se daban en un régimen autoritario.

Desde 1981, las militantes en favor del derecho de la mujer observaron el 25 de noviembre como el día contra la violencia, mismo en el que se nos invita a llevar alguna prenda naranja o a colocar un listón de ese color para resaltar el llamamiento a erradicar la violencia contra la mujer: sin reservas, equívocos o demora.

Cada 25 de noviembre se conmemoraba el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; actualmente, este movimiento para visibilizar la violencia que sufren las mujeres alrededor del planeta se celebra no sólo en dicha fecha sino cada 25 de mes, como parte de una "Campaña Naranja ÚNETE", la cual fue puesta en marcha por la ONU con el fin de apoyar el activismo intenso contra la violencia basada en el género y como una oportunidad para movilizarse y generar conciencia en todo el mundo.

También esta semana la Comisión Independiente de Derechos Humanos (CIDH) en Morelos presentó su informe acerca de la "Geografía del feminicidio 2018" en la entidad, con información recabada durante el tercer año de la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género (AVG) en municipios del estado, y en el que refiere que registró un total de 88 feminicidios.

Cabe recordar que la AVG fue declarada el 15 de Agosto del 2015, para ocho municipios de Morelos, entre los que se cuentan Cuernavaca, Cuautla, Emiliano Zapata, Jiutepec, Puente de Ixtla, Temixco, Xochitepec y Yautepec; según datos recabados por la CIDH, el total de feminicidios durante la AVG suman 286, siendo 27 municipios de la entidad morelense los que forman parte del mapa del feminicidio.

En el panorama internacional, el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo dependiente de la ONU, informó el año pasado que al menos dos mil 795 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 23 países de América Latina y el Caribe en 2017, de acuerdo con datos proporcionados por organismos públicos de esos países al Observatorio.

Es por ello que la gravedad de lo que ocurre en torno al feminicidio ha obligado a 18 países latinoamericanos a modificar sus leyes para sancionarlo: Costa Rica (2007), Guatemala (2008), Chile y El Salvador (2010); Argentina, México y Nicaragua (2012); Bolivia, Honduras, Panamá y Perú (2013), Ecuador, República Dominicana y Venezuela (2014), Brasil y Colombia (2015), Paraguay (2016) y Uruguay (2017), según datos del Observatorio.

La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos y es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género; dichas agresiones también afectan e impiden el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la procuración de la paz y la seguridad; no se puede pasar por alto que también entre 500 mil y 2 millones de personas se calcula son víctimas cada año de trata, lo que las lleva a la prostitución, a realizar trabajos forzados, a la esclavitud o a la servidumbre: las mujeres y las niñas representan alrededor del 80% de esas víctimas.

Muchos países han incorporado leyes para prohibir, penalizar y prevenir la violencia contra las mujeres, pero su aplicación y cumplimiento no son adecuados: los índices de denuncia de casos de violencia siguen siendo bajos y la impunidad de los agresores, muy alta; la violencia continúa siendo una pandemia global, pero la violencia contra las mujeres y las niñas se podría evitar: la prevención es esencial, recordemos que debemos actuar y ser agentes de cambio, día a día.

 

Domingo, 20 Enero 2019 05:30

Gouache

Según respuesta elaborada por la Comisión de Consultas de la Academia Mexicana de la Lengua, huachicolero “se deriva del sustantivo huachicol más el sufijo –ero que, en sustantivos, indica oficio, ocupación, profesión o cargo. En México, huachicol o guachicol tiene dos acepciones generalizadas: 1) ‘bebida adulterada con alcohol, principalmente de caña’ y 2) ‘especie de pértiga que lleva en un extremo una canastilla, utilizada para bajar fruta, como manzanas, peras, guayabas, del árbol’”.

En la versión electrónica del Diccionario del Español de México (DEM) de El Colegio de México (Colmex) se señala que el término huachicolero “alude a la ‘persona que se dedica a bajar fruta de los árboles utilizando un cuachicol o huachicol’ y al ‘delincuente que se dedica a robar gasolina perforando los oleoductos que la conducen’”.

Cabe también mencionar lo que refiere Arturo Ortega Morán, escritor e investigador en temas lingüísticos, acerca del origen de la palabra “huachicolero”: “La historia me llevó muy lejos, hasta la época en que en Europa reinaba el latín y, en esa lengua, ´aquatio´ significaba ´aguado´. En italiano, la palabra se fue descomponiendo (aquatio>quatio>guatio>guazzo) hasta dar la voz “guazzo” que significa lo mismo: ´aguado´”.

Ortega Morán añade que el término “guazzo” llegaría a Francia a mediados del siglo XVIII y ahí se convertiría en “gouache”; posteriormente y en el siglo XIX, diversas palabras del francés se colaron al español y entre estos, llegó “gouache”.

Fue así como “del concepto de preparar pinturas “a la gouache” (pronúnciese “a la guach”), es decir, diluidas en agua, el “populus” hizo metáfora y se inventó una jocosa palabra: “guachicol” (alcohol aguado)”, según indica el investigador, además de apuntar que algunos que comerciaban con combustibles, “vieron que era redituable diluir en otras sustancias sus productos y empezaron a vender gasolina y petróleo “guachicoleados” o “huachicoleados””.

Podríamos agregar una tercera referencia, el término “waach”, incluido en el Diccionario Básico Español/ Maya/ Español, en la primera edición en la Biblioteca Básica del Mayab y en donde se anota que “en Yucatán se le dice así a la persona que viene de otras entidades federativas de fuera de la península y del estado de Tabasco”, además de que “así se le nombra a los militares”; la palabra se usa para describir a los foráneos o los forasteros, pero se castellanizó como huache o guache, con su sentido original, aunque utilizándola de forma despectiva.

Según el diccionario de Mexicanismos, guache también se usa como sinónimo de falso o de mala calidad.

El viernes pasado ocurrió una explosión en un ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo. Según las autoridades, alrededor de las 16:50 horas, el personal del Petróleos Mexicanos (Pemex) dio cuenta de una perforación ilegal en el ducto Tuxpan-Tula, en el kilómetro 226, sitio al cual llegaron las Fuerzas Armadas; aproximadamente a las 18:50 horas, sucedió la explosión y la toma clandestina al ducto de Pemex comenzó a arder.

La última reforma a la Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en materia de Hidrocarburos se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 6 de junio del año pasado; en el párrafo correspondiente al artículo 8 de dicha ley, se indica que se sancionará con pena de 20 a 30 años de prisión a quien: “I. Sustraiga hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, de ductos, vehículos, equipos, instalaciones o activos, sin derecho y sin consentimiento de asignatarios, contratistas, permisionarios, distribuidores o de quien pueda disponer de ellos con arreglo a la ley”.

Ya señalaba en su momento el juez brasileño Amilton Bueno de Carvalho: la delincuencia tiene como madrastra a todas las injusticias sociales, una frase que aplica a la realidad mexicana; aún falta mucho por hacer para evitar tragedias semejantes en el futuro siendo una de las principales la corrupción.

En la conferencia de prensa encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la mañana de este sábado, respecto a lo ocurrido en Tlahuelilpan, el mandatario manifestó que “no vamos a apagar el fuego con el fuego. No vamos a enfrentar la violencia con la violencia (…) hay millones de pobres en el país, gente que no tiene ni siquiera para lo más indispensable. Por eso es que ha proliferado este tipo de actitudes. Ante eso, vamos a seguir con la misma política de respetar los derechos humanos, de no responder a agresiones, de no querer enfrentar problemas sociales con el uso de la fuerza”.

Por su parte, el fiscal Alejandro Gertz Manero, puntualizó respecto al ducto: “Evidentemente alguien fue la persona que hizo esa perforación y que quería obtener ilícitamente ese material, de eso no cabe duda (…) el incendio es la segunda parte, pero es consecuencia del primer delito, no es una situación aparte y la intencionalidad del delito está absolutamente a la vista, no hay duda. Lo que es la presunción de responsabilidad precisa, esa es la que tenemos nosotros que manejar con todas esas limitaciones”.

Según datos referidos por Etellekt, consultoría especializada en comunicación, análisis de riesgos y políticas públicas, las tomas clandestinas de combustible en México suman 12 mil 581 en el 2018: Puebla, con mil 815; Hidalgo, mil 726; Guanajuato, mil 547; Veracruz, mil 338; Estado de México, mil 263; Jalisco, mil 263 y Tamaulipas, mil 084, se encuentran entre los estados con mayor número de dichas tomas.

De igual modo, Etellekt refiere que según datos de 2017, diariamente se extraían 60 mil barriles a nivel nacional, además de que en los estados que aumentaron las tomas clandestina aumentó también la tasa de homicidios dolosos.

En entrevista para The Washington Post, el director de Etellekt, Rubén Salazar, mencionó que la tragedia en Hidalgo “expone la total incapacidad de nuestras fuerzas de seguridad y del gobierno para prevenir la tragedia y aplicar la ley”, aunque también expresa que “tenemos que preocuparnos por reforzar la seguridad del presidente” ante las acciones en el marco del “plan contra el huachicoleo".

En la segunda conferencia de prensa extraordinaria por lo ocurrido en Tlahuelilpan, Hidalgo, llevada a cabo la tarde de este sábado, se anotó que el saldo tras la explosión en la toma clandestina es de 73 muertos y 74 heridos; muchos fuimos testigos en las redes sociales de la filmación en la que se observan siluetas en llamas, corriendo tras la explosión.

El fuego súbito era tomado por los antiguos mexicanos como mal augurio: entre los pronósticos de la llegada de los españoles, se contaba el incendio del techo del templo de Huitzilopochtli, que ardió “sin causa aparente”; también, para los antiguos mexicanos toda guerra debía culminar en el centro ceremonial de la población atacada, por lo que cuando veían arder el templo de sus dioses principales, se declaraban vencidos y ya no luchaban.

Para poder cambiar a México ya no cabe únicamente quejarse, tampoco cabe el silencio porque sabemos las causas de nuestra realidad, lo que también nos hace responsables: es tiempo de ser solidarios y no declararnos vencidos antes de luchar o impedir que se diluyan los esfuerzos para el desarrollo; solamente así podremos lograr que nuestro país sea distinto y se transforme de manera positiva.

 

 

Domingo, 13 Enero 2019 05:30

Prensa y periodistas

Este domingo no podemos dejar de mencionar que el 4 de enero pasado se conmemoró el Día del Periodista en México; dicha fecha fue tomada en conmemoración de la muerte del literato y periodista Manuel Caballero, nacido en 1849 y considerado el iniciador del periodismo en nuestro país.

Los escritos periodísticos de Caballero generaron polémicas, además de que sus trabajos en investigación fueron ejemplo para el periodismo moderno: hoy se recuerda a Manuel Caballero como el primer reportero mexicano.

En "Panóptico Rojo" hemos comentado en diversas ocasiones temas sobre cuestiones periodísticas. Una de las primeras menciones fue en el año 2015, durante la presentación, en el mes de marzo, del informe “Estado de Censura” por parte de la organización Article 19, cuando la periodista Carmen Aristegui dirigió un mensaje apuntando que se libra una batalla que podría ser ‘una piedra a la luna’.

"Pero hay que darla; la batalla por la libertad de expresión, las luchas por la libertad de decir, por el derecho a escuchar, por el derecho a estar informados, son batallas que se tienen que dar colectivamente, son batallas que se tienen que dar desde la sociedad y desde los propios periodistas (…) Si no damos las batallas correctas con la firmeza, con la claridad, con la inteligencia y con la imaginación necesarias, vamos a perder”, manifestó Aristegui en aquella ocasión de la presentación del informe de Article 19.

Article 19 toma su nombre precisamente del artículo décimo noveno de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, considerada ésta como fundamento de las normas internacionales sobre derechos humanos y que sobre el particular señala lo siguiente: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Darío Ramírez -aún director de la Oficina para México y Centroamérica de Article 19 en el año 2015- hizo la presentación editorial del documento “Estado de Censura”, destacando que el miedo de la prensa crece día con día, pero que “el silencio o dirigir la mirada hacia otro lado no son opciones”, porque “la abollada transición democrática que arrancó en 2000 necesita de una prensa vigorosa, fuerte, oportuna e independiente”. Las cosas no han  cambiado en nuestro presente, por cierto.

Y es que aunque algunos señalen que es inútil ‘tirar piedras a la luna’, se puede saber ‘quién tira más lejos’; para lograrlo, cada periodista debería apoyarse en los valores éticos que permitan obtener una prensa “vigorosa, fuerte, oportuna e independiente”.

Hoy podríamos también hacer referencia a una publicación del 2012 en la que la Red Internacional de Enlace y Apoyo Ciudadano, echaba de menos a Eduardo Téllez Vargas, mejor conocido como “El Güero Téllez”: “reportero literato investigador, ‘como los de antes’, cuando la realidad jugaba vencidas con la imaginación y salía triunfante, y el horror de las verdades humanas más abyectas resultaba sublimado y embellecido por el arte, por la maestría de notas y fotografías que han quedado, indudablemente, para la posteridad. A veces la literatura, el periodismo y la fotografía reflejan la paradójica belleza del horror”.

Cabría anotar una frase del tercer presidente de los Estados Unidos de América, Thomas Jefferson, mencionada en 1787 y que se ha consolidado porque captura con sencillez la relación entre poder y prensa que debería regir en un sistema democrático: “En virtud de que la opinión del pueblo es la base de nuestro gobierno, nuestro primer objetivo debe ser comprenderla correctamente; y si yo tuviera que decidir entre la posibilidad de tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, preferiría esto último sin dudar un momento”.

En contraposición, es necesario añadir que Jefferson también señaló, en una reflexión sobre los periódicos dirigida a John Norwell, en 1807, que “hoy en día no puede creerse nada de lo que publican los periódicos. La verdad misma se hace sospechosa cuando aparece en ese vehículo contaminado. Sólo quienes están en situación de confrontar los hechos que conocen con las mentiras del día pueden saber hasta dónde llega ese estado de desinformación”.

Citemos una vez más, a Jefferson: “Donde es libre la prensa, y donde saben leer todos los hombres, todo está a salvo”. Coincidimos.

 

Domingo, 06 Enero 2019 05:13

Solidaridad, ¿utopía?

Llegaremos, en un par de meses, al quinto año en el que se escribe este espacio. ¡Con cuánta rapidez ha transcurrido el tiempo! A diferencia de los temas expuestos en los artículos del 2014 y 2015, en los años más recientes hemos procurado enfatizar la necesidad que tenemos como seres humanos de recuperar el valor de la solidaridad, de reflexionar acerca de lo que nos sucede como sociedad y cómo podemos afrontar las diversas problemáticas a las que nadie escapa, de una u otra forma, en nuestro revolucionado presente.

¿Cuál es la definición que se lee en el Diccionario de Filosofía de Nicola Abbagnano acerca de la palabra “solidaridad”? “Inglés: solidarity; francés: solidarité; alemán: solidarität; italiano: solidarietá. Término de origen jurídico que en el lenguaje corriente, común y filosófico, significa: 1) relación recíproca o interdependencia; 2) asistencia recíproca entre los miembros de un mismo grupo”.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó un día del mes de diciembre como Día Internacional de la Solidaridad Humana, concepto destacado por el organismo internacional como crucial en la lucha contra la pobreza, la promoción del espíritu de compartir y la participación “de todos los interesados pertinentes”; la palabra clave en el texto de la ONU es “pertinente”, adjetivo definido por la Real Academia Española (RAE) como “perteneciente o correspondiente a algo”, “que viene a propósito”.

El maestro José Portillo, en el ensayo filosófico “El camino a la libertad”, señala que la palabra solidaridad proviene del latín del sustantivo “soliditas” y puede ser entendida como “la voluntad de actuar considerando el interés de los demás, sin necesidad de que existan motivos ulteriores o recompensas”; la solidaridad también “deviene hoy heredero cabal del imperativo de la fraternidad, a la postre la referencia más difusa de la tríada de ideales –libertad, igualdad, fraternidad– que inspiraron buena parte de las tradiciones políticas de la ilustración continental”.

Por desgracia, una gran parte de la población global que debería compartir recursos y esfuerzos para combatir las desigualdades, la extrema pobreza, el desempleo, la exclusión social y la degradación del medio ambiente -características que siguen siendo distintivas de sociedades de todo el mundo- se ve guiada por el afán egoísta, el ansia de poder, la acumulación de recursos, la discriminación y el prejuicio, obstáculos importantes para estar en condición de construir sociedades inclusivas.

Y para muchos grupos sociales vulnerables, la situación empeora.

Señala la ONU: “La solidaridad se identifica en la Declaración del Milenio como uno de los valores fundamentales para las relaciones internacionales en el siglo 21 y para que quienes sufren o tienen menos se beneficien de la ayuda de los más acomodados. En consecuencia, en el contexto de la globalización y el desafío de la creciente desigualdad, el fortalecimiento de la solidaridad internacional es indispensable”.

 

¿Utopía?

“Siempre hay hombres buenos en los peores momentos. Yo suelo referirme a la poca fe que tengo en el ser humano. Pero esta novela es muy optimista. Quería que el lector terminase sonriendo: que pensara que a pesar de todo son posibles el diálogo, la lealtad, la solidaridad entre gentes que no comparten la misma ideología, como ocurre con los dos protagonistas principales. Nuestro problema, e incluyo por supuesto a América latina, es que queremos al enemigo vencido, exterminado. ¡Al paredón! Ese afán por silenciar, por exterminar, por callar, por desterrar, porque desaparezca el diálogo con el contrario, es muy hispano”.

El párrafo que antecede es parte de una entrevista realizada por Martín Rodríguez Yebra al escritor Arturo Pérez-Reverte para el Diario La Nación, en referencia a su novela “Hombres buenos”. No se equivoca Pérez-Reverte al apuntar que la solidaridad se ve superada por ese afán de querer silenciar (la) en un tiempo, nuestra actualidad, en el que el egoísmo y el miedo superan “a los hombres buenos”.

“Como mexicanos siempre somos nobles. Tal vez ahora somos reacios, no somos cordiales, pero en situaciones de riesgo siempre nos echamos la mano”, comentaba en una entrevista -concedida a CNN- Carlos Pérez, un miembro de los Topos de Tlateloco, voluntario del temblor que cimbró a México en 1985 y quien decidió seguir ayudando en emergencias, no sólo de México sino de otros países. Y agrega: "La solidaridad es lo que nos hace falta a todo el mundo, la empatía”.

Solidaridad, sí. Pero entendida en sentido positivo y sin olvidar que es un valor que no debe practicarse solamente un día, en fecha señalada o situación particular.

Zygmunt Bauman, sociólogo de origen polaco, señalaba en el 2004 que “la solidaridad se crea mediante una frontera: un interior donde estamos nosotros y un exterior donde están ellos. En el interior el paraíso de la seguridad y la felicidad, en el exterior el caos y la jungla”.

Añadía que “el sentimiento dominante hoy en día es lo que los alemanes llaman ‘Unsicherheit’. Uso el término alemán porque dada su enorme complejidad nos obliga a utilizar tres palabras para traducirlo: incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad. Si bien se podría traducir también como ‘precariedad’. Es el sentimiento de inestabilidad asociado a la desaparición de puntos fijos en los que situar la confianza. Desaparece la confianza en uno mismo, en los otros y en la comunidad”.

No es necesario esperar a experimentar una situación de vida o muerte, para comprender la importancia de tener una disposición permanente a la elaboración del bien común; esa “pizca milagrosa” de solidaridad y empatía que, tal vez en un instante único, cambie de manera decisiva y para bien la historia de una persona y, en consecuencia, de todos. “Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás”, sentenciaba el poeta romano Publio Siro. Coincidimos.

 

Domingo, 30 Diciembre 2018 05:57

Híbrida (segunda de dos partes)

* Un poco de historia (E. R. M.)

El problema de la vida de los fueros ha estado relacionado con el desarrollo de los acontecimientos políticos de una nación y por ende con el progreso histórico del Derecho Constitucional de cada pueblo. En la antigüedad, por la voz fuero, se entendía la reunión de privilegios o agregado de exenciones que se concedía a una provincia, ciudad o persona, es decir, era sinónimo de franquicia. Posteriormente significaba jurisdicción, facultad de juzgar.

Bajo este último aspecto, puede dividirse al fuero en ordinario o común y especial o privilegiado; el primero es el relativo a los ciudadanos en general y es también el poder de juzgar en lo civil y en lo penal, exceptuando a aquellas personas que deban ser juzgadas por el fuero especial. Se concreta a las personas o materias determinadas expresamente por la Ley.

Antiguamente los fueros especiales eran varios y entrañaban muchos privilegios, pero el predominio de las ideas democráticas ha restringido unos y otros.

La facultad peculiar y privativa de que gozan los tribunales militares para juzgar de los delitos contra la disciplina militar, ha sido una de las más señaladas prerrogativas del ejército. No es nuevo en las órdenes militares, el privilegio de tener jueces particulares y distintos de los que administran ordinariamente justicia; su origen se remonta a los ejércitos más remotos, reputándose en los tiempos de Roma cuando el emperador Anastasio creó las Constituciones, y en el título Re Militari, del Digesto, mandó que todos los soldados fueran juzgados por sus jefes.

Por la ley 9 del Digesto, los presidentes de provincia no podían proceder contra los militares que delinquían en su territorio sino que los mandaba con un informe a los jefes a cuyas órdenes militaban. Como única excepción, sólo por delitos ajenos a la disciplina debían ser juzgados los militares por el Presidente de Provincia.

El emperador Constantino, transfirió al Magister Militum la potestad y jurisdicción que tenía sobre los soldados de las legiones. En España, también desde tiempos muy remotos gozaron los militares, por concesión de sus príncipes, del fuero de guerra para el conocimiento de las causas en que fueran reos o demandados; así, el rey Carlos I, en sus Ordenanzas de fecha 13 de junio de 1551, proclama de una manera solemne, el establecimiento del fuero de guerra.

En México, según la obra del abate Brasseur de Bourborg, que fue administrador eclesiástico de los indios de Rabinal (Guatemala), la justicia que se impartía a los primitivos ejércitos que operaron en el territorio de Anáhuac, antes de la Conquista, se hacía mediante un diagnóstico: Tzompantzin. Se ignora en que forma hiciera Hernán Cortés justicia a sus subalternos, pues de los procesos que en aquella época se sustanciaron, se sabe que los de Nuño de Guzmán y Pedro de Alvarado fueron incoados y proseguidos por las audiencias comunes, no obstante que los delitos que se persiguieron en ambos acusados tenían exacta conexión con sus funciones militares, y puede decirse que fueron perpetrados en el servicio.

Los antecedentes más inmediatos  que se tienen acerca de la jurisdicción de guerra mexicana se encuentran en las Ordenanzas Españolas, de las llamadas de los Reyes Católicos, las cuales tuvieron muy especial trascendencia en Orden Penal Militar; siguen las de Cortés, para consolidar la Conquista, y no es inverosímil suponer la vigencia de las de Carlos I, de 13 de junio de 1551, que consagraron en forma solemne, el fuero de guerra ejercido por militares y de “carácter privilegiado” para los individuos que integraban toda expedición o corporación militar.

Con posterioridad se dieron diversas reformas, hasta al movimiento revolucionario de 1910, surgiendo profundas transformaciones de carácter ideológico, económico y social, produciéndose un cambio radical contra la amplitud del fuero y su ejercicio, aunque los preceptos tuvieran el propósito de mantener el orden y la cohesión en el órgano encargado de velar por la defensa de la patria, el mantenimiento de la paz pública y el funcionamiento de los poderes y de las leyes.

* Dulce bellum inexpertis

La teoría clásica de la guerra, cuyo máximo exponente es Karl von Clausewitz, parte de la premisa que al iniciar un conflicto resulta claro cuándo comienzan los enfrentamientos, pero es difícil saber cuál será su duración y ello dependerá de cómo se articulen tres variables: el espacio -territorio-, el tiempo y la fuerza que cada contendiente le imprime. El conflicto actual -interno- que vive México no es la excepción.

Como señala Roderic Ai Camp, “el ejemplo más contundente de una red cerrada es el Ejército mexicano, cuya organización de cúpula delimita el entorno en el que establecen los vínculos de las redes. Si bien los mentores siguen siendo cruciales en estos vínculos dentro del Ejército, éstos serán, casi exclusivamente, oficiales del Ejército”.

El reto es complejo y la peor combinación sería un poder militar que no tenga la capacidad de sancionar a sus elementos, por carecer de competencia para hacerlo, agregado a las autoridades civiles carentes de preparación o susceptibles de corrupción para no realizar su encargo; casos como los ocurridos en el estado de Guerrero, en Petaquillas, o en Tlatlaya en el estado de México, deben ponernos en alerta y reflexionar respecto a los matices de gris en la situación actual del Ejército mexicano.

No podemos dejar de mencionar, por último, que en uno de los fragmentos de la más reciente sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), en el caso Alvarado y otros contra México, y en lo relativo al uso de personal militar en tareas de seguridad pública, se apunta como regla general que la Corte reafirma que "el mantenimiento del orden público interno y la seguridad ciudadana deben estar primariamente reservados a los cuerpos policiales civiles".

Agrega, no obstante, que "cuando excepcionalmente intervengan en tareas de seguridad, la participación de las fuerzas armadas debe ser:

"a) Extraordinaria, de manera que toda intervención se encuentre justificada y resulte excepcional, temporal y restringida a lo estrictamente necesario en las circunstancias del caso; b) Subordinada y complementaria, a las labores de las corporaciones civiles, sin que sus labores puedan extenderse a las facultades propias de las instituciones de procuración de justicia o policía judicial o ministerial; c) Regulada, mediante mecanismos legales y protocolos sobre el uso de la fuerza, bajo los principios de excepcionalidad, proporcionalidad y absoluta necesidad y de acuerdo con la respectiva capacitación en la materia, y d) Fiscalizada, por órganos civiles competentes, independientes y técnicamente capaces".

De igual modo, la Corte IDH reitera su jurisprudencia en el sentido que el Estado debe brindar recursos sencillos y expeditos para denunciar la violación de los derechos humanos, así como que tales denuncias deben ser ventiladas ante la jurisdicción ordinaria y no militar, las cuales deberán ser efectivamente investigadas y, en su caso, sancionados los responsables.

En enero, del 8 al 11, la Cámara de Diputados convocó a legisladores, alcaldes, gobernadores, académicos, especialistas y representantes de organizaciones civiles para discutir las reformas constitucionales en materia de la guardia nacional, en el recinto legislativo de San Lázaro; lo anterior, como ya lo anotamos en la primera parte de este comentario, luego de que la discusión sobre el dictamen que busca aprobar a la referida guardia nacional para intervenir en seguridad pública, aprobado por la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, fue aplazado el 21 de diciembre por decisión de los legisladores, al señalar que se buscaba un acuerdo entre distintos sectores del país.

Retomando una cita de Cicerón, orador y político romano: "Nada es más opuesto a la justicia que la violencia". Coincidimos.

* Indictum

Un deseo de fin de año para los amables lectores de La Unión, y de este espacio dominical. Que el 2019 les traiga renovadas esperanzas para cambiar el futuro por uno mejor, del cual podamos estar orgullosos como sociedad.

 

 

Domingo, 23 Diciembre 2018 05:26

Híbrida (primera de dos partes)

En octubre del 2015 comentábamos en este espacio acerca de las controversias, análisis y exposiciones que respecto a la estrategia del Mando Único se desarrollaron en Morelos; en la semana que termina, la Cámara de Diputados aprobó en comisiones, en lo general, el dictamen que reforma 13 artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) en materia del tema que en el presente está tratándose, en lo referente al modelo de seguridad en México: la guardia nacional.

Como ya hemos anotado, tan ocupados y preocupados estamos actualmente sobre los temas de “seguridad pública”, que en ocasiones pasamos por alto las cuestiones históricas referentes a los diferentes actores que la involucran: Cicerón -escritor, orador y político romano- expresaba que “no saber lo que ha sucedido antes de nosotros, es como ser incesantemente niños”.

La palabra “policía” viene del latín pŏlītīa, y éste del griego πολιτεία, término que en la lengua griega antigua no tenía el sentido respecto a lo que hoy conocemos como el cuerpo civil encargado de velar para mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos, subordinado a la autoridad política; πολιτεία en griego significaba antaño “derecho de ciudadanía”, relación de los ciudadanos con el Estado, administración y constitución del Estado, etc.

En la Grecia antigua se desarrolló un sistema de control social para sancionar las infracciones cometidas contra las leyes establecidas; en Atenas se elegían, mediante sorteo, diez comisarios de policía, cuyas funciones iban desde vigilar que los tañedores de liras o cítaras no fueran alquilados por más de dos dracmas o que nadie vertiera excrementos a menos de dos kilómetros de las murallas, además de los “Once”, que se encargaban de quienes se encontraban en prisión.

Sobre esta última función, Aristóteles escribe en su “Política”: “la magistratura que es la más necesaria y también la más delicada de todas, está encargada de la ejecución de las condenas judiciales, de la prosecución de los procesos y de la guarda de los presos. Lo que la hace sobre todo penosa es la animadversión que lleva consigo. Y así, cuando no promete gran utilidad, no se encuentra quien la quiera servir o, por lo menos, quien quiera desempeñarla con toda la severidad que exigen las leyes”.

Tal vez por esta razón -expuesta por el polímata griego cerca del año 330 a. C.- es tan complejo el reclutamiento y capacitación de policías que cumplan con la misión de “prevenir y combatir la comisión de delitos, en apego al marco jurídico, con personal comprometido y calificado para salvaguardar la integridad y derechos de las personas e instituciones, que den confianza y certidumbre a la sociedad”, tal como lo especificó en su momento la llamada Comisión Nacional de Seguridad (CNS).

Aurora Antolín García, doctora por la Universidad Complutense de Madrid, puntualiza que “el concepto de policía y el mismo término que lo define, no surgió en los estados y en las lenguas europeas hasta los siglos XVIII y XIX (…) habría que esperar hasta principios del siglo XIX para poder hablar de una policía urbana, al igual que en España, donde la formación de un cuerpo de policía independiente del ejército tuvo lugar en 1824, momento también en el que apareció en nuestra lengua el término policía con esa nueva acepción”.

En México, desde hace más de dos décadas, hemos sido testigos de la continua creación y desaparición de diversas corporaciones de seguridad, desde cuerpos de policía hasta secretarías a nivel municipal, estatal y federal; la justificación es la misma: ser más eficaces en cuanto a las acciones emprendidas en el país para disminuir los hechos de violencia. Aún recuerdo cuando en los primeros años de creación de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), su fundador Genaro García Luna manifestaba que el saneamiento de las policías comenzaría a notarse y a ser visible en el… 2016.

"Cuando el destino nos alcance": la distopía o antiutopía de una sociedad ficticia, indeseable en sí misma.

Acerca de la guardia nacional, en la semana que concluye también se dio a conocer que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión convocar a un periodo extraordinario de sesiones, a partir del día 16 de enero de 2019, con objeto de discutir y, en su caso, aprobar el dictamen por el que se modifican diversos artículos constitucionales para la creación de la guardia nacional.

En el comunicado de referencia se señala que dicha determinación es "con el propósito de abrir un espacio para la búsqueda del más amplio acuerdo entre las distintas fuerzas políticas para la construcción de las normas e instituciones que mayor beneficio puedan aportar para las y los mexicanos".

También se agrega que durante los días previos a la discusión del proyecto se llevará a cabo "un proceso de audiencias con gobernadores, munícipes, autoridades federales, académicos y especialistas, entre otros actores, para nutrir el análisis de forma abierta y transparente. Para el mismo efecto, propondremos al Senado de la República que los trabajos de análisis se desarrollen en conferencia".

Cabe mencionar ahora algunos de los puntos que el dictamen con proyecto de decreto que modifica los artículos 13, 16, 21, 31, 32, 36, 55, 73, 76, 78, 82, 89 y 123 de la Constitución Política para crear la Guardia Nacional precisa, y refiere a ésta como "una institución del Estado que participará en la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad y el pleno ejercicio de los derechos de las personas, protegiendo su seguridad y patrimonio, así como los bienes de la Nación, en los casos y bajo las condiciones dispuestas en la Constitución y en las leyes".

También se añade que "forma parte de la Administración Pública Federal, a través de la secretaría del ramo de seguridad, en lo que respecta a la planeación, programación y ejecución de sus funciones, y de la dependencia del ramo de la Defensa Nacional, en lo que respecta a su estructura jerárquica, disciplina, régimen de servicios, ascensos, prestaciones, profesionalización y capacitación, lo anterior en los términos dispuestos en su Ley Orgánica".

Otro punto medular es el que refiere sobre los delitos cometidos por integrantes de dicha institución -en el ejercicio de las funciones establecidas en el párrafo décimo primero del artículo 21 de la Constitución- y que "serán conocidos por la autoridad civil correspondiente. Las faltas contra la disciplina militar en que incurran los integrantes de la Guardia Nacional, serán atendidas por autoridades militares".

Un argumento interesante es el que indica que "en tanto persista la crisis de violencia e inseguridad en el país y por un plazo máximo de cinco años, con excepción de los artículos 21 párrafo décimo segundo y 129 de la Constitución, la Guardia Nacional será adscrita a la dependencia del ramo de la Defensa para los efectos de la programación y ejecución de funciones en materia de seguridad"; por otra parte, "la elaboración de políticas, planes y estrategias en materia de seguridad se mantendrán a cargo de la dependencia del ramo de la seguridad". 

Cada uno de estos puntos merece un análisis a fondo, pero en virtud del espacio, hoy cabría añadir únicamente la definición que la Real Academia Española (RAE) da a la palabra "crisis": Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados. Apreciados... ¿desde la óptica de quién o quiénes?

Cabe agregar que el dictamen da un plazo de dos años "a partir de la entrada en operación de la Guardia Nacional, para hacer un diagnóstico nuevo que determine o que fije el estado de la fuerza y de las capacidades institucionales de las corporaciones de seguridad pública federal, así como de las entidades federativas".

Además, sobre el dictamen al que hacemos referencia -aprobado con 18 votos a favor, seis en contra (de integrantes del PAN) y cero abstenciones-, previo a su aprobación, el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado Carrillo, adelantó que las y los legisladores de su partido buscarían la creación de una organización híbrida: “El cambio fundamental que vamos a tener, entro otros, es que en el diseño constitucional el mando de la Guardia Nacional va quedar bajo la Secretaría de Seguridad Pública y todo el régimen interno, de ascensos, de disciplina, de organización, será a cargo de la Defensa Nacional; de tal manera que vamos a tener una institución híbrida”, apuntó.

No debemos olvidar que el interaccionismo simbólico influye los sistemas penales con la idea de que “la realidad se construye socialmente”, y de ello se deriva que el delincuente tiene una personalidad construida por el sistema de justicia penal que lo trata, lo tacha y lo sanciona como delincuente: estigmatización o etiquetamiento.

“El problema se agrava cuando el Estado aprovecha el conflicto de la delincuencia e inseguridad para emitir un discurso de poder, e incrementar su capacidad de control y sometimiento de la población, sin resolver realmente el problema de fondo”, anota José Luis Eloy Morales Brand en su libro “El modelo criminológico en el sistema de justicia penal mexicano”.

“El hombre primitivo dibujaba en las paredes la imagen del animal que quería cazar, y de esa manera pensaba que se acababa la amenaza, pero no tenía nada, sólo tenía la imagen; ahora no dibujamos las paredes, ahora dibujamos tipos penales donde ponemos todo aquello que es negativo y peligroso, y creemos que eso modifica la realidad, la neutralización de todos los males”, son las palabras de Raúl Zaffaroni, durante su conferencia dictada en el marco del XIII Congreso Latinoamericano, V Iberoamericano y I del Mercosur de Derecho Penal y Criminología realizado en Brasil, en el año 2001.

Para prevenir o disminuir los delitos no se debe contar únicamente con la estrategia de ampliar la función o la atribución policiaca: las necesidades sociales deben satisfacerse de manera adecuada; la educación y los valores de los ciudadanos, y de los encargados de las instituciones, deben incrementarse. Los términos “dignificación y “profesionalización”, incluso “guardia civil", deberían aplicarse de manera práctica y no únicamente en el discurso: el equipamiento es importante, el factor humano es primordial.

 

Domingo, 16 Diciembre 2018 05:58

Pilares

Este año, 2018, se celebra el 70º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. La Declaración Universal, traducida a un récord mundial de 500 idiomas, tiene sus raíces en el principio de que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”; además, en la semana que concluye se ‘celebró’ el Día de los Derechos Humanos, conmemorando el día en que, en 1948, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Pero el sólo señalar una fecha no logra los cambios. Tampoco las buenas intenciones. Detrás de cada lucha por el respeto de los derechos humanos, existen personas. Y defensores. Ellas y ellos también tienen un día para conmemorar su esfuerzo, una fecha especial para reconocerlos: el 9 de diciembre, Día internacional de las Defensoras y Defensores de Derechos Humanos. Es por esa contribución a la sociedad en su conjunto que, entre otros instrumentos, la Declaración de las Naciones Unidas sobre las personas defensoras de los derechos humanos, que este año cumple 20 años, resalta el importante rol que desempeñan y llama a los Estados a protegerlas.

Existen grupos específicos de defensores pero, de manera general, la Relatoría Especial de la ONU sobre la situación de los defensores de los derechos humanos enumera los siguientes: mujeres defensoras de los derechos humanos; defensores de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales; defensores de los derechos relacionados con la tierra, la defensa del medio ambiente y la responsabilidad de las empresas; defensores que luchan contra la corrupción y la impunidad; defensores que trabajan a favor de los derechos de las minorías y los refugiados; periodistas y blogueros; abogados que trabajan en favor de la promoción y protección de los derechos humanos y los defensores que trabajan en países en guerra o en zonas de conflicto.

En el 2015, el colaborador de la ONU, Michel Forst, apuntaba que estas personas no sólo son los “Gandhi”, “Mandela” y “Malala” sino que “son individuos comunes, abogados, mujeres, líderes comunitarios, periodistas, sindicalistas o defensores del medio ambiente que luchan por reconquistar las garantías y libertades fundamentales (…) Son miles de individuos y grupos en el mundo (…) educando, despertando conciencia y pidiendo rendición de cuentas a los gobiernos por sus acciones”.

Importante señalar que el derecho internacional reconoce el papel clave de estas personas en la tarea de poner fin a las violaciones de los derechos humanos, pero los activistas luchan contra numerosos obstáculos para disuadirlos; como ejemplo, Forst indicó que, el 24 de noviembre del 2015, 54 gobiernos se negaron a unirse a otros 117 Estados miembros de la ONU para apoyar una resolución clave que reconoce y apoya el trabajo de estas personas, además de promover su protección.

Y lo que es aún más grave, agregaba Forst, es que muchas veces las leyes se promulgan para criminalizar la labor de los defensores o para cortar su financiamiento, además de que se les estigmatiza de manera denigrante y hostil para intimidarlos y silenciarlos: los defensores enfrentan cada vez más riesgos y varios viven bajo amenaza constante. No es sorpresa, por desgracia, que las tendencias mundiales reflejan un entorno amenazador para ellos, aunque esté surgiendo una sociedad civil mejor organizada.

Las amenazas que enfrentan los defensores son físicas, psicológicas, económicas y sociales, además de que responden a múltiples factores como las malas prácticas de gobierno o la ausencia del estado de derecho, el aumento de las intolerancias y los fundamentalismos religiosos; proceden de una pluralidad de actores: políticos, económicos, religiosos, estatales o privados. Destacan los ataques destinados a debilitar a las mujeres y los hombres que luchan contra la injusticia, y se arriesgan para defender los derechos de quienes no pueden hacerlo; agredir a estos defensores equivale a atacar los derechos humanos.

Entre las recomendaciones que organizaciones internacionales han señalado, se insta a que los Estados creen mayor conciencia sobre el trabajo de los activistas, que velen para que los defensores puedan desempeñar su labor con leyes y reglamentos adecuados, además de que lleven a cabo investigaciones imparciales y procuren que los autores de violaciones de los derechos de los defensores comparezcan ante la justicia.

Interesante también la recomendación de que se sugiera crear una institución nacional de derechos humanos conforme a los Principios de París, o reformarla para que se ajuste a ellos y conferirle un mandato que incluya la protección y la promoción de los defensores; en cuanto a las organizaciones intergubernamentales se sugiere estudiar la manera de prestar ayuda jurídica pro bono a los defensores, estableciendo una red internacional de abogados y juristas dispuestos a ayudar a los defensores, en particular en las situaciones de urgencia.

La CIDH y las Oficinas del Alto Comisionado refieren que han documentado con gran alarma un aumento de casos de amenazas, hostigamiento, vigilancia, campañas de desprestigio, agresiones físicas, detenciones arbitrarias, criminalización, tortura e incluso desapariciones forzadas y homicidios en contra de personas defensoras de derechos humanos; por ello, los gobiernos deben tomar medidas concretas, adecuadas y eficaces en materia de protección, prevención, investigación y acceso a la justicia para garantizar que las personas defensoras de derechos humanos puedan realizar su importante función social con libertad y seguridad.

La Resolución A/RES/53/144 de la Asamblea General de la ONU mediante la que se aprueba la "Declaración sobre los defensores de los derechos humanos" se dirige no sólo a los Estados y los defensores de los derechos humanos: destaca que todos tenemos una función que desempeñar como defensores de esos derechos, y privilegia la existencia de un movimiento mundial en el que todos estamos inmersos. Coincidimos.

 

Domingo, 09 Diciembre 2018 05:28

Perseverancia

Este sábado, la Coordinación Estatal de la Policía Federal informó que donó material de curación al Grupo de Rescate "Halcón", como parte de las acciones para fortalecer la atención de urgencias médicas a ciudadanos y visitantes del estado de Morelos.

Fue en las instalaciones de la PF donde los elementos federales realizaron la entrega de vendas, alcohol, gasas estériles, analgésicos y medicamentos, así como de diferentes materiales para la atención médica, a los rescatistas.

Posteriormente y dentro de dos ambulancias pertenecientes al grupo de rescate y urgencias médicas "Halcón", los paramédicos trasladaron el material donado por los integrantes de la Policía Federal.

Benjamín Franklin, político e inventor estadounidense, señalaba que “un camino de mil millas comienza con un paso”. Y este domingo, reconocemos la constancia y empeño de uno de los integrantes del grupo beneficiado con la donación por parte de la Policía Federal: Valentín, quien desde hace muchos años, en la capital de Morelos, encabeza labores de rescate y urgencias médicas, en apoyo a los habitantes y turistas que visitan la entidad.

¿Qué es ser un paramédico? Tal vez sea una pregunta difícil de responder, sin mencionar las anécdotas e historias que giran alrededor de su valiosa labor. Ningún servicio para atender una emergencia es igual a otro. Jamás.

(El siguiente texto fue publicado con anterioridad, el 4 de mayo de 2014.)

“Que tengas que ir por un amigo. Esa es la peor experiencia”. Mientras Marco Antonio recuerda a su compañero saliendo de los escombros de una explosión, sus ojos claros transmiten el dolor que sintió al verlo. Bromea. “Sí, somos explosivos en los servicios”.

Es que cuando uno es paramédico, define en muchas ocasiones la diferencia entre la supervivencia o el deceso de una persona; por ello y cuando es la muerte quien ha ganado la partida, más de uno exclama: “¡qué feo trabajo tengo!”. Sin embargo están ahí, día y noche.

“Desde que llegamos a la guardia estamos con tensión, adrenalina al cien por ciento regada en todo el cuerpo. Sí dormimos, somos seres humanos y tenemos que descansar. Pero, dentro de lo que cabe, siempre estamos dispuestos a salir para atender lo que se presente”.

Muchas personas, ajenas a los servicios de emergencia, catalogan a los paramédicos como “enfermos”, e incluso ¿suicidas?: descender con ayuda de cuerdas en una barranca para atender a una persona atrapada en un auto, ir a toda velocidad dentro de un vehículo, con el riesgo de tener un accidente y volcarse en el momento menos pensado, a pesar de toda la parafernalia de sirenas y torretas; mirar la sangre, el dolor y el sufrimiento de un ser humano, justo cuando se encuentra más desprotegido e indefenso.

“Aunque no conozcas a tu paciente, sientes su lesión, su dolor y… te gusta, No que le duela, no me malinterpretes. Te enamoras de tu paciente, sea hombre o mujer. Tratas de comprenderlo y de apoyarlo moral y físicamente, aunque algunas veces no tengas todos los medios”.

Estar en el servicio de urgencias también pone a prueba a cada uno, ante ellos mismos y ante la sociedad. “Hiperextensión- hipoxia- cinemática del trauma- trendelemburg- isocóricas normorefléxicas- triage- shock… ¿de qué me sirve haber sido el primero de la clase? Mi paciente se está muriendo, su mamá me grita que lo ayude y mis propios compañeros también me presionan. Llevas puesto un uniforme y te corresponde a ti ayudar e inspirar confianza. ¿Quién tiene que venir a controlar este tipo de situación? Me toca a mí”. Y sin embargo “nadie espera agradecimientos, son puras satisfacciones”.

Desde principios de la década de los setenta, cada día crece más la preocupación de capacitar al personal que tiene el primer contacto con el lesionado, mediante cursos como TUM (Técnico en Urgencias Médicas) y diversas especialidades como rescate urbano, de alta montaña y acuático; HazMat (materiales peligrosos); PHTLS, BLS, ATLS y otros, sin olvidar la capacitación relacionada con la Atención Táctica al Trauma en Emergencias (ATTE).


Y es que actualmente se encaran nuevos desafíos en el área de urgencias médicas: ante las situaciones de violencia extrema que se han presentado en México, el uso de armas y explosivos es una constante; “la amenaza de situaciones hostiles para el personal civil ha entrado en juego y desgraciadamente este es el reto que enfrentan los servicios prehospitalarios”, destaca el teniente coronel médico cirujano Luis Alfredo Pérez Bolde Hernández, instructor de Medicina Táctica.

Los paramédicos deberán ser capaces de utilizar protocolos de medicina táctica, tales como el uso del torniquete de combate, manejo del neumotórax y uso de la gasa de combate; técnicas para la extracción de víctimas bajo fuego y transporte de heridos, además de considerar tiempos prolongados de evacuación”, señala el instructor Pérez Bolde. Un rol muy diferente, ya que mientras un técnico en urgencias médicas tiene como principio fundamental la seguridad, en el medio táctico se carece totalmente de ella: factores similares a los del ámbito militar de combate se presentan ahora en el entorno urbano.

Un entorno en el que recurrir al apoyo del compañero es vital, pues se experimentan situaciones complejas e inesperadas: la nostalgia de ver fallecer a una paciente joven, “y mirar al papá como le lloraba”; encontrarse con muchos lesionados, querer atender al mayor número y no poderlo hacer porque te amenazan con una pistola: “está bien, tú decide, ¿a cuáles me llevo?”; atender a pacientes siquiátricos que se lastiman ellos mismos -“rompió un espejo y utilizó un pedazo grande, como sable, y nosotros veíamos como se cortaba los brazos y no nos podíamos acercar”- y siendo así, ¿qué puede esperar uno?; eventos en los que hay niños involucrados, que no entienden lo que pasa y para los que aún es más complicado lidiar con el dolor: “Primavera perdió a su papá y a su mamá, en un accidente en carretera...”.

Pese a la realidad cotidiana, una cosa es cierta: ningún paramédico puede olvidar su primer servicio. Cuando se enfrenta con las situaciones difíciles, lejos del aula. Deja atrás la etapa del aprendizaje en la escuela de capacitación y llega con la pregunta en los labios: “¿qué hacer?”, “¿cuál es la palabra mágica que sigue?”. La responsabilidad está ahí, y no se puede decir simplemente “no puedo”, “ya me cansé” o “no sé”.

Todos tienen una meta. Y todos son iguales, no importa si se es ingeniero, trabajador o estudiante; aquí nadie se separa. Todos comparten la misma responsabilidad, el mismo deseo y, al fin y al cabo, todos tienen la misma satisfacción. “Por eso nos da vida”, concluye Marco Antonio. “Y atendí a mi compañero con muchas ganas. Y sufrí, pero tenía la responsabilidad de auxiliarlo. Al otro día regresas, pensando que tal vez debes atender a otro conocido, o a alguien que jamás has visto en tu vida. Pero lo vas a hacer, y lo tienes que hacer bien”.

Citando al finado escritor Jorge Ibargüengoitia: “leo notas rojas con frecuencia, sin ser sanguinario, sin sentirme morboso. Creo que todas las noticias que se publican son las que presentan más directamente un panorama moral de nuestro tiempo y ciertos aspectos del ser humano que para el hombre común y corriente son, en general, desconocidos”.

Para ellos no lo son. Son el pan de cada día.

 

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