Máximo Cerdio

Máximo Cerdio

Miércoles, 27 Marzo 2019 05:07

El periodismo dentro del salón de clases

“Por instinto de supervivencia, en situaciones de peligro nos alejamos. Ante el peligro, el reportero, el fotoperiodista, tiene que avanzar cuando la mayoría de la gente se aleja…”

Había en el auditorio poco más de 80 jóvenes de entre 19 y 21 años, sentados en unas sillas con paleta, algunos en el piso. También estaba la maestra de ellos; estaban oscuros. Sobre el pizarrón se proyectaba la fotografía de un minúsculo perro dormido sobre el piso de los arcos del Palacio de Gobierno, atado con una correa a unas rejas que en la administración de Graco Ramírez servían para contener a la gente pobre que iba a manifestarse a ese lugar y a mentarle la madre al “tabasqueño”. Cuando dije que la fotografía se llamaba “Muchísimo cuidado con el perro”, hubo algunas risitas y un rumor como de “millennials”. Fue un jueves 21 de marzo, a las 8:30 de la mañana, en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

 

¿Quiénes son estos chicos?

Según algunas fuentes, estos jóvenes son de una generación digital, hiperconectada y con altos valores sociales y éticos. Algunos son ‘hipsters’ y otros son más del lado ‘mainstream’. Pueden abrazar nuevos valores y también ser fans de lo ‘vintage’ y lo ‘retro’. Esta generación supone un 24% de la población.

Virulo, el humorista cubano-mexicano, dijo en una conferencia de prensa en Cuernavaca que los muchachos de esta generación son muy buenos para hacer memes, pero carecen de contexto social, histórico y político.

Para la maestra Laksmi Adyani de Mora Martínez, profesora en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación del Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales de la UAEM, ésta es la primera generación de esta carrera, compuesta por cerca de 90 alumnos "muy interesados en el campo de forma muy crítica alrededor de temas sobre periodismo, publicidad, también con un enfoque comunitario y social".

Estos muchachos estudian, entre otras materias, Teorías y análisis del discurso textual y visual, en donde analizan las relaciones de poder en el campo de la comunicación.

La maestra Laksmi Adyani de Mora me invitó a participar con una charla sobre práctica periodística, coberturas de fuentes de riesgo y mi participación en la exhumación de cadáveres en las fosas de Tetelcingo y Jojutla. De dos horas a dos horas y media, acotó.

 

La muerte de Arturo Beltrán Leyva a las fosas de Tetelcingo y Jojutla

Iniciamos la actividad con el tema de la masacre de Arturo Beltrán Leyva, La Muerte, El Barbas o El Botas Blancas o El Jefe de Jefes, abatido por la Marina a mediados de diciembre de 2009, en las Torres Áltitud de esta ciudad.

Varios recordaron esa fecha y coincidieron en que fue el inicio de una de las épocas más violentas de Morelos para los ciudadanos, en general, y para los reporteros, particularmente para los fotoperiodistas, que deben estar en la primera línea.

Aquí abordamos la necesidad de proteger nuestras vidas y sobre los talleres de capacitación que organizó la asociación inglesa Artículo 19, para reporteros y para fotoperiodistas: una en el Estado de México y otra en Puebla, en distintos años.

“Por instinto de supervivencia, en situaciones de peligro nos alejamos. Ante el peligro, el reportero, el fotoperiodista, tiene que avanzar cuando la mayoría de la gente se aleja. Lo primero que se tiene que hacer cuando llega uno a una cobertura es buscar una salida de emergencia. Ve bien dónde estás parado y hacia dónde te vas a mover cuando vayas a tomar una fotografía. El fotoperiodista va a documentar, hace su trabajo el tiempo necesario y luego se retira, no tiene que pelear con nadie. Haz tu trabajo y luego ayuda, si estás capacitado para ello”, fueron algunas respuestas que más conmovieron a los chicos.

Luego entramos al tema de las fosas de Tetelcingo. Sobre la exhumación de 117 cuerpos del panteón “Las Cruces”, en Tetelcingo, en Cuautla, Morelos, los muchachos sólo recordaban algunas imágenes lejanas que los noticiarios trasmitieron durante el proceso.

Expliqué a los chicos algo del contexto y relaté a los muchachos el proceso de registro de exhumación de los cadáveres y algunos casos de tortura y ejecuciones. Mostré algunas imágenes.

La última parte consistió en la proyección de una serie de fotografías relacionadas con los temas que abordamos. Muchas de las imágenes eran inéditas.

 

Los alumnos preguntan

En esta dinámica, la de la proyección de las fotos, se dio la mayor participación de los alumnos. Preguntaron cómo podía dividir lo emocional con la cuestión técnica, cómo podía concentrarme para fotografiar hechos horrendos, por ejemplo.

Comenté que era importante conocer nuestras herramientas de trabajo y dominar las técnicas para concentrar nuestra atención en documentar de manera eficiente los hechos.

También confesé que, para mí, era menos complicado hacer una foto de un hecho sangriento o una desgracia que de un hecho emotivo, como el del año pasado. En diciembre viajé con un grupo de migrantes a Estados Unidos; una mujer de más de ochenta años fue hasta Chicago a abrazar a su hijo, que no veía desde hacía más de cuarenta años: me tembló el pulso, la imagen atravesó el sensor, los cristales, la retina y la memoria.

Me interesaba saber, entre otros aspectos, si estos chavos que están frente a mí podían leer o interpretar una imagen en su contexto, es decir, no sólo que la fotografía estuviera bien expuesta, sino que los elementos dentro de ella tuvieran información para ubicarlos en un lugar, en un tiempo y en un modo.

Me sorprendí cuando comenzaron a analizar algunas imágenes que les proyecté, porque separaron los elementos y los integraron.

Los chicos no tienen una idea superficial de los hechos, si algo les interesa tienen herramientas de análisis y pueden explicar sus procedimientos y resultados, y realizan todas estas funciones de una manera más rápida que los que pertenecemos a una generación anterior.

Algo que también me sorprendió positivamente fue que estos chicos están preocupados por los aspectos éticos del periodista.

Los futuros periodistas

La maestra Laksmi me había comentado que algunos muchachos que asistirían a la charla estaban interesados en el periodismo, y que tenían inquietudes y habilidades en algunas disciplinas artísticas o en el manejo de herramientas como el video, la cámara fotográfica o el lenguaje y querían saber cómo mezclar estas disciplinas y habilidades.

Casi al final de la plática hablamos un poco del periodismo narrativo en la fotografía y en los textos.

Les relaté que en un inicio yo separaba el periodismo de la narrativa y de la poesía, pero poco a poco fui mezclando estos géneros que parecen aislados o incluso antagónicos, pero que en la práctica se pueden mezclar. Géneros como la poesía o la narrativa (incluso dentro de la imagen fotográfica) le están dando un nuevo aire al periodismo.

 

Epílogo

22/3/19 9:56 a. m. Máximo me han escrito los chic@s diciendo q aprendieron mucho. Que les gustó. Q q bueno q te invitamos, etc. Por mi parte aprendí mucho, me surgieron montón de dudas también. Y sobre todo creo Fer tenía toda la razón al decir q tú podrías compartir con los alumnos muchas cosas q les serían útiles y aplicables. De las quejas q recibí fue q en el fondo del salón hacía mucho calor. Y una chica me comentó q le había gustado mucho tu presentación pero q hubiera preferido q fuera un poco más corta.

 

 

 

También propusieron que el programa beneficie a hermanos, ya que sólo son considerados padres e hijos.

La Federación de Clubes Morelenses (FCM) está proponiendo que los beneficios del Programa Federal de Reunificación de Familias se otorguen a personas de 55 años en adelante y acoja también a hermanos, ya que en la actualidad es para quienes tengan 60 años o más, y sólo para padres e hijos, propuso la vocera de la FCM de Chicago en Morelos Yareli Bahena Martínez.

Explicó que esta moción la hacen los hermanos Juan y Alfonso Seiva García, presidente y vicepresidente de la FCM, desde Chicago.

Bahena Martínez detalló que esta propuesta surge a partir de la necesidad de los familiares de migrantes que radican en Estados Unidos.

"En general, los requisitos del Programa Federal de Reunificación Familiar son que tengan más de diez años de no verse, que sean padres e hijos y que los papás tengan más de 60 años. Pero de 100 solicitudes que recibimos, 40 tienen menos de 60 y 55 o más, y son hermanos, por eso estamos solicitando que el programa se amplíe", expuso.

Pormenorizó que este programa federal da facilidades en los trámites de obtención de pasaporte y visas, pero los gastos de traslado hacia Estados Unidos los pagan los mexicanos que radican allá.

También dio a conocer que en dos años, la Federación de Clubes Morelenses ha llevado a más de 200 familias morelenses a Chicago, Illinois, con los beneficios de este programa.

Durante la junta informativa del programa de reunificación de familias, en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca, se recibió a más de 400 personas y se atendieron más de 100 solicitudes de morelenses de diferentes municipios para viajar a Chicago.

Según la representante de la FCM, en Estados Unidos hay más de 12 millones de migrantes mexicanos; 250 mil son migrantes morelenses.

En Illinois, estado al que pertenece Chicago, se calcula que hay alrededor de 25 mil morelenses trabajando.

Cada año, por remesas, los migrantes morelenses mandan a Morelos más de 500 millones de dólares, y eso supera el presupuesto que tiene esta entidad mexicana.

Asistieron a esta junta informativa Romualdo Salgado Valle, regidor de Conservación del Patrimonio y Asuntos Migratorios, y la directora de Asuntos Religiosos y Migratorios, Mishra García.

Salgado Valle ofreció que la regiduría pagaría la mitad del costo del pasaporte de las personas que ese día realizarán la solicitud de ver a sus familiares que radican en Estados Unidos, y que también la regiduría absorbería el costo de actas o constancias expedidas por el Registro Civil de las personas que pidieran el beneficio del programa de reunificación familiar y que hubieran acudido a esa junta informativa.

 

 

Por ahí del 19 o 20 de junio de 2016, el pintor guerrerense Leonel Maciel terminó de pintar su propia versión del mundo a partir del Popol Vuh, según se consignó en La Unión de Morelos del 20 de junio (https://www.launion.com.mx/morelos/sociedad/noticias/91103-el-popol-vuh-de-leonel-maciel.html), lo hizo para que en aquel año se expusiera en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, lo que no ocurrió sino hasta hoy, 21 de marzo, inicio de la primavera y cumpleaños del pintor cuyo segundo apellido es Sánchez y nació en 1939 en La Soledad de Maciel, un pueblo ubicado en el municipio de Petatlán, Guerrero.

El Popol Vuh o Libro del consejo o Libro de la comunidad, está compuesto por relatos sobre el origen del mundo, según los indios maya quiché.

El de Leonel, está trazado sobre un lienzo de papel Arches de 400 gramos, de 1 metro 50 centímetros de ancho por 10 de largo aproximadamente. La técnica es gouache y acrílico.

En este lienzo que parece un tapete o una cartera sobre la que las líneas se convierten en los primeros abuelos: flacos, con los bracitos talguatudos, con bolas en la espalda que son sus vértebras y su nariz maya, panzones. Luego los animales: el venado, el alacrán, los animales del mar. En seguida la madre ceiba:
“y algunos hombres muy básicos, porque así fueron los primeros hombres; también el maíz, sí sagrado, y la flora. Pero también otros monos, ahora como petroglifos, como hombres con cascos, pero son hombres, piedras. Ahí están los gemelos, míralos, son unos cabrones, echando cerbatanazos”, dijo en su momento el pintor, cuando pintaba a los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, que nacieron del encuentro entre Hun-Hunahpú y la doncella Ixquic.

La segunda obra es Los amorosos, dibujos a lápiz en los que Leonel expone su versión del poema del mismo título de Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 25 de marzo de 1926-Ciudad de México; 19 de marzo de 1999), dentro del poemario Horal, primero del Chiapaneco, publicado en 1949.

El texto de Sabines, uno de los más leídos, es de corte lírico, es estructura libre y el verso también es libre, aunque hay algunas asonancias.

Se trata de un texto sencillo, de mediano aliento, sin mayores pretensiones, pero muy sincero. En su época tuvo varios hallazgos en el manejo de la imagen. En la antepenúltima estrofa dice: “Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,/ la muerte les fermenta detrás de los ojos,/ y ellos caminan, lloran hasta la madrugada/ en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.”

En la interpretación de Maciel sus amorosos son cuerpos amándose y también son seres humanos en un combate posesivo. Sobresalen las extremidades superiores e inferiores, los pelos, las uñas, los genitales. Las expresiones de los amantes o combatientes en el punto más alto de un orgasmo o del último estertor.

En estos dibujos no se distingue bien quién es quién porque para el pintor amar es transformarse, volverse el otro o desaparecer en el otro o desaparecer al otro; de ser humano se pasa a ser uña, vellosidad, extremidad, aullido, genitalidad.

Con estas dos obras Leonel Maciel se afirma como un artista de amplios registros, de continuo movimiento, de distintas edades.

El grabador Alejandro Aranda comparó algunas piezas de Los amorosos de Maciel con La Coyolxauhqui.

Las obras van a estar en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, hasta el día 26 de abril de 2019.

 

 

 

 

 

 

 

Zacatepec.- Decir que la danza del tecuán gira en torno a la caza de un jaguar o tigre, es reducir el pensamiento náhuatl a una simple reseña. En Tetelpa, esta danza se relaciona con los chamanes y los nahuales, afirma Pablo Paredes Ocampo, pitero y coordinador del grupo de danzantes de los Tecuanes de Tetelpa.

Es frecuente que en la visión española se refiera a esta danza del animal que acechaba el ganado de un hacendado, por lo que pide ayuda a su caporal para cazar a la bestia; pero la visión profunda, prehispánica, está presente en el desarrollo de toda la danza.

En entrevista, Pablo Paredes expuso que con esa idea simplista se pierden muchos elementos del pensamiento mágico, de la cosmogonía del mundo antiguo. Los participantes deben pronunciar bien las palabras en náhuatl para no decir una cosa por otra. Por ejemplo, hay una parte donde el tirador y el rastrero, que ya fueron contratados para cazar al animal, se encuentran al andar buscando los rastros y el rastrero grita al tirador:

“Tlin ticnequi Juan tirador...”, a lo que le responden: “que axcan mi compañero xitihtati don Gervasio”. En español se traduciría: qué quieres Juan tirador. Respuesta: ando buscando a don Gervasio.

Por falta de conocimiento, las palabras se alteran y dicen:

“Quinquinequi Juan tirador”, a lo que le responden: que axcan mi compañero chiquito de don Gervasio”. Y esto no tiene traducción porque no es náhuatl.

El coordinador del grupo de los tecuanes y pitero reveló que los diálogos, en náhuatl, de la danza del tecuán no están documentados. Hay algunas versiones, pero son imprecisas; en la actualidad pertenecen a la tradición oral y es importante que los muchachos lo aprendan y lo continúen para las generaciones venideras.

 

El nahual más allá del tigre o jaguar

De acuerdo con Pablo Paredes Ocampo, para algunas regiones la danza del tecuán es la cacería del tigre o jaguar, en Tetelpa, el grupo que coordina respeta los diálogos en náhuatl y los movimientos que se deben realizar:

“Aquí se habla del nahualismo indígena, del poder del nahual, de la persona que tiene el poder de la transmutación de dominar un animal con la mente, pero no habla de matar al jaguar. En la trilogía simbólica del pensamiento náhuatl, el ser humano está constituido por tres entidades: hombre, fiera y espíritu; sobre eso estamos apegados, nosotros no aceptamos la estandarización, no tenemos nada que ver con el jaguar o tigre o felino, pero el felino no es el nahual, existe el que domina a los animales, el que a través del chamanismo tiene el poder de convertirse. Ciertamente el jaguar o tigre es un personaje, pero el verdadero tecuani es un animal en sí dominado por un nahual”.

En este modo de pensamiento antiguo todo tiene una razón de ser. El ixtle era ofrendado también a los dioses. Se creían que el ixtle, como la ruda, la albahaca, entre otras, tenía poderes neutralizadores de los malos aires. Por eso en la daza del tecuán se teje una trampa con la fibra de ixtle y también hacen una riata. El hierbero, que es un personaje dentro de la danza, conoce los poderes de estos elementos y los usa para atrapar al tecuán.

La daza es un ritual. La caracterización de cada personaje, los diálogos, las acciones, los movimientos, los sones, todo tiene un sentido.

Uno de los momentos más significativos ocurre cuando se enfrentan el felino y el viejo. Éste le pide al caporal que lo deje solo con la bestia. El viejo ermitaño vence a la bestia porque la conoce, sabe que ésta no es sólo un animal, sabe que alguien lo está dominando para que vaya a cazar y a robar el ganado, conoce quién es el que está dominando al animal; entonces, por medio de algunos pases, lo vence, es decir, expulsa a la entidad que poseía a la bestia y la bestia ahora sí queda sin protección para que pueda ser atrapada y cazada.

¿Quién era el nahual que se había metido en la bestia? El propio viejo ermitaño. Por eso nadie podía capturar a la bestia porque no era sólo un animal, estaba poseído.

 

La danza estuvo en peligro de desaparecer

Pablo Paredes relató que Florentino Sorela Severiano dejó de tocar la danza de los tecuanes por diez años o más, pero que no se perdió porque él y otros habitantes de Tetelpa continuaron con el ritual en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción.

“Allá por el año 1995 o 1997, don Florentino nos dijo, ya no voy a ser el responsable de la danza, ahí se los dejo, ‘no creo en eso’”, fueron sus palabras.

“Nosotros supimos él había cambiado de religión, se volvió protestante, por eso dejó la danza”.

“Nosotros tuvimos que hacernos cargo y la hicimos año con año en honor de la virgen”.

“El primer año, cuando don Florentino renunció, tuvimos serios problemas. A mí me preguntaron si sabía tocar la flauta y el tambor, les dije que un poco. Tenía yo una flauta bien chillona, yo no sabía hacer flautas. Y con una cubeta de metal como tambor acompañamos a los tecuanes; sólo me salió un son. Se oía muy feo, pero con eso nos fuimos. Se me iba las manos por un lado cuando tocaba, hay que tener coordinación y yo no podía, pero los demás me animaron y poco a poco, con práctica, fuimos mejorando y perfeccionando. Después de eso nos pusimos a ensayar, me prestaron un tamborcito de feria, chiquito, de un niño, y con ese comencé a ensayar. Ya cuando llegamos al 8 de diciembre me salían tres sones y la entrada de flores. Los tocaba muy rápido y así me llevaba a los tecuanes, no tenía yo coordinación, ritmo”.

“Diez años después o más, uno de los hijos de don Florentino quiso registrar los sones y la danza a nombre de don Florentino y trató de prohibirnos que tocáramos y danzáramos, pero nosotros continuamos con la tradición y hemos continuado con ella porque no lucramos con ella”.

 

La danza y los sones

De acuerdo con Florentino Sorela Severiano, de más de 80 años, a quien en 2011 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), le otorgó la distinción de “Tesoro humano vivo”, por considerar que con su actividad como promotor de un bien cultural inmaterial, había participado directamente en la preservación del mismo entre su comunidad, explicó que en la danza de los tecuanes participan al menos 14 personajes, que van acompañados con sones que interpreta un “pitero”, que toca una flauta de carrizo y un tambor sencillo.

También comentó que hay 12 sones con los que se acompaña a la danza de los tecuanes, la mitad rápidos o vertiginosos y la otra mitad lentos; y durante la caminata se entremezclan para que no sea monótono, para darle ritmo a la danza y para que las personas que observan y acompañan a la procesión, o que son parte de ella, tampoco se aburran. Esta mezcla también sirve para darle descanso a los danzantes.

 

Origen de la danza

Tecuani es una palabra náhuatl, viene de “te”: significa alguien o a alguien; “cua”: comer, y “ni”: persona o animal que ejecuta una acción. El significado de la palabra náhuatl “tecuani” es persona o animal que come.

Florentino Sorela afirmó que la danza tiene, en Tetelpa, más de 160 años, y representa la cacería y captura del tecuán, ya que se robaba el ganado de un hacendado, quien contrató a un caporal para que buscara a varias personas para cazarlo.

Sergio Mañón de la Rosa, director del Museo Comunitario de Tetelpa, quien ha participado en la danza, dijo que ésta tiene varios personajes: Salvadorchi, que es el terrateniente muy adinerado; Mayeso, que es el capataz o subalterno de Salvadorchi; el Tigre o Jaguar animal de uña que ataca y devora a los animales de Salvadorchi; la Perra (representada como una dálmata), animal que acompaña al rastrero para encontrar y "torear" al tigre; Viejo rastrero (rastreador), especialista en seguir rastros de animales; Juan tirador, cazador de gran habilidad, famoso por su rifle de un tiro; Hierbero, especialista en la fabricación de cebos para carnada, tiene gran conocimiento sobre el uso de las hierbas del campo; Lancero, campesino que utiliza para diversas labores del campo una lanza; Flechero, hombre que se gana la vida cazando animales con arco y flecha; Trampero, especialista en creación de trampas; dos doctores que curan a los heridos; Venado sirve para carnada del Tigre; Zopilote, animal de carroña; el Barañado (enmarañado), risueño o viejo Gervasio o ermitaño, que vive en el campo y hombre clave que puede localizar el escondite del Tigre.

Sorela Severiano dijo que su abuelo Ramón Sorela la comenzó a tocar y a bailar en 1894, pero, desde 1850 ya se tenían registros de ella, aunque jamás quedó antecedente alguno.

Ramón Sorela se la “heredó” a Lidio Sorela y, éste, a su vez, la pasó a Florentino Sorela Severiano.

Según Florentino en 1946, cuando tenía 14 años, comenzó a tocar en el tambor de su padre (y ya muerto éste), para que la tradición de la danza de los tecuanes no se le olvidara.

“Yo escuchaba a mi padre tocar y, desde luego, que yo desde muy niño bailaba los sones y participaba en la representación de la danza. Pero mi padre se me fue y me quedé solo, así viví. Me fui con un tío y ahí fui creciendo, cuando sentía yo que me podía mantener, a los 12 años, me salí solo. Así comencé a ensayar”, relató.

 

Los tecuanes no invitados

En la víspera de “Tercer encuentro de Tecuanes” que se celebrará en Tetelpa el sábado 6 de abril de este año y en la que participarán danzantes de Veracruz, del Estado de México, de Puebla, Guerrero y Morelos, Pablo Paredes Ocampo dijo que el grupo que coordina no participará, ya que no fueron invitados (ni a éste ni a las ediciones anteriores) por desavenencias personales con un familiar de Florentino Sorela Severiano, que organiza este evento.

“Nosotros tratamos de apegarnos al ritual, los movimientos, los pasos, los sones, los diálogos, porque sabemos lo que significan, la importancia que tienen; estudiamos náhuatl, nos preparamos para la danza, para poder interpretar la danza del tecuán como se debe. La danza nos exige y nosotros sabemos respetar las tradiciones. Nuestra danza y todo lo que ella conlleva es una ofrenda a la Virgen de la Inmaculada Concepción, para danzarle, para ofrendarle no necesitamos permiso, y también danzamos donde nos inviten porque estamos muy orgullosos de nuestro origen, de nuestra danza y de la manera en que la interpretamos y la vivimos”, concluyó Pablo Paredes Ocampo, que durante la entrevista siempre se refirió a Florentino Sorela Severiano con mucho respeto.

 

 

La Federación de Clubes Morelenses (FCM) organizó el 10 de abril de 2019 una caminata de 100 personas vestidas de charro y caracterizadas como el general Emiliano Zapata Salazar en Chicago, Illinois, para recordar el centenario de la muerte del Caudillo del Sur.

De acuerdo con Juan Seiva García, presidente de la FCM, a las 17 horas iniciará la “Marcha de los 100 Zapatas”.

Se partirá de la Plaza Tenochtitlán, ubicada en la calle 18 y Blue Island. Caminarán rumbo al oeste, hasta la calle Wood Street, ahí se hará un pronunciamiento para que esta vía se llame “Calle Emiliano Zapata”. De allí, los Zapatas y acompañantes llegarán al Museo Mexicano de Artes, en Pilsen, en donde se expondrán algunas artesanías morelenses y habrá brinco de chínelo con banda de viento en vivo, a cargo de varias comparsas compuestas por morelenses que viven en esta ciudad.

También se iniciará la pinta de un mural alusivo al centenario de la muerte de Zapata, bajo la dirección el artista plástico José Jiménez Hernández.

“Estamos gestionado ese sitio donde se pintará el mural porque deberá ser simbólico, emblemático; en los próximos días daremos a conocer el lugar preciso que será intervenido para que exista en Chicago un espacio para el general”, afirmó.

Esta celebración se realiza en el marco del decreto del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en Ayala, Morelos, por el que el día 12 de enero de este año, declaró el 2019, como el Año del Caudillo del Sur Emiliano Zapata Salazar, por el primer centenario de su muerte.

Por su parte, el vicepresidente de la FCM, Alfonso Seiva García, dio a conocer que el evento de la marcha estará acompañado por hombres, mujeres y niños, morelenses, mexicanos y norteamericanos que se sumarán.

También expuso que el viernes 12 de abril se presentarála muestra fotográfica “Emiliano Zapata en Conmemoración a los 100 años de su asesinato el 10 de abril de 1919”, del maestro Antonio Berlanga en la galería Citlali, localizada en 2005 S Blue Island Avenue, en Chicago; ésta durará un mes y será inaugurada por el fotógrafo, directivos de la FCM y autoridades civiles de la ciudad.

El fotógrafo Antonio Berlanga, por su parte, agradeció y aceptó la invitación de la FCM para exponer fotografías sobre Emiliano Zapata, y dijo que llevaría desde Cuernavaca una selección muy cuidadosa y ad hoc de sus registros fotográficos.

Como parte del evento se presentará el libro Caliche de Ángela Vences y un libro de corridos sobre Zapata y habrá una charla sobre el tiempo y el año nuevo mexicano, todo a cargo de la maestra Adriana Robledo Valencia.

Alfonso Seivatambién informó que el escultor de Tehuixtla, comunidad de Jojutla, Morelos, Javier Dircio, donará un busto de metal de Emiliano Zapata:

“El busto del general Emiliano Zapata Salazar ocupará un lugar preferente en la Casa del Migrante Morelense en Chicago. Estamos gestionando este sitio en esta ciudad, queremos que sea más que un centro administrativo, un lugar de cultura, intercambio y convivencia; aquí queremos recibir a todos nuestros hermanos de Morelos, a sus familiares, a los artistas de Morelos, a nuestros artesanos y a quien quiera conocer la cultura morelense y a los artistas que le dan vida a nuestro estado, expuso Alfonso Seiva.

El vicepresidente de la FCM agradeció al escultor morelense la donación y dijo que están en disposición de recibir su visita y la obra que quiera exponer en Chicago.

Javier Dircio Jiménez, morelense, radica en Tehuixtla, dijo que el busto del general Zapata va ser una de sus mejores obras y que en dos semanas quedará concluida.

También aseveró que le da mucho gusto que una escultura suya llegue hasta Chicago, en donde él tiene familiares y donde estuvo trabajando por siete años.

Juan Seiva, quien tiene más de 17 años de vivir en la ciudad de Chicago, Illinois, explicó que todos estos eventos lo van a costear los propios migrantes de Morelos que radican en esta ciudad norteamericana, con ayuda de algunas organizaciones, y el objetivo es rendir un homenaje al máximo líder agrarista y héroe revolucionario conocido en todo el mundo:

“Muchos de nosotros, que vivimos en Estados Unidos, tenemos pocos vínculos con nuestra tierra, Morelos, México, nuestros hijos, nacidos en Estados Unidos, han perdido elementos de identidad, para muchos Morelos es el chínelo; pero con estas actividades en honor a Emiliano Zapata les estamos diciendo que Morelos y México es grande como sus héroes, como el general Zapata del que nos sentimos muy orgullosos y del que tratamos de llevar su legado en donde quiera que estemos, somos hijos de Zapata”, aseveró.

De acuerdo con Alfonso Seiva, la Federación de Clubes Morelenses es una organización sin fines de lucro registrada ante las autoridades estadounidenses y mexicanas, que tiene como objetivo fomentar el desarrollo educativo, social, económico y cultural de los morelenses radicados en Illinois, Estados Unidos y en Morelos, México. Coadyuva a que las familias migrantes consoliden sus derechos; es decir, se encarga de facilitar los trámites para que los familiares de los migrantes que viven en Chicago puedan viajar y ver sus parientes y también de luchar por los migrantes en Estados Unidos y en todo el mundo, defendiendo y protegiendo sus derechos a la educación, a la salud, un trabajo digno y remunerado, a tener representantes populares en México, entre otros.

En Estados Unidos hay más de 12 millones de migrantes mexicanos; 250 mil son migrantes morelenses.

En Illinois, estado al que pertenece Chicago, se calcula que hay alrededor de 25 mil morelenses trabajando.

Cada año, por remesas, los migrantes morelenses mandan a Morelos más de 500 millones de dólares, y eso supera el presupuesto que tiene esta entidad mexicana.

 

 

 

 

 

El Pacharaco debió salir a las 12 del día, que es la “hora del loco”, pero Jesús Ochoa Acosta de 45 años, de oficio empleado, no tuvo permiso de salir antes y llegó un poco tarde.

A la una y media todo estaba listo. El personaje principal vestía con un pantalón de mezclilla roto, camisa de manga larga de mezclilla, sombrero negro con una pluma y tenía tapada la cara con una tela con agujeros, a modo de máscara.

A las 13:40 horas el grupo formado por el Pacharaco, el verdugo, las viudas (cuatro hombres, unos con pelucas) y el cargador del perifoneo (en moto), salieron de la ayudantía municipal y comenzaron su recorrido por las principales calles del pueblo para regresar al lugar de partida.

En ese momento el sol era un cautín encendido y el brutal calor culebreaba por las calles del pueblo indígena.

Las viudas tocaban cacerolas (de acuerdo con la tradición, a la par debían llorar, pero por esta ocasión sólo hacían ruido con un palo y los trastes), adelante iba el verdugo vestido con una túnica negra y con la cara tapada, conteniendo con una cuerda que se enredaba por la cintura del Pacharaco, que se lanzaba sobre lo que encontrara “mal puesto” en la calle o incluso dentro de las casas y corrales.

Y encabezando esta procesión estaba un hombre en una motocicleta con una bocina, en donde previamente se había grabado un breve discurso que ese repetía una y otra vez: "Una limosnita para el pícaro sinvergüenzo (sic), que lo van a ahorcar en la placita por andar robando gallinas y ganado".

Niños, adultos y ancianos lo tomaban a juego, aunque hubo quien no le cayó nada en gracia que se “robara” una naranja o alguna golosina que estaba en la puerta en una mesita, para venta; hubo, incluso quien regaló al Pacharaco alguna torta o una cerveza.

Los perros que en ese pueblo están acostumbrados a los cohetes y a las fiestas, ladraban a la “hombrada” ruidosa.

A eso de las 14:30 horas el contingente regresó a la Ayudantía municipal. Todos estaban cansados, pero habían logrado revivir esa caminata que tenía más de 40 años que no se realizaba. Con la satisfacción que da el deber cumplido, los “actores” se fueron por las calles calurosas de Tetelpa, buscando un sitio para apagar la sed que les quemaba el cogote.

 

Más de 80 años de tradición

Azael Ríos Cárdenas, presidente del comité de los pueblos indios, dijo que se decidió volver sacar al Pacharaco porque es importante para los pobladores que se reconozcan en sus costumbres y para las nuevas generaciones que vayan conociéndolas para darles continuidad.

El Pacharaco (o Pachatlaco, del náhuatl pacha o aplastado y atl o agua y co, lugar, según, según Israel Fitz), o "atascado" es un individuo que va atado por la cintura con una reata, lo lleva un verdugo y van acompañados por las "viudas" que le lloran y van haciendo ruido con cacerolas.

Ríos Cárdenas explicó que esta tradición debe tener más de 80 años, ya que un familiar suyo, que es una persona de la tercera edad, le contó que la representación se hacía desde que ella era niña y que al Pacharaco se le llevaba a los mercados y a las comunidades vecinas.

También dijo que desde hace más de 40 años el personaje no salía a las calles.

 

El ahorcado

Sergio Mañón de la Rosa, director del Museo Comunitario de Tetelpa, dijo que es muy importante lo que el comité está realizando porque rescata parte de la memoria de Tetelpa y lo vuelve más rico en tradiciones.

Explicó que al Pacharaco se le ahorca el segundo día del Carnaval, y esto simboliza el mal humor que es ahorcado o quemado o conjurado por el pueblo.

“La mayoría del pueblo sólo habla de El Ahorcado y la tradición es justamente esa, ahorcarlo, acabar con el mal humor. Pocos sabían que el ahorcado es el Pacharaco que es exhibido por todo el pueblo porque se ha robado cosas y el día de la ejecución devuelve lo que se llevó en señal de arrepentimiento, porque quiere que lo perdonen, pero no es perdonado y se le ahorca. Ahora, con el paseo la gente sabrá quién es este personaje”.

Zenón Ortiz Anonales, ayudante municipal, dijo que es muy positivo el rescate de estas tradiciones que está haciendo el comité para los pueblos indios, porque además de atraer al turismo se están rescatando costumbres que confirman a Tetelpa como un pueblo importante de Morelos con una identidad propia.

 

El refinado arte del linchamiento

Según Sergio Mañón de la Rosa, en pláticas que ha tenido Arturo Noguerón Ochoa y Ruperto Sánchez, dos personas de edad y oriundos de este pueblo, le han confirmado que desde niños se tenía la costumbre de pasear al Tiznado o Atascado o al Pacharaco por las calles de Tetelpa y otras comunidades y que el personaje sí existió:

“Exhibirlos y pasearlos por todas las calles para que la gente lo reconociera y les reclamara y después lo ahorcaran era una forma de linchamiento. El pueblo se hacía justicia por su propia mano y lo ahorcaba en el mezquite de la Placita, en donde da inicio el carnaval”.

Es probable que la exhibición del ratero por las calles y el inicio del carnaval hayan sido hechos aislados, pero el pueblo los unió y le dio un significado simbólico al ahorcamiento del Pacharaco, identificado en este contexto con el mal humor o lo malo, en oposición con el carnaval, de 'carnelevare' o carne y levare, quitar (o carnestolendas (de 'caro, carnis' = carne, y 'tollendus, tollere = quitarm retirar): fiesta popular que se celebra en tales días y consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos.

 

Miércoles, 27 Febrero 2019 09:31

Fuerzan cortina metálica en casa de empeños

*En el centro de Cuernavaca*

La mañana de este miércoles, la cortina metálica del negocio con razón social “Empeños Mexicanos” se observaba forzada y abierta, además de que en el interior había vidrios rotos.

La casa de empeños referida se localiza en la calle Matamoros, casi esquina con Morrow, en el centro de la capital de Morelos.

Poco antes de las 09:30 horas no había acordonamiento policiaco; en el interior, los empleados barrían los vidrios rotos.

En Tlaquiltenango, los responsables de recibir los votos sobre la consulta ciudadana acerca de la termoeléctrica en Huexca reportaron saldo blanco durante el sábado.

De igual modo, informaron que este domingo se cerrarán las votaciones a las 18:00 horas.

La casilla en dicho municipio está instalada en la cancha de basquetbol techada.

Familias indígenas desplazadas de Tlaltempanapa tomaron hoy la caseta ubicada en la autopista México-Cuernavaca.

Los integrantes de las familias de dicha comunidad indígena localizada en el municipio de Zitlala, Guerrero, piden al presidente Andrés Manuel López Obrador que las reubique.

Al mediodía de este miércoles, permiten el libre paso de los automovilistas en la plaza de cobro en Tlalpan.

Jojutla.-Leonardo Martínez, “El León del Acordeón”, actuó y produjo el largometraje Soy un tahúr, sin tener un peso en la bolsa, ni actores, ni camarógrafos. Mucha gente lo tildó de a loco, pero él siguió con su propósito, hasta que lo concluyó.

La idea de hacer una película le había estado dando vueltas en la cabeza por varias semanas, hasta que un día, en el mercado municipal Benito Juárez, de Jojutla, en su local de venta de pan se decidió y, “como el Borras”, se aventó a conseguir guionista, director, actores, fotógrafos, locaciones y dinero para costearla.

“Al principio la película se iba a llamar Confusión fatal, pero los guiones que me hicieron no me gustaron. Le hablé a mi amigo José Luis Vera Alamillo y me dijo que tenía algunas opciones, una era Soy un tahúr, y me gustó, porque es para toda la familia, no ofende a nadie; José Luis fue el guionista y director”.

Relató que Soy un tahúr se llevó aproximadamente ocho días de grabación de 10 horas diarias. Comenzaron el 7 de septiembre y terminaron el 15. Lo más costoso fue la fotografía, la dirección y edición.

Al primero que llamó fue al director, José Luis Vera Alamillo, director y guionista con una larga trayectoria: El primer bazukazo (2012), Los empleados de la mafia (2011), 500 Balazos 2 (El principio) (2011), Mi última misión (2011), La troca del moño negro (2008), Día de los malandrines (2006), Se les peló Camelia: La burrera (2006), etcétera.

Durante la filmación de la película, José Luis Vera concedió una entrevista y confirmó que estaba proporcionando el guión de la película y le daría cinco días de dirección a Leonardo, por la amistad que los une.

“Con los actores (Ubaldo Martínez, Juan Hernández, Rocsy Flores, Víctor Hernández, Antonio Morquecho) fui personalmente a invitarlos para que participaran en la película. Ninguno había actuado, pero accedieron porque son mis amigos”.

“Invité a mucha gente para que actuara, al final llegaron pocos y con esos pocos armamos la película. No hubo casting, los personajes principales los fuimos definiendo y los secundarios se fueron dando a los amigos que llegaban, somos entre 15 y 18”, dijo Leonardo Martínez.

 

Ha protagonizado varias películas

 

El músico y compositor originario de Jojutla, de 37 años, a quien de cariño le dicen “El Chino”, toca varios instrumentos; inició desde los siete años y desde hace ocho es acordeonista, pero también tiene sus tablas en la actuación:

“He actuado y producido ocho videoclips y he protagonizado algunas películas filmadas en varias partes de México y el extranjero: Sicario del infierno, La verdadera historia de Jesús Malverde; Hambre, sed y muerte en el desierto, Matando asesinos, entre otras”, comentó.

Soy un tahúr cuenta la historia de un hombre que es un jugador profesional; por razones de apuesta se ve envuelto en un homicidio que no cometió, pero que varios “malosos” le imputan. Todo se filmó en El Jicarero, en Tequesquitengo y algunas escenas en Tlaquiltenango.

La película se vende en la cabecera municipal de Jojutla, en los puestos de revistas. Según Leonardo, le está yendo muy bien porque la gente está comprándola:

“Me estoy capitalizando para hacer otra película, también para toda la familia. Aprendí muchas cosas en la primera y en la siguiente me saldrá mejor. Se va a llamar El panadero y sus bizcochos”, afirmó.

 

El león no es como lo pintan

 

Leonardo Martínez Soriano, “El León del Acordeón”, mide un poco más de 1.60, es robusto, moreno, su pelo es negro, ensortijado, y lo trae largo, con unas patillas al estilo de Ramón Ayala, acordeonista a quien admira.

Nació en Jojutla el 26 de noviembre de 1981. Ha compuesto más de 40 canciones, principalmente corridos, y es muy conocido en la región.

Durante algunos años se fue a trabajar al norte y a Estados Unidos. Allá se tuvo que foguear con músicos muy buenos y también tuvo la oportunidad de aprender con grandes acordeonistas como Juan Villareal y Amador Lozano, el “Centavito”.

Después regresó a Jojutla, donde tiene una pequeña panadería en la que trabajan él, su esposa y sus hijos; el pan lo van a vender en el mercado municipal.

 

“Los locos no tenemos pena”

 

Leonardo es un hombre desinhibido y emprendedor. En una entrevista del año pasado con motivo de la composición del corrido La Virgen Migrante, de su autoría, se le preguntó qué le decía la gente (sus conocidos, sus amigos, su familia) sobre todas estas actividades a las que se dedicaba y sobre sus iniciativas nada ordinarias, como producir una película:

“Mucha gente me ve como alguien o algo raro. Me gusta echar desmadre, pero cuando me propongo algo no hay poder humano que me haga desistir y concluir los proyectos. Muchos me dicen que estoy loco”, respondió.

–Y ya en confianza, en corto, pues; ¿no te dio pena andar alborotando a la gente para que actuara en tu película?

–Los locos no tenemos pena, por eso somos locos.

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