La estrategia consiste en la proyección de un video en formato 3D titulado “Adicto a la vida”, mediante el cual los estudiantes de secundaria conocen los efectos que ocasionan diferentes drogas.
Instalaciones como la que aparecen en la imagen es una minoría, ya que alrededor del 60 por ciento de los centros escolares tiene deficiencias o no ha recibido mantenimiento.