Margarita Rebollo

Margarita Rebollo

Domingo, 11 Agosto 2019 05:18

Desigualdad

El pasado mes de febrero comentamos en este espacio que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró a 2019 como el "Año Internacional de las Lenguas Indígenas", sobre la base de una recomendación hecha por el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas; el día 1 de febrero, en la Asamblea General de la ONU se realizó el lanzamiento oficial de la conmemoración, a fin de alentar la adopción de medidas urgentes para preservar, revitalizar y promover las lenguas indígenas.

Domingo, 04 Agosto 2019 08:28

Contra la trata de personas


Este 30 de julio se conmemoró el “Día Mundial Contra la Trata de Personas”, con el fin de crear mayor conciencia sobre la situación de las víctimas de este delito que atenta contra la dignidad humana y que representa el tercer negocio ilícito más rentable, sólo después del tráfico de armas y drogas; según datos previos de la Organización de Estados Americanos (OEA), "genera una movilidad promedio de 6 mil 600 millones de dólares anuales tan sólo en América Latina, y en todo el mundo un promedio de 32 mil millones de dólares".

Domingo, 28 Julio 2019 07:54

Punto de mira

En el mes de septiembre del año pasado, comentábamos acerca de la realización del 73° periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, órgano representante, normativo y deliberativo de la ONU; en dicha ocasión, durante la asamblea se informó acerca del lanzamiento de la "Iniciativa Spotlight", mediante la cual la Unión Europea (UE) y las Naciones Unidas dieron inicio a una nueva acción global, orientada a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Domingo, 21 Julio 2019 07:46

Emergencia de nivel tres

En agosto del 2014 escribíamos en este espacio acerca del científico Peter Piot, quien recibió, en el laboratorio en el que estaba trabajando como pasante de Microbiología, en la década del setenta, el virus de una de las enfermedades infecciosas más letales conocidas por el hombre: Ébola.

Domingo, 14 Julio 2019 00:59

Día del Abogado

Como en años pasados y retomando el artículo titulado 'Vir bonus, dicendi peritus' publicado en ‘Panóptico Rojo’, este domingo dirigimos una felicitación a los abogados en su día, fecha que se celebró el viernes pasado.

Domingo, 07 Julio 2019 05:19

Realidades

Precisamente hace cinco años, en Panóptico Rojo comentábamos el caso del Departamento de Policía de Chengdu, capital de Sichuan, en China, cuando comenzó a promocionar una campaña de reclutamiento para encontrar a 359 jóvenes, de entre 18 y 30 años, quienes se integrarían a las unidades regulares y de fuerzas especiales; lo que llamaba la atención en la propaganda de dicha convocatoria eran las fotografías de los comandos vestidos con el -necesario- uniforme color negro, con equipamiento y posturas que recordaban a las películas de acción, armas y equipo táctico incluidos en dichas imágenes.

            Tan ocupados y preocupados estamos actualmente sobre los temas de “seguridad pública”, que en ocasiones pasamos por alto las cuestiones históricas referentes a los diferentes actores que la involucran: Cicerón -escritor, orador y político romano- expresaba que “no saber lo que ha sucedido antes de nosotros, es como ser incesantemente niños”.

            La palabra “policía” viene del latín pŏlītīa, y éste del griego πολιτεία, término que en la lengua griega antigua no tenía el sentido respecto a lo que hoy conocemos como el cuerpo civil encargado de velar para mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos, subordinado a la autoridad política; πολιτεία en griego significaba antaño “derecho de ciudadanía”, relación de los ciudadanos con el Estado, administración y constitución del Estado, etc.

En la Grecia antigua se desarrolló un sistema de control social para sancionar las infracciones cometidas contra las leyes establecidas; en Atenas se elegían, mediante sorteo, diez comisarios de policía, cuyas funciones iban desde vigilar que los tañedores de liras o cítaras no fueran alquilados por más de dos dracmas o que nadie vertiera excrementos a menos de dos kilómetros de las murallas, además de los “Once”, que se encargaban de quienes se encontraban en prisión.

Sobre esta última función, Aristóteles escribe en su “Política”: “La magistratura que es la más necesaria y también la más delicada de todas, está encargada de la ejecución de las condenas judiciales, de la prosecución de los procesos y de la guarda de los presos. Lo que la hace sobre todo penosa es la animadversión que lleva consigo. Y así, cuando no promete gran utilidad, no se encuentra quien la quiera servir o, por lo menos, quien quiera desempeñarla con toda la severidad que exigen las leyes”.

Tal vez por esta razón -expuesta por el polímata griego cerca del año 330 a. C.- es tan complejo el reclutamiento y capacitación de policías que cumplan con la misión de prevenir y combatir la comisión de delitos, en apego al marco jurídico, con personal comprometido y calificado para salvaguardar la integridad y derechos de las personas e instituciones, que den confianza y certidumbre a la sociedad.

Aurora Antolín García, doctora por la Universidad Complutense de Madrid, puntualiza que “el concepto de policía y el mismo término que lo define, no surgió en los estados y en las lenguas europeas hasta los siglos XVIII y XIX (…) habría que esperar hasta principios del siglo XIX para poder hablar de una policía urbana, al igual que en España, donde la formación de un cuerpo de policía independiente del ejército tuvo lugar en 1824, momento también en el que apareció en nuestra lengua el término policía con esa nueva acepción”.

En México, en la fracción XI del artículo tercero del Código Nacional de Procedimientos Penales, el concepto de “policía” se describe como “cuerpos especializados en la investigación de delitos del fuero federal o del fuero común”, así como “cuerpos de seguridad pública de los fueros federal o común” y respecto de los cuales, en el artículo 132, se enumeran -en quince fracciones- las diversas obligaciones que tienen, además de que se indica que actuarán "en estricto apego a los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en la Constitución”.

Señalaba el doctor Serafín Ortiz Ortiz, investigador nacional SNI nivel II del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en su libro “Función policial y seguridad pública” que “la policía dentro del sistema social viene a ser la primera institución que enfrenta el conflicto social, por tanto su función dentro del sistema penal, también lo es para toda la sociedad.”

En aquel seis de julio del 2014, destacábamos el comentario de un usuario chino de redes sociales respecto a la campaña de reclutamiento de la policía de Chengdu, sobre la que nos referimos al inicio de este espacio dominical, y quien escribió: “No existen tales oficiales de policía en la vida real”.

Para que esta frase no fuera acorde a nuestra realidad en México, deberían aplicarse los términos “dignificación" y “profesionalización” de manera práctica a los cuerpos de policía: el equipamiento es importante, el factor humano es primordial.

 

Domingo, 30 Junio 2019 05:31

Playera roja, pantaloncillo rojo

En la semana que concluye, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) manifestó en un comunicado, de fecha 26 de junio, "su profunda conmoción al ver la desgarradora imagen de los cuerpos ahogados de Óscar Alberto Martínez Ramírez y de su hija Valeria, de 23 meses de edad, procedentes de El Salvador, que fueron arrastrados a las orillas del Río Bravo".

"Las muertes de Óscar y Valeria representan un fracaso en la respuesta a la violencia y la desesperación que empujan a las personas a emprender viajes peligrosos en busca de una vida digna y segura", anotó Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, además de apuntar que “esto se complica por la ausencia de vías seguras para que las personas busquen protección, dejándolas sin otra opción que arriesgar sus vidas”.


En el comunicado de la ACNUR también se agrega que "aunque los detalles siguen siendo inciertos, lo que está claro es que las circunstancias que llevaron a esta tragedia son inaceptables. Menos de cuatro años después de que el mundo fuera testigo de cómo el cuerpo sin vida de un niño refugiado sirio, Alan Kurdi, fue arrastrado a las costas del Mediterráneo, nos enfrentamos una vez más a las impactantes imágenes de personas que mueren durante sus peligrosos viajes a través de las fronteras".

En este espacio no son pocas las ocasiones en las que hemos comentado el tema de las personas refugiadas y el de las migrantes, destacando y coincidiendo con lo que una frase del dramaturgo y novelista francés Víctor Hugo señala y hace eco sobre lo que pudiera representar a ambas condiciones: “El exilio es la desnudez del derecho”.

Mirar la fotografía de los migrantes ahogados -calificada ya por medios de comunicación como reflejo de un fracaso del derecho internacional- en la que se observan los cuerpos sin vida, de espaldas, de Óscar Martínez y de la pequeña Angie Valeria, oculta bajo la camiseta negra de su joven padre y abrazada a su cuello, vestida con un pantalón rojo remangado, indudablemente trae a la memoria la imagen de Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años que murió ahogado en una costa turca hace cuatro años, en medio de su intento por llegar a Europa.

El caso del pequeño Aylan lo comentamos en el mes de septiembre de 2015 en Panóptico Rojo, en el espacio titulado "Siluetas infantiles… a la orilla del mar". Mencionamos que la fotoperiodista Nilufer Demir se encontraba tomando fotografías a la orilla del mar, en la península turca de Bodrum, cuando observó el cuerpo sin vida de un niño en la playa; tiempo después sabría el nombre del pequeño: Aylan Kurdi (Alan Kurdi).

"Estaba tirado en el suelo, sin vida, con sus pantalones cortos azules y su camiseta roja subida casi hasta la mitad del vientre. No podía hacer nada por él. Lo único que podía hacer era tratar de que su grito, el grito de su cuerpo tirado en el suelo, fuera escuchado", señaló Demir en una entrevista para el diario turco Hürriyet. Y añadió: "Entonces pensé que solo podría lograrlo presionando el disparador de la cámara. Y en ese momento tomé la fotografía”.

La fotografía captada por Nilufer Demir mostró hace cuatro años al mundo, de una manera cruda y que golpea la sensibilidad, el drama de los refugiados que intentan llegar a Europa. Aylan Kurdi, de tres años de edad, se ahogó en altamar junto a otras 11 personas, incluidos su hermano de cinco años y su madre, en el naufragio de dos embarcaciones que tenían como destino una isla griega, desde la ciudad turca de Bodrum.

“A veces necesitamos una buena bofetada visual para abrir los ojos y ver la realidad que, aunque tan lejos de nosotros está, igual nos duele”, comentaba en aquel entonces, en una tarde de café en el 2015, una colaboradora con causas humanitarias. “No se puede decir que al mirar las pequeñas vidas cegadas, el corazón no se encuentra conmovido. ¿Pero cuántas veces decimos "si tuviera tanta plata, ayudaría a tanta gente?" o "si tuviera una gran casa, recogería a todos los niños de la calle? Siempre justificándonos en lo que no poseemos para no hacer las cosas que podemos hacer, con lo poco que sí poseemos”.

A su parecer, “hay que luchar contra la injusticia que representa la muerte de pequeños como Aylan y de tantos otros inocentes en gestos tan simples como velar por el prójimo: ése que tenemos tan cerca y al que muchas veces hacemos con la mirada a un lado; ayudar en las tareas comunitarias o involucrarnos con las necesidades de nuestra ciudad. No callar ante las injusticias, porque salvar al mundo es una tarea demasiado grande para una sola persona”.

Blanca Aguilar Plata, coordinadora de la recopilación de ensayos que lleva por título “La violencia nuestra de cada día”, señala que la violencia en nuestro mundo actual es “como una niebla que empaña la vista y torna en gris todo lo que nos rodea. Invade nuestro entorno poco a poco, se filtra silenciosa en todos los rincones. Nadie sabe, o no quiere saber, de dónde viene, dónde se originó. Nos pesa enfrentar que su raíz está dentro del sujeto, del Yo abandonado a su suerte ante un mundo hostil, difícil de remontar, y sólo cuando estalla en grandes proporciones parece preocuparnos de verdad”.

En agosto del 2016 y con el título "Sueños rotos", nos referimos en este espacio a un informe presentado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), titulado precisamente “Sueños rotos: El peligroso viaje de los niños centroamericanos a Estados Unidos”, en el que además de que se daban a conocer diversas cifras y estadísticas, el director ejecutivo adjunto de UNICEF, Justin Forsyth, anotó al respecto a medios de comunicación que “es desgarrador pensar en esos niños -la mayoría de ellos adolescentes, aunque algunos son incluso más jóvenes- haciendo el viaje agotador y extremadamente peligroso en busca de seguridad y una vida mejor; este flujo de jóvenes refugiados y migrantes destaca la importancia de abordar la violencia y las condiciones socioeconómicas que imperan en sus países de origen”.

La ONU explicaba, además, que los menores huyen de las pandillas y de la pobreza agobiante que existe en sus países, y agregaba que nada indicaba que esta tendencia vaya a disminuir, por desgracia. Tres años después, los hechos dan la razón a dicha afirmación del organismo internacional. Forsyth también señalaba que “hay que recordar que los niños, sea cual sea su condición, son ante todo niños; tenemos el deber de mantenerlos a salvo en un ambiente saludable”.

En la revista “Estudios” del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), se anota que una versión actual de los exiliados son los migrantes y se citan las siguientes palabras de Giovanni Battista Scalabrini, fundador de la Congregación de los Misioneros de San Carlos: “Tenemos la libertad de emigrar, no la libertad de hacer migrar”. La congregación tiene presencia en treinta países, entre ellos México, donde se procura “crear conciencia sobre la realidad de la movilidad humana como una que va más allá del simple aspecto económico.

No debemos olvidar las diversas críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a lo que él califica como el fraude de asilo y que ha impuesto restricciones al sistema, medidas que según defensores de derechos humanos y de migrantes ponen en peligro la vida de los solicitantes de asilo que tienen reclamos legítimos.

Cabe mencionar que en el mes que concluye, el gobierno federal anunció "el primer componente que materializa el Programa de Desarrollo Integral El Salvador-Guatemala-Honduras-México para atender el fenómeno migratorio, brindando bienestar a las familias en situación de pobreza en la región"; informó que en el inicio de dicho plan, México invertirá 30 millones de dólares para la estrategia ‘Sembrando vida’, a fin de plantar 50 mil hectáreas de árboles maderables y frutales "que se traducen en 80 mil empleos permanentes para productores, ejidatarios y pequeños propietarios, tan sólo en el estado de Chiapas", además de que habrá apoyo para El Salvador, con 50 mil hectáreas para 20 mil empleos, y además la intención es colaborar con Honduras y con Guatemala para atacar la pobreza que obliga a millones a migrar.

El escritor y periodista Owen Jones resumió en la frase "Los refugiados son seres humanos” un hecho que merece nuestra reflexión: los refugiados y las refugiadas son hombres, mujeres, niños, niñas, familias como la nuestra que han perdido su hogar, su presente y, en muchos casos, su futuro; Jones también publicó un ensayo en el que llama a los países con más recursos a hacerse cargo de la situación de los refugiados, y en el que argumenta que “el problema es que este debate no puede ser ganado con estadísticas (…) eso no cambiará la actitud de las personas. Hay que hacerlo a través de historias, humanizando a los refugiados sin rostro. Tenemos que mostrar sus nombres, sus caras, sus miedos, sus ambiciones, sus amores y de qué están huyendo".

 

“El horror puede vivirse o ser mostrado, pero no puede comunicarse jamás. La gente cree que el colmo de la guerra son los muertos y la sangre. Pero el horror es algo tan simple como la mirada de un niño”, ha escrito en su libro "Territorio Comanche" quien fue corresponsal de guerra, Arturo Pérez-Reverte, y que en su artículo “La guerra que todos perdimos” asevera: “Los niños. Eso es siempre lo peor (…) congelados en las sales de plata de la película fotográfica donde ya nunca envejecerán ni morirán (…) una acusación, una denuncia, un insulto, un recordatorio de nuestro oprobio, nuestra vergüenza y nuestra locura”. Coincidimos.

 

 

Domingo, 23 Junio 2019 05:36

Paraguas

Fue en diciembre del 2014 cuando con el título "75 días de la Revolución del Paraguas" comentamos en este espacio acerca de los estudiantes hongkoneses, paraguas y cintas amarillas que fueron los elementos que marcaron las protestas que durante 75 días se llevaron a cabo pidiendo “democracia real” y creando el término ”Revolución del Paraguas” (Umbrella Revolution), ampliamente difundido en redes sociales; dichos elementos también se consideraron símbolo de resistencia frente a los ataques de la policía.

Los paraguas se utilizan en Hong Kong para protegerse del sol y en ocasiones de la lluvia, por el clima cambiante que predomina, pero se convirtieron en ícono de los ciudadanos que exigen un sufragio universal no condicionado. "Nosotros no tenemos armas, sólo tenemos paraguas", comentaron en su momento los jóvenes que por miles se unieron a la protesta; y es que según lo referido por la agencia AFP en aquel año, no se utilizaba gas lacrimógeno en Hong Kong desde 2005.

El propósito que declararon o proclamaron los activistas de la “Revolución del Paraguas” es que se diera una reforma política y elecciones democráticas, que cumplieran con las normas internacionales, en Hong Kong: demarcación situada en la costa sureste de China, formada por una península (Kowloon) y más de 260 islas; en cuanto al contexto histórico, es necesario mencionar que Hong Kong fue colonia británica hasta 1997, cuando el primer día de julio de ese año, el Reino Unido traspasó el poder al gobierno chino, en virtud de un acuerdo diplomático alcanzado el 19 de diciembre de 1984, mismo que garantizaría la autonomía política y económica de dicha ex-colonia.

El primero de julio de 2014, durante la manifestación para conmemorar el aniversario del retorno de Hong Kong a China, miles de personas se concentraron para exigir plena libertad democrática, y en esa ocasión más de 500 manifestantes fueron arrestados; dos meses después de este hecho, grupos a favor de la democracia lanzaron una campaña de "desobediencia civil" y la respuesta -al día siguiente- fue la ratificación por parte del gobierno chino: no habría sufragio universal en las elecciones del 2017, ya que las candidaturas "abiertas" tendrán que obtener por lo menos el 50 por ciento de los votos de un Comité Electoral de mil 200 personas.

Ante tal situación surgieron las manifestaciones pacíficas que reivindicaban una democracia real, pero fueron adquiriendo un matiz violento cuando con la represión policial se utilizó gas pimienta y gases lacrimógenos para intentar disolverlas: los manifestantes utilizaron entonces sus paraguas para "protegerse", por lo que el movimiento se identificó como “Revolución del Paraguas”.

La principal organización detrás del movimiento se hizo llamar “Occupy Central with Love and Peace” (Ocupa el Centro con Paz y Amor), conocida mundialmente como "Occupy Central"; la campaña tomó su nombre tomando como referente el movimiento estadounidense “Occupy Wall Street”, mismo que surgió en el 2011 en Estados Unidos para protestar contra la desigualdad.

"Occupy Central" fue fundada por Benny Tai, un profesor de Derecho de la Universidad de Hong Kong, y su amigo Chan Kin-man, sociólogo y ex profesor universitario. Otros protagonistas en esta “Revolución del Paraguas” fue el reverendo Chu Yiu-ming, quien ayudó a escapar de China a muchos sobrevivientes de Tiananmen, y Joshua Wong, un joven de 17 años, fundador de “Scholarism”, movimiento estudiantil que luchó contra el "Plan Nacional y Moral de Educación" impuesto desde China.

Es en esta semana que concluye cuando Joshua Wong salió de la cárcel -el pasado lunes- tras cumplir una condena a tres meses de cárcel por desacato a los tribunales y cargos relacionados con las movilizaciones que paralizaron el centro de la ex colonia británica durante casi tres meses en el 2014, y que además marcaron un antes y un después en la concienciación ciudadana de su generación.

La excarcelación del líder hongkonés -quien en los días de la Revolución del Paraguas tenía 17 años y ahora cuenta con 22- se dio un día después de que ciudadanos -según los organizadores; 337 mil, según la policía- colapsaran el centro de la ciudad para reclamar la dimisión de la jefa de Gobierno, Carrie Lam, y la retirada de un polémico proyecto de ley de extradición, mismo que muchos hongkoneses califican como un intento de integración de Hong Kong a la China continental, lo que traería como consecuencia la dilución del sistema de democracia y libertades que la ex colonia británica tiene prometido hasta 2047.

Y es que los cambios incluidos en el proyecto de ley, que ampliarían los acuerdos de extradición, tendrían el efecto de permitir la entrega a la China continental de personas que están en el territorio de Hong Kong; según ha referido la organización Amnistía Internacional, si fuera promulgada dicha ley "ampliaría la capacidad de las autoridades continentales de atacar a quienes las critican, a activistas de derechos humanos, a periodistas, a miembros de ONG y a cualquier otra persona en Hong Kong", por lo que el movimiento también ha pedido que se retiren las reformas propuestas al considerarlas "una amenaza directa para los derechos humanos".

De igual modo, Man-Kei Tam, director de Amnistía Internacional Hong Kong, se ha referido al uso de la fuerza contra manifestantes por parte de la policía de Hong Kong, que ha utilizado gas lacrimógeno, proyectiles tipo cartuchos de perdigones, balas de goma, porras y pulverizadores de pimienta para dispersar las manifestaciones; Tam ha comentado que "la respuesta excesiva de la policía está alimentando las tensiones, y es probable que contribuya a aumentar la violencia, en lugar de ponerle fin. Instamos a la policía de Hong Kong a no repetir esos abusos contra manifestantes pacíficos y, en lugar de eso, garantizar que las personas pueden ejercer legítimamente sus derechos. También recordamos a la policía que el uso de la fuerza contra manifestantes que ya están bajo control es ilegal".

La Real Academia Española (RAE) ha señalado las diversas acepciones de la palabra “protestar“: “(Del lat. protestāri) Declarar o proclamar un propósito. Confesar públicamente la fe y creencia que alguien profesa y en que desea vivir. Dicho de una persona: Expresar impetuosamente su queja o disconformidad. Aseverar con ahínco y con firmeza. Expresar la oposición a alguien o a algo”.

En el 2014, las manifestaciones en Hong Kong (en aquel entonces el lugar del mundo con más teléfonos móviles per cápita) fueron un ejemplo de organización, en donde los teléfonos móviles jugaron un papel protagónico, tanto para la intercomunicación como para que la información se compartiera a través de internet y de las redes sociales; los 75 días de protestas prodemocráticas no dejaron ningún vencedor claro, pero en palabras del sociólogo Dan Garrett, de la City University de Hong Kong, los estudiantes “consiguieron mucho”, mostraron “que pueden y quieren luchar por sus convicciones y su idea de lo que debe ser Hong Kong (…) ahora llegará el siguiente paso”.

En el 2019, Joshua Wong, el activista que lideró la Revolución de los Paraguas en 2014, minutos después de su liberación escribió en su cuenta de Twitter: "Buenos días mundo, buenos días libertad. Acabo de ser puesto en libertad de prisión. ¡Vamos, Hong Kong! Retiren el proyecto de ley de extradición. Carrie Lam, dimisión. ¡Retiren todas las persecuciones políticas!"; posteriormente y en una entrevista para el diario El País, Wong apuntó que "en las últimas semanas, la coordinación ha sido una cosa de los ciudadanos. No hay líderes. Esto es lo que hace único este movimiento".

También aseveró: "Hace dos meses, si alguien hubiera dicho que habría un millón de personas en una manifestación, nadie lo hubiera creído. Absolutamente nadie. Pero hace cinco años, cuando se disolvió el Movimiento de los Paraguas, dijimos que volveríamos. Y cinco años después, tras sufrir supresión política y presiones, lo hemos hecho. Lo hemos conseguido. Estamos de vuelta".

 

Domingo, 16 Junio 2019 05:26

Sudán II

En Panóptico Rojo hemos comentado ya, en el 2017, acerca de la crisis de poder que estalló en Juba, en 2013, lo que provocó que Sudán del Sur entrara en una espiral de violencia política y étnica, que se ha extendido por muchas partes del país, causando la muerte de miles de mujeres, niños y hombres.

Desde entonces, más de tres millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a la guerra, de las cuales cerca de dos millones han buscado refugio en países vecinos como Etiopía, Kenia, Sudán y Uganda; a pesar del tratado de paz que se negoció en 2015, la violencia continúa aumentando y miles personas deben abandonar su lugar de origen.

Al respecto, la organización humanitaria Oxfam ha señalado que es la mayor crisis de refugiados del continente africano, y una de las crisis alimentarias más graves del mundo: al verse obligadas a abandonar sus granjas y ganado, estas comunidades pierden la principal fuente de alimentación de sus familias; la economía del país cae y los precios de los alimentos y combustibles se disparan, además de que las reservas de alimentos se han agotado.

De esta manera, el conflicto y el colapso de la economía han provocado que más de cinco millones de personas, el 45 por ciento de la población, se enfrenten al hambre extrema: la gente más vulnerable, atrapada en medio del conflicto, es la que sufre peores consecuencias.

En agosto del 2017, el Centro de Noticias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) difundió la preocupación del Consejo de Seguridad por el nivel de necesidades humanitarias “sin precedentes” y la amenaza de hambruna que enfrentan más de 20 millones de personas en Yemen, Somalia, Sudán del Sur y el noreste de Nigeria; se hizo énfasis en que además de las acciones de respuesta ante esta crisis, era fundamental poner fin a los conflictos, abordando sus causas subyacentes de manera inclusiva y sostenible.

El Consejo también deploró en aquella fecha que en algunas zonas no se logre garantizar el acceso de los equipos humanitarios, y pidió a las partes acabar con los obstáculos para entregar asistencia vital a los civiles; también exhortó a los Estados Miembros a proporcionar recursos adicionales para librar a las personas de la amenaza de hambruna.

Los recientes acontecimientos políticos en Sudán incluyen la renuncia del presidente Omar al-Bashir -que llevaba casi 30 años en el poder y está acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad por la Corte Penal Internacional-, además de las protestas sociales que han surgido en el país, por lo que existe preocupación de organismos internacionales respecto a la protección de los civiles, de manera especial en Darfur, donde continúan los enfrentamientos y la crisis humanitaria se agrava con la devaluación de la moneda, la inflación especialmente en lo que respecta a comida y medicamentos, el declive del poder adquisitivo y los cortes intermitentes en los suministros de alimentos y combustible.

En el presente mes de junio, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó la reciente ola de violencia en Sudán e instó al inmediato cese de los ataques contra civiles, luego de una represión violenta tras la que murieron 110 personas; además, en un comunicado, pidió a las partes trabajar de forma conjunta para alcanzar una solución en la crisis actual y facilitar un proceso de transición, ya que una junta militar ostenta el poder en el país.

Cabe mencionar que en redes sociales y a medida que se difunden las noticias de la crisis en Sudán, los usuarios están cambiando sus imágenes de perfil al color azul, en solidaridad con los manifestantes en Sudán y en un intento de crear conciencia sobre la violencia infligida a civiles por gobernantes militar; con dicho color se recuerda a Mohamed Hashim Mattar, un joven que fue asesinado durante la represión del pasado tres de junio en Sudán; el color era el avatar de Mattar en Instagram. 

En la semana que concluye se dio a conocer que la falta de alimentos en Sudán del Sur alcanzará cifras récord, por lo que la proporción de personas con inseguridad alimentaria proyectada entre mayo y julio -un 61 por ciento a finales de julio- es la más alta jamás registrada: casi siete millones de sursudaneses se enfrentarán a acentuados niveles de inseguridad alimentaria a finales de julio, de acuerdo con un estudio conducido por el gobierno de la nación africana en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos.

Ello representa alrededor de 21 mil personas que sufrirán los peores efectos o una situación catastrófica, según la escala gradual de la evaluación, seguidos por 1.82 millones que se enfrentarán una situación de emergencia y cerca de 5.12 millones que sufrirán una etapa de crisis alimentaria; al respecto, el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en el país, Meshack Malo, indicó que la recuperación de la producción de alimentos depende de la paz en el país.

¿Qué es un “daño colateral”? El concepto fue agregado en tiempo relativamente reciente al vocabulario castrense para señalar las consecuencias accidentales de las intervenciones militares; el término sugiere una desigualdad existente de derechos, ya que acepta a priori la distribución desigual de los costos que implica emprender dicha acción.

Zygmunt Bauman, sociólogo polaco, en su libro “Daños colaterales: Desigualdades sociales en la era global”, traslada el concepto de "daño colateral" a las víctimas de una sociedad movida por afanes egoístas y desmedidos de lucro; la mayor parte de esas víctimas son quienes se encuentran en las mayores condiciones de pobreza y marginalidad.

Y en medio de una globalización que escapa a todo control, un daño colateral implica, a decir de Bauman, “asumir tácitamente una ya existente desigualdad de derechos y oportunidades, y pensar que esos daños no son lo suficientemente importantes como para justificar los gastos de prevenirlos ni tenerlos en cuenta a la hora de planificar”.

La visión que tiene Bauman de la sociedad contemporánea no es totalmente pesimista, sino generadora de opinión: en la fase de globalización desenfrenada que hemos alcanzado, se requiere renovar los factores esenciales de solidaridad humana, en un marco de “creación de opinión y de formación de voluntades”.

A nuestro alrededor crece la desigualdad social y se incrementa el sufrimiento humano, relegado al estatus de 'colateralidad': No perdamos el sentimiento de solidaridad que nos lleva a indignarnos contra el término “descartable” y actuemos, en la medida de nuestras fuerzas, para reducir la marginalidad.

“Lo que hacemos por nosotros mismos, muere con nosotros; lo que hacemos por los demás y por el mundo, permanece y es inmortal”, comentó en el siglo XIX el abogado y escritor estadounidense Albert Pike. Coincidimos.

 

 

Domingo, 09 Junio 2019 05:24

Océanos

A partir del 2009, las Naciones Unidas designaron el 8 de junio como el Día Mundial de los Océanos; el concepto fue propuesto por primera vez en 1992, en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, como una manera de crear conciencia sobre el papel crucial que los océanos desempeñan en el sostenimiento de la vida y las distintas maneras en que las personas pueden ayudar a protegerlos.

Los océanos, parte fundamental de la biósfera, ayudan a regular el clima y el tiempo, proporcionan oxígeno y alimentos y tienen efectos beneficiosos para el medio ambiente, para la sociedad y la economía en general; se ha dicho que los océanos actúan como pulmones del planeta, ya que proporcionan la mayor parte del oxígeno que respiramos, además de que los productos del mar son la principal fuente de proteínas para al menos una de cada cuatro personas en el mundo.

Relacionados con el mar, existen numerosos datos y cifras a tomar en cuenta: los océanos cubren más de 70 por ciento de la superficie del planeta, y sólo el uno por ciento de la superficie oceánica está protegida; entre un 50 y un 80 por ciento de la vida en la Tierra se encuentra bajo la superficie del océano, que constituye 90 por ciento del espacio habitable del planeta y menos del 10 por ciento de este espacio ha sido explorado hasta ahora por el hombre.

Además, los océanos contienen el 96 por ciento de toda el agua de la Tierra; el resto es agua dulce, que se encuentra en forma de ríos, lagos y hielo.

También, un conjunto de organismos marinos minúsculos, llamados fitoplancton, producen la mitad del oxígeno de la atmósfera mediante la fotosíntesis; el océano absorbe anualmente cerca del 25 por ciento del dióxido de carbono que se agrega a la atmósfera debido a la actividad humana, reduciendo así el impacto de este gas con efecto de invernadero en el clima: los manglares, las marismas salinas y las praderas submarinas pueden contener una cantidad de carbono cinco veces superior a la de los bosques tropicales.

La fecha conmemorativa en el 2019 se centra en fomentar una mayor concientización sobre el océano y las cuestiones de género, además de descubrir las posibles formas de promover la igualdad de género en actividades relacionadas con el océano, como la investigación científica marina, la pesca y el trabajo en el mar, sin olvidar los temas relacionados con la migración que se realiza por mar y la trata de personas, así como la formulación de políticas y gestión.

Y es que cada día crece el problema de la presencia de plásticos en mares en todos los rincones del planeta; de acuerdo con el Programa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Medio Ambiente, cada año se arrojan en los mares ocho millones de toneladas de plásticos (lo que equivale a verter en los mismos un camión de residuos por minuto), además de que entre el 60 y el 90 por ciento de la basura marina está compuesta por diferentes tipos de polímeros de plásticos.

Por ello es necesario enfocar un esfuerzo especial para detener la contaminación por los plásticos, que representan una amenaza grave porque se degradan muy lentamente y contaminan las vías fluviales durante mucho tiempo; además, la polución derivada de los plásticos perjudica la salud de los animales marinos, incluido el zooplancton, pues confunden las micropartículas con alimento y acaban consumiéndolos, pasando de esta manera a la cadena alimentaria mundial.

En el presente año, la presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, María Fernanda Espinosa, lanzó la campaña mundial "Play It Out", para acabar con la contaminación por plásticos, tras décadas de su utilización excesivo y del aumento del consumo de plásticos de un solo uso, lo que ha llevado a una catástrofe ambiental mundial; lo anterior ya que actualmente, 13 mil toneladas de plástico se filtran en el océano cada año, lo que provoca, entre otras daños, la muerte de 100 mil especies marinas en ese periodo de tiempo.

En este espacio hemos comentado acerca del tema de la contaminación por plásticos desde el 2016, y desgraciadamente a la fecha no hay muchas cuestiones positivas que agregar; referimos que en la cumbre de Davos de enero de dicho año fue presentada una investigación que lleva por título “La nueva economía de los plásticos: repensando el futuro”, llevada a cabo por la Fundación Ellen MacArthur y que fue el primer estudio dedicado a medir este fenómeno, con el objetivo de concientizar sobre el uso masivo que se hace de este material tan contaminante y los daños que está produciendo en el agua del planeta.

En el documento se indica que, cada año, ocho millones de toneladas de materiales plásticos acaban en los océanos y mares y si esta tendencia no cambia se prevé que en tan sólo diez años habrá en los océanos una tonelada de residuos de este material por cada tres toneladas de peces; en 2050, la cifra sobrepasaría en gran medida a la cantidad de peces.

También hace referencia a que la mayor parte de los plásticos, un 40 por ciento, acaba en vertederos y el 32 por ciento en los ecosistemas, océanos y mares incluidos, con lo que se amenaza seriamente a los seres vivos que viven en sus aguas; de igual modo, solamente un 14 por ciento de estos residuos se recicla.

Se ha comparado a los océanos como el corazón de nuestro planeta, ya que regulan el clima, alimentan a millones de personas, producen oxígeno, son el hábitat de una gran variedad de seres vivos y proporcionan medicinas y numerosos recursos; por eso es indispensable movilizar a la población hacia un objetivo de gestión sostenible de los océanos, respetando su belleza, riqueza y potencial.

De igual modo, integrar en un plan acciones que a la fecha sólo se han tomado de manera aislada: avanzar en la tecnología de los empaques, implementar nuevos procesos de reciclado de plásticos, desarrollar infraestructura para la captación de desechos e implementar políticas públicas para reglamentar el empaquetado.

No hay que olvidar las medidas a nivel personal que podemos implementar para reducir lo que se conoce como “la huella de plástico” o “plastic foodprint”, dejando de utilizar plásticos de un sólo uso, entre diferentes iniciativas para detener el grave daño a los ecosistemas y a la fauna marina, abandonando -de inicio- el mal hábito de usar y tirar.

 

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