Margarita Rebollo

Margarita Rebollo

Domingo, 17 Marzo 2019 05:28

Christchurch

En relación al tema de redes sociales, una de las consecuencias cuando se cometen actos terroristas, en cualquier país del mundo, son los numerosos videos e imágenes de cadáveres y heridos que personas en el lugar de los hechos colocan en sus páginas web o envían en aplicaciones como Twitter; de igual modo, la rapidez con la que los usuarios de redes replican dicha información, no importando cuán gráfica ésta sea.

Herbert Marshall McLuhan fue el primer autor en hablar del mundo como una “aldea global”, luego de sus análisis sobre medios de comunicación, en los años sesenta del siglo pasado; McLuhan no conoció Internet, pero sus investigaciones vislumbraban el futuro: los medios de comunicación de masas han convertido al planeta en una aldea, en donde las redes de información se transforman en una especie de “sistema nervioso” de la humanidad (“la neocorteza cerebral”, según le ha llamado el mexicano Javier Esteinou, doctor en Sociología).

Esteinou ha señalado que la teoría de McLuhan se queda únicamente en lo cultural, sin explicar “los intereses históricos de la dinámica del poder” en los que se enmarca: las transformaciones tecnológico-sociales de los sistemas de información no son ni neutras ni gratuitas. En ello coincido plenamente.

Por su parte, el investigador e historiador español Roman Gubern -quien también ha sentenciado que McLuhan estaba equivocado- utiliza una de las frases del semiólogo italiano Umberto Eco: ‘La red es como una gran librería desordenada, es útil, pero su utilidad es limitada’, enmarcándola en lo que llamó "la pantallización" de la sociedad.

"Un empleado promedio puede llegar a pasar más de doce horas diarias frente a una pantalla (…) La sobreoferta de información, a su vez, supone un empobrecimiento de la comunicación y de la posibilidad real de estar en contacto con lo que ocurre a nuestro alrededor. En otras palabras: más oferta es igual a mayor desinformación e incomunicación", apunta Gubern.

Como ya se ha compartido en este espacio, “diversos académicos han señalado que, en la actualidad, el terrorismo puede entenderse más fácilmente si lo estudiamos desde una primera óptica relacionada con la comunicación, en lugar de referirlo a una óptica de violencia: el éxito relativo del terrorista se medirá entonces no por el número de bajas o el daño material que logre, sino por la atención mediática que reciba. (…) Cabría en este momento hacernos la pregunta: ¿Qué papel estamos jugando, entonces, como observadores de estas acciones violentas?” (en ‘Panóptico Rojo’, domingo 5 de octubre de 2014).

Precisamente en la semana que termina, una de las noticias relevantes y más indignantes fue la del atentado supremacista contra dos mezquitas de la ciudad de Christchurch: el peor ataque terrorista en la historia de Nueva Zelanda, en el que al menos cuarenta y nueve personas murieron y más de 40 resultaron heridas, según confirmó la primera ministra de dicho país, Jacinda Ardern.

El atacante, de 28 años de edad, entró armado en la mezquita Al Noor de Christchurch y disparó contra las personas reunidas en la oración del viernes, además de retransmitir la grabación por las redes sociales mediante una cámara adherida a su cuerpo; poco después del primer acto terrorista, otras siete personas fueron asesinadas a tiros en la mezquita de Linwood, ubicada a cinco kilómetros de Al Noor.

Numerosos usuarios de redes sociales compartieron el video de la masacre en mezquitas de Nueva Zelanda, transmisión en vivo que duró unos 17 minutos, según algunos informes, y el cual a pesar de la solicitud de la policía de Nueva Zelanda de que no fueran replicadas las imágenes "extremadamente angustiosas" de las matanzas de Christchurch y que en cambio se retiraran de las principales plataformas de internet -como YouTube, Facebook y Twitter, entre otras- continuó circulando y viralizando el violento contenido.

Hemos comentado sobre el tema del terrorismo en diversos momentos. Desde la ocasión en la que #JeSuisCharlie se convirtió en uno de los ‘hashtags’ más difundidos en la historia de Twitter, al ser replicado por personas en diversos países con acceso a la red social, en solidaridad con los periodistas de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, cuando doce personas fueron asesinadas durante un ataque terrorista a la redacción de la revista, en Francia, pasando por el caso de los periodistas estadounidenses Jim Foley y Steven Sotloff, además de los colaboradores humanitarios de origen británico, David Haines y Alan Henning, cuyas ‘decapitaciones’ y muertes, llevadas a cabo por una ‘agrupación fundamentalista’ en un lapso poco mayor a un mes, fueron grabadas y colocadas en sitios de internet.

Tristemente, estos son únicamente dos ejemplos de una larga lista de atentados terroristas que han ocurrido en los últimos años; sin embargo, tal como lo ha destacado el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en su mensaje 2018 al respecto del tema, "el terrorismo es una de las cuestiones más complejas de nuestro tiempo y una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales. De Tayikistán al Reino Unido, de Bagdad a Barcelona, ataques despiadados nos han conmocionado a todos. Ningún país puede creerse inmune; casi todas las nacionalidades del mundo han sido víctimas de atentados terroristas".

Guterres también aseveró que, después de los atentados terroristas, rara vez se toca el tema de nuevo de los muertos o de los heridos: personas que se dedicaban a sus quehaceres cotidianos cuando sus vidas cambiaron para siempre, además de los familiares y amigos que les sobreviven y que deben aprender a vivir con la carga del terrorismo durante el resto de sus vidas.

Salustiano Del Campo, en “Terrorismo y sociedad democrática” afirma que “el terrorismo va dirigido contra la gente que mira, no contra las víctimas; su función es claramente comunicativa”. No hay que perder de vista que el terrorismo es, en esencia, un arma psicológica y un generador de efectos, entre los que podemos mencionar la destrucción de los valores comunitarios o el simple hecho de inhibir la responsabilidad ciudadana, como resultado secundario al temor generado.

Tras el ataque terrorista del viernes en Nueva Zelanda, tres personas fueron detenidas y el homicida que grabó su ataque compareció este sábado ante un tribunal: fue acusado de asesinato y el primer ministro australiano, Scott Morrison, lo describió como “terrorista extremista, de derechas y violento”; por su parte, la primera ministra neozolendesa aseguró que aparentemente las armas habían sido modificadas y anunció cambios en la ley respectiva: “Ha llegado la hora de cambiar nuestra legislación sobre la posesión de armas de fuego”, aseveró.

Ardern también afirmó que entre las víctimas podría haber refugiados y migrantes: “Se trata de uno de los días más oscuros de la historia neozelandesa. Está claro que esto sólo se puede describir como un ataque terrorista”, declaró.

En Panóptico Rojo anotamos que en una aldea global en la que gran parte de la población mundial es observadora de acciones violentas, actos terroristas y espirales de conducta racista y xenófoba, debemos tener en claro, entonces, que el odio es opcional. El escritor italiano Umberto Eco señalaba que “el fin del terrorismo no es solamente matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo”. Coincidimos.

 

 

Domingo, 10 Marzo 2019 05:19

Fuerza

Ya lo señalaba Mahatma Gandhi, en su momento: “Si por fuerza se entiende poder moral, entonces la mujer es infinitamente superior al hombre. Si la no violencia es la ley de nuestro ser, el futuro está con las mujeres”.

Tal frase la citamos en el primer artículo que dedicamos en este espacio dominical al Día Internacional de la Mujer, en el 2015. Este domingo, tras haberse llevado a cabo -en la semana que concluye- numerosas conmemoraciones, conversatorios y eventos alusivos al 8 de marzo, cabe resaltar hoy lo que a lo largo de cuatro años hemos observado: Nada ha cambiado en el panorama de los hechos en los que está implícita la violencia hacia la mujer, desgraciadamente.

En el 2015, compartimos un poco acerca de la historia en torno a la fecha que llevo a “conmemorar” el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Lo compartimos de nueva cuenta: 

- “Estados Unidos, 1908. La organización socialdemócrata celebró el 8 de marzo un acto denominado “Día de la Mujer”, en manifestación por la igualdad de derechos de hombres y mujeres; la fecha se eligió porque ese día, pero de 1857, las trabajadoras de la industria textil de Nueva York habían organizado la “marcha de las cacerolas vacías”, a manera de protesta contra las pésimas condiciones laborales y los bajísimos salarios.

Un año después, en 1909, en la ciudad de Nueva York, las mujeres del Partido Socialista conmemoraron el “Día Nacional de la Mujer”, como homenaje a las quince mil trabajadoras textiles que el año anterior habían sido protagonistas de la huelga en contra de las condiciones labores que les tocaba padecer, además de que reclamaban un sueldo digno, la reducción de la jornada de trabajo a diez horas y la prohibición de utilizar mano de obra infantil; dicha conmemoración siguió teniendo lugar hasta febrero de 1913.

Los hechos son entonces testigos que ya desde finales del siglo XIX, período de expansión y turbulencia en un mundo industrializado, se apoyó la idea del “empoderamiento” de la mujer.

Según el “Diccionario panhispánico de dudas” de la Real Academia Española, en su edición del 2005, el verbo ‘empoderar’ es un calco del inglés to empower, “que se emplea en textos de sociología política con el sentido de ‘conceder poder (a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente) para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida’. A su vez, el sustantivo correspondiente es ‘empoderamiento’ (empowerment).

Dinamarca, 1910. La Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, integrada por más de 100 mujeres procedentes de 17 países y reunidas en Copenhague, aprueba unánimemente que se proclame un “Día Internacional de la Mujer”, dando relevancia al papel de las mujeres en las reivindicaciones sociales y políticas. La propuesta fue de la alemana Clara Zetkin, líder del movimiento comunista alemán y activista por los derechos de las mujeres; el discurso y la praxis de Zetkin siempre fueron congruentes con la necesidad de alcanzar la igualdad y la complementariedad entre mujeres y hombres.

La primera celebración del “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” se llevó a cabo en 1911, con mítines en los que se exigieron el derecho al voto, el acceso de las mujeres a los cargos públicos, a la formación profesional y el fin de la discriminación laboral. Pero a los pocos días, la noche del 25 de marzo, un incendio en la fábrica de camisas “Triangle Shirtwaist” localizada en Nueva York y que carecía de las más elementales medidas de seguridad, provocó la muerte de 146 costureras, la mayor parte de ellas de entre 13 y 23 años de edad y muchas de ellas inmigrantes italianas y judías.

El hecho fue impactante y no dejará de recordarse en posteriores conmemoraciones del Día de la Mujer.

Se ha señalado que esa fecha fue uno de los días de la historia cuando los ojos del mundo se enfocan en un solo suceso, “deshilachado bajo el peso de los hechos”, cuando fue imposible ocultar las injusticias y se puso en tela de juicio la importancia debida a la seguridad y a la vida de los trabajadores, en este caso y en su mayoría, mujeres. Sin embargo, a los tres días del incendio, los dueños de la fábrica Triangle reiniciaron operaciones en el edificio de University Place; ocho meses más tarde fueron absueltos por los tribunales y en algunos medios de comunicación de la época se publicó que el incidente fue debido a una trabajadora que fumaba.

En la vigésima tercera edición del Diccionario de la Real Academia Española, podremos leer que el verbo ‘empoderar’, del inglés empower, significa “Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”. En suma: conquistar derechos para tomar sus propias decisiones. Es interesante también señalar que el verbo ‘empoderar’ ya existía en español, como variante desusada de ‘apoderar’.

Los datos que compartimos en la columna de este día, estimado lector, son en congruencia de que precisamente conmemoramos otro “Día Internacional de la Mujer”, fecha declarada oficial por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1975; en Estados Unidos, sin embargo, se ‘celebra’ a partir de 1994, pese a que en dicho país ocurrieron múltiples sucesos que marcaron la lucha femenina por sus derechos e igualdad. Por su ‘empoderamiento’.

El tema del Día Internacional de la Mujer en el 2015 es el llamado del organismo internacional a los gobiernos y activistas bajo el lema “Empoderando a las mujeres, Empoderando a la humanidad: ¡Imagínalo!”, con miras enfocadas “Por un Planeta 50-50 en 2030: démos el paso por la igualdad de género”. Con ello se busca mostrar los compromisos específicos que los gobiernos llevan a cabo para abordar las dificultades que impiden el progreso de mujeres y niñas.

Necesitaríamos realmente una imaginación muy poderosa para pensar en ese ‘empoderamiento 50-50’: aunque del 2015 al 2030 contemos con quince años más.

Otra cuestión que resalta en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer del 2015, es que la ONU pone de relieve la “Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing”, “una hoja de ruta histórica” firmada por 189 gobiernos hace 20 años y en la cual se estableció la agenda para materializar los derechos de las mujeres. Como lo apunta el organismo internacional, “imagina un mundo en que todas las mujeres y niñas puedan ejercer sus opciones, como participar en la política, educarse, obtener un ingreso y vivir en sociedades libres de violencia y discriminación”.

Sigamos imaginando entonces.

Pero mencionemos también que la Plataforma de Acción de Beijing abarca “doce esferas de especial preocupación que continúan siendo tan relevantes hoy en día como hace 20 años” –habría que apuntar que desde finales del siglo XIX. Y se enumeran las siguientes ‘esferas’: la pobreza, la educación y la capacitación, la salud, la violencia contra la mujer, los conflictos armados, la economía, el ejercicio del poder y la adopción de decisiones, los mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer, los derechos humanos, los medios de difusión, el medio ambiente y la niña.

Cada uno de estos temas merecería un apartado especial, pero en lo que a seguridad pública se refiere, transcribo lo que la “Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing” considera como “violencia contra la mujer”: todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada.

Como ya se apuntó en Panóptico Rojo del 23 de noviembre del 2014, en la columna titulada “Día Naranja”, “muchos países han incorporado leyes para prohibir, penalizar y prevenir la violencia contra las mujeres, pero su aplicación y cumplimiento no son adecuados: los índices de denuncia de casos de violencia siguen siendo bajos y la impunidad de los agresores, muy alta”.

Como ejemplos, podemos incluir algunas cifras extraídas de los documentos de la ONU: una de cada tres mujeres en todo el mundo ha experimentado violencia física o sexual, en mayor medida de un compañero sentimental, mientras que respecto al tema de ‘equidad’, solamente 143 de 195 países garantizan la igualdad entre hombres y mujeres en sus respectivas constituciones, según datos del año 2014”. -

En la página web del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la CEPAL, se muestran datos sobre feminicidio, femicidio u homicidio agravado por razones de género, siendo el último año disponible de información el de 2017, con números que corresponden a la cuantificación anual de homicidios de mujeres de 15 años de edad y más, asesinadas por razones de género.

Tal información oficial es para 19 países de América Latina y el Caribe, que muestra un total de dos mil 559 mujeres víctimas de feminicidio o femicidio en 2017; además, si a estos se suman los datos de otros cuatro países de la región que sólo registran los feminicidios cometidos a manos de la pareja o ex pareja de la víctima, este número asciende a dos mil 795 mujeres muertas por feminicidio en ese año.

A lo largo de cuatro años también hemos hecho referencia en Panóptico Rojo a diversas estadísticas respecto a la violencia que padecen las mujeres, en nuestro país y a nivel mundial. No hay cambios positivos significativos y tampoco, tal como lo ha indicado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), datos debidamente actualizados ya que sólo el 41 por ciento de los países produce regularmente información estadística sobre violencia contra las mujeres, mientras que únicamente el 13 por ciento destina un presupuesto específico para la recolección de datos estadísticos de género.

Tras lo expuesto, no cabe sólo mirar de manera pesimista este “mundo ideal” al amparo del lema “Empoderando a las mujeres, Empoderando a la humanidad: ¡Imagínalo!” propuesto por la ONU para el año 2015. Simplemente coincidamos en mayor medida con la propia Clara Zetkin, quien luego de haber tomado parte en las jornadas revolucionarias de enero de 1919 y que concluirían con el asesinato de sus mejores amigos -Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y Leo Jogiches-, responde con una frase: “No lloraremos a nuestros muertos, hay que luchar”.

 

 

Domingo, 24 Febrero 2019 05:29

198

Hoy, en el Día de la Bandera, retomamos el comentario en este espacio dominical sobre lo ocurrido hace un año en el 197 aniversario de nuestro lábaro patrio, además de lo que ya hemos compartido en Panóptico Rojo acerca de este Símbolo Nacional, elemento fundamental de nuestra identidad:

— Ayer se conmemoró el 197 Día de la Bandera y durante la ceremonia llevada a cabo en ocasión de dicha fecha, la Bandera Nacional fue izada de cabeza en el Campo Marte, en la Ciudad de México; cabe recordar que en el 2017, también en la ceremonia de conmemoración, el lábaro patrio se rasgó al ser izado y enredarse durante el ascenso en una estructura de iluminación.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) destaca, en su sitio web oficial, que “a lo largo de casi 200 años, la Bandera, en su belleza intrínseca, representa el espíritu de unidad, valor y patriotismo, que unió a los mexicanos en los momentos más difíciles, con lo que ha logrado alcanzar y consolidar sus ideas de independencia, libertad, soberanía, democracia, paz, unidad e identidad”.

Agrega que “la Bandera actual es, sin duda, la herencia histórica más importante que nos han legado nuestros antepasados; la mezcla del pueblo Mexica y del pueblo Español, con una carga de religiosidad importante; pero, sobre todo, de esperanza, reflejada en su Escudo y en aquella promesa del Dios de la Guerra Huitzilopochtli, de crear una Nación que, al paso del tiempo, forjó una identidad y se enraizó una pertenencia”.

“Así es cómo, a partir del 8 de febrero de 1984, se estipula que la Bandera es un rectángulo dividido en franjas verticales, de medidas idénticas, con los colores a partir del asta: el verde representa la Esperanza de la Nación (en el transcurso de la historia de la conformación de nuestra Nación: Unidad, Independencia, Libertad); el blanco representa la Pureza de la Nación, la Patria (en el transcurso de la historia de la conformación de nuestra Nación: Soberanía, Religión, Paz); y el rojo representa la Sangre de los Héroes en Batalla (en el transcurso de la historia de la conformación de nuestra Nación: Sacrificio, Valentía, Libertad)”.

Sobre los diversos incidentes ocurridos en las ceremonias del 2017 y 2018 para conmemorar el Día de la Bandera, cabe compartir algunos párrafos que hacen referencia a dos símbolos iconográficos, dos de las figuras más emblemáticas de la tradición militar mexica: las “caballerías” Águila y Jaguar, las cuales constituían verdaderas élites guerreras.

Dichos guerreros, águila y jaguar, se han plasmado en el escudo de la Gendarmería que se suma a las divisiones de Fuerzas Federales, Seguridad Regional, Investigación, Científica, Antidrogas e Inteligencia de la Policía Federal; mientras que el color oro del mismo representa “los valores que rigen la conducta ética” y el “sinónimo de valor y entrega”, la flama al centro simboliza el fuego que transforma, además de ser el gráfico que identifica a las principales gendarmerías del mundo.

Años atrás, en octubre del 2003, en una nota titulada “La nueva estructura policiaca. El rostro de la Agencia Federal de Investigación”, destacaba el siguiente párrafo: “De ahí que no sorprenda que la AFI haya elegido como escudo lo que a cualquiera que venga, como yo, del mundo militar pueda parecer de entrada una blasfemia: la conjunción del caballero águila y del caballero jaguar de nuestra mitología azteca, de nuestra raíz más profunda. Se trata, me explica tan accesible como serio García Luna, de comunicar hacia dentro el orgullo de ser guardián de la justicia”.

La investigadora Silvia Trejo enfatiza que los “guerreros águilas” y los “guerreros jaguares” acompañaban a los gobernantes mexicas en sus campañas y que “en el resto de Mesoamérica desde la época de los Olmecas, órdenes militares similares funcionaban de la misma manera”; entre los mexicas se sabe que “recibían el título, insignias, bienes, tierras y prestigio a causa de sus hazañas: capturaban a más de cuatro prisioneros”.

Y agrega: “Con un largo y difícil entrenamiento, pasando por pruebas iniciáticas, habiendo demostrado su valor, su coraje, el ardor y el furor místicos necesarios para el enfrentamiento bélico, estos guerreros hacían más poderosos a sus gobernantes y más fuerte a su grupo y con su muerte, contribuirán a fomentar y a aumentar las fuerzas generativas de las naturaleza con lo cual se asegura el orden del cosmos instaurado durante la creación del Quinto Sol”.

La AFI, con el tiempo y con las diversas reformas se transformó en una Policía Federal Ministerial; respecto a las nuevas insignias, desaparecieron formalmente las siglas de la AFI y la PFP, pero se conservaron las imágenes de un caballero águila y de un caballero tigre. Imágenes que se plasman en el escudo de la Gendarmería Nacional.

“Un guerrero águila debía de seguir los siguientes pasos para ser iniciado en las armas sagradas, una vez que los sacerdotes del templo le otorgaban la gracia de pertenecer a la Orden, tras haber visto sus atributos en alguna pelea o servicio a la misma Orden: 1. 'Mazewaliztli' (elección, merecimiento y preparación). 2. 'Tozoztli' (la agonía, vigilia). 3. 'Xochimiki' (muerte florida). 4. 'Tlakatia' (nacimiento) o Izkaltia (resurrección)”. —

Este domingo 24 de febrero conmemoramos el 198 aniversario del Día de la Bandera de México, ocasión que marca la fecha en la que se adoptó oficialmente la actual Enseña Nacional, tras de que el 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide mandara a confeccionar el nuevo lábaro que simbolizara las garantías de los insurgentes; cada mes de febrero, celebramos así el surgimiento de la bandera como símbolo de la nación independiente.

Quien es considerado el poeta nacional escocés, Robert Burns, señalaba que “la historia es cuestión de supervivencia; si no tuviéramos pasado, estaríamos desprovistos de la impresión que define a nuestro ser”. No descuidemos entonces los pequeños detalles que expresan, en voz alta, nuestro presente.

 

 

Domingo, 17 Febrero 2019 05:39

MIRPS

En este mes de febrero se dio a conocer que México fue elegido como primer presidente pro-tempore del Marco Integral Regional de Protección y Soluciones (MIRPS), adoptado por Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá y nuestro país como la respuesta en la región al Pacto Mundial sobre Refugiados de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Al respecto de dicho pacto mundial cabe agregar que se concertó en 2018, pero está basado en un sistema legal internacional existente desde 1951: el Estatuto de los Refugiados, los derechos humanos y el derecho humanitario.

A nivel regional, México se convirtió entonces en el primer país que preside el mecanismo conjunto de seis países de América Latina para fortalecer la protección de las personas refugiadas, desplazadas y retornadas, con el objetivo de promover acciones y coordinar esfuerzos conjuntos entre los países MIRPS y actores relevantes.

Lo anterior, con el compromiso del gobierno mexicano actual con los derechos humanos de los migrantes y refugiados y su determinación por atacar las raíces que dan lugar al desplazamiento forzado de las personas, lo que le exige jugar un papel protagónico en el desarrollo de esta importante empresa, según señaló Andrés Ramírez, titular de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

Por su parte, Giovanni Bassu, representante regional de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) para América Central y Cuba, indicó en relación al tema que “a través del mecanismo regional, América Central y México continúan demostrando la importancia de trabajar juntos para responder a las necesidades de protección y crear soluciones duraderas para aquellas personas que se ven forzadas a huir de sus hogares”.

Y es que el continente americano se ha enfrentado a nuevas dinámicas de movilidad humana que requieren respuestas integrales y de responsabilidad compartida; un ejemplo es el importante número de personas que han salido de los países del norte de Centroamérica por situaciones de violencia y persecución, el cual creció a más de 311 mil a mediados del 2018.

De igual modo y según datos del organismo internacional, en referencia únicamente al 2018, hubo 40 mil solicitantes de asilo de Venezuela y Nicaragua para buscar protección en países de Centroamérica.

En 2017, Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Panamá acordaron el MIRPS como un compromiso para adoptar e implementar capítulos nacionales y la intención de desarrollar mecanismos regionales de cooperación e intercambio de responsabilidades con la participación de todas las partes interesadas relevantes.

También se informó que México forma parte del MIRPS desde sus inicios y como todos los países, trabajó en el cumplimiento de sus compromisos nacionales durante 2018, el primer año de implementación; durante ese periodo, la Secretaría de Gobernación convocó a mesas de trabajo interinstitucionales.

Uno de los logros derivado de dichas mesas fue la creación de la Clave Única de Registro de Población provisional para solicitantes de asilo, para ayudar a que el número creciente de solicitantes (29 mil 600 en 2018), accedan a trabajo y a servicios y programas públicos, en vías de alcanzar una sólida política pública de integración.

No es la primera vez que comentamos la labor de ACNUR en este espacio y este domingo cabe hacer referencia al ejercicio de monitoreo de necesidades protección de los flujos de personas presentado entre Guatemala y México, efectuado entre el 21 y el 25 de enero de 2019 por parte de ACNUR México y el Programa Casa Refugiados (PCR).

Dicho ejercicio se llevó a cabo en el paso fronterizo del puente internacional en Ciudad Hidalgo, México, como un esfuerzo conjunto para la implementación de un piloto de la herramienta regional de monitoreo de protección de ACNUR, adaptado para el contexto de Norte de Centro América; en el mismo, el equipo conjunto de monitoreo realizó 409 entrevistas, representando 988 personas.

Además se refiere que, en general, el perfil demográfico de la muestra es consistente con los números oficiales del Instituto Nacional de Migración de México para esta población (sexo, nacionalidad, y proporción de niñez), en el que el 75 por ciento de las personas entrevistadas son de nacionalidad hondureña, el 13 por ciento guatemalteca, el nueve por ciento salvadoreña y el tres por ciento nicaragüense.

Se anota que el 49 por ciento de las personas entrevistadas viajó sola, el 17 por ciento en grupos familiares de dos personas, el 14 por ciento en grupos de tres personas y el 20 por ciento restante en grupos de cuatro o más personas.

De las personas entrevistadas, el 63 por ciento indicó que entre las razones que lo llevaron a dejar su país de origen se encontraba el haber sido víctima de la violencia, o bien, por el temor por la situación de la violencia; asimismo, el 70 por ciento manifestó que de regresar a su país, enfrentaría un riesgo contra su vida, integridad o libertad y/o que estaría en riesgo por la situación de violencia.

El siete por ciento de las personas entrevistadas (29 de 409) indicó haber solicitado asilo en México, mientras que para aquellos que no habían solicitado asilo, al preguntarles si tenían intención de hacerlo, el 32 por ciento indicó que sí lo pensaba hacer en México, el 18 por ciento en otro país, el 38 por ciento indicó no saberlo aún y el 12 por ciento que no tenía intención; el 97 por ciento de los que indicaron querer hacerlo en otro país reportaron que sería en Estados Unidos.

En cuanto a preferencias de residencia, el 46 por ciento de las personas indicó que preferían reubicarse dentro de México, el 30 por ciento que quisiera ir a otro país, el 13 por ciento quedarse en la ubicación actual (Chiapas) y el nueve por ciento no lo sabía aún; sólo el dos por ciento reportó querer regresar a su país.

Respecto a quienes señalaron querer reubicarse dentro de México, los estados más frecuentemente reportados fueron: Ciudad de México (27%), Baja California (19%) y Nuevo León (18%), además de Chiapas, Coahuila, Baja California Sur, Chihuahua, Jalisco y Tamaulipas (cada uno, 3%).

Hemos citado ya en Panóptico Rojo al comentarista, columnista y escritor británico, Owen Jones: “El problema es que este debate no puede ser ganado con estadísticas (…) eso no cambiará la actitud de las personas. Hay que hacerlo a través de historias, humanizando a los refugiados sin rostro. Tenemos que mostrar sus nombres, sus caras, sus miedos, sus ambiciones, sus amores y de qué están huyendo. Si fracasamos, entonces más y más mujeres, hombres y niños pasarán sus últimas horas ahogándose en el mar o asfixiándose en camiones. Es tan frío como eso”. Coincidimos.

 

Domingo, 10 Febrero 2019 05:34

Acción climática

En la semana que concluye, la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés) dio a conocer que los años 2015, 2016, 2017 y 2018 han sido confirmados como los cuatro más cálidos jamás registrados; cabe referir que los registros de las temperaturas, tal como se conocen hoy en día, comenzaron en 1850 y la WMO utiliza conjuntos de datos de diversos institutos de investigación, derivados de millones de observaciones meteorológicas y marinas, incluidas las satelitales.

Entre dichos institutos de investigación se incluye a la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos, el Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el Centro Hadley de la Oficina Meteorológica del Reino Unido y la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia del Reino Unido.  

La estimación de las temperaturas que refiere que los últimos cuatro años han sido los más cálidos desde que se tienen registros, confirma que el cambio climático continúa, a largo plazo, provocado por las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero.

En noviembre del 2017, comentamos en este espacio que la WMO advirtió que las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera aumentaron a una velocidad récord en 2016 y alcanzaron el nivel más alto en 800 mil años; lo anterior, en el Boletín de Gases de Efecto Invernadero en la sede de la ONU en Ginebra, en el que se informó que el promedio de la concentración de dióxido de carbono (CO2) alcanzó 403.3 partes por millón (ppm) en 2016, debido a una combinación de actividades humanas y a un fuerte fenómeno de El Niño, mientras que en 2015 los niveles eran de 400 ppm.

El aumento del CO2 y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera tienen el potencial de iniciar cambios sin precedentes en los sistemas climáticos, lo que lleva a "graves perturbaciones ecológicas y económicas", se indicó en dicho informe; además, el fenómeno climático está asociado a temperaturas del mar más cálidas que el promedio, que se cree son responsables de desencadenar sequías en regiones tropicales, así como huracanes e incendios forestales sin precedentes en otros lugares.

La WMO también anota que un análisis consolidado de cinco de los mejores conjuntos internacionales de datos revela que la temperatura media mundial en superficie en 2018 superó aproximadamente en 1,0° grado Celsius (con un margen de error de ±0.13°C) a la de la era preindustrial (1850-1900); se trata del cuarto año más caluroso jamás registrado.

Sin embargo, el año 2016 (en el que ocurrió el episodio de "El Niño") continúa siendo el más cálido del que se tenga registro (1,2 °C por encima de la era preindustrial, usada como referencia); mientras tanto, en 2015 y en 2017 las temperaturas medias mundiales superaron en 1,1 °C las de los niveles preindustriales.

Al respecto de los datos referidos, el secretario general de la WMO, Petteri Taalas, apuntó que la tendencia de la temperatura a largo plazo es mucho más importante que la temperatura de cada año, y esa tendencia es a la alza, al manifestar que "los 20 años más cálidos de los que se tienen datos se han registrado en los últimos 22 años; el ritmo del calentamiento en los últimos cuatro años ha sido excepcional, tanto en la superficie terrestre como en los océanos”.

Taalas también declaró que "muchos de los fenómenos meteorológicos extremos corresponden plenamente a lo previsible en una situación de evolución del clima, se trata de una realidad a la que tenemos que hacer frente; la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y las medidas de adaptación al clima deberían gozar de máxima prioridad a nivel mundial".

No hay que perder de vista que las olas de calor intensas se están volviendo cada vez más frecuentes, a consecuencia del cambio climático; otro ejemplo es el hecho que, en el mes de enero, mientras en el hemisferio sur había calor extremo, algunas zonas de América del Norte se veían sometidas a un frío extremo.

En noviembre del año pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comentó respecto a un informe gubernamental de mil 656 páginas, realizado por 300 científicos de 13 agencias federales diferentes y hecho por ley, en el que se detallan los efectos devastadores del cambio climático en la economía, la salud y el medio ambiente, lo siguiente: "No me lo creo".

Y es que de acuerdo con dicho documento, el impacto del calentamiento global podría provocar que la economía estadounidense se contrajera casi un 10 por ciento: el doble de las pérdidas registradas durante la gran depresión ocurrida de la década de 1930.

Es interesante agregar entonces lo que anota Petteri Taalas, en el informe reciente de la WMO: “El tiempo frío del este de los Estados Unidos de América no desmiente en absoluto el cambio climático; el calentamiento del Ártico se produce a un ritmo dos veces más rápido que la media mundial y una gran parte del hielo de la región se ha fundido. Esos cambios afectan a las pautas meteorológicas, no solo de la región sino también fuera, en el hemisferio norte en general. Parte de estas temperaturas frías anómalas de las latitudes más bajas podrían deberse a los cambios drásticos del Ártico.

Y añade: "Lo que sucede en los polos no se circunscribe a los polos, sino que influye en las condiciones meteorológicas y climáticas de latitudes más bajas, en las que viven cientos de millones de personas".

El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, aseveró en un discurso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pronunciado en el 2013, que “lo que algunos llaman la crisis ecológica del planeta, es consecuencia del triunfo avasallante de la ambición humana; ese es nuestro triunfo y también nuestra derrota”; un año antes, en junio del 2012 y en la cumbre Río+20, Mujica cuestionaba: “¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?”.

Es 2019 y poco hemos avanzado para volver a pensar en un “común origen”, pese a los adelantos de los medios de comunicación que en su momento el teórico Herbert Marshall McLuhan analizó y describió en relación al mundo como una “aldea global” y a la humanidad como una “tribu planetaria”: descripción inexacta como fruto exclusivo del sistema comunicativo y con una “aldea” que podría catalogarse más como de “sumisión consumista” que de desarrollo mental o tendiente a buscar un “destino común”. Por desgracia.

 

 

Domingo, 03 Febrero 2019 05:27

Lenguas indígenas

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró 2019 como el "Año Internacional de las Lenguas Indígenas", sobre la base de una recomendación hecha por el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas; en la semana que concluye, específicamente el día 1 de febrero, en la Asamblea General de la ONU se realizó el lanzamiento oficial de la conmemoración, a fin de alentar la adopción de medidas urgentes para preservar, revitalizar y promover las lenguas indígenas.

Se dio a conocer, según datos del organismo internacional, que en el mundo se hablan cerca de siete mil idiomas, de los cuales, seis mil 700 son lenguas indígenas y el 40 por ciento corre el riesgo de desaparecer: dos mil 680, aproximadamente, lo que pone en riesgo las culturas y sistemas de conocimiento a los que pertenecen.

Es por ello que la designación de 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas brinda la oportunidad de examinar los problemas relacionados con las lenguas y los conocimientos indígenas en diferentes regiones, tan diversas como la de los habitantes de Fiji en el Pacífico, los dong en China, los samis en la Laponia sueca, los bahimas en Uganda, los maoríes en Nueva Zelandia y los mixtecas en México.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) actuará como organismo principal durante este año internacional de las lenguas indígenas: un mecanismo de cooperación destinado a destacar un tema de interés mundial y a movilizar a diferentes interesados para llevar a cabo una labor coordinada.

En el proceso participan diversas entidades de la ONU, entre ellas tres mecanismos que se ocupan específicamente de cuestiones relativas a los pueblos indígenas: el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, órgano central de coordinación de las cuestiones relativas a los intereses y derechos de los pueblos indígenas del mundo; el Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas y el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, mismo que proporciona al Consejo de Derechos Humanos conocimientos especializados y asesoramiento sobre los derechos de los pueblos indígenas.

Uno de los motivos a destacar acerca de esta conmemoración internacional es que los pueblos indígenas suelen estar aislados en los países donde viven, desde el punto de vista político y social, debido a la ubicación geográfica de sus comunidades y a sus diferentes historias, culturas, tradiciones y lenguas: estas últimas son sistemas complejos de conocimientos y comunicación, por lo que deben reconocerse como un recurso nacional estratégico para el desarrollo, la consolidación de la paz y la reconciliación.

A través de la lengua, las personas preservan la historia, la memoria, las costumbres y tradiciones de su comunidad, además de los modos únicos de pensamiento, significado y expresión, razón por la cual el idioma es fundamental en los ámbitos de la protección de los derechos humanos, la consolidación de la paz, la reconciliación y el desarrollo sostenible.

Sin embargo, muchas de estas lenguas están desapareciendo pues las comunidades que las hablan se enfrentan a la reubicación forzada, las desventajas educativas, la pobreza, el analfabetismo, la migración y otras formas de discriminación, además de violaciones de los derechos humanos.

Durante la conmemoración, el año pasado, del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, manifestó en su mensaje alusivo que es una oportunidad de crear conciencia sobre la situación precaria de las poblaciones autóctonas, además de centrarse en los factores de la migración y la movilidad, para proteger sus derechos y mantener sus culturas y formas de vida.

Lo anterior, ya que como resultado de la pérdida de su territorio y recursos, por el desarrollo y otras presiones, muchos pueblos indígenas migran a las zonas urbanas en busca de oportunidades, aunque también migran a través de las fronteras internacionales por desplazamiento o reubicación sin su consentimiento, y para escapar de la violencia, los conflictos armados, la persecución, la degradación ambiental y los impactos del cambio climático, sin olvidar la búsqueda de mejores perspectivas, educación y empleo para ellos y sus familias.

En este espacio nos hemos referido al tema en algunas ocasiones y señalando, por ejemplo, cuestiones relativas a la migración y la discriminación en nuestro país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Discriminación 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los cinco estados en México con los índices más altos de discriminación son Puebla, con 28.4 por ciento; Colima, 25.6; Guerrero, 25.1; Oaxaca, 24.9 y Morelos, 24.4 por ciento; mientras que los menores porcentajes de la población de 18 años o más que declaró haber sido discriminada por algún motivo o condición personal se registraron en Nayarit, con 13.1 por ciento; Zacatecas, 13.7; Nuevo León, 14; San Luis Potosí, 14.4 y Durango, 15.4 por ciento.

Y es que en América Latina alrededor del 40 por ciento de todos los pueblos indígenas viven en zonas urbanas, incluso el 80 por ciento en algunos países de la región; en México y según la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, de acuerdo con su cultura, 21.5 por ciento del total de la población se autorreconoce indígena, de la cual el 48.7 por ciento son hombres y 51.3 por ciento son mujeres.

Además y según se apunta en la encuesta referida, se estima que 6.5 por ciento de la población de tres años y más de edad habla alguna lengua indígena, es decir 7.4 millones de personas: de ellas, poco más de 909 mil no hablan español y sólo se comunican en su lengua; la lengua más hablada es el náhuatl, con el 23.4 por ciento, seguida del maya y del tzeltal con el 11.6 y 7.5 por ciento, respectivamente.

Añadimos que según datos de la ONU, los pueblos indígenas están constituidos por 370 millones de personas, aproximadamente, es decir, más del cinco por ciento de la población mundial; empero, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas, vulnerables y perjudicadas del mundo, representando el 15 por ciento de los más pobres.

Destaca además el caso de los migrantes indígenas, quienes se enfrentan a muchos desafíos, incluida la discriminación.

"La migración es una oportunidad pero también conlleva riesgos inherentes. Las tasas de trata y otras formas de violencia son desproporcionadamente elevadas entre las mujeres y las niñas indígenas", expresó en su mensaje del 2018 António Guterres, e hizo también referencia a un Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, "para maximizar los beneficios de la migración y prestar apoyo a los grupos de migrantes vulnerables, incluidos los pueblos indígenas. Es fundamental que se protejan los derechos y las identidades de los pueblos indígenas".

Queda expuesta entonces la importancia de las lenguas indígenas en los temas de diversidad cultural y diálogo intercultural sobre cuestiones de educación, medio ambiente e inclusión social, entre otros, en los que el idioma es fundamental en los ámbitos de la protección de los derechos humanos, la consolidación de la paz, la reconciliación y el desarrollo sostenible; es por ello imprescindible que se adopten medidas que apoyen, accedan y promuevan las lenguas indígenas de conformidad con los derechos legítimos de las personas que las hablan.

Durante el evento del lanzamiento oficial de la conmemoración del "Año Internacional de las Lenguas Indígenas 2019", la presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, María Fernanda Espinosa, aseveró que "las lenguas indígenas son tesoros cargados de historia, de valores, de espiritualidad, de conocimientos desarrollados a lo largo de milenios". Coincidimos.

 

 

Domingo, 27 Enero 2019 05:07

25

En la semana que concluye se conmemoró el primer #DíaNaranja del año 2019, para alzar la voz en contra de la violencia de género: el día 25 de cada mes es denominado "Día Naranja", una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

La fecha del “Día Naranja” fue elegida por la ONU para recordar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo. Las hermanas Mirabal -Minerva, Patria y María Teresa- eran llamadas 'Las Mariposas', por su activismo, y fueron ahorcadas, apaleadas y lanzadas al barranco dentro de un vehículo para simular un accidente de tránsito; tal crimen alarmó a los habitantes de República Dominicana y marcó un cambio en la historia ya que fue “la gota que derramó el vaso” de una serie de atropellos que se daban en un régimen autoritario.

Desde 1981, las militantes en favor del derecho de la mujer observaron el 25 de noviembre como el día contra la violencia, mismo en el que se nos invita a llevar alguna prenda naranja o a colocar un listón de ese color para resaltar el llamamiento a erradicar la violencia contra la mujer: sin reservas, equívocos o demora.

Cada 25 de noviembre se conmemoraba el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; actualmente, este movimiento para visibilizar la violencia que sufren las mujeres alrededor del planeta se celebra no sólo en dicha fecha sino cada 25 de mes, como parte de una "Campaña Naranja ÚNETE", la cual fue puesta en marcha por la ONU con el fin de apoyar el activismo intenso contra la violencia basada en el género y como una oportunidad para movilizarse y generar conciencia en todo el mundo.

También esta semana la Comisión Independiente de Derechos Humanos (CIDH) en Morelos presentó su informe acerca de la "Geografía del feminicidio 2018" en la entidad, con información recabada durante el tercer año de la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género (AVG) en municipios del estado, y en el que refiere que registró un total de 88 feminicidios.

Cabe recordar que la AVG fue declarada el 15 de Agosto del 2015, para ocho municipios de Morelos, entre los que se cuentan Cuernavaca, Cuautla, Emiliano Zapata, Jiutepec, Puente de Ixtla, Temixco, Xochitepec y Yautepec; según datos recabados por la CIDH, el total de feminicidios durante la AVG suman 286, siendo 27 municipios de la entidad morelense los que forman parte del mapa del feminicidio.

En el panorama internacional, el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo dependiente de la ONU, informó el año pasado que al menos dos mil 795 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 23 países de América Latina y el Caribe en 2017, de acuerdo con datos proporcionados por organismos públicos de esos países al Observatorio.

Es por ello que la gravedad de lo que ocurre en torno al feminicidio ha obligado a 18 países latinoamericanos a modificar sus leyes para sancionarlo: Costa Rica (2007), Guatemala (2008), Chile y El Salvador (2010); Argentina, México y Nicaragua (2012); Bolivia, Honduras, Panamá y Perú (2013), Ecuador, República Dominicana y Venezuela (2014), Brasil y Colombia (2015), Paraguay (2016) y Uruguay (2017), según datos del Observatorio.

La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos y es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género; dichas agresiones también afectan e impiden el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la procuración de la paz y la seguridad; no se puede pasar por alto que también entre 500 mil y 2 millones de personas se calcula son víctimas cada año de trata, lo que las lleva a la prostitución, a realizar trabajos forzados, a la esclavitud o a la servidumbre: las mujeres y las niñas representan alrededor del 80% de esas víctimas.

Muchos países han incorporado leyes para prohibir, penalizar y prevenir la violencia contra las mujeres, pero su aplicación y cumplimiento no son adecuados: los índices de denuncia de casos de violencia siguen siendo bajos y la impunidad de los agresores, muy alta; la violencia continúa siendo una pandemia global, pero la violencia contra las mujeres y las niñas se podría evitar: la prevención es esencial, recordemos que debemos actuar y ser agentes de cambio, día a día.

 

Domingo, 20 Enero 2019 05:30

Gouache

Según respuesta elaborada por la Comisión de Consultas de la Academia Mexicana de la Lengua, huachicolero “se deriva del sustantivo huachicol más el sufijo –ero que, en sustantivos, indica oficio, ocupación, profesión o cargo. En México, huachicol o guachicol tiene dos acepciones generalizadas: 1) ‘bebida adulterada con alcohol, principalmente de caña’ y 2) ‘especie de pértiga que lleva en un extremo una canastilla, utilizada para bajar fruta, como manzanas, peras, guayabas, del árbol’”.

En la versión electrónica del Diccionario del Español de México (DEM) de El Colegio de México (Colmex) se señala que el término huachicolero “alude a la ‘persona que se dedica a bajar fruta de los árboles utilizando un cuachicol o huachicol’ y al ‘delincuente que se dedica a robar gasolina perforando los oleoductos que la conducen’”.

Cabe también mencionar lo que refiere Arturo Ortega Morán, escritor e investigador en temas lingüísticos, acerca del origen de la palabra “huachicolero”: “La historia me llevó muy lejos, hasta la época en que en Europa reinaba el latín y, en esa lengua, ´aquatio´ significaba ´aguado´. En italiano, la palabra se fue descomponiendo (aquatio>quatio>guatio>guazzo) hasta dar la voz “guazzo” que significa lo mismo: ´aguado´”.

Ortega Morán añade que el término “guazzo” llegaría a Francia a mediados del siglo XVIII y ahí se convertiría en “gouache”; posteriormente y en el siglo XIX, diversas palabras del francés se colaron al español y entre estos, llegó “gouache”.

Fue así como “del concepto de preparar pinturas “a la gouache” (pronúnciese “a la guach”), es decir, diluidas en agua, el “populus” hizo metáfora y se inventó una jocosa palabra: “guachicol” (alcohol aguado)”, según indica el investigador, además de apuntar que algunos que comerciaban con combustibles, “vieron que era redituable diluir en otras sustancias sus productos y empezaron a vender gasolina y petróleo “guachicoleados” o “huachicoleados””.

Podríamos agregar una tercera referencia, el término “waach”, incluido en el Diccionario Básico Español/ Maya/ Español, en la primera edición en la Biblioteca Básica del Mayab y en donde se anota que “en Yucatán se le dice así a la persona que viene de otras entidades federativas de fuera de la península y del estado de Tabasco”, además de que “así se le nombra a los militares”; la palabra se usa para describir a los foráneos o los forasteros, pero se castellanizó como huache o guache, con su sentido original, aunque utilizándola de forma despectiva.

Según el diccionario de Mexicanismos, guache también se usa como sinónimo de falso o de mala calidad.

El viernes pasado ocurrió una explosión en un ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo. Según las autoridades, alrededor de las 16:50 horas, el personal del Petróleos Mexicanos (Pemex) dio cuenta de una perforación ilegal en el ducto Tuxpan-Tula, en el kilómetro 226, sitio al cual llegaron las Fuerzas Armadas; aproximadamente a las 18:50 horas, sucedió la explosión y la toma clandestina al ducto de Pemex comenzó a arder.

La última reforma a la Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en materia de Hidrocarburos se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 6 de junio del año pasado; en el párrafo correspondiente al artículo 8 de dicha ley, se indica que se sancionará con pena de 20 a 30 años de prisión a quien: “I. Sustraiga hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, de ductos, vehículos, equipos, instalaciones o activos, sin derecho y sin consentimiento de asignatarios, contratistas, permisionarios, distribuidores o de quien pueda disponer de ellos con arreglo a la ley”.

Ya señalaba en su momento el juez brasileño Amilton Bueno de Carvalho: la delincuencia tiene como madrastra a todas las injusticias sociales, una frase que aplica a la realidad mexicana; aún falta mucho por hacer para evitar tragedias semejantes en el futuro siendo una de las principales la corrupción.

En la conferencia de prensa encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la mañana de este sábado, respecto a lo ocurrido en Tlahuelilpan, el mandatario manifestó que “no vamos a apagar el fuego con el fuego. No vamos a enfrentar la violencia con la violencia (…) hay millones de pobres en el país, gente que no tiene ni siquiera para lo más indispensable. Por eso es que ha proliferado este tipo de actitudes. Ante eso, vamos a seguir con la misma política de respetar los derechos humanos, de no responder a agresiones, de no querer enfrentar problemas sociales con el uso de la fuerza”.

Por su parte, el fiscal Alejandro Gertz Manero, puntualizó respecto al ducto: “Evidentemente alguien fue la persona que hizo esa perforación y que quería obtener ilícitamente ese material, de eso no cabe duda (…) el incendio es la segunda parte, pero es consecuencia del primer delito, no es una situación aparte y la intencionalidad del delito está absolutamente a la vista, no hay duda. Lo que es la presunción de responsabilidad precisa, esa es la que tenemos nosotros que manejar con todas esas limitaciones”.

Según datos referidos por Etellekt, consultoría especializada en comunicación, análisis de riesgos y políticas públicas, las tomas clandestinas de combustible en México suman 12 mil 581 en el 2018: Puebla, con mil 815; Hidalgo, mil 726; Guanajuato, mil 547; Veracruz, mil 338; Estado de México, mil 263; Jalisco, mil 263 y Tamaulipas, mil 084, se encuentran entre los estados con mayor número de dichas tomas.

De igual modo, Etellekt refiere que según datos de 2017, diariamente se extraían 60 mil barriles a nivel nacional, además de que en los estados que aumentaron las tomas clandestina aumentó también la tasa de homicidios dolosos.

En entrevista para The Washington Post, el director de Etellekt, Rubén Salazar, mencionó que la tragedia en Hidalgo “expone la total incapacidad de nuestras fuerzas de seguridad y del gobierno para prevenir la tragedia y aplicar la ley”, aunque también expresa que “tenemos que preocuparnos por reforzar la seguridad del presidente” ante las acciones en el marco del “plan contra el huachicoleo".

En la segunda conferencia de prensa extraordinaria por lo ocurrido en Tlahuelilpan, Hidalgo, llevada a cabo la tarde de este sábado, se anotó que el saldo tras la explosión en la toma clandestina es de 73 muertos y 74 heridos; muchos fuimos testigos en las redes sociales de la filmación en la que se observan siluetas en llamas, corriendo tras la explosión.

El fuego súbito era tomado por los antiguos mexicanos como mal augurio: entre los pronósticos de la llegada de los españoles, se contaba el incendio del techo del templo de Huitzilopochtli, que ardió “sin causa aparente”; también, para los antiguos mexicanos toda guerra debía culminar en el centro ceremonial de la población atacada, por lo que cuando veían arder el templo de sus dioses principales, se declaraban vencidos y ya no luchaban.

Para poder cambiar a México ya no cabe únicamente quejarse, tampoco cabe el silencio porque sabemos las causas de nuestra realidad, lo que también nos hace responsables: es tiempo de ser solidarios y no declararnos vencidos antes de luchar o impedir que se diluyan los esfuerzos para el desarrollo; solamente así podremos lograr que nuestro país sea distinto y se transforme de manera positiva.

 

 

Domingo, 13 Enero 2019 05:30

Prensa y periodistas

Este domingo no podemos dejar de mencionar que el 4 de enero pasado se conmemoró el Día del Periodista en México; dicha fecha fue tomada en conmemoración de la muerte del literato y periodista Manuel Caballero, nacido en 1849 y considerado el iniciador del periodismo en nuestro país.

Los escritos periodísticos de Caballero generaron polémicas, además de que sus trabajos en investigación fueron ejemplo para el periodismo moderno: hoy se recuerda a Manuel Caballero como el primer reportero mexicano.

En "Panóptico Rojo" hemos comentado en diversas ocasiones temas sobre cuestiones periodísticas. Una de las primeras menciones fue en el año 2015, durante la presentación, en el mes de marzo, del informe “Estado de Censura” por parte de la organización Article 19, cuando la periodista Carmen Aristegui dirigió un mensaje apuntando que se libra una batalla que podría ser ‘una piedra a la luna’.

"Pero hay que darla; la batalla por la libertad de expresión, las luchas por la libertad de decir, por el derecho a escuchar, por el derecho a estar informados, son batallas que se tienen que dar colectivamente, son batallas que se tienen que dar desde la sociedad y desde los propios periodistas (…) Si no damos las batallas correctas con la firmeza, con la claridad, con la inteligencia y con la imaginación necesarias, vamos a perder”, manifestó Aristegui en aquella ocasión de la presentación del informe de Article 19.

Article 19 toma su nombre precisamente del artículo décimo noveno de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, considerada ésta como fundamento de las normas internacionales sobre derechos humanos y que sobre el particular señala lo siguiente: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Darío Ramírez -aún director de la Oficina para México y Centroamérica de Article 19 en el año 2015- hizo la presentación editorial del documento “Estado de Censura”, destacando que el miedo de la prensa crece día con día, pero que “el silencio o dirigir la mirada hacia otro lado no son opciones”, porque “la abollada transición democrática que arrancó en 2000 necesita de una prensa vigorosa, fuerte, oportuna e independiente”. Las cosas no han  cambiado en nuestro presente, por cierto.

Y es que aunque algunos señalen que es inútil ‘tirar piedras a la luna’, se puede saber ‘quién tira más lejos’; para lograrlo, cada periodista debería apoyarse en los valores éticos que permitan obtener una prensa “vigorosa, fuerte, oportuna e independiente”.

Hoy podríamos también hacer referencia a una publicación del 2012 en la que la Red Internacional de Enlace y Apoyo Ciudadano, echaba de menos a Eduardo Téllez Vargas, mejor conocido como “El Güero Téllez”: “reportero literato investigador, ‘como los de antes’, cuando la realidad jugaba vencidas con la imaginación y salía triunfante, y el horror de las verdades humanas más abyectas resultaba sublimado y embellecido por el arte, por la maestría de notas y fotografías que han quedado, indudablemente, para la posteridad. A veces la literatura, el periodismo y la fotografía reflejan la paradójica belleza del horror”.

Cabría anotar una frase del tercer presidente de los Estados Unidos de América, Thomas Jefferson, mencionada en 1787 y que se ha consolidado porque captura con sencillez la relación entre poder y prensa que debería regir en un sistema democrático: “En virtud de que la opinión del pueblo es la base de nuestro gobierno, nuestro primer objetivo debe ser comprenderla correctamente; y si yo tuviera que decidir entre la posibilidad de tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, preferiría esto último sin dudar un momento”.

En contraposición, es necesario añadir que Jefferson también señaló, en una reflexión sobre los periódicos dirigida a John Norwell, en 1807, que “hoy en día no puede creerse nada de lo que publican los periódicos. La verdad misma se hace sospechosa cuando aparece en ese vehículo contaminado. Sólo quienes están en situación de confrontar los hechos que conocen con las mentiras del día pueden saber hasta dónde llega ese estado de desinformación”.

Citemos una vez más, a Jefferson: “Donde es libre la prensa, y donde saben leer todos los hombres, todo está a salvo”. Coincidimos.

 

Domingo, 06 Enero 2019 05:13

Solidaridad, ¿utopía?

Llegaremos, en un par de meses, al quinto año en el que se escribe este espacio. ¡Con cuánta rapidez ha transcurrido el tiempo! A diferencia de los temas expuestos en los artículos del 2014 y 2015, en los años más recientes hemos procurado enfatizar la necesidad que tenemos como seres humanos de recuperar el valor de la solidaridad, de reflexionar acerca de lo que nos sucede como sociedad y cómo podemos afrontar las diversas problemáticas a las que nadie escapa, de una u otra forma, en nuestro revolucionado presente.

¿Cuál es la definición que se lee en el Diccionario de Filosofía de Nicola Abbagnano acerca de la palabra “solidaridad”? “Inglés: solidarity; francés: solidarité; alemán: solidarität; italiano: solidarietá. Término de origen jurídico que en el lenguaje corriente, común y filosófico, significa: 1) relación recíproca o interdependencia; 2) asistencia recíproca entre los miembros de un mismo grupo”.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó un día del mes de diciembre como Día Internacional de la Solidaridad Humana, concepto destacado por el organismo internacional como crucial en la lucha contra la pobreza, la promoción del espíritu de compartir y la participación “de todos los interesados pertinentes”; la palabra clave en el texto de la ONU es “pertinente”, adjetivo definido por la Real Academia Española (RAE) como “perteneciente o correspondiente a algo”, “que viene a propósito”.

El maestro José Portillo, en el ensayo filosófico “El camino a la libertad”, señala que la palabra solidaridad proviene del latín del sustantivo “soliditas” y puede ser entendida como “la voluntad de actuar considerando el interés de los demás, sin necesidad de que existan motivos ulteriores o recompensas”; la solidaridad también “deviene hoy heredero cabal del imperativo de la fraternidad, a la postre la referencia más difusa de la tríada de ideales –libertad, igualdad, fraternidad– que inspiraron buena parte de las tradiciones políticas de la ilustración continental”.

Por desgracia, una gran parte de la población global que debería compartir recursos y esfuerzos para combatir las desigualdades, la extrema pobreza, el desempleo, la exclusión social y la degradación del medio ambiente -características que siguen siendo distintivas de sociedades de todo el mundo- se ve guiada por el afán egoísta, el ansia de poder, la acumulación de recursos, la discriminación y el prejuicio, obstáculos importantes para estar en condición de construir sociedades inclusivas.

Y para muchos grupos sociales vulnerables, la situación empeora.

Señala la ONU: “La solidaridad se identifica en la Declaración del Milenio como uno de los valores fundamentales para las relaciones internacionales en el siglo 21 y para que quienes sufren o tienen menos se beneficien de la ayuda de los más acomodados. En consecuencia, en el contexto de la globalización y el desafío de la creciente desigualdad, el fortalecimiento de la solidaridad internacional es indispensable”.

 

¿Utopía?

“Siempre hay hombres buenos en los peores momentos. Yo suelo referirme a la poca fe que tengo en el ser humano. Pero esta novela es muy optimista. Quería que el lector terminase sonriendo: que pensara que a pesar de todo son posibles el diálogo, la lealtad, la solidaridad entre gentes que no comparten la misma ideología, como ocurre con los dos protagonistas principales. Nuestro problema, e incluyo por supuesto a América latina, es que queremos al enemigo vencido, exterminado. ¡Al paredón! Ese afán por silenciar, por exterminar, por callar, por desterrar, porque desaparezca el diálogo con el contrario, es muy hispano”.

El párrafo que antecede es parte de una entrevista realizada por Martín Rodríguez Yebra al escritor Arturo Pérez-Reverte para el Diario La Nación, en referencia a su novela “Hombres buenos”. No se equivoca Pérez-Reverte al apuntar que la solidaridad se ve superada por ese afán de querer silenciar (la) en un tiempo, nuestra actualidad, en el que el egoísmo y el miedo superan “a los hombres buenos”.

“Como mexicanos siempre somos nobles. Tal vez ahora somos reacios, no somos cordiales, pero en situaciones de riesgo siempre nos echamos la mano”, comentaba en una entrevista -concedida a CNN- Carlos Pérez, un miembro de los Topos de Tlateloco, voluntario del temblor que cimbró a México en 1985 y quien decidió seguir ayudando en emergencias, no sólo de México sino de otros países. Y agrega: "La solidaridad es lo que nos hace falta a todo el mundo, la empatía”.

Solidaridad, sí. Pero entendida en sentido positivo y sin olvidar que es un valor que no debe practicarse solamente un día, en fecha señalada o situación particular.

Zygmunt Bauman, sociólogo de origen polaco, señalaba en el 2004 que “la solidaridad se crea mediante una frontera: un interior donde estamos nosotros y un exterior donde están ellos. En el interior el paraíso de la seguridad y la felicidad, en el exterior el caos y la jungla”.

Añadía que “el sentimiento dominante hoy en día es lo que los alemanes llaman ‘Unsicherheit’. Uso el término alemán porque dada su enorme complejidad nos obliga a utilizar tres palabras para traducirlo: incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad. Si bien se podría traducir también como ‘precariedad’. Es el sentimiento de inestabilidad asociado a la desaparición de puntos fijos en los que situar la confianza. Desaparece la confianza en uno mismo, en los otros y en la comunidad”.

No es necesario esperar a experimentar una situación de vida o muerte, para comprender la importancia de tener una disposición permanente a la elaboración del bien común; esa “pizca milagrosa” de solidaridad y empatía que, tal vez en un instante único, cambie de manera decisiva y para bien la historia de una persona y, en consecuencia, de todos. “Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás”, sentenciaba el poeta romano Publio Siro. Coincidimos.

 

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