Jesús Antonio del Río Portilla

Jesús Antonio del Río Portilla

Miércoles, 01 Agosto 2018 05:22

Sin popote, por favor

Hace algunas semanas que se ha lanzado una propaganda para evitar el uso de popotes plásticos como una alternativa para disminuir la contaminación plástica que estamos ocasionando. Por supuesto, que me parece un esfuerzo que debe apoyarse; pero lo considero insuficiente. Claramente, al no usar los popotes disminuimos la contaminación; pero el resultado es mínimo.

Una alternativa mayúscula sería reciclar todos los artefactos de plástico que utilizamos; pero esta alternativa no es realmente viable. El problema radica en que la mayoría de los plásticos son muy baratos y con ellos podemos transportar fácilmente objetos, líquidos o productos. Los costos asociados a estas bolsas o estos envases son mínimos y no compiten con los reusables. La opción de reciclaje es importante; pero no es fácil reciclar los plásticos. Una de las dificultades reside en que hay diversos tipos de plásticos y aunque la mayoría de los productos están clasificados, no siempre el reciclado puede ser completo.

En particular, los símbolos triangulares con números que encontramos en la mayoría de los plásticos indican el tipo de plástico y con ello la temperatura y proceso de reciclamiento. En general se identifican siete tipos de ellos y con ello sabemos que una planta recicladora de plásticos completa debe implementar los siete procesos. Claramente, esta situación incrementa la inversión necesaria para establecer una industria recicladora de plásticos. Además, debemos considerar que los costos de transporte de estos plásticos ya usados, se incluye generalmente en la parte del reciclado, incrementando con ello su costo. Si verdaderamente el primer usuario le transmite el costo del reciclado a quien desea reciclarlo y no paga por hacer uso de ese plástico que contaminará el entorno de todos nosotros. De esta manera, los costos del primer uso de plásticos desechables, no se asocian con estos primeros usuarios sino con los que desean remediar el problema.

Esta última situación dificulta el reciclado, sería diferente si todo usuario de plásticos pagara por el proceso de reciclamiento, esto debe ser incluido en el primer uso.

Sin embargo, debemos ser claros y no pensar solamente en el proceso de remediación de la contaminación. Desde mi perspectiva, lo más importante es evitar esa contaminación. Así, que evitar el uso de plásticos desechables, es una de las acciones realmente efectivas para evitar la contaminación plástica que estamos sufriendo.

El verdadero problema es que los productos desechables de plástico -como las bolsas de supermercado, que usamos durante un promedio de 12 minutos, pero puede persistir en el medio ambiente durante medio milenio- son un abuso de las posibilidades tecnológicas que hemos desarrollado. Para mí es claro que durante la mitad del siglo pasado, cuando se desarrolló la tecnología para producir plásticos, no se vislumbraban las posibilidades de ocasionar daños a los ecosistemas con ellos. Hoy estamos en un punto donde se debe considerar que la producción masiva de plástico desechable, debería haberse evitado en lugar de promoverse.

Con esta problemática encontré en el blog de la revista electrónica Scientific American un artículo escrito por Matt Wilkinson [1], donde reflexiona y propone tres acciones para asumir la responsabilidad del uso de los plásticos.

Primero: asumir que las personas somos los responsables del desastre ecológico global causado por los plásticos.  Nuestro gran problema con el plástico, es el resultado de un marco legal que no contempla asociar los costos de los productos a quienes realmente los usan. Además de que reciclar también es muy difícil en la mayoría de Estados Unidos y carece de los incentivos adecuados para que funcione bien.

Segundo: Promover discusiones sobre el tema con los miembros de su familia y amigos para tomar conciencia de nuestras decisiones al usar o no plásticos desechables, como los popotes. Solicitar a nuestros legisladores locales y federales para que respalden las leyes que implanten costos reales a bolsas de plástico y, con ello, se genere mayor responsabilidad sobre su uso y se promueva la reutilización y el reciclaje.

Tercero: Pensar en grande y en lugar de proponer acciones para reducir en una pequeña fracción el problema de los plásticos desechables, promover cambios en el estilo de vida para asegurarse de que casi todo se reutilice, recicle o composte.

Una mejor alternativa sería promover el modelo de economía circular, donde los desechos se minimizan al planificar cómo los productos pueden reutilizarse o reciclarse desde su mismo diseño y fabricación.

Aunque no es una solución definitiva, empecemos ya; y digamos “sin popote por favor”, “sin bolsa por favor”, “traigo mi recipiente”, etcétera. Esto será un comienzo para evitar seguir contaminando nuestro entorno para las próximas centurias.

[1] https://blogs.scientificamerican.com/observations/more-recycling-wont-solve-plastic-pollution/

 

Miércoles, 25 Julio 2018 05:51

Sobre los parques de Cuernavaca

En toda comunidad los espacios para la convivencia son de vital importancia. En estos textos he mencionado diversas ciudades con excelentes espacios para convivir. La ciudad de México tiene muchos de ellos distribuidos en diferentes regiones, aunque en otras su carencia es notoria. En esta ocasión quiero llamar la atención sobre uno de los espacios que tenemos en Cuernavaca y donde disfruto en cuanto puedo de una caminata relajante y enriquecedora.

Quiero enfatizar que desde mi punto de vista, las plazas comerciales no son lugares adecuados para convivir. Estas plazas que recuerdan a los “malls” del vecino país del norte, son lugares que no fomentan la convivencia y nos alejan de percibir la naturaleza que hemos relegado por el desarrollo urbano que hemos propiciado. Por otra parte, estas plazas fomentan la frustración, en las personas que no reciben lo suficiente por su trabajo para adquirir los productos que se ofertan en estas tiendas.

En cambio lugares como Chapultepec o el parque de Aragón en la Ciudad de México fomentan la convivencia entre las personas y la naturaleza en su mínima expresión son uno de los ejemplos que muchos conocemos.

En Cuernavaca contamos que muy pocos parques y uno de ellos es realmente emblemático porque está situado en una bellísima cañada con ahuehuetes centenarios. Me refiero al Chapultepec de Cuernavaca. Este lugar lo he disfrutado en diferentes formas, desde que me mudé a Cuernavaca hace casi 30 años. Primeramente, lo disfruté con mis hijos pequeños, llevándolos a conocer algunos pequeños animales; después lo he disfrutado al ejercitarme por las mañanas y hoy los disfruto caminando y percibiendo los diferentes usos que se le da, dependiendo de la edad de los visitantes. Así en un día normal podemos observar como antes de las 8 de la mañana, ya hay personas que disfrutan de ejercitarse al correr, trotar o caminar entre la vegetación y el murmullo del correr de las aguas del arrollo que circula por la cañada. En esta época del año, alrededor de las 10 podemos observar a centenares de niños y jóvenes ingresando al parque para convivir con su franja etaria y con la vegetación del lugar. A esa misma hora podemos observar también el ingreso de familias con niños menores que miran con alegría el mismo entorno natural.

Desde mi punto de vista, las condiciones en las que se ha mantenido el lugar han sido suficientes para que sea disfrutable; pero podría mejorarse. El año pasado escribía por estos espacios que se estaba adecuando la pista para trotar; hecho que se realizó y quedó bien en la mayoría de los tramos. Hoy podemos observar que se están rehabilitando las zonas que no quedaron perfectas; pero el mantenimiento ha continuado y considero está dentro de lo aceptable. Ante el cambio de administración en el entorno estatal, me permito recomendar que se continúe con el mantenimiento y la mejora de este parque; pero que se evite su privatización, como se intentó en los primeros sexenios de este milenio.

Existe otro parque, el conocido como Alameda Luis Donaldo Colosio, donde también van familias a pasar un rato; pero no tiene la belleza natural que se ha conseguido a lo largo de décadas en el parque Chapultepec de Cuernavaca.

Es más, se tiene la oportunidad de que además de los aspectos naturales del parque Chapultepec, pueda convertirse en un verdadero ejemplo del uso de ecotécnias o de fuentes renovables de energía; pero para ello se requiere de proponer un buen plan y de contar con los recursos financieros para conseguirlo. Hoy podemos ver una casa que muestra estos aspectos hacia la sustentabilidad; pero no de forma funcional. Es más existe una mini planta hidráulica, al final del pequeño lago, que no ha podido funcionar por un diseño no adecuado. El parque está sufriendo las malas decisiones de sexenios anteriores; pero hoy la sociedad cuernavacense se merece al menos continuar disfrutando de este parque.

Por supuesto que si se desea contribuir con algún otro espacio para los cuernavacenses, sería importante realizar un plan de revitalización del Parque Ocampo. He estado en ese parque y realmente lo disfrutan muchas familias; pero se requiere impulsar mayor número de actividades en forma continua para que sea retomado por la sociedad y que el sentimiento de inseguridad que en ocasiones se percibe desaparezca. Es un parque menor; pero con posibilidades interesantes que con una inversión moderada podría revitalizar a artistas locales en todas sus facetas. Otro pequeño parque es el de Acapantzingo, donde se encuentra el Museo de Ciencias, en ese lugar ya existen actividades; pero pueden aumentarse y esperar a que en algunos años los árboles maduren mucho más y sea un verdadero lugar para disfrutar de la primavera.

Tenemos al menos estos parques en la zona metropolitana de Cuernavaca, algunos con vocaciones científicas y ambientales o recinto de biblioteca; pero hace falta uno con vacación artística, este podría ser el nicho de oportunidad para el Ocampo.

Por supuesto, que para que estos parques cumplan completamente su función de integración social, se requieren actividades en todos los matices de las actividades de las personas. Sin embargo, provocar inicialmente una vocación específica, puede facilitar la consolidación de todos ellos como la tiene el Jardín Borda.

 

Después de las elecciones del pasado 1 de julio, en nuestro país se han abierto expectativas de cambio con respecto a los últimos 18 años. Estas esperanzas son muchas, ya que la desigualdad en la que vivimos, ha sumido en la pobreza a la mayoría de la población en nuestro país. La bonanza que pudo haber ocasionado un precio del barril del petróleo por arriba de los 100 dólares durante el sexenio de Vicente Fox, se esfumó y solamente produjo que los que tenían más consiguieran más.

La guerra sin estrategia que se emprendió durante el sexenio de Felipe Calderón y que se continuó en el de Enrique Peña Nieto, ha causado centenas de miles de muertes y una corrupción que ha permeado muchísimos sectores de nuestra sociedad.

Lo anterior y muchas otras lamentables situaciones, han ocasionado que la mayoría de los electores participaran en las elecciones de este mes y que la mayoría de los que sufragaran lo hicieran por Andrés Manuel López Obrador con la esperanza de propiciar y ser parte de un cambio real en la forma de repartir la riqueza.

Tenemos que ser claros, en nuestro país los indicadores macroeconómicos han sido mantenidos y en algunos casos incrementado durante este milenio; pero los indicadores que reflejan el bienestar social han caído dramáticamente y ahora son verdaderamente de un país subdesarrollado.

La apuesta de implementar estrategias para propiciar el beneficio social ha sido comprendida como una alternativa real a la solución de la inseguridad, además, la propuesta de combatir a la corrupción parecen parte de la última opción, antes de provocar un estallido social del que nadie parece estar convencido sea conveniente.

Esta situación, ha provocado que se revivan los miedos heredados por la población sometida a la propaganda anticomunista del siglo pasado. En esta época he oído muchísimos comentarios sobre López Obrador, muy similares a aquellos que se podían leer en la revista Selecciones desorientando a la población sobre ficticias acciones de los comunistas.

La mayoría de las personas de hoy no leyeron esos enajenantes mensajes; pero sí escuchan los actuales. Una proporción pequeña, pero influyente de nuestra población, se identifica con el lema de todos podemos ser ricos rápidamente; aunque para ello sea necesario seguir incrementando las ganancias de unos cuantos, a costa de los que solamente tienen su fuerza de trabajo para conseguir sus satisfactores.

Parece más adecuado concebir que si a los vecinos les va bien y a los que viven en otra ciudad también, y si los ciudadanos de otros países tienen sus necesidades satisfechas, entonces la distribución de la riqueza será menos desigual y propiciará un mayor bienestar social con la consecuente seguridad social.

Hoy, en este mundo globalizado, se puede conseguir si propiciamos que la mayoría de la población genere servicios o productos con valor de intercambio que puedan aportar lo suficiente para satisfacer sus necesidades.

Uno de los aspectos necesarios para conseguir estos productos o servicios es el conocimiento y, ya sabemos, que la ciencia es la herramienta para generar conocimiento. Así la innovación basada en ciencia, en conocimiento, es una de las actividades que debemos propiciar en nuestro país. También los científicos tenemos esperanzas y miedos para este período.

Sabemos que para poder realizar innovación basada en conocimiento, primero tenemos que generar conocimiento de frontera; algunos llaman a esta actividad ciencia básica y la distinguen de la ciencia aplicada. El sector industrial y empresarial en nuestro país ha tratado de priorizar la llamada ciencia aplicada.

Desde mi punto de vista, es una división artificial, dado que toda la ciencia es aplicable y, en ese sentido, debemos cultivar todas las facetas de la ciencia para incrementar la posibilidad de generar esos productos o servicios con alto valor de intercambio.

Por esta razón, me parece adecuada la propuesta de incentivar más las labores de científicas en nuestro país. Estoy seguro que si se logra cumplir con la meta de una inversión del 1% en actividades científicas, se podrá promover toda la ciencia aplicable (básica, aplicada y desarrollo tecnológico) y generar innovación basada en conocimiento. Esto último requiere de la participación de los diferentes sectores: científico, industrial, sociedad civil y gobierno.

Como todo establecimiento de políticas públicas es necesario evaluar su desempeño, por lo tanto, es importante desarrollar herramientas de evaluación para conocer los impactos que esta actividad científica tendrá para la población mexicana. En este sentido, no basta con contar los artículos científicos, la formación de personal altamente capacitado o los comentarios recibidos en la literatura científica; sino que además deberá ser incluida la opinión de la sociedad que participa o usa esta generación de este conocimiento. El pasado día 4 de julio apareció un artículo en la revista Nature, mencionando una herramienta enfocada a explorar la opinión de la sociedad respecto a proyectos científicos [1]. Este artículo propone que mediante rúbricas se pueden evaluar diferentes impactos del conocimiento científico desarrollado y apoyado, estas rúbricas permiten sistematizar la opinión tanto de científicos de otras áreas como de personas no científicas; pero que pueden ser beneficiarias de ese conocimiento nuevo.

Considero, estamos ante la posibilidad de concretar las esperanzas y sobrepasar los miedos para construir un México que propicie el beneficio social de largo plazo. El camino no será fácil, no considero pueda ser realizado en seis años; pero si todos contribuimos, podemos iniciar un verdadero cambio que genere ese bienestar social que merecemos.

[1] https://www.nature.com/magazine-assets/d41586-018-05581-4/d41586-018-05581-4.pdf

 

Hace 12 años durante la jornada electoral, después de ir a votar, esperé ansioso la hora del cierre de casillas y fui de observador a mi casilla para presenciar el conteo. Cuando terminó, presencie el vaciado de los resultados en la cartulina y su colocación en un lugar visible, me dirigí a mi casa y me dediqué a consultar la información del PREP. Durante varias horas, observé como la votación que en un principio favorecía a Andrés Manuel López Obrador, se iba convirtiendo en el triunfo de Felipe Calderón Hinojosa. Según comenté posteriormente con Luis Mochán, eso mismo le pasaba a él. El doctor Mochán tuvo a bien escribir un programa en computadora para empezar a analizar la información que vertía cada 10 minutos el PREP y a pesar de todos sus intentos no pudo mostrar que hubiera fraude. Lo que sí pudo concluir, es que los mexicanos no sabemos contar e incluso en el conteo de las boletas existe un error y que es del orden del 1%. Como bien recordamos, en el 2012 la diferencia entre AMLO y Calderón fue menor a ese porcentaje. Por lo tanto, en aquella ocasión, algunos considerábamos importante implantar una segunda vuelta en las elecciones para subsanar esos errores. Los científicos conocemos que muchas veces los errores en las mediciones pueden llevar a resultados diferentes, cosa que pudo haber pasado en esas elecciones también.

Hace seis años, me convertí en un verificador de actas y durante varias horas estuve revisando las fotografías que enviaban diferentes personas en una plataforma desarrollada, entre otros, por Víctor Romero.

Tanto el doctor Romero como el doctor Mochán son científicos dedicados a la física, quienes decidieron dedicar parte de su tiempo a investigar si se efectuaba algún fraude en el conteo de las boletas electorales. En el 2012 también tuvimos que concluir que no hubo fraude en el momento del conteo. Los resultados de las cartulinas enviados por fotografía, coincidían con los reportados en el PREP; quizá se desarrollen estrategias de compra de votos o alguna otra artimaña, pero no en el conteo de las boletas en las casillas.

El pasado domingo la situación fue totalmente diferente: después de ir a votar, me dediqué a leer y esperar al cierre de las casillas. No salí a presenciar el conteo de mi casilla, me sentía confiado en el sistema electoral mexicano. Al cierre de las casillas, alrededor de las 18 horas. me dediqué a oír la información de TV Azteca, al mismo tiempo que escuchaba por internet a Carmen Aristegui. A las 20 horas escuché el anuncio del cierre de casillas y el informe de Lorenzo Córdoba sobre la jornada electoral que fue mayoritariamente celebrada con civilidad.

A los pocos minutos, sinceramente me agradó escuchar que José Antonio Meade se preparaba para dar un mensaje y mucho más me alegré al escucharlo mencionar que las tendencias no lo favorecían y que los datos, disponibles para él, indicaban que AMLO tenía una ventaja incuestionable. Posteriormente, escuché diversas encuestas realizadas por diferentes compañías; pero éstas últimas fueron irrelevantes, ya uno de los contendientes había reconocido su derrota. Como todos saben, a los pocos minutos Ricardo Anaya hizo lo propio y reconoció el triunfo de López Obrador. Así, para sorpresa de muchos, los que no fueron seleccionados por la mayoría de los que participaron en las votaciones, reconocían este hecho.

Es claro que estos acontecimientos son una muestra de civilidad, pero que en esencia es  totalmente diferente a las situaciones del pasado, dado que los márgenes en la diferencia de los votos a favor o en contra en las elecciones del 2018, son totalmente diferentes comparados con las elecciones del 2006 o del 2012. En este año más del 50% de los votantes seleccionó a Andrés Manuel como su futuro presidente, mayoría totalmente indiscutible en comparación con cualquier votación en este milenio en nuestro país.

Por primera vez, en la historia tendremos un gobierno de la llamada izquierda que pretenderá distribuir de una forma más equitativa la riqueza en nuestro país. Claramente los gobiernos del PRI y del PAN han conseguido que los parámetros macro-económicos sean estables; pero debemos reconocer que han fracasado rotundamente en propiciar el bienestar social en nuestro país. Hoy, por ejemplo, tenemos un producto interno bruto per cápita dentro del rango de país desarrollado, pero indicadores lacerantes en términos de desigualdades, por ejemplo un GINI en la medianía del total de países.

En mi opinión, requerimos trabajar conjuntamente para definir y propiciar un futuro de nuestra sociedad que se sustente el respeto al ambiente, que propicie la equidad, que logremos que todas las personas con su trabajo genere productos o servicios con valor de intercambio que le permita disfrutar de un bienestar social.

 

 

Miércoles, 27 Junio 2018 05:24

Fútbol en tiempo de elecciones

En estos días podemos observar comportamientos diferentes en nuestra sociedad. Ante la televisión durante los juegos de fútbol en el mundial de Rusia 2018, vemos reunidos bajo una causa común a muchísimas personas: impulsando a los 11 jugadores para que consigan el triunfo. Este artículo precisamente sale a la luz unas horas antes del partido de México contra Suecia, cuyo resultado definirá si el equipo mexicano pasa a la siguiente ronda. Quizás algún lector, al ver estas líneas, ya conozca el resultado; pero algún otro madrugador no lo sabrá y todavía tendrá la incertidumbre de si el equipo mexicano logra pasar a los cuartos de final. Durante estas últimas dos semanas la atención sobre la copa del mundo del fútbol ha sido fomentada por la televisión y expectación está en el ambiente.

También con ese tipo de zozobras estamos en este día la mayoría del país, pero en cuestiones de política; ya que no sabemos quiénes ocuparán la Presidencia de la república, las sillas en las Cámaras de Senadores o de diputados. En algunos estados la incertidumbre incluye los puestos de los diputados locales, los gobernadores y los presidentes municipales.

Sin embargo, estos dos tipos de zozobras son totalmente diferentes en muchísimos sentidos. Claramente, en uno de ellos somos totalmente espectadores y solamente podemos restringirnos a comentar con los cercanos o escuchar las interminables y escolásticas discusiones de los comentaristas en la TV, que enajenan a diestra y siniestra, menospreciando la inteligencia de los que escuchamos. Desde mi punto de vista, algunos medios de comunicación provocan que las personas estén informadas de banalidades y no fomentan la información de conocimiento útil. Estoy seguro que la mayoría de los lectores coincidirá conmigo cuando escribo que la información detallada sobre aspectos de la Copa el Mundo no aporta utilidad para el bienestar social; pero sí es una información que permite socializar.

En cambio en lo referente a las elecciones de nuestros representantes para los Poderes Ejecutivo y el Legislativo, sí pudimos haber participado y, de hecho, debimos haber participado provocando un mayor impacto. Debemos reconocer que como sociedad no lo hemos hecho bien y no hemos conseguido generar opciones que aglutinen a las mayorías en todos los niveles de gobierno. También estoy cierto de que ustedes coincidirán con la afirmación de que: necesitamos divulgar con mayor eficacia el conocimiento útil para resolver las complejas situaciones que enfrentamos hoy, en lugar de propagar información enajenante. Este conocimiento útil requiere mucho mayor detalle de la localidad. Quiero enfatizar que son diversas las situaciones que enfrentamos y no podemos intentar aplicar una solución a la diversidad y particularidad de cada región y, por lo tanto, de cada problemática.

Si bien considero debemos prepararnos mejor para las próximas elecciones, promoviendo equipos de trabajo con habilidades probadas para entender la situación y proponer soluciones con indicadores de desempeño; este fin de semana debemos participar en la elección de las personas que conducirán, de alguna forma, nuestro futuro cercano.

Algunas de las opciones para los puestos de elección invitan a no asistir a votar; pero considero realmente importante que sí lo hagamos. Desde mi punto de vista, en casi la totalidad de las casilla habrá algún candidato que requiera de nuestro voto para convertirse en un actor que beneficie nuestro entorno.

Por lo anterior, a la vez que mantengo las esperanzas de que el equipo mexicano que participa en la Copa del Mundo de fútbol obtenga triunfos; invito a que participemos activa y responsablemente en la jornada electoral del domingo 1 de julio. A la vez que recomiendo ir preparando las opciones, desde múltiples perspectivas, para proponer soluciones a la compleja situación que enfrentamos en todos los rincones del país para el futuro cercano y lejano.

 

Miércoles, 30 Mayo 2018 05:43

Cosas buenas, pero no tan buenas

Hace algunos años comenté que la construcción de zonas habitacionales con apoyo de la banca o del Infonavit podrían parecer un hecho que deberíamos propiciar; pero dado los esquemas financieros con los que se fomenta la vivienda, no parece ser lo más indicado para combatir la pobreza en el país.

Déjenme aclarar con detalle lo dicho anteriormente. Veamos la situación en su conjunto. Las compañías constructoras reciben un crédito para construir edificaciones en las zonas habitacionales, lejos de las zonas actuales sin los servicios adecuados. Este crédito tiene un período de pago de unos dos años. En este período el constructor desarrolla la unidad habitacional y la vende a las personas, recobrando el crédito con una ganancia adicional en tan sólo dos años. En cambio las personas que compran la casa-habitación se quedan con una deuda para unos 20 años. Este esquema lo que en realidad fomenta, es el incremento del capital de las empresas constructoras, a costa de las personas que compran la casa habitación. Lo que genera la necesidad del crédito, es que el salario de la mayoría de las personas es realmente muy pequeño y no alcanza para sufragar los costos de la vida.

Esta situación no es solamente sufrida por las personas que adquieren casas; también sucede con aquellos que tienen un pequeño negocio y adquieren una franquicia para instalarla en una plaza comercial, donde la situación es similar. Los créditos de unos cuantos meses son para los grandes constructores; pero los que se quedan pagando los locales, son los pequeños comerciantes franquiciados que asumen todos los riesgos subsecuentes. Estos riesgos pueden contemplar la pérdida de los ingresos y por lo tanto el dejar de pagar los créditos.

Además, esta situación puede llevar a riesgos mayúsculos, cuando los pequeños franquiciados o los propietarios de las casas habitación no pueden pagar, ellos pierden todo, inclusive el bien inmueble; pero además la banca, que otorgó el crédito, se queda con propiedades que no puede vender, tiene pérdidas que implicarán un rescate que tendremos que pagar todos. Esto es una caricatura de lo que puede llegar a generar las llamadas burbujas inmobiliarias. Quizá una posible solución es aumentar los salarios.

Pero, los salarios no pueden subir si la productividad de las personas no aumenta. Esta situación en nuestro país se debe, en gran medida, a que los empresarios y los industriales basaron sus negocios en la mano de obra barata; en lugar de promover la generación de productos y servicios de alto valor agregado soportados por una mano de obra calificada.

Si aceptamos estas argumentaciones, tendremos que concluir que para salir de esta situación, deberíamos basar la producción de bienes y servicios en un alto valor agregado para que la mayoría de la población recibiera una retribución que satisficiera sus necesidades. Para esto, sería necesario contar con una población con formación técnica adecuada y por supuesto con una muy buena componente social y humanista que corresponda a su capacidad técnica. Recordemos que para propiciar el bienestar social, es necesario contar con una sociedad formada en aspectos cívicos. Estoy seguro que una sociedad preparada en estos aspectos buscará que sus gobernantes tengan la capacidad para resolver problemas y no sean improvisados que no auguran un buen desempeño; ya que éstos últimos no podrán comprender las complejas soluciones que corresponden a la problemática actual y pueden sucumbir en la propuesta de aparentes soluciones triviales que solamente incrementen la disparidad en la distribución de la riqueza.

Insisto: hoy en día tenemos que conseguir una sociedad con capacidades probadas en aspectos técnicos, sociales y civiles con el conocimiento para abordar la problemática compleja que hoy enfrentamos.

Los ejemplos que mencioné, de aspectos que parecen adecuados y que originan marginación y una carga económica desigual, que solamente provoca mayor desigualdad, deben ser estudiados con detalle y resueltos por modelos económico-sociales que hoy en día no han sido probados. Como ya señalé con anterioridad (miércoles 11 de abril), requerimos un cambio de estructuras que privilegien la retribución con base en el desempeño y no con base en aspectos fortuitos. Además es importante definir reglas económicas que promuevan el bienestar social más que generen distribuciones extremadamente inequitativas como las que hoy tenemos, donde una muy pequeña porción de la población tiene la mayor parte de la riqueza generada por todas las personas.

Estas reglas pueden empezar con la definición adecuada del número máximo de casas habitación o de locales comerciales que debe haber en cada población con base en los recursos disponibles y la población del lugar. Es decir definir las condiciones de sustentabilidad. Para esto requerimos estudios y una sociedad con conocimiento para que no promovamos soluciones que parecen buenas, pero no lo sean tanto.

 

La semana pasada participé en la inauguración del Día Internacional de la Luz en la sede de la UNESCO en París. Quiero destacar que la presencia mexicana fue notoria y fue una de las más nutridas y diversas. Además para enmarcar el día 16 de mayo, que de ahora en adelante se celebrará el Día Internacional de la Luz, se celebró la jornada México-Francesa “Luces y Sombras”, donde participamos mexicanos de diferentes instituciones.

De los aspectos más relevantes fue la exposición Luces y Sombras es que fue solicitada por otros países, para ser montada en lugares diferentes a la sede de la UNESCO y merecerá otro comentario.

En las jornadas, platicamos sobre la luz desde diferentes perspectivas. La biológica donde el doctor Alfonso Valiente, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, nos comentó sobre los efectos de la luz en la región de Tehuacán, Puebla. Esta región caracterizada por su paisaje desértico, es una de las más biodiversas del país con una muy amplia muestra de especies endémicas (las especies endémicas son animales o plantas que sólo se desarrollan en una región específica y que no se pueden encontrar en otros lugares). En estos ecosistemas algunas plantas se desarrollan a la sombra de otras; además estas plantas tienen polinizadores específicos, digamos los murciélagos. Por esta razón, lo complejo del ecosistema lo hace resiliente ante cambios naturales, pero tremendamente sensible a los cambios dramáticos propiciados por las actividades de desmesurada explotación de las personas.

En otra charla, el doctor Ambrosio Velasco del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM nos contaba la historia de la interpretación de la luz y sombras en el pensamiento occidental, del que formamos parte la mayoría de los mexicanos. El doctor Velasco enfatizó particularmente la belleza y lucidez de pensamiento filosófico de Juana de Asbaje, posteriormente conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, en su poema Primero sueño, donde nos menciona la complejidad de la relación del conocimiento y juega con elementos de la luz y la noche, el conocimiento y la ignorancia.

En estas mismas jornadas franco-mexicanas, el doctor Héctor A. Solano Lamphar comentó la necesidad de evaluar los efectos de la luz en el comportamiento de las personas. En esta charla nos presentó una herramienta para realizar investigación basada en el concepto de ciencia ciudadana. La aplicación SkyMe para teléfonos celulares inteligentes que permite tomar una foto en una situación específica y enviarla junto con una valoración del estado de ánimo en el que nos encontramos en ese momento. Esta investigación seguramente aportará conocimiento sobre la iluminación que debemos tener en los diferentes entornos donde nos desenvolvemos. Por ejemplo, parece que no debemos tener la misma iluminación en las recámaras que en los lugares de trabajo. Es más, cuando sea necesario trabajar en las recámaras, debemos hacerlo con iluminación que nos ayude a ser más productivos y al irnos a descansar cambiar de foco o de tonalidad para empezar a relajarnos. Esto que parece ciencia ficción, ya es posible con la ayuda de los leds, que pueden ser ser sintonizados en diferentes tonalidades.

Mientras unos hablaban de cómo la luz genera situaciones artísticas y dinámicas las doctora. Silvia Torres nos comentaba de la contribución de la astronomía al desarrollo de las teorías científicas; pero nos llamó la atención especialmente a una situación preocupante: la contaminación lumínica. Aunque no parezca hoy tenemos también contaminación lumínica, los que somos mayores recordamos los cielos estrellados; donde podíamos ver miles de estrellas o nuestras salidas al campo donde podíamos apreciar realmente cielos totalmente estrellados; pero en la actualidad, las ciudades en las noches son una fuente de luz que opaca a las estrellas y, por supuesto, en las ciudades es muy difíciles apreciar los cielos estrellados de antaño. Es más, en las cercanías de las ciudades tampoco es posible apreciar las constelaciones o la Vía Láctea con su impresionantes cantidad de estrellas. Todas ellas maravillas naturales que con la contaminación lumínica, provocamos que los niños o los jóvenes desconozcan la infinitud de los objetos celestes. Además esta contaminación lumínica puede tener daños en la salud de las plantas y los animales que viven en las cercanías de las ciudades. Cuando me refiero a las cercanías en las ciudades, quiero señalar que son amplias regiones, por ejemplo la contaminación lumínica de la Ciudad de México afecta el cielo de Cuernavaca. Así que lo hace la Ciudad de México en cuanto a su iluminación afecta otras ciudades, nada está lejos. La doctora Torres nos comentaba que ya está en el Congreso de la Unión una propuesta de ley para garantizar los cielos oscuros. Debemos estar atentos para conseguir que efectivamente se promulgue y se respeten los aspectos señalados por nuestros científicos de la astronomía

Por supuesto, yo intenté llamar la atención a la problemática que está padeciendo la conversión de energía de la solar a la eléctrica, donde parece urgente romper el paradigma de la generación centralizada de energía y optar por una generación distribuida que promueva el bienestar social. Pasar del las centrales de generación eléctrica a una corresponsabilidad basada en la generación eléctrica en cada lugar.

El principal aspecto que observamos, durante este evento, fue señalado por la doctora Ana María Cetto del Instituto de Física de la UNAM, que fue una de las principales organizadoras de todo el evento en la UNESCO y de las jornadas franco-mexicanas, de que los científicos mexicanos presentamos aspectos no solamente científico-técnicos sino de interacción con la sociedad. Es decir, los científicos mexicanos estamos intentando romper las barreras de la llamada torre de marfil. Esta constante en la perspectiva de lo presentado destacó y debe ser utilizada por el resto de la sociedad mexicana que puede aprovechar esta vocación de los científicos mexicanos hacia la sociedad. Pero claramente, los científicos no podemos solos y para ellos necesitamos trabajar en colaboración con todos los actores de la sociedad.  Como un ejemplo, los empresarios dedicados a la iluminación pueden empezar a desarrollar tecnología de punta, basada en el conocimiento científico obtenido en nuestro entorno cercano. Sirva esto como una invitación a colaborar.

 

En estos días se pueden apreciar en muchas ciudades mexicanas construcciones de departamentos en lugares donde antes había casas unifamiliares. Por un lado, la densificación de la población puede ser benéfica en el sentido de bajar algunos costos inmediatos. Además de que el costo del terreno donde se construyen estos edificios de departamentos es menor que el costo del terreno para el mismo número de casas habitación unifamiliares en la misma zona. Este simple hecho puede parecer adecuado: disminuir los costos de los terrenos, en este sentido podríamos mencionar otros beneficios. Por ejemplo, ya anteriormente he comentado que con solo 16 m² de sistemas fotovoltaicos se puede proveer de la energía eléctrica para una casa habitación de alto consumo en la mayor parte del territorio mexicano. De esta forma, podríamos calcular el número de pisos que podría tener un edificio de departamentos donde cada uno tuviera 160 m² y que con sistemas fotovoltaicos en el techo de edificio pudieran ser alimentados de energía.

Con este tipo de cálculos podríamos empezar a definir el tamaño de las edificaciones de acuerdo a su uso y a la disponibilidad de recursos. Esto último es muy importante, ya que los recursos naturales son diferentes en diferentes regiones. Por ejemplo, la disponibilidad de agua varía de poblado en poblado. Así, mientras en Cuernavaca existe una disponibilidad limitada de agua, en algunas regiones del sureste mexicano la disponibilidad de agua parece ser mucho mayor. Lo mismo sucedería con la energía, donde en lugares nubosos como Orizaba o Córdoba, Veracruz, aumenta el área para que una casa sea autosuficiente en energía con sistemas fotovoltaicos. Sin embargo, al complementarla con otras fuentes de energía como la eólica o los combustibles a partir de desechos orgánicos pudiera cambiar las posibilidades de albergar a un mayor número de habitantes por metro cuadrado.

En esta planeación de los tamaños de las edificaciones no solo deben contabilizarse aspectos netamente económicos, sino que debemos contemplar aspectos naturales y de esparcimiento. Recordemos que las zonas verdes, algunas veces llamadas reservas ecológicas, pueden aportar no solo zonas de recreación, sino que también aportan zonas de recarga de los mantos freáticos, zonas donde el aire disminuye su contenido de CO2, etc.

Por supuesto, que si consideramos estos tipos de aspectos y los medimos en el corto plazo pudieran parecer no importantes; pero en el largo plazo, en una visión de varias generaciones, por supuesto que son de lo más relevantes.

El camino que la Ciudad de México tomó en los últimos años de aumentar su densidad poblacional en amplias zonas parece para nada ser sustentable en el largo plazo. La creación de grandes centros comerciales donde la gente va a pasear y sustituye sus antiguos paseos en los parques o en bosque de Chapultepec o de Aragón o de la Marquesa, etc., augura un mayor descontento social. Lo mismo podemos comentar de diferentes paseos en Cuernavaca, los cuernavacenses con mayor edad recuerdan sus diferentes paseos por las cañadas o por guayabos, etc. Todos estos paseos propician un contacto con la naturaleza que hoy casi no tenemos. En cambio, los paseos en las plazas comerciales, desde mi punto de vista, aumentan el descontento social al mostrar lo que no se puede adquirir con los minúsculos salarios que hoy tienen los mexicanos. Esto se observa en que ocupamos uno de los primeros lugares en salarios bajos en el mundo.

Sirva este texto para analizar con puntos de vista diferentes las propuestas que hacen diversos candidatos a los puestos de elección en estos días en nuestro país.

 

 

Miércoles, 09 Mayo 2018 05:30

Planear para el futuro

En estas épocas de elecciones es un momento para tomar decisiones que nos afectarán no solamente tres o seis años, sino posiblemente el resto de nuestras vidas. Mientras los candidatos pueden proponer estrategias que deberán ser cubiertas en estos cortos periodos de tiempo, las personas debemos pensar en el largo plazo en el momento de tomar decisiones.

La mayoría de las personas planeamos, cuando lo hacemos, con una mira de corto plazo; esta forma de proceder condiciona la solución de problemas complejos que ha sido causado por el comportamiento, a lo largo del tiempo, de diversas generaciones. Con una visión de corto plazo los problemas pudieran parecer solucionarse; pero en el largo plazo los problemas continuarán o incluso se agravarán.

Por ejemplo, para generar empleos se puede solicitar la inversión de una minera y explotar los yacimientos por unos 20 años, generando con ello empleos para la población. Tendremos esos empleos por solamente 20 años, cuando hoy en día el empleo de una generación se demanda por unos 45 años. Si aunque no parezca, hoy en día, el periodo de trabajo de una persona comienza alrededor de los 20 años y termina alrededor de los 65. Por supuesto, hace unas cinco décadas este periodo de tiempo se calculaba en unos 30 años. Con este dato podemos inferir que si hemos sido beneficiados por el conocimiento y nuestra esperanza de vida ha aumentado.  Regresemos al ejemplo, para una verdadera generación de empleos que promueva el beneficio social, debemos contemplar horizontes temporales de al menos tres generaciones. Así, para resolver el problema del empleo, deberemos pensar en generarlos por más de un siglo para que se beneficien al menos tres generaciones de personas. Con este horizonte estaríamos garantizando el empleo de los nietos, que a su vez podrán mantener a sus hijos al menos a la edad de poder obtener frutos con su trabajo.

Con estas ideas en mente, resulta totalmente inadecuada la planeación en torno a seis y menos tres años. Mientras que la planeación en el corto tiempo se puede realizar con las personas que piensan similarmente, la planeación en el largo plazo requiere de involucrar al mayor número de actores conocedores.

Por esta razón, hace algunos meses comentaba que deberías aprender a planear con el que piensa diferente, es decir, la planeación en concordancia con el enemigo puede lograrse con miras en largo plazo. Con ese enfoque se requiere cambiar la estructura de pensamiento y las verdaderas soluciones a los problemas que nos aquejan emergerán. Las diferencias se manifiestan más plenamente en el corto plazo donde los intereses pueden ser divergentes.

Lo que planteo puede ser complicado, ya que, en un país con más de la mitad de su población por debajo de la línea de pobreza que está pensando más en cómo obtener el alimento de mañana que en un futuro incierto, la planeación en el largo plazo parece no ser prioridad. Sin embargo, por más que la situación hoy en día apunta a tener gobernantes que no reconozcan que el conocimiento es lo que puede redundar en la soluciones a largo plazo; debemos redoblar esfuerzos e iniciar la discusión desde hoy, si desde antes de elegir a nuestros próximos gobernantes, para planear y construir las estructuras organizativas para definir las soluciones basadas tanto en conocimiento científico como tradicional en cada región del país y proponerlas en las elecciones del 2021 y 2024.

Como sociedad debemos planear para el futuro para poder conseguir el beneficio social.

 

 

 

 

Miércoles, 11 Abril 2018 05:40

El interjuego entre talento, azar y éxito

El lunes estaba leyendo el Tweeter y llamó mi atención una referencia a una nota de la BBC Mundo que invitaba a la lectura de su texto mediante la frase “La poderosa y (a menudo) invisible razón por la que gente con poco talento tiene éxito en la vida”[1]. Estoy convencido que parte del éxito de las personas radica en sus habilidades o talentos, por eso decidí guardar el tuit y tomarme tiempo para leerlo con calma. Al leer la nota de Tiffanie Wen encontré interesantes reflexiones producto de simulaciones computacionales, que me recuerdan las simulaciones de muchas partículas que hacemos en física para reproducir los fenómenos en gases, líquidos o sólidos.
Regresando al tema de la relación entre el talento y el éxito, en muchas ocasiones cuando una persona joven desea verse en el futuro como una persona exitosa se le aconseja prepararse para acrecentar sus talentos; pero este consejo ¿le asegura el éxito? La experiencia cotidiana nos indica que no siempre es así; comúnmente observamos que algunas personas con pocas habilidades reciben muchos beneficios y sus recompensas son mucho mayores a otras con mayores talentos. Aunque por supuesto que estas personas exitosas tratan de atribuir su situación a sus habilidades. Un estudio muestra que cuando se invita a reflexionar si hubo causas externas para el éxito (es decir un evento fortuito) en la mayoría de las ocasiones se encuentra. Esta afirmación proviene de estudios de Robert Frank (autor del libro “Success and Luck”). Ante esta situación leí con atención el artículo de Wen y me percaté que comentaba los resultados de una simulación por agentes reportada en uno de los archivos más grande de artículos científicos y de acceso libre http://arxiv.org realizada por un grupo de físicos y economistas italianos. Esta simulación se reportó en febrero de este año y es un típico ejemplo de lo que ahora se conoce como sociofísica o econofísica, donde mediante la definición de algunas reglas sencillas en un juego se simula el comportamiento de un sistema complejo, como el éxito en una sociedad. El juego consiste en definir un conjunto de personas que tienen talentos y habilidades repartidos en una forma normalmente distribuida. Es decir pocas personas tienen muchos talentos o habilidades, pocas personas tienen pocos talentos o habilidades y muchas personas tienen medianos talentos y habilidades. Parece que así es nuestra sociedad donde la mayoría de las personas tienen talentos y habilidades normales. En este juego computacional la realidad se simula mediante los agentes que representan personas con talentos y habilidades repartidas normalmente (para los matemáticos con una distribución gaussiana) que van caminando por la vida inicialmente con una riqueza distribuida equitativamente y repentinamente enfrentan un evento que puede ser afortunado o lamentable. Si es afortunado su riqueza aumenta y si es desafortunado disminuye en ambos casos proporcionalmente a la riqueza que tenían en el paso de tiempo anterior. Con esta sencillas reglas, Pluchino, Rapisarda y Biondo [2] científicos de la Universidad de Catania en Italia, llegan a la conclusión que al final de una vida de trabajo, digamos unos 40 años, una proporción pequeña de la población posee mucha riqueza; en concreto el 20% de la población tiene el 80% de la riqueza. Situación muy parecida a la actual distribución de la riqueza, solo que en nuestro país la desproporción es aún mayor. Otro de los hallazgos interesantes es que el conjunto de personas con mayor riqueza no es el conjunto de personas con mayor talento, sino que personas con mediano talento son las que mayoritariamente tienen más riqueza. La conclusión de este trabajo es que al fomentar políticas que recompensen a los que más éxito han tenido se incrementa la desigualdad. Hoy en día la mayoría de las estrategias de fomento a la innovación o a la investigación están basadas en impulsar a los de mayor éxito; sin embargo este estudio implica que se deben revisar estas políticas para considerar el azar e impulsar a los más talentosos para obtener el beneficio social.
Desde mi punto de vista en este caso la desigualdad fue causada por la forma de conceder aleatoriamente más beneficios proporcionales a la riqueza, que ya se tiene con anterioridad, en lugar de obtener beneficios proporcionalmente al talento, este último tiene una distribución normal. Por lo tanto, definamos estrategias para potenciar el talento y esfuerzo de la gente para que obtenga beneficios correspondientes a su esfuerzo.
Con esta discusión quiero plantear las bondades que se tienen al realizar estudios sobre las situaciones sociales mediante la simulación computacional y en general de cualquier fenómeno natural o social para entenderlo y en consecuencia proponer alternativas para contrarrestar situaciones que no sean deseables. Los estudios científicos, por más teóricos que parezcan, aportan conocimiento para tomar decisiones, usemos este conocimiento para propiciar el beneficio social.

[1] http://www.bbc.com/mundo/vert-cap-43555080
[2] https://arxiv.org/pdf/1802.07068v2.pdf

 

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